Australia-America - evolucion humana la historia de los primates
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Resumen del tema

 En este capítulo se discute el poblamiento de Australia y el de América. Ambos tuvieron lugar durante el Pleistoceno superior. Nadie discute que el poblamiento de América, que parece el más reciente de los dos, fue llevado a cabo por humanos de tipo moderno, es decir, de nuestra especie. Muchos, la mayoría de los especialistas, opinan lo mismo del poblamiento de Australia. Pero algunos autores, defensores del modelo multirregional de la evolución humana, creen que en los actuales aborígenes australianos hay genes de Homo erectus, del mismo modo que habría genes neandertales en las poblaciones europeas actuales. El poblamiento de Australia se produjo por vía marítima, por lo que además de debatir los modelos evolutivos, se trata aquí también el problema de las navegaciones prehistóricas, incluyendo el posible cruce del estrecho de Gibraltar. Se aborda finalmente la cuestión de la velocidad de difusión por vía terrestre de los homínidos desde la primera vez que salieron de África.
 
Barreras líquidas
 Como regla general los cursos de agua anchos son barreras infranqueables para los primates. Por poner un ejemplo, el río Congo separa dos especies diferentes de chimpancés: los comunes (Pan troglodytes) al norte y los bonobos (Pan paniscus) al sur. No sólo son incapaces los chimpancés de franquear el río en la actualidad, sino que el Congo ha sido la causa de que se diferenciaran las dos especies al incomunicar las poblaciones de una y otra orilla durante unos dos millones y medio de años. Por ese motivo los primates no han cruzado mares a lo largo de su historia. Sin embargo hay dos grandes excepciones: los monos sudamericanos y los humanos.

El cruce del Atlántico por los platirrinos ocurrió hace mucho tiempo, unos 35-40 millones de años, mucho antes de que surgieran los humanos en África. Los primeros humanos en abandonar ese continente pertenecen a la especie Homo erectus, que llegó hasta la isla de Java. Siempre se pensó que el viaje se había producido en un remoto pasado, hace más de un millón de años, pero ahora hay dataciones que llevan hasta casi dos millones de años (1'8 para ser más exactos) el poblamiento humano de Java.

Para visitar esta isla de Indonesia los humanos no tuvieron que atravesar ningún mar, porque África está conectada con Asia por la Península del Sinaí, o lo estaba antes de que la construcción del canal de Suez separase artificialmente África de Asia. Llegar hasta el sudeste asiático continental, hasta la Península de Malaca, era sólo cuestión de tiempo.
                              
                                              Geografía del Sudeste asiático y de Australia con las plataformas continentales.
 
 Pero Java es una isla, y para alcanzarla es preciso pasar desde la Península de Malaca hasta Sumatra atravesando el estrecho de Malaca, y luego desde Sumatra hasta Java cruzando el estrecho de la Sonda. La clave de cómo llegaron los humanos hasta Java nos la da cualquier mapa con profundidades marinas. Vemos en él que las grandes islas de Sumatra, Java y Borneo se elevan sobre una plataforma continental poco profunda, llamada plataforma de la Sonda, que las conecta con la Península de Malaca. En las épocas frías, en las glaciaciones, es tal la cantidad de agua que se congela, que el nivel del mar desciende (la última vez más de 120 m), lo que hizo posible la llegada del hombre, andando, hasta Java. Más allá, sin embargo, es imposible seguir a pie, porque la plataforma de la Sonda se acaba, y el mar se hace muy profundo, incluso durante las glaciaciones. 

La línea de Wallace 
 Los biólogos se sirven de las grandes barreras geográficas, las más impermeables, para diferenciar regiones biogeográficas. El gran naturalista Alfred Russell Wallace pasó muchos años de su vida en las Indias Orientales estudiando el límite entre dos de los tres grandes reinos en que se dividen geográficamente las faunas de vertebrados terrestres. Estos dos reinos son la Arctogea, que incluye Eurasia, África y Nortemérica, y la Notogea, con Australia, Nueva Guinea y Tasmania (el tercer reino es la Neogea: Sudamérica y Centroamérica). La Notogea es el paraíso de los marsupiales.

Wallace trazó en 1863 la frontera natural entre la Arctogea y la Notogea haciéndola pasar al este de las islas de Mindanao (en Filipinas), Borneo y Bali. Así, Sulawesi (o Célebes), la Molucas y las islas menores de la Sonda quedaban del lado de Nueva Guinea, Australia y Tasmania. Alfred Russell Wallace fue co-descubridor con Charles Darwin de la teoría de la evolución por medio de la selección natural y Thomas Henry Huxley, el célebre paladín de Darwin, nombró esta divisoria biogeográfica la línea de Wallace en su honor.

