Atapuerca - evolucion humana la historia de los primates
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Resumen del tema
 Los yacimientos de la Sierra de Atapuerca, ya excavados o en proceso de excavación y estudio son: Trinchera Galería, La Sima de los Huesos, Trinchera Dolina, y Elefante.   

Trinchera Galería consta de varios niveles que evidencian ocupación humana dada la presencia de útiles tallados en piedra que los homínidos utilizaban para descuartizar los animales que cazaban. Asimismo, aparecen los propios restos de herbívoros, con marcas de corte provocadas por estos útiles. Además, en la asociación de restos recuperados se encuentran los de los carnívoros que habitaban la sierra en ese tiempo, que también en algunos casos acudían a la cueva para carroñear los restos abandonados por los humanos. Este yacimiento, a su vez cuenta con dos restos humanos, una mandíbula y un pequeño fragmento de cráneo. Los sedimentos de Trinchera Galería se han ido depositando desde hace unos 300-350.000 años hasta hace unos 180.000 años. La información que este lugar ofrece para este periodo de tiempo es muy completa ya que dispone de una ámplia representación arqueo-paleontológica.  

La Sima de los Huesos, se ha convertido en uno de los más espectaculares lugares del mundo debido a la gran abundancia de humanos acumulados en su interior. Con un total de 32 individuos (al menos), se convierte en el yacimiento Pleistoceno con mayor número de homínidos. Éstos pertenecen a la especie Homo heidelbergensis, los antepasados de los neandertales. Aquí por vez primera se pueden contestar preguntas relacionadas con la paleobiología de estos homínidos, así como realizar estudios paleodemográficos. Junto a los humanos, solo se han recuperado carnívoros y escasos micromamíferos, que se ubican (toda la asociación junto a los humanos) en una edad que ronda los 300.000 años.  

La importancia del yacimiento de Trinchera Dolina radica en que en uno de sus niveles (el seis) se han hallado los restos pertenecientes a como mínimo 6 individuos que vivieron hace unos 800.000 años. Estos suponen los primeros habitantes del continente europeo. Además el estudio de estos fósiles ha permitido la creación de una nueva especie de humano, Homo antecessor. Junto a estos restos humanos, aparecen asociadas herramientas líticas y varios fósiles de animales.  

En el yacimiento Trinchera-Elefante, se ha practicado un sondeo que permite comenzar a conocer el tipo y antigüedad de restos fósiles y aunque es muy incipiente su estudio, las especies faunísticas sugieren una antigüedad algo mayor del millón de años.  

Los yacimientos Pleistocenos de la Sierra de Atapuerca constituyen uno de los complejos prehistóricos más importantes del mundo, por conservar depósitos sedimentarios de entre hace alrededor de 1 millón de años y unos 150.000 años, con amplia información sobre la vida durante este amplio lapso temporal.
                              
En vista aérea es fácil apreciar cómo la trinchera del ferrocarril minero se desvió para introducirse en la Sierra de Atapuerca dejando expuestos varios de los yacimientos arqueo-paleontológicos que albergaba la sierra.
 
La Sierra de Atapuerca: situación geográfica y contexto geológico
La Sierra de Atapuerca es una pequeña elevación (1.082 m), situada a unos 17 km al este de la ciudad de Burgos, que pertenece a las estribaciones del Sistema Ibérico y queda incluido en el borde Nororiental de la Cuenca del Duero, en el sector de comunicación conocida como el "Estrecho de Burgos-Corredor de la Bureba". El río Arlanzón delimita su frente meridional y de sus vertientes nacen los ríos Vena y Pico, cuyas aguas confluyen en la ciudad de Burgos con el Arlanzón. La sierra es una pequeña estructura anticlinal con dirección NO-SE constituida por calizas Cretácicas y Jurásicas, y resalta sensiblemente en el paisaje, formando un relieve residual. Está rodeada por terrenos neógenos, con superficies de pie de monte y glacis en las laderas, y terrazas fluviales en la vega.   

El clima es mediterráneo templado y el paisaje predominante es el de baja montaña, con matorral de encinas y quejigos en las zonas elevadas y pequeñas manchas abiertas de robles entre los campos de cereal. En el lecho del río Arlanzón aparecen las típicas bandas de vegetación de ribera, en donde destacan chopos, sauces y fresnos.  
                              
                                                                             Sierra de Atapuerca y la vega del río Arlanzón
 
Dentro del karst (sistema de cavidades) de la Sierra de Atapuerca destaca el Sistema Cueva Mayor-Cueva del Silo, que con un desarrollo de 3.700 metros, es uno de los mayores de la Cuenca del Duero. Su origen se debe a la disolución de las calizas cretácicas en condiciones freáticas, en tiempos en los que el nivel de base del río Arlanzón estaba en cotas bastante más elevadas que las actuales. Esta infiltración y circulación subterránea de parte de las aguas del Arlanzón por las cavidades de la Sierra dio origen a la cabecera del río Pico, en el borde occidental de la Sierra. 

