Salvador Lou/ SEI
En los últimos tiempos se oye hablar mucho del Plan Bolonia, lo que
se conoce como proceso de Convergencia Europea. Éste es una reforma
de la enseñanza universitaria diseñada por todos los gobiernos
de la burguesía europea, incluido el de Zapatero, que va encaminada
a privatizar y a elitizar la universidad pública hasta límites
insospechados. Vamos a explicar brevemente los aspectos fundamentales del plan:
El primer nivel es el de Grado con una duración de tres o cuatro años,
con el objetivo de proporcionar, «unos conocimientos generales básicos
para la integración en el mundo laboral», que dan lugar a los
títulos de Licenciado, Arquitecto o Ingeniero. Para obtener estos títulos
habrá que superar un examen de evaluación general del Grado,
incluso teniendo todas las asignaturas aprobadas. Si no se supera este examen
ni se obtiene el título, ni se puede optar al nivel de Postgrado. La
conclusión es clara, se reduce el número de alumnos en la Universidad,
con lo cual se reduce el gasto público y sé desincentiva a los
alumnos a seguir estudiando.
El segundo nivel es el de Postgrado, donde se integran los títulos de
Master y Doctor. El título de Master sustituye a las especialidades
de las actuales carreras. Para poder acceder a este nivel de estudios, habrá que
superar el examen del Grado y posteriormente la Universidad, donde se imparten
los estudios de Postgrado puede escoger a sus alumnos según propios
criterios de elección. Al existir un ranking de Universidades (aprobado
por la LOU), habrá una distribución de la financiación
pública, y existirán Universidades de 1º y de 2º categoría.
De esta manera se corre el peligro de que las Universidades de 1º categoría
elijan a sus alumnos según criterios arbitrarios, que no favorezcan
la igualdad de la Universidad pública y que los títulos de dos
Universidades distintas no tengan el mismo valor.
Hay que decir que el precio de la matrícula de este segundo ciclo ronda
los 6.000 euros, con lo cual la criba no es sólo académica, sino
fundamentalmente económica. El gobierno, tras la sombra de la UE, trata
de construir una universidad al estilo de la de EEUU, sólo accesible
para los hijos de la élite, los futuros dirigentes de la sociedad de
mañana.
La empresa privada entra en la Universidad ya que se señala que el 50%
de los créditos de las asignaturas tiene que corresponder a actividades
fuera de la Universidad, por ejemplo prácticas en empresas privadas.
En este proyecto de Real Decreto no sólo no concreta (ni siquiera lo
nombra) como serán las condiciones de estos alumnos en prácticas
sino que además, los alumnos podrán ser utilizados como mano
de obra muy cualificada, pero sin derecho a sueldo, y recibiendo una escasa
formación.
Estas eran unas de algunas modificaciones que se proponían dentro del
gran cambio que se va a realizar dentro de las carreras universitarias. Con
la derrota del PP el 14 de Marzo muchos proyectos de ley sobre educación
han quedado paralizados. En el caso del Plan Bolonia, el Gobierno del PSOE
ha incluido una serie de modificaciones para continuar el proceso que se prevé que
concluya en el año 2010, aunque hay Comunidades como Cataluña
en la que se están realizando proyectos piloto. Una novedad es que se
deja flexibilidad para que las carreras puedan durar entre tres y cuatro años,
por ejemplo, tres años y medio. Tras la aprobación de este Real
Decreto por el Consejo de Ministros, el Gobierno deberá establecer la
duración y el tipo de contenidos que tendrá cada uno de los estudios.
Otra novedad es el nombre de los títulos. La denominación específica
de las nuevas titulaciones será acordada por el Gobierno y se tratará de
buscar un nombre similar para cada título en todos los países
de la Unión Europea. El Gobierno del PP estableció en un primer
momento los de Licenciado, Ingeniero y Arquitecto, pero luego lo descartó porque
abría la posibilidad a que siguieran existiendo títulos con una
misma denominación, algo que no se corresponde con las normas europeas.
