Las diferencias sindicales se hicieron notar con claridad en la huelga de
cuatro horas convocada para toda la plantilla de Telefónica el 30 de
setiembre. La movilización y la desmovilización mostraron a las
claras los desacuerdos entre CCOO, por un lado, y AST/CGT, por el otro. Mientras
que los primeros movieron toda su maquinaria para hacer fracasar la huelga,
los segundos intentaron con todos sus medios que la protesta hiciera recapacitar
a la empresa. Esta, con su papel ya resuelto, y el resto de sindicatos parecían
asistir de secundarios.
Ya en el Comité de Madrid, donde AST tiene mayoría, se decidió convocar
la huelga para retirar los expedientes de despido, para que la empresa se reuniera
con los Comités de Huelga y para que respetara la Normativa Laboral.
CCOO se abstuvo alegando que apoyaba el primer punto pero no los otros dos
ya que consideraba que no debían mezclarse los temas. En la reunión
del Comité Intercentros, donde CCOO y UGT tienen mayoría, se
decidió no apoyar la huelga. Al parecer, no les gustaba el protagonismo
que AST estaba tomando en el conflicto.
Tras la huelga, las valoraciones también fueron distintas. CCOO pedía
una reflexión sobre la efectividad de este tipo de convocatorias y si
existían verdaderos motivos para realizarla. Y aportaba los datos de
3.882 huelguistas, el 13% de la plantilla. AST informaba de una participación
del 24% de la plantilla (más de 5.000 trabajadores) y concretaba el
paro de 2.500 en Madrid y 1.500 en Barcelona con concentraciones de más
de 1.500 personas en el edificio de Ríos Rosas. Aún así la
consideraba un éxito ya que se había movilizado la casi totalidad
de los trabajadores pertenecientes a los colectivos afectados a pesar de la
corriente desmovilizadora de CCOO y UGT así como de que en los porcentajes
de estos se incluyeran los más de 5.000 compañeros fuera de convenio
como los 1.821 designados para cubrir los servicios mínimos.
Telefónica, como digo, no necesitó aportar sus datos.