Sin embargo, en 1910, tres años antes de su muerte, Wallace se dio cuenta de que en Sulawesi vivían muchos mamíferos de origen asiático y pocos procedentes de Australia y Nueva Guinea, y dudó de si la divisoria no pasaría después de todo al este de la isla de Sulawesi. Posteriores estudiosos como Weber y Lydekker llevaron la línea cada vez más hacia el oriente. Y es que, en realidad, no hay filtros impenetrables y los límites entre regiones biogeográficas siempre son difusos.

Al conjunto de islas que contienen una mezcla de faunas del sudeste asiático y de Australia y Nueva Guinea se las conoce en su conjunto en Biogeografía como Wallacea; son Sulawesi (o Célebes), las Molucas y las islas menores de la Sonda. Al oeste de Wallacea queda la plataforma de la Sonda, con Borneo, Sumatra y Java (las llamadas islas mayores de la Sonda), y al este la plataforma del Sahul, que contiene a Australia, Tasmania y Nueva Zelanda. Para llegar hasta las islas de Wallacea hay que cruzar el mar volando, nadando o en una balsa, ya sea natural o fabricada por manos humanas. La pregunta que surge de inmediato es: ¿cuándo cruzaron por primera vez los humanos la línea de Wallace y cómo llegaron hasta Nueva Guinea y a Australia? 
 
Las piedras de la isla de Flores
 Hace poco tiempo, en marzo de 1998, M.J. Morwood y colegas publicaron la que, de confirmarse, sería la más antigua prueba de navegación humana: un puñado de piedras, supuestamente talladas, que se datan en 800.000 años y proceden de la isla de Flores, una de las islas menores de la Sonda, un archipiélago a mitad de camino entre Java y Australia, adonde, que se sepa, no se ha podido llegar nunca de otro modo que por mar.

Los primeros hallazgos los realizó un misionero holandés, Theodor Verhoeven, en 1968. Los "objetos líticos" en cuestión aparecieron junto con restos de una especie de mastodonte, el Stegodon trigonocephalus, extinguido hace mucho tiempo (los mastodontes son unos parientes fósiles de los elefantes que también se encuentran en gran abundancia en los yacimientos españoles terciarios). Se ha confirmado, utilizando modernas técnicas de datación, la edad del terreno en el que aparecen los "objetos líticos". Sin embargo, tales pruebas de la más antigua navegación han sido puestas en entredicho desde varios puntos de vista diferentes. En primer lugar, no todos admiten que las piedras realmente fueran talladas por mano humana, y que no se hayan partido naturalmente. Sobra decir, a la vista de estas dudas, que los supuestos utensilios no están precisamante muy elaborados, sino que son más bien toscos.

De todos modos, no cabía esperar más refinamiento tecnológico dada la situación geográfica de la isla de Flores, a oriente de otra línea divisoria conocida como línea de Movius (en honor del antropólogo americano Hallam Movius). Esta frontera no es biogeográfica, sino tecnológica, y deja todo el Oriente Lejano a un lado y el resto del Viejo Mundo al otro. Al este del la línea de Movious sólo se han encuentrado hasta la fecha utensilios muy elementales del llamado Olduvayense o Modo I, la primera de las grandes subdivisiones de las industrias paleolíticas; jamás han aparecido las bellas hachas de mano y otros utensilios que caracterizan el Achelense o Modo II. También al mismo lado este de la línea de Movius vivía el Homo erectus, hasta que llegó hace relativamente poco tiempo el Homo sapiens (nuestra especie) para reemplazarlo.

En el supuesto de que Flores fuera de verdad alcanzada por el Homo erectus no hay que descartar la posibilidad de que hayan existido puentes de tierra en el pasado, dada la escasa distancia que separa las islas menores de la Sonda entre sí y con respecto de Java, y considerando asimismo la naturaleza volcánica de la región. También es posible que el viaje respondiera más a una navegación accidental, no deseada, que a una auténtica empresa marítima (sin ir más lejos, en Sulawesi viven dos macacos, el Macaca nigra y el Macaca ochreata, que no han podido llegar de otro modo). Por todo lo dicho, incluso de confirmarse, el poblamiento de Flores por el Homo erectus no puede considerarse como un caso seguro de una empresa naútica llevada a cabo deliberadamente. Sin embargo, ése es, ahora sin ningún genero de dudas, el caso de Australia. 

