Homo-Europa - evolucion humana la historia de los primates
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Resumen del tema
 En un momento de nuestra evolución, la humanidad afrontó el enorme reto adaptativo de abandonar su cuna africana para poblar Asia y Europa. Los homínidos se hicieron más grandes y sus cerebros aumentaron correlativamente de tamaño. Existen diversos argumentos que relacionan la salida de África de estos humanos con un cambio climático. También debido a limitaciones ambientales, algunos científicos creen que hasta hace medio millón de años, la expansión humana sólo se produjo en las áreas más meridionales de Europa, permaneciendo el norte de Europa despoblado debido a los fríos intensos y escasez de recursos como resultado de los periodos glaciares .
 
Esta etapa concluyó con la aparición de nuestra especie (Homo sapiens) y de los neandertales (Homo neanderthalensis). Los neandertales y nosotros formamos dos humanidades diferentes, aunque muy similares en muchos puntos. A lo largo de la última parte de nuestra historia evolutiva ambas especies se desarrollaron en sus diferentes continentes. El antepasado común a ambas lineas humanas que daría lugar, por un lado en Europa a los neandertales por otro en África a nosotros, lo encontramos en la Sierra de Atapuerca, en el nivel 6 de la Gran Dolina, con una antigüedad de alrededor de 800.000 años y ha sido bautizado por sus descubridores como Homo antecessor. El estudio de los fósiles humanos de TD6 ha revelado un interesante mosaico de rasgos, algunos muy primitivos y otros sorprendentemente modernos. Esta combinación es única en el registro fósil humano..
 
No muy lejos de España, en Ceprano cerca de Roma, el descubrimiento de una calvaria cuyos rasgos dicen que se asemejan a los de Homo erectus, ha añadido más intriga a la emocionante historia del primer poblamiento europeo. La edad de este fósil es incierta dado que carece de contexto estratigráfico, pero ciertos argumentos apuntan hacia los 700-800.000 años de antigüedad, lo que implicaría, de confirmarse esta fecha, una coexistencia de ambas especies o bien que se tratara también de Homo antecessor.
 
 
En cualquier caso, la edad de Homo antecessor, así como sus peculiares rasgos anatómicos y evolutivos, están fuera de duda y le sitúan como el primer poblador de Europa hace alrededor de 1 millón de años. En el viejo continente Homo antecessor comienza una marcha evolutiva que culminará cientos de miles de años más tarde en los neandertales, mientras que esta misma especie humana habitando en África dará lugar a una especie diferente, a nosotros.
 
Los primeros pasos fuera de África
Hace cerca de 1,5 millones de años, el registro fósil africano experimenta un gran vacío. Apenas conocemos un puñado de restos dispersos y fragmentarios de los seres humanos que habitaron África en ese momento. Luego, a partir de una antigüedad cercana a los 600.000 años, volvemos a disponer de documentación fósil para entrever la historia de la humanidad en este continente. Pero cerca de 900.000 años aún permanecen entre sombras. Es en este periodo, coincidiendo con dos aumentos de aridez en el clima africano (hace 1,7 y hace 1 millón de años) que parecen afectar al resto de la fauna, cuando la humanidad sale de África y se expande por Eurasia.
 
 
Los restos humanos más antiguos extra-africanos podrían ser los hallados en la isla de Java a finales del siglo pasado, concretamente en el Domo de Sangirán. Estos fósiles humanos podrían tener cerca de 1,8 millones de años, según las últimas dataciones realizadas con la técnica del Argón/Argón. No todos los investigadores aceptan estas fechas, pero la mayoría opina que la llegada de los primeros humanos a Java debió ocurrir hace más de un millón de años, posiblemente hace alrededor de 1,5 millónes de años. 

Las puertas de Europa 
Cerca de Europa, en Dmanisi (Georgia), al sur del Caucaso, se encontró en 1991 una mandíbula bien conservada aunque sin las ramas ascendentes. El análisis mediante la técnica K/Ar proporcionan una edad de 1,8 +/- 0,1 millones de años en una capa de basalto (volcánica) que se sitúa por debajo del nivel de donde procede la mandíbula. La polaridad paleomagnética de ambos niveles es normal. Los paleontólogos que estudian la fauna asociada y el tipo de industria recuperada confirman una edad de finales del Plioceno, dentro del evento paleomagnético Olduvai (entre hace 1,95 y 1,77 millones de años). El tipo de herramientas de piedra recuperadas en el mismo nivel que el fosil humano es Olduvayense (clasificado dentro del Modo 1). 
                                               
                  Artefacto tallado en piedra Olduvayense (modo técnico 1) procedente del yacimiento de Dmanisi (Georgia).
La presencia de Meganthereon cultridens (félido dientes de sable que no sobrevive al evento paleomagnético Jaramillo situado entre 0,99 y 1,77 millones de años) parece confirmar también bastante antigüedad. Sus descubridores defienden que los rasgos de la mandíbula son muy primitivos y por tanto acorde a esa cronología mientras que otros sugieren una edad más reciente según ciertos rasgos dentales y mandibulares. De cualquier manera ambas posturas coinciden en atribuirla a Homo erectus. Sin embargo una tercera opinión señala su afinidad a Homo ergaster.
                                                  
Mandíbula humana procedente del yacimiento del Pleistoceno inferior de Dmanisi (Georgia). Algunos autores opinan que se trata de Homo erectus mientras que otros la atribuyen a Homo ergaster.
 
