Lo que existe sin ningún género de duda es la contaminación del lenguaje por expresiones sexistas, xenófobas y racistas, que de forma inconsciente o malintencionada se están introduciendo en el uso cotidiano a través de los grandes medios de comunicación o las declaraciones de representantes de instituciones públicas, y que lamentablemente contribuyen a engrosar el ya de por sí abultado vocabulario de expresiones discriminatorias en el castellano (como ocurre en todas las lenguas). No es mi intención tratar aquí este tema con la profundidad que se merece, sino salir al paso de la última de ellas, desde la brevedad de mis limitaciones personales pero también desde la urgencia de cortar por la raíz una expresión que contribuye a alimentar la espiral del racismo en una coyuntura especialmente delicada. Estas palabras están dirigidas a las personas, colectivos, y medios de comunicación que de buena fe están haciendo uso de ella sin haber valorado su contenido.
Existen muchos caminos para negar la pertinencia del uso de la expresión "terrorismo islámico", pero yo me voy a centrar en el más corto, las definiciones contenidas en el diccionario de la Real Academia Española. No es que la RAE constituya la última instancia al respecto (de hecho registra numerosas entradas discriminatorias), pero en este caso sí que puede arrojar algo de luz al respecto. Para ello aceptamos como premisa la acepción "terrorismo":
"Terrorismo. 1. m. Dominación por el terror. 2. m. Sucesión de actos de violencia ejecutados para infundir terror".
Pues bien, ¿es semánticamente correcto el uso de las expresiones "terrorismo islámico", "terrorismo islamista", o "terrorismo árabe"? Veamos otras definiciones:
islamismo. (De islam). 1.
m. Conjunto de dogmas y preceptos morales que constituyen la religión
de Mahoma.
islamista. 1. adj. Perteneciente o relativo al integrismo musulmán.
2. adj. Partidario de dicho movimiento. U. t. c. s.
islámico, ca. 1. adj. Perteneciente o relativo al islam.
islam. (Del ár. clás. isla¯m). 1. m. islamismo. 2.
m. Conjunto de los hombres y pueblos que siguen esta religión.
-ista. 1. suf. U. en adjetivos que habitualmente se sustantivan, y suelen
significar 'partidario de' o 'inclinado a' lo que expresa la misma raíz
con el sufijo -ismo. Comunista, europeísta, optimista. 2. suf. Forma
sustantivos que designan generalmente a la persona que tiene determinada ocupación,
profesión u oficio. Almacenista, periodista, taxista.
-ismo. (Del lat. -ismus, y este del gr. -ism?V). 1. suf. Forma sustantivos
que suelen significar doctrinas, sistemas, escuelas o movimientos. Socialismo,
platonismo, impresionismo. 2. suf. Indica actitudes. Egoísmo, individualismo,
puritanismo. 3. suf. Designa actividades deportivas. Atletismo, alpinismo. 4.
suf. Forma numerosos términos científicos. Tropismo, astigmatismo,
leísmo
-´ico, ca. (Del lat. -i?cus, y este del gr. -ik?V). 1. suf.
Aparece en adjetivos. Indica relación con la base derivativa. Periodístico,
humorístico, alcohólico. A veces toma la forma -´tico. Sifilítico.
2. suf. En química, terminación genérica de numerosos compuestos,
como los ácidos. Clorhídrico, fórmico. 3. suf. En algunos
casos se refiere al grado de oxidación del ácido. Sulfúrico,
fosfórico. 4. suf. Puede indicar un elemento de un compuesto. Férrico,
cúprico.
árabe. (Del lat. Arabs, -a?bis, este del gr. ?Aray, -aboV, y este
del acadio arabi). 1. adj. Natural de Arabia. U. t. c. s. 2. adj. Perteneciente
o relativo a esta región de Asia. 3. adj. Perteneciente o relativo a
los pueblos de lengua árabe. 4. adj. Se dice de las lenguas semíticas
habladas en los países del norte de África y del sudoeste de Asia.
U. t. c. s. m. 5. adj. Perteneciente o relativo a estas lenguas. ~ clásico.
1. m. Variedad del árabe propia de la literatura antigua y del Corán,
usada todavía como lengua culta común.
Según estas acepciones recogidas en el diccionario de la RAE, obtendríamos
las siguientes definiciones:
Terrorismo islámico: 1. Terrorismo
relacionado con el conjunto de dogmas y preceptos morales que constituyen la
religión de Mahoma. 2. Terrorismo relacionado con el conjunto de los
hombres y pueblos que siguen esta religión.
Terrorismo islamista: 1. Terrorismo de los partidarios o inclinados al conjunto
de dogmas y preceptos morales que constituyen la religión de Mahoma.