Génesis de los yacimientos de la Sierra 
El complejo Pleistoceno de la Sierra de Atapuerca está compuesto por una veintena de yacimientos, de los que se estudian sistemáticamente cuatro: Gran Dolina, Galería, Elefante (en la Trinchera del Ferrocarril) y la Sima de los Huesos (situada en el interior de Cueva Mayor). Los tres primeros forman parte de rellenos que colmatan sectores próximos a entradas de antiguas cavidades y el tercero consiste en sedimentos fosilíferos depositados en el fondo de una sima, también cercana a una antigua entrada hoy colmatada, del sistema Cueva Mayor-Cueva del Silo. 
                             
                                                                      Situación de los yacimientos de la Sierra de Atapuerca
 
Por las entradas de las cuevas van penetrando aportes terrígenos que se mezclan con bloques caídos del techo de la cavidad y con los materiales introducidos por los diferentes animales que habitan en las cuevas, sobre todo los carnívoros, y también por los humanos. La cavidad se inunda en épocas de grandes precipitaciones o deshielos, produciéndose una acumulación de los diferentes sedimentos que llegan a sellar por completo las entradas, impidiendo el acceso al interior. Con el paso del tiempo la vegetación enmascaró estas cavidades. Posteriormente, la erosión natural, las canteras, y principalmente la construcción de una trinchera para el paso de un ferrocarril minero las dejaron al descubierto.

El yacimiento Trinchera-Galería: estratigrafía y edad 
 Su secuencia es de entre 6 y 13 metros de potencia con unos 35 m2 de superficie y ha sido excavado entre los años 1979 y 1995. En la actualidad, se ha dado por concluida esta excavación, en la que se han recuperado más de 1.400 instrumentos líticos, 6.150 restos óseos de macromamíferos (carnívoros y herbívoros), abundantes restos de microvertebrados y dos restos humanos: una mandíbula y un fragmento de parietal, perteneciendo todo el conjunto al Pleistoceno medio.
                               
                                             Rellenos de sedimento arcilloso en Trinchera-Galería hasta colmatarse la cavidad.
  
Galería comprende un pequeño complejo cárstico con tres sectores, TG, TN y TZ. El sector central (TG) es una galería subhorizontal, que dá nombre al conjunto y que conecta los otros dos sectores: al norte la Covacha de los Zarpazos (TZ), una cavidad rellena de sucesivas capas de sedimentos detríticos, y al sur Boca-Norte (TN), una chimenea conectada con la ladera exterior por su parte superior, por donde ha ido rellenandose con aportes externos.  

El yacimiento de Galería consta de 6 unidades estratigráficas, la unidad basal (GI), está compuesta por sedimento de interior de cueva donde no encontramos ningún resto fósil ni industria lítica, y donde se ha detectado la inversión paleomagnética Matuyama/Bruhnes, lo que nos indica una edad de al menos 780.000 años. Por encima de este primer tramo de base, se encuentra el nivel GII, en cuya parte superior hay capas de murcielaguina (guano de murciélago), que indican el momento en que la cueva se abrió al exterior. A partir de este nivel, la cueva se va rellenando con sedimentos introducidos desde el exterior, dando lugar a la formación del yacimiento. El paquete que reúne los niveles GII y GIII es el que contiene la evidencia fósil de Galeria: instrumentos líticos, los fósiles humanos y los de fauna.  

IZQUIERDA: El yacimiento Trinchera-Galería consta de tres partes: Covacha de los Zarpazos (TZ), Galería (TG) y un conducto vertical, Boca Norte (TN). Las Unidades II y III son las que han proporcionado las ricas evidencias fósiles del yacimiento.
        
DERECHA: Las dataciones realizadas mediante diversos métodos en un espeleotema que techa el último nivel de Galería con restos fósiles (encima de la cuarta unidad), rondan los 200.000 años, luego los sedimentos de Galería pertenecen al Pleistoceno medio y son más antiguos de 200.000 años.
 
Un espeleotema que se formó techando el último nivel del yacimiento con restos fósiles, es decir justo por encima de la unidad GIV, ha sido datado utilizando diferentes métodos proporcionando edades rondando los 200.000 años de antigüedad (por Resonancia del Espín Electrónico: 211.000 +/- 32 años y 177.000 +/- 23 años y por Series de Uranio: alrededor de 180.000 años). El paquete de sedimento con fósiles que rellenó la cavidad de Galería pertenece al Pleistoceno medio y es más antiguo de 200.000 años, aunque no es tan sencillo saber cuanto más antiguo. Dado el estado evolutivo de todas las diferentes especies de animales, parece apuntar hacia una edad entre 200.000 y 400.000 años, pero no más antiguo. 