El Gobierno podrá asignar un número distinto de créditos
a determinadas enseñanzas, es decir, que alguna carrera podrá tener
más de 240 créditos. Entre ellas podría estar, por ejemplo,
Medicina. También permite establecer unos créditos más
para las titulaciones que requieran un proyecto de fin de carrera o prácticas
tuteladas, como pasa en las ingenierías y en Arquitectura.
A finales del curso pasado el gobierno del PSOE ya empezó a aplicar
el Plan y anunció un recorte las carreras de letras.
A través de la Subcomisión de Humanidades, pretendía eliminar
la carrera de Historia del Arte (que pasaría a integrarse dentro de
la de Historia) así como varias filologías, que pasarían
a quedar concentradas en una o dos carreras. Con esta mediada se veía
como el gobierno había empezado a aplicar los recortes por la parte
más débil, las Humanidades. Este recorte de las letras entra
dentro de la filosofía del Plan, ya que estas carreras no responden
a un interés económico directo de las empresas privadas, que
es lo que rige el Plan, como otras. Además hay que recordar que este
recorte de las Humanidades ya venia reflejado en el Informe Brical de hace
algunos años y en la todavía vigente LOU aprobada por el PP.
Sin embargo las Humanidades no quedaron paradas. A finales del curso pasado
se dieron importantes movilizaciones en las facultades de letras de muchas
universidades del estado español. En la Facultad de Filosofía
y Letras de la Universidad de Zaragoza, por ejemplo, se creo la Plataforma «Si
a las Letras» que es la que coordinó y coordinará todas
las luchas.
Ahora el gobierno ha «suavizado» este recorte. La citada subcomisión
ha acordado mantener Historia del Arte y las Filologías de las lenguas
cooficiales del Estado Español (castellana, catalana, gallega y vasca).
Sin embargo no ha aclarado cual será el futuro del resto de las filologías,
la de las lenguas extranjeras (inglesa, francesa, etc.).
Por todo ello la lucha debe seguir a pesar de estas últimas decisiones
acordadas, ya que la lucha va mas allá del recorte de las carreras de
letras, la lucha es contra todo el proceso de convergencia europea, contra
todo el Plan Bolonia. Como se ve, la lucha iniciada en las facultades de humanidades
de todo el Estado, como en la de Filosofía y Letras de Zaragoza, sólo
debe ser un primer paso. Desde luego que las Humanidades van a ser de las peor
paradas, pues al poner la universidad al servicio de los empresarios se ven
como algo inútil. Sin embargo el ataque va más allá, se
trata de una declaración de guerra a los hijos de los trabajadores,
a los que se nos prohíbe de hecho el acceso a una formación universitaria
digna. Es necesario extender la lucha a todas las facultades y empezar a defender
un modelo de universidad distinto, orientado a servir a la sociedad y no a
las empresas, abierto a las capas más humildes, sin trabas académicas
ni económicas para todo aquel que quiera estudiar... en definitiva una
universidad pública, gratuita y de calidad.
Además hay que recordar, como ya hemos dicho antes, que Zapatero ya
ha anunciado que no piensa derogar la LOU, aprobada por el PP, por lo que las
medidas de la misma que privatizaban y elitizaban la universidad pública
van a seguir vigentes.
Por todo ello hoy es más necesario que nunca que los universitarios,
tanto los de letras como los del resto de carreras, porque a todos nos perjudica
Bolonia, nos unamos. Esta lucha debe ir de la mano con los estudiantes de secundaria,
ya que la reciente Reforma Educativa aprobada por el PSOE generaliza los convenios
con la Educación Privada, endurece la selectividad, no elimina la Religión,
y contiene otras medidas que van en perjuicio de los hijos de los trabajadores.
Como vemos se prepara un otoño caliente, y por ello desde el SEI hacemos
un llamamiento a todas las organizaciones estudiantiles de izquierdas y a todos
los estudiantes, tanto de secundaria como de universidad, para unirnos y desde
el inicio del curso movilizarnos para echar abajo estas contrarreformas educativas
y luchar por una secundaria y una universidad pública, gratuita, democrática,
cientifica digna y de calidad al servicio de los trabajadores.