Salvador Lou Cuartero y Susana Pena Barraso
Miembros del Sindicato de Estudiantes de Izquierdas
Dos compañeros del Sindicato de Estudiantes de Izquierdas fuimos invitados
por el Partido de los Trabajadores por el Socialismo de Argentina para conocer
el proceso de fábricas ocupadas en el país y el resurgir de un
movimiento obrero combativo.
El 19 de Abril llegamos a Neuquen, una localidad situada al comienzo de
la Patagonia. Allí nos recibieron miembros del PTS y de ZANON, pudimos
conocer a fondo la fábrica, su funcionamiento democrático,
su lucha y entrevistar a trabajadores de base, familiares y dirigentes del
proceso.
ZANON es una fábrica de cerámicas, baldosas fundamentalmente.
En 1998 los trabajadores recuperaron la Comisión Interna (Comité de
Empresa) en manos de la burocracia sindical. Dos años más tarde
lograrían recuperar el sindicato provincial de ceramistas, mediante
el método de asambleas y elección de delegados revocables y
con mandato.
Durante 2000 y 2001 los trabajadores sufrieron impago de salarios y amenazas
de cierre, mientras el empresario recibía miles de pesos de ayuda
del Gobierno Provincial. Ya entonces la lucha era constante, con carpas a
la puerta de la fábrica durante 5 meses. En Octubre de 2001 se decreta
el cierre de la planta, pero los trabajadores no se rinden y comienzan a
debatir como reactivar la producción. Mientras la patronal quiere
sacar a subasta la empresa.
En Enero de 2002 la empresa ofrece reabrir la fábrica con un 25% de
trabajadores ye en perores condiciones. Dos días más tarde
a asamblea de trabajadores deciden ponerla en marcha bajo control obrero,
con igualdad salarial y la constitución de comisiones de trabajo.
El 2 de marzo se hizo realidad el designio de dicha asamblea.
Hasta 2003 se sufrieron 3 intentos de desalojo, todos ellos repelidos por
la resistencia de los trabajadores y el apoyo de la comunidad. Desde el ZANON
sin patrones el apoyo a la comunidad de Neuquen ha sido permanente, y ésta
ha sabido devolvérselo en todo momento. Donaciones de materiales al
hospital de Centenario, que junto con la mano de obra de los desocupados
pudo ponerse en pie, u ofrecer los puestos de trabajo creados a las organizaciones
de desocupados. Con esta política el lema «ZANON es del pueblo,
y el pueblo es de ZANON» se consiguió frustrar los intentos
de desalojo.
Ahora mismo su principal reivindicación es la estatización
de la empresa y el mantenimiento de la gestión y el control obrero.
Las deudas de los patronos con el Gobierno Provincial son un buen aval para
la expropiación, y es necesaria que la inversión para mejorar
la planta venga desde el estado. Se niegan a pagar las deudas de los antiguos
dueños de la planta, pues ellos han sido los más perjudicados
por su gestión. La alternativa cooperativista no es vista con buenos
ojos por los trabajadores, se niegan a convertirse en una empresa más
que les haga competir con sus hermanos de otras fábricas. Sin embargo
la cooperativa puede ser una salida provisional a su situación, aunque
ella no evitaría que la lucha por la estatización continuase.
El ejemplo de ZANON es el más avanzado de todas las fábricas
ocupadas en Argentina. La clase obrera debe conocer las experiencias de otros
compañeros para poder avanzar en su lucha por su emancipación.
Vemos como han sido capaces de dar repuesta a problemas que también
sufrimos aquí, el cierre de fábricas. Los métodos democráticos
y antiburocráticas de asamblea con libertad de tendencias, delegados
revocables y con mandato, son imprescindibles para librarnos del lastre de
la burocracia sindical que frena o lleva a la derrota nuestras luchas. Y
las consignas transicionales, como la apertura de libros de contabilidad
ante el anuncio de cierre por pérdidas o la ocupación y el
control obrero ante el fin de la producción, demuestran ser útiles
para hacer avanzar la conciencia de los trabajadores y para lograr victorias
en nuestras luchas cotidianas.
Además el control obrero demuestra ser un sistema muy superior al
control y gestión empresarial. La producción ha pasado en estos
años de 20.000 metros cuadrados al mes a 300.000, y los puestos de
trabajo de 200 a 460. Los accidentes laborales en los tres últimos
años de gestión empresarial fueron 300 anuales, la mitad graves
y una muerte al año, en los tres primeros de gestión obrera
sólo 33 accidentes leves y ninguna muerte.
La leve recuperación económica del país ha hecho despertar
a muchos trabajadores a la lucha sindical. La principal demanda es salarial,
pues el poder adquisitivo respecto a 1999 ha caído más de un
25%.