El poblamiento de Australia 
 Entre los cráneos humanos fósiles de Australia se han reconocido desde hace mucho tiempo dos tipologías muy diferentes. Una es, para decirlo con pocas palabras, la nuestra, que se suele calificar de grácil. La frente está levantada, la bóveda craneal es alta, no hay un verdadero toro (torus en latín) supraorbitario, las paredes craneales no son especialmente gruesas y tampoco existen inserciones musculares particularmente marcadas en el hueso occipital o en las líneas temporales.

La otra morfología craneal es claramente más robusta, con paredes más gruesas, inserciones musculares más marcadas y un reborde óseo sobre las órbitas, generalmente desarrollado a nivel superciliar (o sea, sobre la porción más medial de las órbitas), pero que puede llegar a ser un auténtico toro que alcanza la región lateral .

Estas características que expresan robustez, con diferentes grados de intensidad, también se encuentran a veces en aborígenes australianos actuales. Pero, además, algunos cráneos australianos fósiles muestran una morfología general, una arquitectura, muy especial, y claramente arcaica, con frentes aplanadas y bóvedas bajas, con la máxima anchura situada en posición inferior, sobre las crestas supramastoideas (es decir, en el hueso temporal en lugar de más arriba, en el hueso parietal), con un engrosamiento (o "carena") de la sutura sagital sobre la parte anterior de los parietales, con un toro angular o engrosamiento de la porción final de las líneas temporales, y hasta con un toro occipital bien formado delimitado por arriba por un surco supratoral. Finalmente las caras son prognatas (proyectadas hacia delante) y los paladares, mandíbulas y dientes muy grandes. 
                           
                                                                                               Aborígenes australianos
 El cráneo fósil australiano que mejor respresenta las formas robustas es el ejemplar WLH 50 de la región de los lagos de Wilandra (un conjunto de lagos secos en el estado de Nueva Gales del Sur); este cráneo ha sido ampliamente utilizado para sostener las tesis de una continuidad evolutiva en Australasia, que se comentará a continuación. Otros fósiles australianos robustos, aunque tenidos por más recientes, son los de Kow Swamp, Cohuna (que a veces se agrupa en la misma población que los de Kow Sawamp) y Coobool Creek. En Kow Swamp (estado de Victoria) se han encontrado los enterramientos de más de 40 individuos de todas las edades, que se datan entre hace 14.000 y 9.500 años. La muestra de Coobool Creek (Nueva Gales del Sur) es también muy grande y se piensa que de edad similar la de Kow Swamp. 

                    El esqueleto de lago Mungo 3.


DERECHA: Reconstrucción de un individuo de las necrópolis de Kow Swamp o Coobool Creek con el cráneo deformado artificialmente (según Peter Brown).
                                                                            
 Los fósiles australianos de características gráciles o modernas son los de los enterramientos 1 y 3 del lago Mungo (que pertenece a la región de los lagos de Willandra) y el más moderno de Keilor en Victoria, éste de hace unos 13.000 años. Los huesos del individuo 1 del lago Mungo están quemados; se trata de la más antigua cremación conocida de un cadáver. Del individuo 2 no se conserva apenas nada, mientras que el individuo 3 está completo. También se siglan como WLH 1, 2 y 3. 

 Estas dos morfologías craneales que se reconocen en el registro fósil de Australia admiten dos diferentes interpretaciones. Algunos autores, que se adscriben al modelo multirregional de la evolución humana, creen ver en los cráneos robustos una relación evolutiva con las poblaciones javanesas de Homo erectus. Los últimos representantes conocidos de esta especie son los cráneos de Ngandong en la terrazas del río Solo. No se conoce con precisión su edad, pero la geomorfología de la región parece indicar que las terrazas de Ngandong se depositaron en el Pleistoceno superior, y tienen por tanto menos de 130.000 años. Recientemente se han datado estos fósiles entre 54.000 y 27.000, aunque aún deben confirmarse estas fechas con nuevos estudios, por lo que conviene considerarlas provisionales. Los métodos radiométricos de datación empleados fueron los de las series de uranio y la resonancia de espín electrónico (ESR) sobre esmalte de bóvidos que aparecieron asociados a los fósiles humanos. Se trata de dataciones directas sobre fósiles, que obvian por lo tanto cualquier problema geológico, pero no ofrecen tanta seguridad con las dataciones radiométricas obtenidas sobre rocas volcánicas o carbonatos.