La fauna de Galería 
La asociación faunística del yacimiento Trinchera-Galería de las unidades GII y GIII es la siguiente:
  
   Micromamíferos: Marmota sp., Hystrix vinodagrovi (Puercoespín), Arvicola sapidus (Rata de agua), Terricola atapuerquensis, Microtus arvalis, Iberomys brecciensis, Pliomys lenki, Allocricetus bursae, Apodemus sp. (ratón) Eliomys quercinus (lirón careto).  
   Herbívoros: Equus caballus (Caballo), Stephanorhinus cf. hemitoechus (Rinoceronte), Cervus elaphus (Ciervo), Dama dama clactoniana (Gamo), Megaloceros giganteus (ciervo gigante), Capra pyrenaica (cabra montés), Bovinae indet (uro o bisonte).  
   Carnívoros: Cuon alpinus europaeus (perro jaro), Canis lupus (lobo), Vulpes vulpes (zorro), Panthera leo (león), Lynx pardina spelaea (lince ibérico), Felis silvestris (gato montés), Ursus spelaeus (oso de las cavernas), Meles meles (tejón) y Mustela sp. (nivalis/erminea). 
 
La Vegetación de Galería
Solo los 3 metros superiores (niveles GIII y GIV) presentan material polínico suficiente para llegar a una interpretación que permita reconocer cambios en la vegetación relacionados con variaciones climáticas así que nos centraremos en GIII ya que solo en éste ha habido ocupación humana y restos fósiles.Desde la parte más basal de GIII hasta el techo, se detecta una sustitución de especies indicadoras de un ambiente templado y húmedo, como son: Quércus (siendo más abundantes los de tipo caducifolio), Fagus (haya), Alnus (aliso), Corylus (avellano), Juglans (nogal), Fraxinus (fresno), Picea (falso abeto), Erica (brezo), hacia otro ambiente (en GIV, en la parte superior) típicamente termomediterráneo (templado pero menos húmedo) con especies representativas como: Olea (acebuche), Pistacia (lentisco), Ligustrum (aligustre), Phyllirea (labiérnago), Rhamnus (aladierno), Myrtus (arrayán), Celtis (almez), pasando por un episodio más frío y seco intermedio entre estos dos periodos anteriormente descritos, dominado por herbáceas y pinos (Pinus).  

Así los niveles inferiores de GIII (con varios suelos que indican ocupación humana) estarían representados por especies adaptadas a un clima más húmedo y templado que el actual en la Sierra de Atapuerca, similar a los actuales bosques centroeuropeos. A techo de GIII, las condiciones se degradan hacia un empobrecimiento de los niveles hídricos y un ligero enfriamiento del ambiente. 

Por qué se acumulan los restos en Galería  
 Dada la escasez de restos de carnívoros juveniles, queda descartado que éstos hicieran uso de la cavidad como madriguera. Es inusual la alta proporción de carnívoros y la explicación bien podría ser una trampa natural: podrían haber caído por el conducto vertical (TN) atraídos por el olor que desprenderían los cadáveres de otros animales (herbívoros principalmente) que previamente hubieran quedado atrapados allí. Quizás los carnívoros habrían accedido al yacimiento desde otra entrada cercana por donde habrían introducido a sus presas (herbívoros) cazadas. La presencia de industria lítica (especialmente en la unidad GII), se explica por las visitas esporádicas pero constantes durante este período de homínidos a esta cavidad. Los humanos debían conocer las frecuentes muertes accidentales que aquí se producían y acudían así a su cita con útiles fabricados (con anterioridad) en piedra (los estudios realizados por los arqueólogos confirman que en este yacimiento apenas se fabricaban instrumentos, sino que traían consigo el material necesario para el descuartizamiento. A veces se encontrarían frente a restos de animales consumidos por carnívoros, cuyo tuétano (muy energético) aún quedaría por ser extraido, ya que a excepción de las hienas, los carnívoros no son capaces de astillar la caña (diáfisis) de los huesos largos. Por tanto en algunos casos, la actividad humana en Trinchera Galería se interpreta como "acceso primario" y en otros como "acceso secundario" al alimento.
                                         
Hace alrededor de 300.000 años, Trinchera-Galería funcionó como una trampa natural donde los humanos acudían esporádicamente para aprovechar la carne de animales que se despeñaban accidentalmente por la boca vertical que conectaba con el exterior. Algunos carnívoros también se cayeron.
 
Trinchera-Dolina: estratigrafía y edad
El yacimiento Trinchera-Dolina, expuesto al igual que Trinchera-Galería en la trinchera de un antiguo ferrocarril minero abandonado, es una de las más completas secuencias del Pleistoceno europeo, ya que cuenta con una potencia de sedimentos de más de 18 metros, con materiales que abarcan desde el Pleistoceno inferior hasta final del Pleistoceno medio. (figura 5.5.8). En el curso de un sondeo de apenas 6 m2 que se realizó para conocer la secuencia del yacimiento han sido hallados, en el nivel 6 (TD6), 84 restos humanos pertenecientes a una nueva especie: Homo antecessor. Este descubrimiento ha supuesto una revolución en las hipótesis de la colonización de Europa por los homínidos. Solo un nivel (el 8) presenta un hiato temporal con interrupción de la sedimentación, por lo que durante un lapso de tiempo (quizás unos 100.000 o 150.000 años) no se produce sedimentación (aportes de sedimentos del exterior de la sierra) en la cueva y por tanto no queda constancia de ninguna actividad en ese periodo. Los análisis de paleomagnetismo efectuados en toda la secuencia de Dolina detectan la reversión magnética Matuyama/Bruhnes en la base de TD7. Esta reversión tuvo lugar hace 780.000 años, así que los restos fósiles de Homo antecessor procedentes del nivel inferior TD6, son algo más antiguos. No se profundiza en esta unidad sobre las características anatómicas y la asignación específica de Homo antecessor, ni tampoco sobre el poblamiento de esta especie humana en Europa, ya que existe una unidad completa dedicada a estos temas ("El poblamiento de Europa"). 
  