Este yacimiento está en curso de excavación y en la campaña de excavación de 1999 han aparecido dos cráneos bastante completos. Como es lógico, aún se desconoce la opinión científica de estos importantes hallazgos, que aún no han "salido a la luz" pero son muchas las expectativas creadas en torno a ellos dada la antigüedad y la ubicación geográfica de este yacimiento. Aunque no se puede extraer mucha información de una mandíbula, lo que si está claro a partir de este hallazgo, es que la humanidad estuvo a las puertas de Europa muy pronto, hace más de 1 millón de años. 

El yacimiento israelí de Ubeidiya se encuentra en el Próximo Oriente (en el valle del Jordán) y cuenta con útiles líticos como percutores, picos y bifaces. La extensa asociación de mamíferos hallada en estos depósitos lacustres sugiere un clima relativamente frío entre hace 1,5 y 1 millón de años aproximadamente. Los bifaces de Ubeidiya se comparan con los achelenses del nivel "Bed II" de la garganta de Olduvai y son considerados los más antiguos de Eurasia, que probablemente fueron usados por el Homo ergaster. También este yacimiento tiene escasos y fragmentarios fósiles humanos de muy dificil asignación taxonómica.
                              
En este mapa se indica la posición geográfica de los yacimientos con fósiles humanos más antiguos de Europa (TD6 en la Sierra de Atapuerca y Ceprano en Italia) además de los más próximos geográficamente al continente (Dmanisi en el Caúcaso y Ubeidiya en Israel). Además se sugiere una ruta de entrada a Europa de estos primeros homínidos
 
Antecedentes de los primeros europeos: las cronología corta y la cronología larga
Hasta el año 1994 no se conocían fósiles humanos en nuestro continente más antiguos de medio millón de años. Una tardanza tan dilatada en ocuparlo, llevó a un grupo de científicos a proponer que el nuestro, era un continente especialmente hostil para los humanos (debido a sus peculiaridades geográficas y climáticas), y que éstos no estuvieron en condiciones de habitarlo hasta una época relativamente reciente de nuestra historia. Esta teoría de una tardía ocupación humana en Europa, llevó a que la Fundación de la Ciencia Europea (European Science Foundation) convocara una reunión en noviembre de 1993 para examinar los argumentos de la primera ocupación humana en Europa. Los puntos fuertes de la discusión fueron:
1. Evolución de los arvicólidos (ratas de agua) en el Pleistoceno europeo. Estos roedores funcionan como un reloj biológico marcando la transición evolutiva desde la especie Mimomys savini hacia Arvicola cantianus (situada cronológicamente hace alrededor de 500.000 años).  
2. La dudosa evidencia de ocupación humana de Le Vallonnet y Soleihac (Francia), Orce y Cueva Victoria (España), Monte Poggiolo y Monte Peglia (Italia), Kärlich A (Alemania), Korolevo (Ukrania), Sandalja I (Croacia) y Stranska Skalá(República Checa), todos con una edad de alrededor de 1 millón de años. No se acepta la existencia de fósiles humanos en ninguno de ellos y los artefactos líticos están sujetos a debate: en algunos yacimientos se pone en duda su procedencia estratigráfica y en otros que el utensilio sea un producto de fabricación humana (esto ha llevado a varios autores excépticos a denominarlos Eolithiphiles o "Eolitos" por considerarlos producto de procesos geológicos naturales) . 
 3. La reciente datación de un yacimiento con abundantes evidencias arqueológicas llamado Isernia (Italia) que anteriormente se había situado en 730.000 años de antigüedad mediante paleomagnetismo, (y por tanto apoyaba una ocupación humana antigua). Ahora, tras recientes dataciones, se acepta que su antigüedad no supera los 500.000-600.000 años. Además, la asociación de especies de arvicólidos de este yacimiento apoya estos resultados paleomagnéticos. .
 
