Emancipación y protección social en el capitalismo

Juventud y Sociedad

Emancipación y protección social en el capitalismo

Jose Luís Carrillo
Coordinador Comarcal de Esquerra Unida de l'Alacantí

Este proceso tiene una relación directa con la conducta social de nuestros jóvenes, sería absurdo plantear lo contrario. Existe una cada vez mayor aspiración de bienestar y de autonomía personal por parte de aquellos que pretenden la emancipación, lo que se traduce en una mayor necesidad económica de los mismos para poder abandonar el hogar. Es este factor precisamente el que mayor peso tiene dentro del proceso: el factor económico. A pesar que algunos interesados en desviar la atención del núcleo del problema pretenden situar el mismo en los jóvenes, haciéndoles aparecer más ligados al hogar materno, "más cómodos en casa", si pretendemos buscar una solución al mismo no podemos caer en un análisis tan simplista y superficial, y debemos enfrentar a estos argumentos las causas materiales de este desajuste.
Según los últimos datos con que contamos en España la población comprendida entre los 20 y los 34 años representa el 24,7%, sector de población con el que vamos a trabajar. El retraso en la edad de emancipación de este sector lo podemos estudiar a través del análisis transversal de los datos de la Encuesta de Población Activa del INE (Instituto Nacional de Estadística), de la proporción de jóvenes clasificados como "persona de referencia", "cónyuge" o "persona emparentada" sobre el total de jóvenes en cada grupo de edad y sexo. En 1977 el 44% de los jóvenes entre 20 y 34 años se había emancipado; en el 2001 este porcentaje había disminuido hasta el 33%. Si hacemos un análisis por tramos de edad (véase Tabla 1) podemos comprobar como esta disminución se acusa especialmente en la población entre 25 y 29 años.
[Como reflejo de la importancia del factor económico en todo este proceso, y sin entrar a valorar la emancipación por sexos que nos podría dar para otro artículo, encontramos que la forma de emancipación más habitual es en pareja, representando el 60% de los emancipado y le sigue la cohabitación con un 30%. La vivienda unipersonal se encuentra tan sólo en el 10% de los casos. Estos datos podrían llevar a la conclusión que la necesidad de recursos económicos lleva a la emancipación en pareja como forma habitual de superación del problema].

Factores en juego

En este descenso actúan principalmente tres factores que guardan entre sí una enorme relación y que a su vez se ven condicionados por la dinámica del capitalismo.
El primero de estos factores, una prolongación de la edad formativa y un notable incremento de los niveles de formación, debido principalmente a un mercado laboral que exige cada vez mayor preparación. Un botón de muestra que siempre me gusta utilizar: en 1987 el 20% de los jóvenes entre 20 y 24 años estaba cursando algún tipo de estudio. En el 2001 nos encontramos ya con un 43% (véase Tabla 2).
El segundo factor determinante es la dificultad de acceso al mercado laboral con que se encuentran nuestros jóvenes, agudizado a su vez por la dilatación del período formativo anteriormente comentado. Dentro de este factor, el elemento que más nos acerca al problema del retraso en la emancipación es atender a las características de los empleos que ocupan, donde sufren el problema del desempleo con más fuerza que ningún otro sector de edad y donde la precariedad laboral es la tónica dominante. Si observamos la Tasa de Empleo (Tabla 3) podremos comprobar que en la actualidad nos encontramos con los niveles más elevados de los últimos 25 años, datos utilizados con frecuencia por la derecha y que nos pueden llevar a error, ya que en este incremento ha jugado un papel decisivo la incorporación de la mujer al mercado laboral a partir de 1975 y puesto que los niveles de precariedad laboral (elemento que determina la acumulación necesaria de recursos previa a la emancipación) prácticamente se han duplicado en los últimos 10 años (véase Tabla 4).
Por último, el tercer factor decisivo es el problema de los jóvenes para tener acceso a la vivienda, con un mercado inmobiliario español orientado hacia la compra, un escaso número de viviendas en alquiler, la mayor parte de ellas privadas y con muy pocas ayudas. No voy a extenderme en este punto, puesto que mucho se ha hablado ya del problema de la vivienda en este país. Pero aún así no me resisto a dar un par de datos que creo resumen este problema. El precio medio de la vivienda se ha multiplicado por cuatro en estos últimos quince años, creciendo doce veces más que los salarios de las personas que deberían acceder a esas viviendas. En este proceso ha ido creciendo notablemente la diferencia en el precio de la vivienda en función del tamaño del municipio (véase Tabla 5).
Tras este incremento se esconde una fuerte especulación con el suelo y un refugio de patrimonio en el sector inmobiliario debido a la alta volatilidad de los mercados financieros y a un entorno de mayor incertidumbre económica, favorecido por el actual partido de la derecha y de los empresarios en el Gobierno. En la Comunidad Valenciana la construcción de V.P.O. ha caído 26 puntos desde que el Partido Popular subió al poder en 1995. En ese año, el 63,27% de la vivienda construida era libre, frente al 36,89% de vivienda protegida. En la actualidad nos encontramos con un 89,44% de vivienda libre y un 10´5% de vivienda protegida . El Ministerio de Fomento y la Generalitat Valenciana anunciaron a bombo y platillo el pasado año un plan de vivienda 2002-2005 que iba a resolver el problema: en los siete primeros meses del programa no han conseguido generar ni un metro cuadrado de suelo para la construcción de viviendas protegidas (según balance del propio Álvarez Cascos)