IZQUIERDA: La potencia de sedimentos de Trinchera-Dolina supera los 18 metros, con materiales que abarcan desde el Pleistoceno inferior hasta final del Pleistoceno medio.
                                           
DERECHA: En la parte superior del nivel TD7 de la Gran Dolina se produce el cambio de polaridad magnética datado en 780.000 años. En el nivel TD6 es donde han aparecido los restos de los primeros pobladores de Europa: Homo antecessor.
 
 Se han descrito en este yacimiento hasta 11 niveles estratigráficos. Los niveles superiores (del 7 a 11) presentan polaridad magnética normal y corresponden al Pleistoceno medio, mientras que los inferiores (1 a 6) muestran polaridad magnética invertida, asignandose al Pleistoceno inferior. También se ha analizando el esmalte dental de animales procedentes de los niveles 6 al 11 mediante métodos de datación directa (ESR y series de Uranio). Las dataciones sitúan el nivel 6 al final del Pleistoceno inferior, y en el Pleistoceno medio a los niveles 8, 10 y 11. Por tanto los resultados obtenidos a partir de diversos métodos geocronológicos son consistentes.
  
La fauna de Dolina
En Dolina se dispone de datos faunísticos definitivos de los niveles excavados (niveles 11 y parte del 10) que aún están siendo objeto de estudio y son solo preliminares. El nivel TD6 está solo parcialmente excavado fruto de las intervenciones del sondeo. Los trabajos de excavación en extensión aún no han alcanzado este rico nivel en fósiles humanos. Sin embargo, en la unidad titulada "Fauna y Flora en el Cuaternario europeo", se revisan en detalle las faunas de Dolina, concretamente en el apartado de dedicado a "las faunas del Cromer". La asociación de micro-y macromamíferos de gran parte del yacimiento desde el nivel TD4 hasta el TD8, es típica Cromeriense, mientras que los dos niveles superiores (TD10 y TD11) son más modernas y similares a las de Galería y la Sima de los Huesos.  

La vegetación de Dolina 
  En general, en toda la columna predominan los Quércus caducifolios y perennifolios, y en ciertos momentos abundan más Pinus y Cupresáceas. De más antiguo a reciente las asociaciones botánicas son:  

Hace unos 900.000 años, las condiciones de la Sierra eran frías y húmedas, con bosques de abedules (Betula), pinos (Pinus), robles (Quércus caducifolios) así como coníferas tipo enebros y tujas (Cupresáceas).    

  Según ascendemos en la columna la combinación de taxones sugiere una época de transición entre un periodo frio y uno cálido con robles y pinos junto a haya, abedul, nogal, olmo y acebuche (olivo silvestre).
    
  En la parte inferior de TD6 predominan las Cupresáceas, los Quércus (tanto perennifolios como caducifolios) y el acebuche. Ya en el estrato Aurora la presencia de ciertos taxones típicamente mediterráneos como algarrobo (Ceratonia),almez (Celtis), acebuche (Olea), lentisco (Pistacia) y labiérnago (Phyllirea), nos indica unas características climáticas cálidas.    
  La asociación de TD7 corresponde a condiciones ni frías ni muy cálidas, todavía con Cupresáceas pero en menor cantidad que en TD6, pinos, ambos tipos de Quércus, haya, acebuche y vid.    
  En TD8 los castaños sustituyen a los Quércus. Además hay abedul, arce, aliso, hiedra, haya, sauce y brezos que apuntan a un clima poco extremo, templado más bien cálido.    
  TD10 representa la última fase de relleno con contenido en polen. Aquí disminuyen las especies mediterráneas como el acebuche y templadas como los Quércus caducifolios y aumenta el pino. 

El ecosistema de los humanos de TD6 (Homo antecessor)  
 Tanto Mimomys savini (rata de agua) como Iberomys huescarensis (antepasado del topillo de cabrera) y Castor fiber (castor) son roedores que precisan agua o humedad. Además los dos primeros viven en ambiente entre templado y cálido.  

