El PP y el conflicto vasco

El PP y el conflicto vasco

El terrorismo como excusa

El problema, por su gravedad exige de la máxima libertad de pensamiento para poder llegar a una solución

Javier Jimeno

Quizás uno de los legados más perversos que nos va a dejar Aznar, una vez deje la presidencia del Gobierno, es la utilización del dolor que genera el terrorismo en las personas que lo sufren de manera directa y el efecto social que conlleva, para justificar sus posiciones políticas respecto a las nacionalidades del Estado español y su actitud imperialista en política internacional.

ETA ha sido y es una desgracia, tanto para el "pueblo trabajador vasco", como para el pueblo vasco en su conjunto, como para la propia "izquierda abertzale". Los únicos que verdaderamente se ha beneficiado de sus acciones ha sido el PP, que sin su existencia difícilmente hubieran llegado a tener el apoyo social con el que cuentan en el Euskadi, y sus organizaciones satélites como Basta Ya, AVT, etc…

Ahora que se aproximan unas nuevas elecciones generales en las cuales el PP busca desesperadamente revalidar su mayoría absoluta, nuevamente el tema del terrorismo vuelve a convertirse en una cuestión central a debate. ¡Y eso que ETA no ha cometido ningún atentado mortal desde hace meses!

La organización Basta Ya se va de viaje electoral por la geografía español buscando desesperadamente azuzar discrepancias públicas en el seno del PSOE e Izquierda Unida, y a ser posible entre ambas organizaciones.

La Asociación de Victimas del Terrorismo se va a la gala de los Goya a demostrar que quienes hace un año se posicionaron contra la guerra de Irak son unos tibios frente a ETA. Porque ya no se trata de decir no a ETA, hay que decirlo como lo mande la AVT.

Pero quizás donde de manera más evidente se ve la utilización del terrorismo como excusa es el caso Carod Rovira. Lo de menos es a que fue y de que hablaron, lo fundamental para el PP es que demuestra la inviabilidad del actual Gobierno catalán y por supuesto la tibieza de Zapatero respecto a la lucha firme contra ETA.

Oyendo a los medios de comunicación controlados por el PP, más parece que Carod Rovira se hubiera reunido con ETA para planificar atentados, que para sondear la posibilidad de una tregua a corto plazo.

En conflictos tan terribles como el que enfrenta a Palestinos e Israelíes, la comunicación entre las partes a un nivel u otro ha sido siempre constante. De la misma forma que en Irlanda con el IRA. Y de la misma forma que en España una vez que deje de ser políticamente incorrecto decirlo.

Desgraciadamente el PP ha corrompido el propio lenguaje y prácticamente se hace imposible hablar de estas cuestiones. Si te planteas la causas del terrorismo, la respuesta inmediata es que lo estas justificando pues no se debe hablar de causas sino solo de efectos sobre las victimas. Si intentas entender sus razones prácticamente te puedes jugar la cárcel por apología del terrorismo, pues ETA no tiene razones es mala por naturaleza. A lo mejor es un problema genético y aun nadie se ha dado cuenta.

Este mismo artículo ya es el reflejo de una posición tibia frente a ETA pues estoy dedicando más palabras a criticar al PP que a defender a las victimas. Para evitarlo hablaré de ellas.

El dolor que ha generado ETA es algo irreparable. El odio que como consecuencia ha sembrado en la sociedad es una clara expresión de la inutilidad de sus acciones, pues sobre dolor y odio nada que merezca la pena se puede construir. Mucho menos la Euskal Herria que dicen pretender.

Las víctimas tiene el derecho y la razón a reclamar compensaciones por parte del estado, y la solidaridad de la sociedad, pero lo que nunca pueden pretender es que esta solidaridad deba significar apoyo a las ideas de sus asociaciones.

El dolor de las víctimas de la violencia en cualquier conflicto es un enorme capital político a explotar. En la izquierda abertzale, los familiares y amigos de sus víctimas y presos son una pieza fundamental en su discurso político. Y en el caso del PP la utilización de las víctimas de ETA sigue los mismos parámetros.

Pero al igual que nunca podríamos a un juez cuya hija ha sido violada y asesinada a juzgar al supuesto asesino, por un principio básico de objetividad en el juicio. Las víctima de ETA no tienen porqué tener la razón a la hora de plantear medidas políticas, judiciales y policiales para enfrentarse a terrorismo.

En estas elecciones generales no jugamos muchas cosas. Si el PP gana por mayoría absoluta tiene en cartera muchas medidas antisociales que van a suponer un importante revés en los derechos de los trabajadores de todo el estado. Que las mutuas patronales puedan dar altas y bajas en lugar de los médicos de la sanidad pública. Que la negociación colectiva se pueda atomizar llegando a la individualización de la condiciones de los contratos dentro de la misma empresa. Que la vivienda siga siendo un privilegio en lugar de un derecho social, y muchas otras cosas, no pueden quedar ocultas tras los debates sobre el terrorismo.

Con el PP, al igual que en el resto del mundo tras el 11-S, las libertades democráticas básicas están siendo recortadas bajo la excusa de la seguridad frente al terrorismo.

Una de las libertad fundamental es la de poder pensar y expresarse con libertad. La mejor manera de defender esta libertad es ejercerla en todos los terrenos y el problema del terrorismo por su gravedad exige de la máxima libertad de pensamiento para poder llegar a una solución.

Para el PP lo esencial del problema del terrorismo no es su solución sino su utilización.