La liberalización de los mercados agrícolas marca las diferencias

La liberalización de los mercados agrícolas marca las diferencias

Los países desarrollados no lograron imponer sus criterios en la cumbre de la OMC en Cancún

Luis Miguel Busto Mauleón

Entre los días 10 y 14 de setiembre se desarrolló en Cancún, México, la 5ª Conferencia Ministerial de la Organización Mundial del Comercio (OMC). La OMC es una institución multilateral que codifica las reglas de un sistema planetario de inversión, producción y comercio y que fue fundada el 1 de enero de 1995. Está integrada por 146 Estados. Los principales temas en los que la OMC ha enfocado los tratados son: el GATT o Acuerdo Básico para el comercio de mercancías; el ASA o Acuerdos sobre agricultura y medidas sanitarias; el AGCS o Acuerdo General sobre el Comercio de Servicios; y el TRIPS o Acuerdos sobre el derecho de Propiedad Intelectual relacionados con el Comercio.

Sus principales objetivos son liberalizar los intercambios comerciales, derribar las barreras que lo frenan y promover los principios de la libre competencia y las leyes de mercado. Estos acuerdos involucran a todos los Estados que forman parte de la OMC.
En las cumbres celebradas por este organismo juegan un papel muy importante, aparte de los diferentes Estados, el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial (BM) presionando a los países más vulnerables para que acepten determinados acuerdos; las grandes transnacionales que actúan como verdaderos lobbys influyendo para que las decisiones sean favorables a sus intereses; y el movimiento antiglobalización que moviliza a miles de sus integrantes para protestar, incluso, por la existencia misma de la OMC.