Los cráneos de Ngandong, como la casi totalidad de los cráneos javaneses sólo conservan la calvaria, por lo que las comparaciones con los fósiles australianos debe limitarse al neurocráneo. Para cotejar el esqueleto facial hay que recurrir a fósiles javaneses mucho más antiguos que los australianos, lo que, sin duda, es un grave inconveniente. El más completo de todos es el individuo 17 de Sangiran, aunque está algo deformado. Las nuevas dataciones que está realizando en Java el equipo de geocronólogos encabezado por Carl Swisher (el mismo que dató los fósiles de Ngandong) apunta a que todos los fósiles de Sangiran, incluyendo el ejemplar número 17, tienen más de un millón de años. Hay que dar un gran salto en el tiempo para compararlo con un cráneo australiano. 
 
 En su camino hacia Australia y Nueva Guinea, los humanos de tipo moderno (Homo sapiens) habrían encontrado estas poblaciones de Homo erectus y se habrían mezclado con ellas, resultando así unos australianos robustos; hay que aclarar que según este modelo evolutivo los humanos modernos y los javaneses autóctonos no serían, en realidad, especies diferentes, ya que, por definición, en ese caso no podrían producir descendientes fértiles. Los principales mantenedores de esta tesis son el norteamericano Milford Wolpoff, el australiano Alan Thorne y el chino Wu Zinzhi. La coexistencia de cráneos robustos con cráneos indudablemente gráciles en Australia se explicaría invocando una doble fuente para la población de la isla. Mientras que los aborígenes robustos habrían pasado por Java, los gráciles habrían venido de China; los fósiles chinos de Liujiang y de la cueva superior de Zhoukoudian, de características modernas, y ambos del Pleistoceno superior, podrían estar relacionados con ellos. El cráneo de Zhoukoudian sólo tiene entre 18.000 y 10.000 años, pero el de Liujiang podría pasar de los 67.000 años. Una vez en Australia, ambas poblaciones, la grácil y la robusta, se habrían cruzado en diferentes lugares y épocas.

Otro modelo muy diferente implica sustitución completa del Homo erectus por el Homo sapiens, sin mezcla alguna de sangres (del mismo modo que los neandertales habrían sido reemplazados por los hombres de Cro-Magnon en Europa y parte de Asia). Los rasgos robustos de algunos australianos fósiles y actuales entrarían dentro de la variabilidad normal de la especie Homo sapiens. Algunos autores llegan más lejos y sostienen que las bóvedas aplanadas y las frentes huidizas son el resultado de deformaciones artificiales, unas práctica cultural que se ha conocido en muchos pueblos modernos, incluidos los aborígenes australianos. En su estudio de los fósiles de Coobool Creek, Peter Brown mantiene esta tesis.
 
Los primeros australianos y la primera navegación de altura de la historia humana
 Para discutir adecuadamente ambos tipos de hipótesis es muy importante establecer la cronología del poblamiento de Australia y saber cómo eran (quiénes eran) los primeros colonizadores. De acuerdo con el modelo evolutivo multirregional, cabría pensar que los primeros australianos fueron los de cráneos robustos, que habrían asimilado poco tiempo antes genes de las poblaciones autóctonas de Indonesia. Las poblaciones de cráneos gráciles habrían llegado quizás más tarde y no tendrían ya nada que ver con las gentes que vivieron antes en Indonesia durante el Pleistoceno.

También es compatible con el modelo multirregional la llegada simultánea de dos poblaciones, una grácil y otra robusta, con diferentes procedencias, suponiendo que el Homo erectus hubiera sobrevivido más tiempo en Java que en China. En cambio, es mucho más difícil de encajar en el modelo multirregional que los fósiles australianos gráciles sean más antiguos que los robustos.

Los dos fósiles considerados más antiguos de Australia proceden de la región de los lagos de Willandra, y son el de lago Mungo 3 (o LM 3) y el los lagos de Willandra 50 (o WLH 50). El primero se descubrió el 26 de febrero de 1974. Este esqueleto de morfología craneal grácil había sido enterrado en una fosa después de que el cuerpo fuera espolvoreado con ocre, indicando una práctica de tipo claramente ritual.

En 1980 se descubrió cerca del lago Garnpung (a su vez muy próximo al lago Mungo), la calvaria (y algunos otros huesos) siglada WLH 50. Este cráneo es verdaderamente muy robusto, con un grosor de 16 mm de promedio, un toro supraorbitario bien definido, e impresiones musculares marcadas. Aunque su capacidad craneal es grande, estimada en 1450 cc, la bóveda es baja, de frente aplanada y con máxima anchura en posición inferior.