Las conclusiones a las que se llegaron en esta cumbre internacional pusieron de acuerdo a los científicos en la idea de una cronología más bien tardía en la colonización de Europa, no muy anterior a unos 500.000 años, esta idea fué bautizada como la hipótesis de la cronología corta. Exactamente un año más tarde, en 1994, el hallazgo de una tibia humana asociada a industria Achelense (Modo II) en el yacimiento británico de Boxgrove ocupa la portada de la revista Nature. En este yacimiento, la presencia de una primitiva forma de Arvicola cantianus en lugar de su antepasado Mimomys savini, apuntaba hacia una antigüedad entre hace 524.000 y 478.000 años, momento en el cual las islas británicas estaban conectadas al continente europeo a través de un puente terrestre. Este descubrimiento reabrió el debate que parecía dar la razón a los seguidores de la hipótesis de la cronología corta. La tibia de Boxgrove fué considerada entonces el fósil humano más antiguo de Europa..
 
Sin embargo, en el mismo año, en 1994, se hallaron en la burgalesa Sierra de Atapuerca (en el yacimiento de Gran Dolina) fósiles humanos con una antigüedad cercana a los 800.000 años, demostrando que Europa fué poblada muy temprano, al igual que Asia, en el Pleistoceno inferior. A partir del descubrimiento de fósiles humanos anteriores a 500.000 años, la hipótesis de la cronología corta quedó relegada, aunque no del todo rechazada, ya que los investigadores que defendían la "cronología corta" sugieren que el sur de Europa podría haber sido colonizada hace al menos 800.000 años, pero, en el norte de Europa habría sido ocupada por primera vez hace sólo medio millón. Ecológicamente esta idea es defendible porque los recursos son más escasos, el tiempo de luz solar es menor y las condiciones de vida durante el invierno son muy severas en el norte de Europa. De cualquier manera, el Pleistoceno inferior es el tiempo de los primeros pobladores europeos. 

El momento de la partida: contexto ecológico  
El momento de la salida de África de los primeros humanos hacia Europa parece coincidir con inmigraciones de diversas especies de animales desde Ásia y África (ciervo, corzo, uro, hiena manchada y jabalí). Parece lógico relacionar estas dispersiones de fauna con un cambio climático, aunque estos taxones tienen un ecosistema de ámplio espectro. Durante este período Europa debió atravesar un momento más cálido y húmedo que favoreciera la entrada y expansión de estos animales. Los registros marinos paleoclimáticos demuestran que ha habido oscilaciones climáticas en África alternando entre condiciones de humedad y áridas alrededor de hace 2,8, 1,7 y 1 millón de años. Éstos momentos pudieron haber proporcionado discretas oportunidades de fragmentación ecológica y aislamiento ecológico permitiendo que las especies adaptadas a la aridez se expansionaran. Los momentos de aridez en África, en Europa se traducen en condiciones menos extremas, de manera que hace alrededor de un millón de años el viejo continente podría ofrecer un clima templado y suave a estas especies en expansión.
 
Las primeras ocupaciones humanas europeas hace un millón de años
Hace 6,5 millones de años (al final del Mioceno, en el periodo denominado Messiniense o Andaluz), África y Europa estuvieron en contacto en varios puntos geográficos (como por ejemplo por el estrecho de Gibraltar) debido a la desecación parcial de la cuenca mediterránea. Desde entonces no se ha producido una desecación tan crítica del mar Mediterráneo que de lugar a un puente biogeográfico entre ambos continentes, ni tan siquiera durante las glaciaciones cuando el nivel del mar llegaba a descender más de 100 m respecto del nivel actual, dado que el fondo oceánico del estrecho de Gibraltar tiene una cota mínima de unos 600 m. Este argumento hace poco probable que los humanos hayan alcanzado Europa cruzado el estrecho de Gibraltar ya que habrían tenido que recurrir a la navegación, que incluso hoy en día resulta ser una aventura peligrosa. La hipótesis más defendida es que viajaran por el extremo oriental de Europa hace como mínimo 800.000 años, ya que en la parte más occidental (en Atapuerca por ejemplo) ya estaban bien asentados en ese tiempo. Además las migraciones de animales también parecen haber seguido esa ruta en ese momento. .
 
Los fósiles humanos de la Gran Dolina (Atapuerca) no pertenecen a la especie Homo erectus, de la que se distinguen por numerosos rasgos de su anatomía, ni tampoco son de la especie africana Homo ergaster. Sus rasgos morfológicos son peculiares y exclusivos (como se explicará más adelante), y por esa razón sus descubridores consideraron necesaria la creación de una nueva especie que describiera este "nuevo" tipo humano: Homo antecessor. La hipótesis de sus creadores defiende que esta especie debió aparecer en África (donde existe un gran vacío de fósiles de esa edad) en un momento posterior a la salida de Homo erectus, es decir entre hace 1,5 y 1 millón de años. Poco después de su origen, una parte de la población de Homo antecessor salió de África y llegó a Europa. .
 