Como ya hemos comentado, las especies vegetales de este nivel son principalmente Cupresáceas, Quércus perennifolios y caducifolios y Olea, aunque las Cupresáceas abundan especialmente en los niveles basales de TD6, siendo sustituidas gradualmente según ascendemos en el nivel por los Quércus caducifolios y las Ericáceas. Este hecho puede interpretarse como un cambio en las condiciones climáticas desde una alta xericidad (sequedad) hacia un incremento de humedad. Además, la presencia de ciertos taxones típicamente mediterráneos como algarrobo, almez, acebuche, lentisco y labiérnago, indica unas características climáticas cálidas. De esta manera, tanto la evidencia faunística como la vegetación, nos informan de un clima entre templado y cálido, y de considerable humedad.  

Los mamíferos de gran talla, herbívoros y carnívoros, no nos aportan datos a este respecto. Los osos siempre ocupan áreas boscosas próximas a cuevas, pero tampoco la temperatura parece limitarles, puesto que aunque los meses fríos los pasa hibernando, muchos osos que habitan zonas con temperaturas no tan estrictas no hibernan. De los demás taxones, corzo, gamo, jabalí, ciervo, caballo, elefante, uro, zorro, gato montés, pantera, hiena y mustélidos, ninguno presenta restricciones ni adaptaciones que nos indiquen condiciones climáticas particulares, sino que en general pueden habitar bosques más o menos densos próximos a pastos frescos.   

Lo que se deduce de estas inferencias paleoclimáticas es que Homo antecessor, vivía bajo condiciones entre templadas y cálidas y con cosiderable humedad, con una alta biodiversidad de animales de bosque y de pastos frescos.
                             
De los que se deduce del estudio de la fauna y flora de Dolina, Homo antecessor vivía en un ambiente entre templado y cálido y con considerable humedad, con una alta biodiversidad de animales de bosque y de pastos frescos.
 
El yacimiento Sima de los Huesos: estratigrafía y edad
Este yacimiento del Pleistoceno medio se encuentra situado a menos de 1 km de los yacimientos de Trinchera-Galería y Trinchera-Dolina, en el interior de una cueva y en el fondo de una sima. Ha proporcionado restos fósiles de homínidos (al menos 32 individuos, de distintas edades y ambos sexos) junto con carnívoros, mayoritariamente osos, y micromamíferos sin que hasta hoy hayan aparecido restos de herbívoros.   

Hace al menos 300.000 años existía una cavidad cercana a la Sima de los Huesos abierta al exterior. Esta antigua entrada debió colapsarse y el acceso actual dista alrededor de medio kilómetro de la Sima. Algunos animales, como por ejemplo los osos, utilizaron esta cueva como refugio durante miles de años. Los osos que encontramos en la Sima de los Huesos son Ursus deningeri y son los antepasados de los enormes osos de las cavernas (Ursus spelaeus). Los métodos de datación aplicados en el yacimiento son principalmente ESR (resonancia del espín electrónico) y series de Uranio. Una combinación de ambas técnicas proporciona edades comprendidas entre 320 ka y 200 ka.    
                            
                                                                Croquis de las áreas de excavación de la Sima de los Huesos.
                            
                                        Algunas de las mandíbulas de Ursus deningeri encontradas en la Sima de los Huesos.

Homo heidelbergensis: antecedentes
Con anterioridad a los descubrimientos de la Sima de los Huesos, se pensaba que hubo dos lineas evolutivas europeas durante el Pleistoceno medio, la que culminaba con Homo sapiens y la que dió lugar, evolucionando de manera paralela, a los neandertales. Las principales evidencias fósiles de humanidad anterior a los neandertales eran: una mandíbula procedente de Mauer (Alemania) fechada en unos 500.000 años, un cráneo bastante completo hallado en Stenheim (Alemania) con una edad cercana a los 300.000 años, restos neurocraneales rescatados de las terrazas del río Támesis (Inglaterra) en Swanscombe, dientes deciduos y un occipital hallados en Vertesszöllös (Hungría) datados en unos 200.000 años, un cráneo muy completo localizado en la cueva griega de Petralona, más de 50 restos humanos procedentes de Tautavel (Francia) de unos 400.000 años de antigüedad, una mitad posterior de un neurocráneo encontrado en Biache-Sain-Vaast (Francia) de unos 180.000 años  

A esta lista se le deben sumar unos pocos fósiles más aunque de menor relevancia. Ésta dá idea de la escasa información que sobre las poblaciones humanas del Pleistoceno medio (los preneandertales) se tenía hasta los hallazgos de la Sima de los Huesos. 

Rasgos anatómicos de los homínidos de la Sima de los Huesos 
 La completísima muestra de la Sima de los Huesos ha ayudado a comprender mejor la evolución humana en el lapso de tiempo que comprende entre los 500.000 y los 150.000 años.  

Hasta el momento son más de 2000 los restos humanos encontrados de como mínino 32 individuos. Utilizando como criterio la dentición (la parte esquelética mas representada), se puede afirmar que 3 de ellos eran niños, 16 eran adolescentes y los 13 restantes eran mayores de 20 años.
                              
  Hasta la fecha se han recuperado en la Sima de los Huesos restos pertenecientes a al menos 32 individuos de diferentes edades.
 