A falta de buenas dataciones radiométricas, se pensaba que lago Mungo 3 y WLH50 eran más o menos contemporáneos, con una antigüedad entre 20.000 y 30.000 años. Sin embargo, se han llevado a cabo recientemente muchas dataciones del esqueleto lago Mungo 3, unas directas sobre el mismo fósil y otras del sedimento, que arrojado una fecha sorprendente: en torno a 62.000 años. Por otro lado, la edad que se asigna ahora al ejemplar WLH50 no supera los 20.000 años.  

 A la vista de la cronología de LM 3, parece razonable deducir que el poblamiento de Australia se produjo durante el estadio isotópico 4 (OIS 4) que tiene como límites temporales 57.000 y 71.000 años. El OIS 4 es un estadio frío, aunque no tanto como el OIS 2, que corresponde al último máximo glaciar. El nivel del mar sin duda estaría más bajo que el actual, pero quizás sólo entre 20 y 80 m. Eso quiere decir que la travesía marítima hasta Australia y Nueva Guinea (que formarían una sóla isla) tuvo que ser de duración considerable, y no puede atribuirse a una mera navegación de fortuna, sino más bien parece responder a un plan de navegación, con una ruta trazada. Más áun, hay dos autores, Noble y Davidson, que consideran el poblamiento de Australia, una empresa que exige ciertas capacidades tecnológicas para fabricar una balsa, además de planificación y capacidad de trabajar coordinamente en un proyecto común, la primera prueba de la existencia de una mente humana moderna (del mismo tipo que la nuestra), y la posesión del lenguaje (entendido como comunicación por medio de símbolos).

Por otro, lado la utilización del ocre en un enterramiento representa una muy antigua manifestación de comportamiento simbólico que empieza a llenar el vacío que tanto ha preocupado a algunos autores entre la aparición en el registro fósil de los humanos anatómicamente modernos (hace unos 100.000 años en África e Israel) y las primeras manifestaciones artísticas u ornamentales, que no se remontan más allá de los 40.000 años (la fecha de llegada al continente europeo del hombre moderno).

La gracilidad del individuo Lago Mungo 3 podría ser un rasgo femenino, por lo que es importante establecer el sexo del esqueleto, que parece ser el masculino según diferentes indicadores sexuales del esqueleto. Más aún, el individuo fue enterrado con las manos unidas por delante de la cadera, una postura que en los aborígenes modernos corresponde exclusivamente a los enterramientos masculinos (que se cubren el pene con las manos). Como conclusión, la gran antigüedad de Lake Mungo 3, unida a su gracilidad y a su sexo masculino, sugieren que los primeros australianos eran humanos como los actuales y no avalan la idea de que los aborígenes australianos porten genes de Homo erectus. Es más razonable pensar que algunas poblaciones se hicieron posteriormente robustas en los más de 60.000 años que ha durado la vida (y la microevolución humana) en Australia.

El poblamiento de América 
 Quéda aún por comentar el poblamiento del Nuevo Mundo, el auténtico descubrimiento de América. Éste no se produjo por vía marítima, sino cruzando a pie otro estrecho, el de Bering (que separa Siberia de Alaska), en una época en la que era tierra firme por el descenso del mar en la última glaciación. La conquista de América tuvo que ser precedida del poblamiento del extremo oriental de Siberia, la península de Chukotka, sobre el Círculo Polar Ártico, de clima muy hostil incluso en períodos interglaciares como el actual. Pero una vez en Alaska, la expansión humana se hizo aún más difícil, porque esta región estaba aislada del resto del continente americano por una gran placa de hielo. En realidad se trataba de dos grandes cuerpos de hielo, el escudo laurentino (al este y centrado sobre la Bahía de Hudson) y el escudo de la cordillera (al oeste, sobre la Cordillera Costera que corre de norte a sur en paralelo con la costa del Pacífico). Una vez al otro lado del gélido obstáculo, ninguna barrera física se oponía al avance, por tierra, hasta la Patagonia.
                               
                                                Posible ruta de poblamiento de América por un pasillo entre escudos de hielo.
 
