Necesitamos una política de izquierdas para derrotar a la derecha

Editorial

Elecciones Generales del 14 de marzo

Necesitamos una política de izquierdas para derrotar a la derecha

La mayoría de la población quiere un cambio de Gobierno, según se reflejaba en un reciente sondeo electoral. Además, la opción que más apoyo suscita es la de un gobierno PSOE-IU que, hoy por hoy es la única alternativa real a un gobierno del PP. Desde luego, el conjunto de la clase obrera sólo puede esperar nuevas y duras agresiones de un gobierno encabezado por Mariano Rajoy. Como en otras ocasiones, debemos tener bien presente la importancia de participar en las convocatorias electorales para frenar el paso a la derecha y, acto seguido, exigir políticas de izquierdas mediante la participación y la movilización.

Rajoy se ha apresurado a asegurar a los empresarios que con ellos sus intereses estarán bien cuidados. No lo dudamos, dos legislaturas lo atestiguan. Es más, se preparan para aplicar una nueva dosis de ataques en un contexto económico peor que el de los años pasados.

Lo sucedido con Samsung debe llamarnos la atención acerca de qué se avecina en los próximos años. Una trabajadora de esta empresa decía: "ha sido igual que cuando tienes un accidente, piensas que no puede ser que te esté pasado esto, como si necesitaras que te pellizcaran para reaccionar" (El País/16/enero/04). Parejas con edades entre 35 y 40 años, con niños pequeños e hipotecas a 25 o 30 años ¿qué harán? Pero es que esto es el capitalismo y después de años de "vacas gordas", de las cuales pocas vieron los trabajadores, ahora viene la cruda realidad. Después de años de precariedad, largas horas de trabajo para pagar las letras del piso y renuncias a muchos derechos, vienen más sacrificios, más precariedad…

El presidente de la CEOE ya reclamaba hace unas semanas "menos impuestos y cuotas para las empresas y una nueva ley de huelga" (EP/17/DIC/03). La sed de ganancias no tiene fin, pero es que en eso consiste el capitalismo: en explotar cada vez más eficazmente a los trabajadores para obtener beneficios también mayores. La política de la derecha es consecuente con los intereses de quienes representa. Hace falta que la izquierda también lo sea… con los de los trabajadores.

Una encuesta publicada a finales de enero pronosticaba una victoria del PP, aúnque probablemente perdería la mayoría absoluta. Rajoy tendría la opción de formar gobierno con el apoyo de Coalición canaria, (El País/25/enero/2004). El PP bajaría en 2,3 puntos pero aún así sacaría entre 171 y 175 escaños, muy cerca de la mayoría absoluta y Coalición Canaria podría sacar entre 4 y 5. La ventaja que esta misma encuesta daba a primeros de diciembre al PP respecto al PSOE ha pasado de 3 puntos a 5'5, lo que marca una tendencia a peor para el equipo de Zapatero.

El PP se apoya por un lado en los efectos de casi diez años de crecimiento económico ininterrumpido, como en la profunda crisis de la izquierda, en general, y del PSOE en particular. Es llamativo que la mayoría de los encuestados valoran al PP como más eficaz en el terreno económico, lo que avala el peso que ese factor todavía tiene en el voto al PP.

Sin embargo, la encuesta sigue mostrando algo que es casi una constante desde hace dos años. La mayoría de la población quiere un cambio de gobierno (un 55,9%) y la opción más apoyada por los votantes sería un gobierno PSOE-IU (un 34,4%). Pero el optimismo es escaso pues todos creen que va a ganar la derecha (un 67,6%).

La izquierda inconsecuente

Esas encuestas son una feroz crítica a la política de las direcciones de la izquierda, empezando por la de Rodríguez Zapatero, que pone a las claras como a la dirección socialista le pesan decisivamente los años de gobierno con Felipe González.

José Luis Rodríguez Zapatero no se cansa de insistir a los empresarios de que su opción es "moderada" y que garantiza la "estabilidad". El problema es que no resulta posible contentar a los empresarios y a los trabajadores al mismo tiempo. Si reducimos los impuestos a los empresarios, lógicamente, al final se acaban postergando objetivos como la equiparación a la media europea en gasto educativo y sanitario. Si pretende hacer la misma política que la derecha, con matices, se fracasará como ya se comprobó en el pasado.