No se conocen restos de Homo antecessor fuera del yacimiento de Atapuerca, aunque el cráneo de Ceprano es considerado un buen candidato. En cualquier caso, la propuesta de los autores que estudian los restos fósiles de esta especie es que las dos poblaciones de Homo antecessor, la (hipotética) africana y la europea, habrían evolucionado desde entonces por separado siguiendo caminos diferentes, dando lugar a las dos humanidades, los neandertales en Europa y nuestra propia especie en África. En el esquema filogenético de la figura 5.3.4 se observa la posición evolutiva de Homo antecessor respecto a otros homínidos 
                              
                  Esquema evolutivo para el género Homo a partir del momento de la salida de África y poblamiento de Eurasia.
 
En 1994, coincidiendo con los hallazgos de Atapuerca, se descubrió en el yacimiento italiano de Ceprano (situado a 70 km al sudeste de Roma) un fósil enigmático de cronología incierta, pero que podría ser contemporáneo de Homo antecessor. El problema de la edad de este fósil es su procedencia ya que apareció al realizar unas obras de construcción de una carretera, y por tanto su contexto estratigráfico no es evidente. En el nivel de donde parece proceder el fósil no se han realizado dataciones, pero se ha correlacionado con otro nivel que fué datado en unos 700-800.000 años de antigüedad mediante el método de K/Ar. Se trata de un neurocráneo incompleto, pertenciente a un individuo de unos 20 a 30 años de edad (según el grado de fusión de las suturas craneales) cuya morfología es similar a la de Homo erectus. El volumen craneal de este individuo es de 1185 cc, así que su capacidad craneal es mayor que la de los Homo ergaster africanos y la de los Homo erectus más antiguos, cuya media oscila entre 800 y 1100 cc. Posee una carena sagital y un torus supraorbitario robusto que son características de Homo erectus. Este torus, que no presenta depresión central como es habitual en H. erectus, va seguido de un surco que marca la separación de la escama frontal, poco convexa. Sus autores incluyen este fósil dentro de un grupo que denominan Homo erectus europeos. .
 
El equipo italiano propone otra entrada diferente de los primeros pobladores de Europa desde África, a través de Sicilia, por medio de un puente que según ellos comunicaría la isla con el continente africano. Lo cierto es que esta propuesta recibe las mismas críticas que la del paso por Gibraltar, ya que la disminución del nivel del mar producto de una glaciación, no habría sido suficiente para evitarles a los homínidos el cruce por el mar en ninguna de estas dos rutas..
 
De confirmarse la datación del cráneo de Ceprano, nos encontraríamos con que ambas especies, Homo antecessor y este peculiar Homo erectus, convivieron en Europa hace poco menos de 1 millón de años. La otra hipótesis es que con un profundo estudio se concluya que Homo antecesor también habitó Italia. En la figura se ha representado este fósil tán enigmático. 
                           
Calvaria humana encontrada en la localidad de Ceprano, cerca de Roma. Tanto su edad como su asignación específica son inciertas, pero podría tener una antigüedad de 800-900.000 años.
  
Europa y sus primeros pobladores: Homo antecessor
Ya conocemos el momento en el que debió producirse la salida de esta primera oleada de homínidos a Europa desde África así como la posible vía de entrada. Ahora nos centraremos en las característica anatómicas por las que fué nombrada una nueva especie humana, así como en su tipo de vida. 

Rasgos anatómicos que definen a Homo antecessor 
 Los rasgos que caracterizan los restos fósiles faciales y del neurocraneo del Homo antecessor procedentes del nivel 6 de La Gran Dolina son los siguientes:
 
 1. Mandíbula: El fragmento mandibular ATD6-5 de un adolescente, parece ser menos robusto que en Homo ergaster. Los rasgos que definen la mandíbula tienen un patrón de tamaño y forma intermedio entre dos grupos de Homo, los "primitivos" y los "evolucionados". Los primeros incluyen a los africanos y asiáticos del Pleistoceno inferior con mandíbulas robustas. Los segundos son los neandertales y cromañones con mandíbulas más gráciles. Otro rasgo interesante de la mandíbula es la posición del surco milohioideo (por el que discurre el nervio milohioideo que se ocupa de la inervación de las regiones de la cara). En Homo ergaster esta posición es muy adelantada al igual que ocurre en el fósil de TD6.  
                            