 Los humanos que vivían en las Américas cuando los españoles llegaron en 1492, eran los amerindios y los esquimales. El origen de estas poblaciones está sin ninguna duda en Asia, ya que los análisis genéticos indican que los pueblos más próximos a los amerindios y esquimales son los mongoloides asiáticos (chinos, japoneses, coreanos, etc.). Un reciente estudio genético ha mostrado que el 90% de la población indígena masculina de América del Sur y el 50% de la de América del Norte, comparten una mutación en el cromosoma Y, que sin duda han heredado de uno de los primeros americanos paleolíticos.

Las primeras gentes que llegaron a América eran de tipo moderno, en una época que no puede ser muy antigua, y que hay que situar en la última glaciación. En algún momento menos frío se debió de abrir un pasillo entre los hielos que pudieron franquear aquellos primeros americanos. El máximo glaciar se produjo hace unos 18.000 años, y la fusión de los hielos que abre nuestra actual época climática, el Holoceno , ocurrió hace 10.000 años. El paso por tierra desde Alaska al resto de América se tuvo que producir después del máximo glaciar de hace 18.000 años, o bien antes de que se fundieran los dos escudos de hielo y cortaran el camino. También es posible que los viajeros humanos sortearan la gigantesca placa de hielo en una navegación costera.

Las primeras fechas seguras de yacimientos con presencia humana en las Américas corresponden a un periodo caracterizado en Norteamérica por un tipo de industria denominada Clovis, con unas grandes puntas de piedra, que se enmangaban en un ástil de madera para componer una jabalina (Clovis es una localidad de Nuevo México). Las fechas para estas ocupaciones no rebasan los 12.000 años, y esa podría ser la edad del poblamiento de América.

Sin embargo, muchos autores sostienen que la llegada del hombre a América fue mucho más temprana (aunque siempre dentro de la última glaciación), quizás hasta de hace 20.000 o 30.000 años. Recientemente se ha encontrado un asentamiento en Monte Verde (Chile), que se remonta a los 12.500 años. Además el yacimiento de Topper (Carolina del Sur) parece preceder a la cultura Clovis; aunque todavía no hay dataciones definitivas, se han apuntado una edad en torno a los 18.000, que está siendo contrastada con diversas técnicas.
                            
                                                                                 Yacimientos arqueológicos de América.
  
Velocidades de difusión humana
 Sin necesidad de recurrir a las largas travesías del Pacífico un ejemplo mucho más próximo de posible navegación prehistórica es el estrecho de Gibraltar. Aquí sí que están próximas las dos orillas, ya que se puede ver desde Cádiz el monte Yebel Musa, que se eleva hasta los 848 m en la orilla marroquí. La distancia mínima es de 14 km. Aunque la travesía es corta, no es en modo alguno fácil, ya que las corrientes no son favorables. En la Antigüedad clásica se consideraba empresa difícil atravesar desde el Mediterráneo las columnas de Hércules (que eran el citado monte Yebel Musa y el Peñon de Gibraltar) para llegar hasta Cádiz y seguir más allá por la costa atlántica, hacia el norte o hacia el sur.

Los primeros fósiles humanos de Europa son los de la Gran Dolina, en la burgalesa Sierra de Atapuerca y tienen 800.000 años. ¿Cómo fue poblado nuestro continente? ¿Por gentes venidas desde Asia o por inmigrantes norteafricanos? No hay nada en principio que permita descartar por completo el origen magrebí del Homo antecessor (que es como han sido llamados los fósiles de la Gran Dolina). Ahora bien, no parece que existiera un puente terrestre en esa época. Lo hubo, sin embargo, antes, hace unos 4-5 millones de años. Algunos autores creen que en ese momento África y Europa se pusieron en contacto a la altura del estrecho de Gibraltar. Como consecuencia, el Mediterráneo se convirtió, primero, en un gran lago salado, y luego se desecó en unos pocos miles de años, ya que en la cuenca mediterránea predomina con mucho la evaporación sobre la aportación de agua de los ríos (es lo que se conoce como balance hídrico negativo). Posteriormente se reabrió la comunicación de la seca cuenca mediterránea con el océano Atlántico (hay quien imagina una gigantesca catarata en esos primeros instantes). En las épocas glaciares, y aunque el mar llegara a descender 120 m, tampoco quedó nunca un pasillo seco, ya que entre las dos orillas hay profundidades de 700-800 m. Si Europa fue poblada desde el norte de África tuvo que ser cruzando el estrecho de Gibraltar en una embarcación.

Por tentadora que parezca tal posibilidad no existe, en principio, ninguna razón que la apoye, aunque tampoco hay ninguna que la excluya. Pero como sabemos de la existencia de seres humanos (atestiguada por el hallazgo de una mandíbula y dos cráneos) en Dmanisi, Georgia, hace millón y medio de años o poco más, es razonable pensar que fueron esas poblaciones las que cruzaron el Cáucaso, atravesaron Europa y llegaron hasta la Península Ibérica.