 Solo dos de los cráneos recuperados permiten realizar el cálculo de su capacidad craneal y ésta es grande : 1.125 cc el Cráneo 5, y 1.390 cc el Cráneo 4 y el volumen cerebral estimado para el Cráneo 6 es de 1.220 cc.   

En vista lateral, el neurocráneo aún no presenta la forma alargada ni la protuberancia occipital de los neandertales, así como tampoco el aplanamiento lamboidal.
                          
          Vista lateral del Cráneo 4. La capacidad craneal es de 1390 cc y aún no presenta las típicas características neandertales.

Observando el cráneo desde atrás vemos que la anchura máxima se sitúa en la parte inferior del cráneo, en las crestas supramastoideas. En vista posterior vemos que a partir de estas crestas las paredes laterales convergen hacia arriba hasta adquirir una posición vertical(paralela). Esta forma resulta intermedia entre la primitiva (forma pentagonal baja) y la de los neandertales (redondeada). El torus occipital es horizontal y central pero a diferencia de lo que se observa en neandertales, en los individuos de la Sima no se proyecta bilateralmente ni presenta una depresión en el medio. 
                          
En vista posterior se aprecia la morfología intermedia: paredes laterales verticales (paralelas) en lugar de la primitiva (forma pentagonal baja) y la de los neandertales (redondeada).

Solo uno de los cráneos conserva la cara, el Cráneo 5, el cráneo más completo del registro fósil mundial (ver figura). La cara es extraordinariamente grande comparada con el neurocráneo, y es más prognata (avanzada) que la de los neandertales. En vista frontal se observa un reborde óseo por encima de las órbitas (torus supraorbital) que recuerda a la que presentan los neandertales. También poseen otros rasgos comunes a neandertales como el prognatismo mediofacial, huesos nasales amplios y sobresalientes, posición avanzada de la dentición superior y del subespinal y espacio retromolar (espacio libre trás el tercer molar) en la mandíbula. Por el contrario algunos rasgos difieren de los neandertales, como la placa infraorbitaria cóncava en lugar de plana o convexa. De estos rasgos deducimos que el Cráneo 5 no se corresponde con el esquema facial típico de los neandertales, aunque se encuentra en un claro estadio de transición.  

IZQUIERDA: Vista frontal del Cráneo 5, el cráneo más completo de todo el registro fósil con una capacidad craneal de 1.125cc. El reborde óseo por encima de las órbitas (torus supraorbital) recuerda a los de los neandertales mientras que algunos rasgos difieren de los neandertales, indicando un estado de transición. 
                                     
DERECHA: La sima fué un lugar de "ida sin retorno" para los carnívoros pero de distinta manera también lo fué para los humanos que eran arrojados allí por los suyos al morir.
  
Los cráneos de la Sima de los Huesos presentan rasgos primitivos que los neandertales no poseen junto a incipientes caracteres neandertales en los huesos temporal y occipital. Finalmente otros ya con una morfología neandertal más típica en el torus supraorbital y el esqueleto facial.








A partir de una pelvis masculina muy completa (pelvis 1) que apareció en las excavaciones de 1994 junto con otras pelvis menos completas, sabemos que eran robustos, con inserciones musculares muy marcadas. Las diferencias de forma entre las pelvis masculinas y femeninas (dimorfismo sexual) en estos homínidos son similares a las de nuestra propia especie por tanto podemos deducir a partir del completo ejemplar masculino, la forma de una pelvis femenina del Pleistoceno medio. En cuanto al tamaño, la media masculina actual es entre el 10 y el 20 por ciento mayor que la femenina y esa diferencia es la misma calculada en los humanos de la Sima de los Huesos. El canal del parto del individuo de la Sima es tan grande que por él podría pasar sin dificultad la cabeza de un feto actual, y considerando que las mujeres del Pleistoceno medio tendrían un canal pélvico mayor (como sucede en nuestra especie), el parto sería más holgado y menos dificil que el de las mujeres modernas.
                            
           Pelvis 1 (derecha) apodada "Elvis" procedente de la Sima de los Huesos, junto a una pelvis moderna (izquierda).
  
 A partir de varios fragmentos de fémur que corresponden al individuo de la pelvis 1 se le puede estimar una estatura de unos 175 cm. Esta altura corresponde con la media de los individuos de una población moderna y es algo superior que la de los neandertales. Utilizando la anchura de la pelvis, que está muy correlacionada con la anchura del tronco y tórax, y varias medidas del fémur, se le estima un peso de unos 95 kg. Este peso sería facilmente superardo (quizás incluso más de 100 kg) considerando que la estimación se realiza con datos de poblaciones modernas más gráciles y éstos humanos tenían una mayor masa muscular, además de mayor grosor de sus paredes óseas. Se puede, en definitiva concluir que los humanos de la Sima, y en general del Pleistoceno medio europeo, eran fuertes y de gran corpulencia.
                            