                         Mandíbula de Homo antecessor. Se calcula que la edad de este individuo al morir era de unos 14 años. 
 2. Dentición: La muestra de dientes de TD6 corresponde a un mínimo de 6 individuos. Los caninos de TD6 son grandes (especialmente el superior) que es un rasgo primitivo, pero ya se aprecia una reducción de la longitud respecto a las formas africanas de Homo ergaster. La reducción del tamaño de premolares y molares es una característica del género Homo, aunque no se fija bien esta tendencia hasta las poblaciones de Homo ergaster del Pleistoceno inferior y no se produce una reducción importante hasta el Pleistoceno medio y superior. Los primeros y segundos molares inferiores tienen un tamaño grande (macrodontia) pero el tercer molar ya muestra cierta reducción. Los premolares de los homínidos de Gran Dolina tienen raices dobles, que es un rasgo primitivo (los neandertales y humanos modernos las tienen simples).  
                                               
                                           El primer molar superior izquierdo de Homo antecessor muestra una gran robustez. 
 3. Capacidad craneal: No se ha hallado ningún cráneo completo que permita medir la capacidad craneal de estos homínidos, pero a partir del estudio del frontal TD6-15 se pueden calcular ciertas medidas a partir de la simetría especular (midiendo la distancia desde la terminal conservada en el lado derecho hasta el plano medio, y duplicándola). La estimación del tamaño del cerebro de TD6-15 aplicando esta técnica sugiere más de 1.000 cc. frente a los 804 cc., 850 cc. y 900 cc. de algunos Homo ergaster, siendo pues superior a Homo ergaster así como a la mayoría de los H. erectus asiáticos (los más primitivos). 
 
 4. Hueso frontal: El resto fósil de cráneo más completo de la Gran Dolina corresponde a ATD6-15 y tiene un reborde óseo sobre las órbitas (torus supraorbitario) con aspecto infantil. Los senos frontales están algo desarrollados y éstos aumentan de tamaño durante la adolescencia en poblaciones actuales, por tanto se creyó que murió cuando tenía unos 11 años (atendiendo a este desarrollo). Pero al estudiar un esqueleto muy completo de un niño de Homo ergaster (KNM-WT 15.000; ver U.D. 1 de este mismo módulo) se observó que también tenía senos frontales desarrollados. Esto indujo a pensar que tanto en los H. ergaster como en los H. antecessor de Gran Dolina, la expansión de los senos frontales se produce antes que en Homo sapiens. Es decir que el paso de la infancia a la adolescencia era más gradual en estos homínidos de lo que lo es en nosotros. Además el torus supraorbitario está bien desarrollado y claramente separado de la frente por una depresión y se estima que sería muy robusto de adulto. Otra rasgo llamativo del torus es la forma de doble arco siguiendo la forma de las órbitas, que en los fósiles de H. erectus de Java y China, es recto. La "visera" recta parece ser una morfología derivada, mientras que el fósil de TD6 conserva la forma primitiva.
                                                  
 La región frontal que se conserva del "chico de la Dolina" es muy informativa. El reborde óseo sobre las órbitas (torus supraorbitario) tiene un aspecto muy infantil mientras que los senos frontales corresponden a un individuo algo más desarrollado, a un adolescente. 
 
 5. Esqueleto facial: Un resto del esqueleto facial muy completo recuperado en la Gran Dolina (TD6-69) presenta rasgos muy modernos. La cara humana moderna presenta una morfología característica que hasta los hallazgos de la Gran Dolina, se consideraba exclusiva de nuestra especie, y además de muy reciente adquisición. En las anteriores especies de Homo (H. habilis, H. ergaster y H. erectus), el esqueleto facial es muy plano. Por el contrario, nuestra cara, al igual que el fósil de la Dolina, posee unos rasgos que le proporcionan "relieves". Las placas infraorbitarias las componen los huesos maxilar y zigomático y son unas superficies óseas situadas a los lados de la abertura nasal y por debajo de las órbitas. En Homo sapiens, estas placas se disponen frontal o coronalmente pero nunca hacia delante, sino más bien un poco hacia abajo y así se forman unas depresiones en el maxilar (fosas caninas). De esta manera, las mejillas que tendría la cara de este humano estarían excavadas por debajo de los pómulos, y así estos últimos quedarían resaltados. La abertura nasal en Homo sapiens está adelantada con respecto al resto de la cara y la parte media (o nasal) de la cara sufre una ligera proyección, como en Homo sapiens. En la figura podemos ver la combinación de un frontal primitivo (ATD6-15) junto a una cara moderna (ATD6-69) (que podría además pertenecer al mismo individuo), es lo que hace que este "Chico de la Gran Dolina" sea considerado un representante de una especie diferente de las hasta ahora descritas.
                                      
La región frontal que se conserva del "chico de la Dolina" es muy informativa. El reborde óseo sobre las órbitas (torus supraorbitario) tiene un aspecto muy infantil mientras que los senos frontales corresponden a un individuo algo más desarrollado, a un adolescente.

En el momento de "verle la cara" a este fósil la idea de una reciente adquisición del modelo de "cara con relieves", como se pensaba entonces, no era tan evidente puesto que los humanos de hace 800.000 años ya la tenían. La nueva duda era por qué razón no aparecían fósiles de antigüedad intermedia. La propia Dolina nos ha proporcionado una explicación sobre este vacío de fósiles con fragmentos de otros individuos adultos que presentan un relieve facial muy atenuado. Es decir, la cara de los individuos infantiles es grácil y con relieves pero conforme se hacen adultos la cara se hace más grande y robusta, además se hincha por la expansión de los senos maxilares. De esta manera, los relieves faciales presentes en el niño se desdibujan según aumenta la robustez de toda la estructura facial, conforme el individuo crece.