Los preparativos de la Cumbre de Cancún
La Cumbre Ministerial de la OMC en Cancún se trataba de la 5ª Reunión tras Doha en 2001, Seattle en 1999, Ginebra en 1998 y Singapur en 1996. A ella llegaban varios asuntos polémicos entre los que destacaban dos: la adopción de un sistema que permitiera acceder a los medicamentos a cualquier persona y la desregulación de los mercados agrícolas a escala planetaria. En la mesa de negociación también se incluían otros asuntos que afectaban principalmente a la industria y los servicios para intentar avanzar hacia criterios comunes sobre salvaguardas, competencia, aranceles, dumping... [El dumping es una práctica comercial prohibida que consiste en inundar el mercado con productos muy por debajo de los costes de producción para llevar a la quiebra a los competidores]. Asuntos arrastrados de Cumbres anteriores y que podían quedar agrupadas en lo que más arriba hemos denominado como AGCS.
El capítulo dedicado al "acceso a las medicinas y otros aspectos de propiedad intelectual" se incluía dentro del llamado anteriormente TRIPS. El núcleo del problema era que poderosas multinacionales farmacéuticas querían lograr que las medicinas se vendieran en farmacias patentadas por ellas percibiendo ganancias aún mayores. Como dato basta decir que las siguientes 10 empresas controlan el 58,4% del mercado mundial: Pfizer-Pharmacia, Glaxo Smith Kline, Merck &Co., Bristol-Myers Squibb, Astra Zeneca, Aventis, Jhonson & Jonson, Novartis, Wyeth y Eli Billy.
La estrategia de estas empresas iba dirigida a desarmar los sistemas de salud públicos de los diferentes países para convertirlos en consumidores obligados de productos farmacéuticos comerciales. Por otra parte precisaban conseguir y patentar las plantas medicinales y el conocimiento que tienen sobre ellas los pueblos indios y las comunidades locales que han desarrollado y compartido siempre con la humanidad. Como parece lógico, el sistema de patentes era imprescindible para sus intereses. Y precisamente por eso el capítulo de la OMC no solo aludía al acceso a las medicinas sino que agregaba el derecho de las multinacionales a aplicar patentes monopolísticas sobre seres vivos e impedir la libre circulación e intercambio de recursos genéticos y conocimientos.
Estas grandes empresas también querían impedir que cualquiera pudiera producir medicinas genéricas, sin patentes y, por tanto, más baratas. Desde Doha, donde se introdujo este acuerdo, ya se preveía que la aplicación de patentes tendría excepciones por razones de salud pública. Y desde entonces, Estados Unidos y la Unión Europea han tratado de reducir los ámbitos de aplicación de estas excepciones. En primer lugar, reduciendo el número de enfermedades aplicables (solo están incluidas la malaria, la tuberculosis y el sida); después, manipulando el término 'razones de salud pública' para que solo fuera válido en situaciones de extrema urgencia; y finalmente declarando, como lo ha hecho Estados Unidos, que el grupo de países que podrían aplicar las excepciones serían solamente los menos desarrollados, los 48 países extremadamente pobres según la ONU.
Claro está que estas intenciones no podían presentarse ante la opinión pública de esta manera tan cruda, había que disfrazarlas. Para ello se argumentó que las transnacionales, para defender sus patentes, debían recuperar los gastos de investigación y desarrollo de medicamentos. Sin embargo, un estudio de la Oficina de Evaluación Tecnológica de Estados Unidos que abarcaba 25 años de producción farmacéutica mostró que el 97% de los productos lanzados al mercado no eran mas que copias de medicinas ya existentes a las que se hicieron arreglos cosméticos para prolongar el monopolio de la patente cuando la original estaba por expirar. Del 3% restante, el 70% había sido producido en laboratorios públicos. Y de las medicinas realmente nuevas producidas por el sector privado, la mitad tuvieron que ser retiradas del mercado debido a efectos secundarios que no habían sido estudiados previamente.
La desregulación de los mercados agrícolas fue, si cabe, más importante y, a la postre, la que hizo fracasar la Cumbre. La apertura comercial había perturbado los sistemas agrícolas en muchas regiones subdesarrolladas de tal manera que millones de personas siguen sufriendo hambre y malnutrición mientras en los países ricos se almacenan 100 millones de toneladas de excedentes de grano. En Doha se había decidido que para el 1 de enero de 2005 los subsidios públicos a la agricultura deberían desaparecer porque estos hacían artificialmente competitivos los productos agrícolas de muchos países e impedían que los de los países pobres entraran a buen precio en los mercados. En concreto, este Acuerdo sobre Agricultura obligaba a los países desarrollados a reducir aranceles en un 36% para el año 2000 mientras que los países subdesarrollados los reducirían en un 24% para 2004. Pero los trucos para driblar este escollo proliferaron en Estados Unidos y Europa plasmándose en la Farm Bill norteamericana y la Política Agraria Común (PAC) europea. De esta manera, a fecha de hoy, los países ricos subsidian sus agriculturas con 350.000 millones de dólares mientras que los países pobres apenas pueden dedicar a este concepto 27.000 millones. El resultado de esta apertura era la ruina de millones de pequeños campesinos, incapaces de enfrentarse comercialmente a los grandes productores receptores de las exorbitantes ayudas estatales de sus países.
Aún así, Estados Unidos y Europa no habían llegado a un acuerdo para presentar una propuesta común en Cancún. Ambos seguían subsidiando al sector agrícola pero Estados Unidos apoyaba al llamado Grupo de Cairns que exigía la eliminación de esas ayudas; no por solidaridad sino por la constante competencia comercial entre Washington y Bruselas. Pero en vísperas de la Cumbre llegaron a un Acuerdo que presentaron a los representantes del resto de países. Con un lenguaje vago e impreciso, lleno de incógnitas y repleto de buenas intenciones se llegaba a la conclusión de que era necesario subsidiar a sus productores. Y que eso no se negociaba. Baste decir que hasta The Economist, publicación conocida por su conservadurismo, terminó ironizando sobre el contenido del acuerdo en un artículo al respecto. La propuesta reducía los conflictos comerciales entre ambos, acordando entre ellos a costa del resto de naciones; intentaba dar una solución a Cancún ya que muchos países habían declarado que no contaran con su apoyo en otros puntos si no se atendían sus demandas sobre el comercio agrícola; e intentaba evitar una avalancha de demandas contra Estados Unidos, Europa y Japón por sus prácticas proteccionistas a partir de enero de 2004, fecha en la que expiraba la llamada 'cláusula de paz' que impedían estas denuncias.
En este contexto, varias naciones presentaron otra alternativa. Los gobiernos de Argentina, Brasil, Bolivia, Chile, Colombia, Costa Rica, Guatemala, México, Paraguay, Perú, India, China y Tailandia apostaban por un Acuerdo más ambicioso. La propuesta se basaba en tres componentes: la reducción sustancial de los 'apoyos domésticos', sobretodo de las naciones desarrolladas; la reducción de aranceles para el acceso de todos los productos de manera efectiva; y la eliminación de los subsidios a los productos exportados a países en desarrollo. La batalla de Cancún ya tenía a sus contendientes con las posiciones ocupadas.