Utlizando el femur y la pelvis, se puede estimar el peso y la estatura promedio de estos humanos que habitaron Europa hace más 300.000 años. Se sabe que eran fuertes y de gran corpulencia.

Al igual que ocurre con los restos craneales, los rasgos del esqueleto postcraneal indican que estos humanos del Pleistoceno medio aún no han adquirido la morfología neandertal, sino que se encuentran en una posición intermedia de esta linea evolutiva. 

Cómo llegaron 32 homínidos a la Sima de los Huesos 
Los osos pasan el invierno en un estado similar al sueño, reducen su metabolismo al mínimo, escondidos para estar protegidos mientras atraviesan esta fase de indefensión. Los oseznos nacen durante este período. Al comenzar la primavera se reaniman y salen de sus cuevas, delgados y hambrientos. Por eso no es extraño encontrar huesos de oso, en rincones de cuevas donde murieron por no haber acumulado suficientes reservas en el otoño para sobrevivir durante su "sueño invernal". En las diferentes salas de la Cueva Mayor, los restos de osos son abundantes, lo que indica que los osos solían ocupar las distintas cavidades para hibernar.   

La Sima de los Huesos, cuenta con la muestra más numerosa de osos de esta especie (Ursus deningeri) que se conoce: al menos 162 individuos adultos junto a 8 oseznos. Aunque, estos osos no hibernaban al fondo de este pozo de 13 m. de reducidas dimensiones, sino que fueron cayendo en esta trampa al intentar bajar, atraidos por el olor de otros animales que a su vez habían sido víctimas de la sima. No todos morían al caer, y al no poder salir de allí terminaban muriendo tras un tiempo no sin antes carroñear y remover los restos de otras víctimas desafortunadas como ellos mismos.
                                 
La sima fué una trampa mortal para osos y otros carnívoros que atraidos por el olor de la carroña de anteriores víctimas se caían y finalmente morían.
 
 Este triste fin no solo lo tuvieron los osos, aunque fueron los principales protagonistas de esta masiva acumulación dado que eran los habituales ocupantes de la cueva, sino que a su vez otros carnívoros eran atraidos y caían accidentalmente. Durante miles de años fueron acudiendo al pozo siguiendo su olfato que les indicaba la existencia de un gran festín de carroña en su interior, y allí fueron fosilizando sus restos óseos. Además diversos estudios realizados, llevan a concluir que sus esqueletos están completos, es decir la acumulación fué de cadáveres y puede descartarse que los restos procedan de un punto alejado y posteriormente hayan sido tranportados por otros agentes como carnívoros (que a veces acarrean algunas piezas de un animal cazado o carroñeado), o sencillamente por una corriente de agua.  

El mismo tipo de estudio tafonómico se ha llevado a cabo con los restos humanos y el resultado es muy similar, aunque por diferente causa. Allí quedaron acumulados los cadáveres completos de al menos 32 individuos de diversas edades y la interpretación más lógica y sencilla, es que puesto que los humanos no eran frecuentes merodeadores de la cueva como los carnívoros, fueron otros humanos, su propio grupo, los que los depositaron allí. Al morir los transportaban y arrojaban a esa profunda sima.

La fauna y la flora de la Sima de los Huesos  
 Junto a los Ursus deningeri, se han recuperado restos de otras especies de carnívoros: Panthera leo cf. fossilis (un enorme león) Panthera sp. (un félido de tamaño medio tipo leopardo o jaguar), Lynx pardinus spelaeus (el antepasado del actual lince ibérico), Felis silvestris (gato montés), Canis lupus (lobo), Martes sp. (que puede tratarse bien de marta o de garduña), Mustela sp. (del tipo del turón), Mustela sp. (del más pequeño tamaño tipo comadreja (Mustela nivalis), o armiño(Mustela erminea). Además hay al menos 24 zorros adultos (Vulpes vulpes) que también se encuentran en la Sima, siendo pues este último el segundo carnívoro más numeroso.  

Apenas hay restos de polen que nos informan sobre la vegetación. El 40% de la muestra analizada pertenece a Pinus, el resto incluye Quércus (de ambos tipos), Fagus y Betula, siendo todos taxones de ambiente más bien frío.
 
Los humanos del Pleistoceno de Atapuerca: síntesis
 En la Sierra de Atapuerca vivieron dos tipos de homínidos consecutivos en el tiempo, el Homo antecessor y el Homo heidelbergensis, que respectivamente ocuparon las cavidades de la sierra burgalesa durante el Pleistoceno inferior y el Pleistoceno medio. En ellas, nos dejaron abundantísima información sobre sus características y su modo de vida durante este período.  

Las primeras evidencias de presencia humana en la Sierra de Atapuerca se documentan en los niveles inferiores de Dolina (TD4-TD5), donde se han recuperado varios cantos de cuarcita toscamente trabajados que hablan de una industria muy arcaica, denominada Olduvaiense o Modo I. Por la escasez de estos restos parece tratarse de visitas esporádicas, posiblemente para refugiarse o abastecerse de animales muertos.  