La vida de Homo antecessor
Para conocer el tipo de vida de los primeros pobladores europeos, también recurrimos a la Gran Dolina, donde los restos fósiles de animales y plantas nos darán una idea de su ecosistema, pero también nos informa de una práctica poco corriente, o mejor dicho, poco corriente entre los humanos no modernos: el canibalismo..
 
El proceso habitual desde que un organismo muere, de forma natural o fruto de un acto violento por un depredador, es una cadena que comienza con el consumo de las partes blandas del individuo acompañado de desmembramiento y transporte de las diferentes partes esqueléticas. A continuación sigue la destrucción de las partes más duras (para acceder al energético tuétano) a las que solamente contados agentes tienen acceso: las hienas con la ayuda de sus poderosos premolares, o los quebrantahuesos despeñándolos desde el aire para astillar las diáfisis y finalmente los homínidos con la ayuda de utensilios líticos. Otros agentes como los microorganismos sapróvoros, el viento o la lluvia, terminan el trabajo de eliminación del cadáver. Tras tan larga cadena destructiva se podría pensar que es imposible que sobreviva ningún fragmento y menos aún que fosilice y llegue hasta nosotros. Puesto que no es así, hay que considerar que el conjunto de circunstancias que deben darse para que un resto llegue a fosilizar son especiales y únicas. Así ha sido en el caso de Gran Dolina, principalmente porque se trata de una cueva donde las condiciones se mantienen constantes o con mínimas alteraciones que ayudan a preservar los restos. Es habitual que las hienas, por ejemplo, transporten hasta sus cubiles en cuevas una parte de su presa (como una pata) aunque acarrear un homínido completo resulta algo increible, y aún más seis homínidos. Para que se haya producido la fosilización de más de 80 restos fósiles de seis humanos de distintas edades, las circunstancias debieron salirse de lo habitual: una práctica de canibalismo, y este hecho nos convierte en afortunados. .
 
Estos restos humanos aparecen mezclados con otros de animales (tanto herbívoros como carnívoros), todos con marcas de corte realizadas por cuchillos de piedra (y no por mordeduras). Estas marcas de descuartizamiento son del mismo tipo en todos los huesos, las que provocaría un profesional carnicero que conoce bien en qué puntos debe aplicar el corte para separar el músculo con mayor facilidad, 
                           
Estas marcas de corte producidas por un útil de piedra en este hueso humano de la cara son similares a las que provocaría un profesional carnicero que conoce bien en qué puntos debe aplicar el corte para separar el músculo con mayor facilidad.

Es decir, los homínidos que consumieron a esos seis humanos, no hicieron distinción alguna en cuanto al tratamiento de su comida. Así queda descartado el canibalismo ritual y lo más probable es que sencillamente saciaran su hambre: esto se denomina "canibalismo gastronómico"
                           
Los restos fósiles de al menos 6 individuos encontrados en el nivel 6 de la Gran Dolina (Atapuerca) fueron consumidos por otros seres humanos.

Su tipo de vida también queda reflejado conociendo su ecosistema. Es evidente que no existe un único nicho para toda Europa y además el último millón de años se ha caraterizado por sucesivas oscilaciones climáticas. Estos primeros homínidos se tuvieron que enfrentar a diferentes momentos críticos en su dispersión por Europa desde su entrada hace más de 1 millón de años. No obstante, podemos describir al menos el ecosistema en el que vivía el Homo antecessor de la Gran Dolina..
 
En el estrato Aurora de TD6 donde se hallaron los fósiles humanos, se registra una variación de las condiciones climáticas desde más xéricas hacia más húmedas. Además están presentes ciertos taxones típicamente termomediterráneos como algarrobo, alméz, olivo, lentisco, pistacho y labiérnago, que nos indican unas características climáticas más bien cálidas con algo de humedad..
 
La fauna que acompaña a los homínidos de TD6 es muy similar a la que se encuentra en cualquier otro lugar de Europa en ese momento: elefante, hiena, rinoceronte, zorro, caballo, lobo, lince, ciervo, oso, gamo, armiño, corzo, bisonte, ciervo gigante, jabalí, jaguar y tigre dientes de sable. Este tipo de asociación no se encuentra en ningún ecosistema actual. Aparecen mezclados animales que aún persisten en los bosques europeos, con otros actualmente limitados al continente africano. Además hay un taxón cuyo descendiente sólo vive hoy en América, el jaguar, y otro ya extinguido en el planeta, el tigre dientes de sable. Estos animales nos dan una idea de lo que cazaban estos seres humanos y también de con quién competían por sus presas. Probablemente no sólo con los tigres dientes de sable y los jaguares sino con grupos de hienas..
 