2. Terrorismo de los partidarios del conjunto de los hombres y pueblos que siguen
esta religión. 3. Terrorismo de los sectores religiosos, ideológicos
o políticos partidarios de la intangibilidad de la doctrina tradicional
del Islam.
Terrorismo árabe: 1. Terrorismo perteneciente o relativo a los naturales
de Arabia. 2. Terrorismo perteneciente o relativo a los pueblos de lengua árabe.
3. Terrorismo perteneciente o relativo a la lengua árabe.
Por consiguiente, todas estas expresiones son semánticamente incorrectas
si lo que queremos es designar el terrorismo de Al-Qaeda u organizaciones similares.
En primer lugar porque sus salvajes atentados no están en absoluto relacionados
ni con el conjunto de dogmas y preceptos morales que constituyen la religión
de Mahoma, ni con el conjunto de los hombres y pueblos que siguen esta religión;
en segundo lugar, porque tampoco tienen nada que ver con los partidarios del
Islam, o con el conjunto de los hombres y pueblos que siguen esta religión,
y ni siquiera con los sectores religiosos, ideológicos o políticos
partidarios de la intangibilidad de la doctrina tradicional del Islam; y por
último, tampoco se pueden imputar estas tragedias a los naturales de
Arabia, los pueblos que hablan lengua árabe, o a la propia lengua árabe.
El islam, como el cristianismo, es una religión de paz, y así
lo entienden y practican los millones de personas e iglesias que desde la pluralidad
de sus interpretaciones las siguen a lo largo y ancho del mundo. Ambas han tenido
que sufrir a lo largo de la historia los estragos producidos por fanáticos
asesinos que, contra el contenido de sus propias doctrinas, las han utilizado
para legitimar sus "hazañas" bélicas, motivadas en realidad
por otros intereses inconfesables. Así ocurrió, por poner un ejemplo,
con el imperialismo colonizador del Reino de España en América,
que ocultaba bajo una más que discutible misión evangelizadora
su afán expoliador de las riquezas de aquél continente. Sólo
desde la lógica (ilógica) de un discurso racista o de una mentalidad
enferma se puede sostener que los siniestros atentados de Al Qaeda tienen algo
que ver con la doctrina del Islam, las personas que la practican, Arabia o las
personas que hablan árabe.
La inoculación racista que subyace al uso de estas expresiones queda
completamente al descubierto para un europeo cuando seguimos su lógica
hasta el final. Según ella, las acciones terroristas cometidas por el
IRA bien podrían definirse como "terrorismo católico",
"terrorismo inglés" (por la lengua que hablan sus partidarios),
"terrorismo irlandés" (por su lugar de origen), "terrorismo
integrista católico", y por qué no, "terrorismo evangelizador";
y por otro lado, el primer atentado contra el World Trade Center (las Torres
Gemelas) podría encorsetarse dentro del "terrorismo estadounidense",
"terrorismo evangelista" (o adventista, ignoro la religión
que equívocamente creía practicar este asesino), y también,
por supuesto, "terrorismo inglés". Naturalmente estas expresiones
nos parecen absurdas, hasta risibles si no fuera por lo que hay detrás,
y a nadie se le ha ocurrido utilizarlas.
Y puestos a ello, cabe decir lo mismo de otras expresiones que ya han tomado
posiciones en los medios de comunicación: "terrorismo vasco"
y "terrorismo anarquista". Los vascos y los anarquistas, o el nacionalismo
vasco y el anarquismo, son gentes y movimientos políticos históricamente
contrarios a la persecución de sus fines por medios terroristas y, tanto
en el caso de los vascos nacionalistas como de los no nacionalistas, también
de los anarquistas, se han caracterizado en la historia por su defensa de la
paz y los valores humanos (con independencia de lo que ciertas organizaciones
puedan haber hecho arrogándose las esencias del vasquismo o el anarquismo).
En resumen, es nuestra obligación moral, doblemente imperativa para los
responsables públicos y profesionales de la comunicación, repudiar
el uso de las expresiones "terrorismo islámico", "terrorismo
árabe", o "terrorismo islamista". Su uso, además
de moralmente reprobable, contribuye a crispar a la sociedad y dar alas a los
movimientos fascistas cuyo discurso consiste precisamente en éso, en
asociar Islam con terrorismo. Lo correcto es adjetivar el terrorismo con aquellas
organizaciones o personas que lo practican: terrorismo de ETA, terrorismo de
Al Qaeda, o terrorismo del Ejército Estadounidense, pero eso ya, es otra
historia (¿o no?).