Tampoco parece que el poblamiento de Europa por los humanos morfológicamente modernos se hiciera por la vía del estrecho de Gibraltar. Hubo un tiempo en que los neandertales fueron los únicos habitantes de la Península Ibérica y el resto de Europa, así como de Asia Central y el Oriente Próximo; sin embargo, en el norte de África vivían otras gentes que no eran neandertales, incomunicadas con las poblaciones neandertales peninsulares por el estrecho de Gibraltar. Cuando más tarde llegaron nuestros antepasados los hombres de Cro-Magnon para sustituir a los neandertales, su aparición se produjo en la Península por el norte, cruzando los Pirineos y no la pequeña distancia que separa la costa de Marruecos de Tarifa. Como se verá más adelante, los últimos neandertales ibéricos (o las últimas industrias musterienses, que se les atribuyen a ellos) son los del sur de la Península, y los primeros humanos modernos son los del norte (o por lo menos las primeras industrias auriñacienses, que se consideran obra suya).

Así pues, desde su foco de origen africano los humanos han recorrido a pie largas distancias en diferentes épocas. Además, en el caso de Europa y de Asia se piensa que el poblamiento humano se produjo al menos dos veces, la primera hace mucho tiempo, la segunda en un pasado más reciente, cuando los humanos modernos (de nuestra misma especie) se extendieron, otra vez desde África, por todas partes, reemplazando a los descendientes de los primeros emigrantes (y yendo todavía más lejos, hasta Australia y las Américas; sólo la Antártida quedó sin colonizar). Tanto en el caso de los primeros pobladores de Eurasia, como en el de la expansión de nuestra especie por Eurasia, Australia y América cabe preguntarse cuanto tardaron los humanos (arcaicos o modernos) en recorrer a pie esas inmensas extensiones. ¿Cuál era su velocidad de expansión?

Por poner un ejemplo, el fósil australiano lago Mungo 3 procede de una región (Nueva Gales del Sur) que está a más de 4000 km de la costa noroeste de Nueva Guinea (entonces conectada a Australia como consecuencia del descenso del nivel mar asociado a la expansión de las masas de hielo). La costa noroeste de Nueva Guinea es un posible lugar de arribada de los primeros pobladores de Australia; si llegaron desde Timor a las costas australianas la distancia sigue siendo muy grande hasta los lagos de Willandra. Si el fósil lago Mungo 3 tiene una antigüedad de 62.000 años, ¿cuánto tiempo antes se produjo el poblamiento de Australia? ¿Cuánto duró la travesía terrestre hasta los lagos de Willandra?

Es curioso que los fósiles más antiguos de Europa y Asia se hayan encontrado en sus dos respectivos confines: la Península Ibérica, el finis terrae occidental, y China y Java en el Extremo Oriente ¿Cuánto tiempo tardarían los humanos en llegar desde África hasta los dos extremos opuestos de Eurasia? ¿Muchos cientos de miles de años o tan sólo unos pocos milenios? Los fósiles humanos del yacimiento de Dmanisi, al sur del Caúcaso, en Georgia, tienen una edad próxima al millón y medio de años. Los primeros fósiles europeos, los de la Gran Dolina en la Sierra de Atapuerca, son mucho más recientes: su antigüedad no llega al millón de años. ¿Cuándo pasaron los humanos la barrera del Caúcaso y cuánto tiempo les llevó plantarse en Burgos? Tal vez más de medio millón de años en una lenta expansión, empujando los límites del territorio humano cada vez más hacia poniente. Sin embargo, los primeros europeos podrían ser en realidad más antiguos de 800.000 años y aproximarse mucho más a la fecha del fósil georgiano. Hay un cráneo procedente de Ceprano, cerca de Roma, cuya antigüedad se desconoce, pero que podría ser tan viejo como los de la Gran Dolina o incluso anterior. En otro yacimiento de la Sierra de Atapuerca, conocido como la Sima del Elefante, hay niveles de hace un millón de años que tal vez deparen evidencias de presencia humana en un futuro. En tanto éstas llegan, podemos preguntarnos cuál es la velocidad de expansión de otras especies de mamíferos que conozcamos mejor. Y las que mejor se conocen son las que están vivas.