La población de Homo antecessor europea continúa su evolución y da origen a una nueva especie: Homo heidelbergensis..
 
Ésta es una de las especies humanas fósiles que mejor conocemos dado que está presente en diversos puntos de Europa. Sin embargo, a pesar de esta relativa abundancia, es gracias a un yacimiento, La Sima de los Huesos (en Atapuerca), por lo que hoy conocemos bien a estos homínidos del Pleistoceno medio. 

La colonización y dispersión de los humanos en Europa
Ya se ha mencionado que en Europa Homo antecessor evolucionó hasta Homo heidelbergensis, y éste a su vez hacia la última especie de esta línea de homínidos: los neandertales. Desde hace unos 600.000 años, el número de yacimientos con evidencias humanas, tanto con fósiles humanos como por artefactos fabricados por ellos, va en aumento..
 
 
A continuación se enumeran los pricipales yacimientos europeos con fósiles humanos pre-neandertales divididos en rangos cronológicos: 
 
1. Entre hace unos 600.000 y 400.000 años: Aragó (Francia), Fontana Ranuccio y Visiogliano (Italia), Mauer y Steinheim (Alemania) y Boxgrove (Inglaterra). .
 
 2. Entre hace unos 400.000 y 250.000 años: Bilzingsleben y Reilingen (Alemania), Sima de los Huesos (España), Swanscombe (Inglaterra), Petralona (Grecia) y Vértesszöllös (Hungría) .
 
 
3. Entre 250.000 y 130.000 años: Biache-Saint-Vaast, Lazaret y La Chaise-Abri Suard (Francia), Ehringsdorf (Alemania), Pontnewydd (Inglaterra) y Altamura (Italia)..
 
En la figura se representan los principales yacimientos con fósiles humanos descendientes de los primeros pobladores de Europa.   
                                     
          Principales yacimientos del Pleistoceno medio con fósiles humanos descendientes de los primeros pobladores de Europa. 

A pesar de que la presencia de estos humanos en Europa es mayor que en la época de sus antepasados (Homo antecessor), la mayor parte de la información obtenida sobre sus características físicas y anatómicas nos llega a través de la abundante muestra de la Sima de los Huesos en Atapuerca. Gracias a este sorprendente yacimiento podemos realmente saber cómo eran éstos humanos y sus vidas, e incluso ir un poco más allá y saber algo sobre su "mundo espiritual"..
 
Homo heidelbergensis habitó Europa entre hace 500.000 y 220.000 años. Posiblemente, fueron las personas más fuertes y robustas que hayan existido. La estatura promedio en los varones superaba el 1,70 m y el peso excedería de 90 kg en los individuos en plena forma. Dentro de esta especie hubo individuos cuyo cerebro era del mismo tamaño que el nuestro, si bien el promedio era algo menor. La mayoría eran diestros, rasgo exclusivo humano que supone la primera evidencia de lateralidad. También en esta especie contamos con la evidencia sólida más antigua de un aparato fonador próximo al nuestro. Algunos de los individuos eran discapacitados (sordos, por ejemplo) o aquejados de infecciones graves en la boca, pero eso no les impidió sobrevivir largo tiempo, lo que indica una actitud solidaria del resto de individuos del grupo. Esta preocupación por sus seres queridos apoya lo que parece la primera acumulación de sus muertos en lugares recónditos, en lugar de abandonarlos a la intemperie y podría ser la más antigua práctica funeraria. .
 
El tipo de industria lítica que fabrica Homo heidelbergensis son los bifaces de tipo Achelense (del Modo II). Además de la industria en piedra, sabemos que fabricaban lanzas de madera gracias a los recientes hallazgos de Schöningen (Alemania). Este yacimiento está datado en unos 400.000 años, es decir tiene la antigüedad de los humanos de la Sima de los Huesos y se han recuperado 4 lanzas entre 1,82 y 2,3 m de largo talladas en madera de Picea (una conífera muy abundante en los bosques alemanes), junto con numeroso restos de caballos cazados por ellos. La idea que ahora tenemos de estos seres humanos que poblaron Europa entre hace 500.000 y 220.000 años es bastante clara. Eran personas muy fuertes y robustas acostumbradas a manejar pesadas lanzas que usarían para cazar grandes animales. Las atléticas proporciones anatómicas que se obtienen del estudio de los fósiles humanos de la Sima de los Huesos, no resultan sorprendentes dado su tipo de vida. Las pistas que nos ha dejado Homo heidelbergensis nos dan una imagen muy humana de su vida. 
                             
 Homo heidelbergensis fueron los descendientes de los primeros pobladores de Europa y vivieron en Europa entre hace 500.000 y 220.000. Eran personas muy fuertes y robustas acostumbrados a manejar pesadas lanzas que usarían para cazar grandes animales como bisontes.
 