Muchas de las luchas siguen siendo dirigidas por la burocracia peronista de
la CGT y la CTA, que todavía son capaces de frenarlas. Sin embargo en
numerosos sectores los dirigentes son miembros de partidos de izquierda y se
están conformando un movimiento clasista, combativo y antiburocrático
bastante importante. La asamblea es el máximo órgano de decisión
y los representantes, que barren con los burócratas sindicales, son
revocables por ella. Los resultados son claros, las victorias obtenidas por
este movimiento denominado «los flacos» por la prensa burguesa,
son mucho mayores que las migajas obtenidas por «los gordos», como
se denomina a los burócratas sindicales en Argentina. El metro de Buenos
Aires es un buen ejemplo de esto, con una subida salarial del 48% y una reducción
de jornada hasta las seis horas.
Por otro lado el carácter clasista se palpa en los vínculos de
solidaridad entre los sectores en lucha. El PTS, el PO y el MST entre otros,
impulsaron para el 2 de Abril un encuentro de trabajadores. Desde todas las
organizaciones se apostaba por un encuentro entre las diferentes direcciones
de izquierda, salvo el PTS que defendió la asistencia de delegados de
todos los centros de trabajo en lucha. La actitud burocrática de gran
parte de la izquierda ha impedido que se puedan seguir desarrollando estos
encuentros como forma de coordinar las movilizaciones. Aún así el
celebrado el 2 de Abril tuvo efectos positivos, como la huelga de solidaridad
del metro de Buenos Aires con los trabajadores del aeropuerto (LAFSA) reprimidos
brutalmente por la policía, o la preparación de un 1 de Mayo
unitario, clasista y antiburocrático. Siguiendo la misma política
aparatista, las organizaciones de izquierda, salvo el PTS, impidieron que en
el acto central del 1 de Mayo los representantes de las distintas luchas pudieran
hablar (sólo se les permitió subir a la tribuna a saludar), limitándose
la expresión política a la lectura de un manifiesto consensuado
entre las diferentes fuerzas de izquierdas.
La lucha heroica de ZANON los convierte en referente para muchos trabajadores
argentinos. Cuando un sector se encuentra movilizándose ZANON manda
una delegación de la fábrica para contarles su experiencia de
lucha contra la patronal y la burocracia sindical. También prestan apoyo
cuando hay represión o incluso aportando dinero a las cajas de resistencia.
Este papel les ha convertido en los protagonistas para tratar de unificar a
los sectores en lucha con una perspectiva antiburocrática y clasista.
Desde los trabajadores de ZANON y el Movimiento de Trabajadores Desocupados
se lanzó un órgano de expresión para parte de «los
flacos». Se trata del periódico «Nuestra Lucha», redactado
por delegados, comisiones internas y sindicatos arrebatados a la burocracia
peronista. Algunas de las fábricas implicadas en la publicación
son Parmalat, Astillero Río Santiago, Pérsico, Metro de Buenos
Aires, Garraham, LAFSA... Se reparte en éstos y otros muchos centros
de trabajo para extender el movimiento de recuperación de los sindicatos.
Nosotros pudimos ver con nuestros propios ojos parte de este proceso. Estuvimos
en asambleas de trabajadores de la salud, en un piquete de conductores de autobús,
en la asamblea de trabajadores del Astillero Río Santiago, conocer y
charlar con trabajadoras de Brukman, LAFSA, Pepsico, y seguimos de cerca las
luchas del metro de Buenos Aires, o el Hospital Garraham entre otras. También
participamos en la celebración del 1 de Mayo. Nos sorprendió que
el grado de organización de los trabajadores del metro, les permitiera
abrir las puertas para aquellos que se dirigían a la manifestación
sin pagar billete. En la Plaza de Mayo se congregaron todos los partidos de
izquierda, salvo el PCA que se negaba a participar en un acto que arremetía
frontalmente contra los dirigentes de la CGT y la CTA, y todas las luchas que
se estaban desarrollando; Parmalat, LAFSA, Magisterio, Garraham y otros trabajadores
de la salud, Astilleros, ZANON, Pepsico, Telefónica, Metro....
Se palpaba en el ambiente la solidaridad obrera de la que hemos hablado, de
la que hacían eco los medios de comunicación burgueses, y un
profundo sentimiento contra la burocracia de la CTA y la CGT. Vimos como es
posible en la práctica aislar y superar a las direcciones corruptas
de los sindicatos, mediante la auto-organización de los trabajadores.
Esta es una de las conclusiones más valiosas que nos trajimos del viaje,
no basta con criticar la política de las direcciones sindicales, sino
que hay que ofrecer mecanismos a la clase trabajadora para barrerlas en la
práctica y llevar a la victoria nuestras luchas.
El movimiento de desocupados desde 2001 ha ido perdiendo fuerza. Desde
el PTS se llevó la política de crear una organización unitaria
de los mismos, con libertad de tendencias y enfocada a la unificación
de la lucha con los trabajadores ocupados. Sin embargo cada partido de izquierda
y otros peronistas, se crearon sus propias filiales piqueteras.
Hoy en día dichas filiales han perdido combatividad, y se dedican a
administrar los subsidios de desempleo (de la cantidad irrisoria de 150 pesos,
no llega a 40 euros) para sus miembros. Se ha creado una relación de
clientelismo, que se utiliza como medio de presión para la subida de
los subsidios, dejando de lado la lucha por la creación de puestos de
trabajo.