La Cumbre

Que en Cancún no se llegara a ningún acuerdo parecía obvio vistos los antecedentes. El grupo de los países en desarrollo formó el llamado G-22 y defendieron sus intereses eludiendo presiones y sobornos tanto de los países desarrollados, como del Banco Mundial y del Foro Monetario Internacional, como de las corporaciones transnacionales. Su discurso fue además respaldado por más de 20.000 activistas antiglobalización que, tras las alambradas que protegían el búnker donde deliberaban, manifestaban pacíficamente su repulsa a la OMC y lloraban el suicidio de un agricultor coreano. Dentro del palacio que albergaba la Cumbre los delegados de las ONG's y de las organizaciones sociales entorpecían los actos oficiales.
Y finalmente concluyó la Cumbre sin ningún acuerdo en ninguno de los puntos que había llevado a reunirse a los delegados de los países. Los delegados del G-22 abandonaron el Centro de reuniones tras no llegar a un acuerdo sobre los productos agrícolas; el resto, tal y como habían advertido, no se debatiría si en el anterior punto no se llegaba a un arreglo.
La Cumbre de Cancún, por otra parte, supuso un éxito de convocatoria para las organizaciones sociales. Entre ellas destacó Vía Campesina que inundó las calles de Cancún de pequeños agricultores indígenas llegados desde el México profundo, e incluso desde Corea, con el mensaje de que la OMC les robaba la vida y que era necesario hacer fracasar la Cumbre. En su opinión la OMC no había cumplido con los objetivos para los cuales había sido creada, no había tomado sus decisiones de forma democrática y no había dado respuesta a las demandas justas de los campesinos, pequeños agricultores e indígenas de todo el mundo. Y exigía a los gobiernos que la OMC saliera de la agricultura; que la alimentación, la salud y la educación no fueran objetos del comercio mundial transnacional; y que la tierra, el agua y otros recursos naturales no se convirtieran en mercancía.
Todos, gobiernos, transnacionales, organizaciones sociales, prensa, los propios mandatarios de la OMC... sí que llegaron finalmente a un punto de acuerdo: que la 5ª Cumbre Ministerial de la OMC celebrada en Cancún había sido un rotundo fracaso. Aunque muchos lo entendieran como una gran victoria. n

Fuentes:

-Cuenta regresiva para Cancún. Alejandro Nadal. La Jornada.
-OMC y sus consecuencias en Chile. Luis Cañulef y Alfredo Seguel. Informativo Mapuche.
-Espejitos de colores y caracoles en Cancún. Silvia Ribeiro. Alainet.
-La cara humanitaria de la OMC. Silvia Ribeiro. Alainet.
-La cumbre de Cancún sobre el comercio internacional. Juan Gasparini. Sudnordnews.
-OMC: cosecha de mentiras. Alejandro Nadal. La Jornada.
-La propuesta agrícola de Washington y Bruselas. Eduardo Gudynas. La Insignia.
-La UE y EEUU acuerdan una propuesta sobre liberalización agrícola. Feliciano Robles Blanco. Rebelión.
-Una contrapropuesta sobre comercio agrícola. Eduardo Gudynas. Globalización América Latina.
-La OMC corre el grave riesgo de volverse irrelevante. La Jornada.
-Fracaso de la OMC: Victoria de la humanidad. Ana Martín, Arantzazu Saratxaga, Josu Egireun, Paul Nicholson. Espacio Alternativo.
-Pronunciamiento de Vía Campesina ante la OMC. Rebelión.
-¡Ganamos en Cancún! ¡Se ha descarrilado la OMC! Vía Campesina. Rebelión.
-Califican de fracaso la V Reunión Ministerial de la OMC en Cancún. Cubadebate.
-Festejado fracaso. Ramesh Jaura. IPS Noticias.
-Por qué defiendo el comercio. George Monbiot. Znet.
-OMC. Página web.