La humanidad Europea: los neandertales
Los neandertales constituyen junto con nosotros las dos humanidades más avanzadas. Ambas fueron diferentes en muchos aspectos pero muy similares en otros.   

Aspecto físico y modo de vida 
Los neandertales tenían una constitución física muy fuerte, que habían heredado de sus antepasados Homo heidelbergesis. Presentaban un tamaño encefálico cuyo promedio era mayor que el de nuestra especie. Su cráneo era alargado lateralmente, de frente huidiza, con un marcado reborde óseo sobre las cavidades de los ojos, nariz grande, al igual que la cara, y la mandíbula carecía de mentón. Algunas de sus características indicaban adaptaciones específicas para soportar el frío, como su constitución robusta y piernas cortas, que ofrecían reducidas superficies expuestas a la pérdida de calor (regla de Allen).









Estos humanos fabricaban útiles de piedra utilizando una industria denominada Musteriense (del Modo III). Con ella conseguían mayor número de herramientas y mayor filo útil por núcleo trabajado que el obtenido con la industria Achelense (del Modo II) que utilizaba Homo heidelbergensis..
 
Los neandertales vivían en refugios naturales o cuevas pero no tenían un asentamiento fijo, y dependían directamente del movimiento de los animales, que constituían su fuente de alimento. Por los restos faunísticos hallados en diversos yacimientos, se sabe que entre los animales cazados estaban preferentemente los renos, caballos y ciervos..
 
Ya se ha comentado que los pre-neandertales de la Sima de los Huesos mostraban compasión por sus congéneres. Esta parece ser una constante en la linea evolutiva que tambien presentan los neandertales. En la Sima, parece haber una profunda intención en la deposición de su gente en un lugar escondido y alejado del exterior, pero los enterramientos de sus descendientes son los primeros claros e intencionales, aunque desconocemos la causa o el sentido interior que guiaba esta actitud. Independientemente del por qué, lo que está claro es que los neandertales daban un valor único a sus compañeros en vida, enterrandoles con cuidado cuando éstos morían. Algunos esqueletos se han encontrado colocados en posición fetal o con la cabeza apoyada sobre un brazo. En el yacimiento de Kebara (Israel), tras la inhumación fue retirado el cráneo y en Shanidar (Iraq) unos granos de polen en el sedimento que rodeaba un cuerpo han sido interpretados como guirnaldas de flores (pero tanbién quizás transportados por el viento)..
 
En Krapina, un yacimiento croata, se han encontrado restos quemados que se interpreta como práctica de canibalismo o antropófagia..
 
Además de respetar a sus muertos, los neandertales demostraron sensibilidad por sus enfermos y heridos. Muchos esqueletos de neandertales presentan indicios de heridas curadas en vida y de patologías óseas reflejo de las enfermedades que padecieron.
 
África: la cuna de nuestra especie y el segundo poblamiento
El registro fósil africano vuelve a ser rico hace unos 600.000 años pero los fósiles que nos encontramos no pueden atribuirse ni a Homo ergaster ni a Homo erectus. En los yacimientos de Bodo (Etiopía), Eyasi (Tanzania), Ndutu (Tanzania), Salé (Marruecos), Elansfontein (Sudáfrica) y Broken Hill (Zambia) tenemos humanos con encéfalos grandes y con muchos detalles anatómicos exclusivos de Homo sapiens. A este grupo humano, que descendería de la población africana de Homo antecessor, le correspondería el nombre de Homo rhodesiensis y puede considerarse la especie ancestral de Homo sapiens y habitó África entre hace unos 600.000 y 250.000 años. Una serie de fósiles humanos procedentes de diferentes y alejados puntos de África, con edades entre hace 300.000 y 100.000 años son los candidatos para ser nuestros antepasados más directos. Los rasgos anatómicos que todos comparten son: caras gráciles y similares a las nuestras, volumen cerebral superior a 1.350 cc y neurocráneos gráciles y redondeados. Estos humanos son considerados premodernos, aunque aún les faltaría lograr un cráneo con un neurocráneo globoso, casi esférico, de bóveda alta y frente vertical, es decir uno como el nuestro. Los investigadores creen que este último paso de transformación radical se produjo de una sola vez y en un único punto, por lo que solo una de las anteriormente citadas poblaciones premodernas sería realmente nuestro ancestro directo. .
 
Este segundo poblamiento de Europa por parte de los cromañones que comenzó hace unos 40.000 años, se produjo cuando aún los neandertales vivían en el continente. Mladec (República Checa) es el yacimiento europeo más antiguo con restos humanos de cromañones con unos 32.000 años. Durante al menos 10.000 años, ambas especies coincidieron hasta que finalmente los neandertales se extinguieron hace unos 30.000 años, favoreciendo nuestra expansión. 
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