Según avanza la secuencia estratigráfica, se observa mayor presencia de los homínidos, aumentando el número de visitas más prolongadas, según se desprende del número de útiles recuperados. Estas piezas están hechas en sílex, material muy apto para la fabricación de instrumentos líticos debido a su especial dureza, fracturación y cristalización. Estamos ante la evidencia de la selección previa de los materiales en el proceso de fabricación de instrumentos, lo que nos habla del conocimiento de las diferentes características de los minerales. A pesar de este avance, la práctica ausencia de lascas retocadas nos indica que estos homínidos realizaban actividades poco diversificadas.  

En el nivel TD6 se documentan evidencias arqueológicas de ocupación humana, instrumentos de piedra pertenecientes al Modo 1, y restos fósiles humanos de más de 780.000 años de antigüedad, identificados como pertenecientes a una nueva especie, el Homo antecessor, que constituyen el hallazgo de los fósiles humanos más antiguos conocidos de Europa. 
                                                
Junto a los restos humanos de Homo antecessor, en el nivel TD6 de la Gran Dolina se encuentran instrumentos de piedra muy primitivos pertenecientes al Modo 1.
  
 Los fósiles humanos recuperados de Homo antecessor representan a una especie ancestral que vivió en Europa y probablemente en África hace más de 780.000 años. Sus características morfológicas la convierten en candidata ideal para ser la última antepasada común de nuestra propia especie, Homo sapiens, y del Homo heidelbergensis, especie representada en la Sima de los Huesos, y, a su vez, antecesora de los neandertales (Homo neanderthalensis), que poblaron posteriormente Europa.  

Los 84 restos humanos de Homo antecessor han sido hallados en el curso de un sondeo de apenas 6 m2, lo que da una idea del potencial científico de TD6, y permite albergar la esperanza de mayores descubrimientos cuando las excavaciones sistemáticas (con una extensión cercana a los 100 m2) alcancen dicho nivel. Esos 84 fósiles, correspondientes a un número mínimo de 6 individuos (dos niños de entre 3 y 4 años, uno de 11 años otro de 13 años y dos adultos jóvenes de no más de 20 años), son la única evidencia mundial con la que se cuenta para estudiar la evolución humana en Europa en ese periodo de tiempo.  

El estado de conservación de los restos es tan bueno, que tras ser restaurados se ha podido comprobar, por estudios realizados con el microscopio electrónico, la existencia de marcas de corte en un gran número de fósiles humanos y de animales. Estas marcas fueron realizadas durante el proceso de descarnamiento de los cadáveres, documentándose así el caso de canibalismo más antiguo conocido.  

A partir de esta primera humanidad, representada por los fósiles de TD6, la presencia humana en Europa se intensifica a lo largo del Pleistoceno medio (entre hace 780.000-110.000 años). En ese proceso, apareció la especie Homo heidelbergensis, descendiente del Homo antecessor y predecesor de los neandertales. Esta especie del Pleistoceno medio europeo está representada en los yacimientos de Trinchera-Galería y, muy especialmente, de la Sima de los Huesos.  

En el año 1976 se encontró, entre los derrubios del sector norte de Trinchera-Galería, un resto de mandíbula humana, y en 1995 fue descubierto un fragmento craneal humano morfológicamente similares a los fósiles humanos hallados en la Sima de los Huesos.  

El primer hallazgo fortuito de un fósil humano en la Sima de los Huesos tuvo lugar en 1976, pero las excavaciones sistemáticas no comenzaron hasta 1984. Desde entonces, se excava cada verano en este yacimiento, que ha proporcionado, hasta 1999, más de 2000 fósiles humanos, que corresponden al menos a 32 individuos de diferentes edades y sexos. La edad del yacimiento se ha establecido, por Series de Uranio y análisis bioestratigráficos, en cerca de 300.000 años. La colección de fósiles humanos de la Sima de los Huesos es la más completa y numerosa del registro fósil mundial de seres humanos anteriores a los neandertales y al hombre moderno (alrededor del 80% del total mundial de fósiles humanos del Pleistoceno medio se han encontrado aquí).  

Un problema complejo lo constituye el conocer el origen de la acumulación de los fósiles humanos en la Sima de los Huesos. En el yacimiento no aparece ningún fósil de herbívoro ni los huesos presentan marcas de dientes, lo que descarta que se trate del cubil de un carnívoro. Tampoco se trata de un lugar habitual de ocupación humana. Además, este yacimiento es excepcional por haber recuperado restos humanos de todo el esqueleto, lo que significa que la acumulación original consistía en cadáveres y no en huesos aislados. En la actualidad, se contemplan una hipótesis: se trata de una acumulación de origen antrópico.
                             
La Sierra de Atapuerca ha sido ocupada por grupos humanos desde hace casi 1 millón de años. Allí vivieron dos tipos de homínidos: el Homo antecessor y el Homo heidelbergensis, aprovechando los ricos recursos naturales que la sierra les ofrecía.
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