En los últimos siglos, la introducción de especies foráneas por la mano del hombre, aunque muy desafortunada siempre, ha resultado un experimento de Biogeografía a gran escala, que por otro lado tiene predecentes muy antiguos: los aborígenes australianos introdujeron hace unos 4.000 años el perro doméstico, que se volvió salvaje y se convirtió en el dingo, la única especie de mamífero placentado (aparte del hombre y de los murciélagos) que encontraron los europeos cuando pusieron pie en Australia. Es sabido que los conejos no han necesitado mucho tiempo para extenderse por toda Australia, una isla realmente grande, de tamaño continental.

Jan van der Made ha llamado la atención sobre un caso muy llamativo, el del perro mapache (Nyctereutes procyonoides). Se trata de un cánido muy especial, que no tiene nada que ver con el mapache americano salvo en el parecido que le da su antifaz negro. Aunque vivió hace mucho tiempo en Europa, se extinguió luego, y modernamente sólo existía en Asia oriental. Sin embargo, en los años veinte los perros mapaches se intrudujeron por el valor de su pelaje en Rusia occidental y se adaptaron tan perfectamente al medio que se reprodujeron sin problemas en su nueva patria; algo parecido está sucediendo ahora en los ríos de la Sierra de Guadarrama con el visón americano, un animal criado en granjas peleteras que también se ha asilvestrado y compite con la nutria, a la que incluso está desplazando en los últimos años. El perro mapache avanza hacia Europa occidental a una velocidad estimada de 13 km por año, habiendo llegado ya hasta Holanda y Bégica. En términos geológicos diríamos que la expansión del perro mapache por Europa (o, mejor, su recuperación del continente) se ha producido de forma instantánea, en un tiempo tan breve que el registro de la Tierra no la podría apreciar. De todos modos se puede objetar que los perros mapaches se reproducen todos los años y desde el segundo de vida, mientras que en nuestra especie sólo hay cuatro generaciones por siglo.Sin embargo hay dos casos de expansión geográfica por parte de nuestra que conocemos con cierta precisión cronológica. En un caso se trata de la emigración a un continente "vacío", es decir, sin otra especie humana dentro; en el otro se produjo la expansión en un continente "lleno": había seres humanos de otra especie viviendo en él.

Empecemos por el último caso, que no es otro que la expansión del hombre de Cro-Magnon por Europa, la patria de los neandertales. Las primeras fechas seguras de la presencia humana moderna en Europa proceden, curiosamente otra vez, de yacimientos españoles: El Castillo, en Cantabria, y L’Arbreda en Gerona; ambas rondan los 40.000 años. No es probable que los humanos modernos se asomaran mucho antes por el este de Europa, como máximo hace 45.000 años. Hay que matizar, no obstante, que las dataciones mencionadas del Castillo y de L’Arbreda no corresponden a fósiles humanos directamente, sino a niveles auriñacienses, un industria que encontramos siempre asociada a humanos modernos (los más antiguos proceden de yacimientos centroeuropeos de hace unos 32.000 años). La colonización del continente europeo por el hombre de Cro-Magnon parece pues cosa de unos pocos miles de años, tal vez 5.000 años o menos (en realidad, no hay fechas más antiguas que las del Castillo y L’Arbreda para el auriñaciense, salvo unas muy problemáticas de Bulgaria). Otra cosa diferente es la extinción de los neandertales, pues en yacimientos de la Península Ibérica se han fechado niveles musterienses, una industria que siempre aparece asociada a los neandertales en Europa, en algo menos de 30.000 años, es decir, mucho tiempo después de la llegada de los hombres de Cro-Magnon a Europa y, posiblemente, a la Península. Recientemente se han datado directamente fósiles neandertales de Croacia, los del yacimiento de Vindija, en tan sólo unos 28.000 años.

En el caso del poblamiento de América no había otros humanos con los que entrar en competencia. Las fechas más antiguas en yacimientos arqueológicos aparecen alrededor de los 11.000-12.000 años, !pero por todas partes casi a la vez, en las dos Américas!. La fecha más remota que se ha publicado es de unos 12.500 años, pero no está en Alaska o Canadá, sino en Monte Verde (Chile) (aunque, como ya se ha comentado, hay quien apunta edades algo anteriores en Norteamérica, que aún están por confirmar). Todo hace pensar que las colonizaciones humanas de continentes enteros se han producido a velocidades vertiginosas (a escala geológica), en auténticos flashes. 
                            
            Difusión de Homo. Desde su foco de origen africano los humanos han recorrido largas distancias en diferentes épocas.