El incidente con Carod Rovira es muy elocuente, de que la dirección socialista carece de una alternativa diferenciada, no sólo en el terreno económico. El problema no es que Rovira se reuniera con representantes de ETA, sino que la dirección socialista acepte que no puede haber ninguna clase de diálogo con dicha organización terrorista.

Por muy clara que sea nuestra condena a ETA, estamos ante un fenómeno que tiene un apoyo social y que sólo se puede resolver definitivamente con medidas políticas. Ningún conflicto parecido se ha podido resolver de otro modo.

Defender esa opción tendría más apoyo del que suponen algunos que sólo piensan en lo "políticamente correcto". Basta recordar qué sucedió cuando se asesinó a Ernest Lluch, el eco que tuvo el llamamiento al diálogo en la multitudinaria manifestación que se celebró en su memoria. Un diálogo precisamente para lograr el fin de ETA.

Es más, el derecho de autodeterminación no está condicionado a ninguna negociación con nadie, sino que es un derecho democrático que debemos defender y que es uno de los aspectos claves para resolver un conflicto como el vasco. Es más, si el ejercicio de ese derecho sirviera para resolver el conflicto vasco ¿no es una irresponsabilidad no ejercerlo? ¿O hemos vuelto a la "una, grande y libre", donde ni se puede hablar de esa posibilidad y aún menos ejercerla?

La izquierda nunca ha sido soberanista ni nacionalista, sino internacionalista y defensora de los intereses de los trabajadores por encima de las fronteras frente al adversario común, la burguesía. Pero un Estado Federal sólo puede funcionar si está basado en la libre adhesión de los distintos pueblos y en una política de respeto a los derechos sociales. Un estado federal, democrático y socialista, sólo saldrá adelante con el apoyo mayoritario, si no fracasará.

El problema es que la dirección socialista se apunta a defender el nacionalismo español, a ver quien lo hace mejor, aceptando de hecho la misma política que el PP en este tema y así sólo puede beneficiarse el partido de Aznar.

Un gobierno de la izquierda, con una política de izquierdas

Con muy buen juicio, la opción preferida por la mayoría de los electores es un gobierno de la izquierda PSOE-IU. Hoy por hoy, esa es la única alternativa a la derecha. Sin embargo, encaja con la política que denunciábamos antes el que la dirección socialista no quiera un acuerdo con IU pues teme ser demasiado radical. No sorprende si uno piensa en Solana, Solbes, Bono, Ibarra…

IU debe abogar por un gobierno de la izquierda por esos mismos motivos, pero también debe dejar claro qué política debe aplicar un gobierno de izquierdas, unos mínimos inexcusables.

Cuestiones como la retirada inmediata de las tropas de Irak, el cierre de las bases militares americanas y el abandono de la OTAN, el respeto al derecho de autodeterminación, la eliminación de las formas de contratación precarias o una reforma fiscal que haga pagar más a los que más tienen y menos a los que menos… son obligadas, pues si no se aplican, IU acabaría colaborando en un gobierno que seguiría los pasos de aquellos que encabezara Felipe González.

A la propuesta de Zapatero -de no formar gobierno si no es el partido más votado- IU debería contestarle que no tiene ningún interés por entrar en un gobierno si no hay una política de izquierdas, pero que no va a permitir por acción ni omisión un ejecutivo del PP.

Actuando así, se vería diáfanamente que el voto a IU es un "voto útil" tanto para presionar por una política de izquierdas como para derrotar a la derecha. La coherencia política de IU y su firmeza contra la derecha sería el mejor estímulo para recuperar los votos de 1995 y ganar a una parte significativa de la juventud desencantada con la "política" al uso.

De hecho, para la actual dirección socialista es dificilísimo estar en la oposición por que carece de la mínima política de izquierdas necesaria para oponerse al PP, raíz de sus problemas presentes y que se agravará si se ven relegados a otra legislatura en la oposición.

En ambos casos, tanto si la derecha sale derrotada como si mantiene el poder, a IU le corresponde la responsabilidad de mantener una alternativa ante la situación que se nos viene encima en los próximos años.