Algunas conclusiones

La dinámica de competitividad del capitalismo y el progresivo desarrollo de la sociedad está produciendo una profunda especialización de los medios de producción. Alguien lo advirtió hace ya más de 150 años y sigue siendo tan cierto como ahora. Este desarrollo tiene su consecuencia más directa en la necesidad de una mayor formación por parte de los productores, que origina un incremento en el número de años de estudio, un aumento del nivel de formación y por lo tanto un retraso y una mayor dificultad de acceso al mercado laboral, agravado por el mayor número de desposeídos que está originando el sistema capitalista, hecho que lleva a los jóvenes que necesitan como parte de su ciclo vital abandonar el hogar materno a disponer de un menor poder adquisitivo. Este factor, combinado con el incremento del precio del suelo y de la vivienda, están llevando a un retraso en la edad media de emancipación y, en consecuencia, de la formación de nuevos núcleos familiares.
Ahora bien, este retraso en la emancipación tiene repercusiones demográficas estructurales muy perjudiciales, que en la mayoría de ocasiones no se tienen en cuenta, tal y como he afirmado al principio. Este hecho está originando que España sea uno de los países de la UE con una tasa de natalidad más baja, originando desequilibrios en la estructura demográfica (la conocida "pirámide invertida") que está haciendo peligrar gravemente el actual sistema de protección social.
El problema, pues, del retraso en la emancipación tiene sus raíces ancladas en el propio sistema capitalista de tal forma que resulta imposible plantearse cualquier reforma que solucione de forma definitiva el problema sin variar las relaciones de producción, pero mientras esperamos que llegue el socialismo aquellos que no creemos en la máxima de "cuanto peor mejor" debemos impulsar y apostar por medidas que palien en la medida de las posibilidades este problema. Promover el desarrollo del alquiler social en España que nos permita como mínimo llegar a los niveles del resto de la UE, incremento del número de V.P.O. que destinen un porcentaje de las nuevas viviendas a uso en régimen de alquiler para personas con especiales dificultades de acceso a la vivienda, mejora de las condiciones de viabilidad para la creación de viviendas en alquiler, gravar fiscalmente las viviendas en desuso de forma que dificulte la especulación, todo ello combinado con políticas sociales de suelo y una reforma fiscal completa podrían ser algunas pocas ideas que permitan mejorar la situación actual.
Pero desde luego que en todo caso lo que nunca debemos hacer es abordar un análisis del futuro de nuestras pensiones o de la Seguridad Social sin entrar a analizar los problemas de emancipación de nuestros jóvenes, así como tampoco debemos examinar esta problemática desde un único factor, el de la vivienda, puesto que entraríamos a hacer un análisis parcial de un problema estructural derivado de varios factores muy interrelacionados a su vez con un sistema depredador de sí mismo, el capitalismo, que parece tener mejores cualidades para maquillar sus profundas crisis que para darles solución.


Bibliografía consultada:
Estudio sobre la emancipación de los jóvenes y la situación de la vivienda en España.
Informe del Consejo Económico y Social. Sesión ordinaria 23 de octubre de 2002
Los problemas de acceso a la vivienda de España.