La magnitud del fenómeno piquetero hizo que numerosas organizaciones
de izquierdas abandonasen el movimiento obrero ocupado, adoptando una política
oportunista. Nos sorprendió la claridad ideológica del PTS manteniendo
su actividad en las fábricas, muchas de ellas con un ambiente de movilización
nulo. Se apostó estratégicamente por la clase obrera ocupada,
la capacitada para encabezar la transformación socialista de la sociedad,
sin descuidar el trabajo entre los desocupados,. Los marxistas europeos debemos
tener esto en cuenta, y no descuidar nunca nuestro trabajo en el movimiento
obrero, aunque nos resulte difícil hacer llegar nuestras ideas a los
trabajadores en momentos de paz social. Como decía Lenin debemos saber
explicar pacientemente.
Esta política lleva a los desocupados a un callejón sin salida.
Sólo la unificación de los mismos y su vinculación directa
con los trabajadores ocupados, puede acabar con la miseria de los subsidios.
La situación política en Argentina tiene unas características
muy peculiares respecto a la Europea. Allí los sindicatos y el partido
con mayor base electoral entre los trabajadores, son peronistas. El peronismo
tiene un origen burgués, aunque siempre ha contado con gran apoyo popular
y obrero. Los grandes empresarios argentinos son miembros del Partido Justicialista.
Así podemos ver una burguesía nacional que copa y dirige las
estructuras sindicales y políticas por las que debería expresarse
la clase obrera. A diferencia del PSOE, ni siquiera el PJ tiene un origen obrero,
aunque a día de hoy son partidos muy similares en contextos nacionales
distintos.
Ante todo esto la izquierda toma dos posiciones. Por un lado organizaciones
como el MST, PCA o el PO se auto proclaman el partido de la clase trabajadora,
como si esto pudiera decidirse en una reunión interna de partido (que
no es más que una minoría respecto a todos los trabajadores argentinos).
El PTS también apuesta por educar a los trabajadores en la independencia
de clase, explicando pacientemente la necesidad de un partido obrero en Argentina.
Sin embrago dicho instrumento no puede partir de una reunión de partido,
sino que deben ser los propios trabajadores en lucha los que lo levanten. El
PTS combate al peronismo, denunciándolo constantemente como instrumento
de control por parte de la burguesía. Ya hemos visto como lo hace en
el movimiento sindical, en el plano político saben que no basta con
presentarse como el partido de todos los trabajadores. A partir del movimiento
combativo, clasista y antiburocrático que está desarrollándose
en muchos centros de trabajo, creen que debe impulsarse un instrumento político
de los trabajadores. Desde la clase obrera más avanzada, la que está ahora
mismo en lucha, se tiene que impulsar una organización política
con independencia de clase, que empiece a pelear contra el dominio peronista.
Sólo con un combate constante contra el peronismo, y la denuncia de
su papel de anular la posibilidad de que la clase obrera se exprese políticamente,
se puede lograr que nazca en Argentina la conciencia de independencia de clase
necesaria para levantar un partido de trabajadores.
Este viaje ha reafirmado nuestra conciencia internacionalista. Los revolucionarios
debemos conocer y extraer las conclusiones necesarias de las experiencias
de lucha de nuestros compañeros de clase. Especialmente de aquellos
lugares donde la lucha de clases está más desarrollada. Ese
ha sido el principal objeto de nuestra estancia en Argentina.
Pero nuestro papel como internacionalistas no se queda en aprender, sino
también
en el apoyo activo y incondicional de la lucha de los trabajadores de otros
puntos del planeta. Sobre todo en aquellos casos, que como el argentino, se
trate de países semicoloniales, donde la clase obrera sufre una doble
explotación, la de su burguesía nacional y la del imperialismo.
En el caso de Argentina el imperialismo español es uno de los principales
culpables de la situación del país. Telefónica, Repsol,
Iberia, BSCH... son algunas de las sanguijuelas que sangran sus recursos. Y
el estado español, con el gobierno de turno, es el garante de sus intereses
en el exterior. Nuestra lucha contra ellas y contra el gobierno del estado
español, es la mejor manera de apoyar la lucha de los trabajadores de
las semicolonias. Además estas empresas también explotan a los
trabajadores de aquí, podemos ver ejemplos como el de Puertollano y
Repsol, o los despidos de Telefónica, cuyo caso más dramático
es el de los compañeros de SINTEL (con el apoyo del gobierno y de las
direcciones de CCOO y UGT, que participaron en el engaño y la traición
a la lucha), o como la banca genera problemas como el de la vivienda con la
especulación del suelo y las hipotecas.
El carácter de clase del estado queda más que claro si vemos
su papel en el exterior. Tanto Aznar como Zapatero son defensores de las multinacionales
españolas y el expolio que realizan en estos países, a la vez
que aplican el programa de la CEOE en el interior aunque difieran en los plazos.
La denuncia de todo esto debe estar siempre en la política de los revolucionarios.
Los enemigos de la clase obrera de todos los países son los mismos,
y esto nos facilita el tratar de crear una conciencia internacionalista entre
los trabajadores.