Cromañones - evolucion humana la historia de los primates
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Resumen del tema
El estudio de las relaciones biológicas entre los neandertales y los humanos modernos tiene tres fuentes de información principales: 
  
  
1) el análisis de la morfología de los fósiles humanos (Paleontología);  
  
2) los estudios de la variación genética que presentan las poblaciones actuales y el ADN fósil (Genética);  
  
3) los estudios geocronológicos que permiten obtener dataciones absolutas para los fósiles y los yacimientos (Geocronología).

Las primeras industrias líticas del Paleolítico superior, atribuidas a los humanos modernos, aparecen en Europa hace unos 40.000 años. Pero tras esta fecha, durante un periodo de unos 10.000 años siguen perviviendo poblaciones de neandertales en Europa.

En las penínsulas Ibérica, Itálica y Balcánica los yacimientos con industrias del Paleolítico medio (Musteriense) perviven hasta hace unos 30.000 años o quizás algo menos. 

En el sur de la Península Ibérica, los neandertales sobrevivieron durante al menos 10.000 años tras la llegada de Homo sapiens a regiones del norte de la Península. La mandíbula de un neandertal de la cueva de Zafarraya (Málaga) ha sido datada en cerca de 30.000 años. Otros yacimientos del sur de la Península Ibérica y de Portugal con industria Musteriense, presuntamente elaborada por los neandertales, tienen la misma cronología. En cambio, algunos yacimientos del norte de la Península Ibérica, como El Castillo (Cantabria), La Arbreda (Girona) y el Abric Romaní (Barcelona), tienen niveles auriñacienses datados entre 38.000 y 40.000 años, cuya autoría se atribuye a los Homo sapiens. En el sur de la Península no hay industria Auriñaciense más antigua de 30.000 años, y en la estratigrafía de algunos de estos yacimientos después de los niveles musterienses se encuentran los niveles de industria Solutrense (la industria de Paleolítico superior posterior a la Auriñaciense), o de Auriñaciense evolucionado.

Durante el periodo de convivencia de las dos poblaciones en Europa se pueden observar distintos patrones culturales. En el sur de la Península Ibérica los neandertales continuaron elaborando industria lítica Musteriense. En Francia aparece el Chatelperroniense que parece mostrar una aculturación de los neandertales; es decir, éstos aprendieron ciertas técnicas de talla e incorporaron a sus conjuntos líticos algunos instrumentos típicos del Paleolítico superior. Además, en los niveles chatelperronienses, atribuidos a los neandertales, aparecen collares de cuentas y otros ornamentos, como los que se encuentran en Arcy-sur-Cure.

La información que nos aportan los fósiles y la biología molecular apunta a una nula, o muy escasa, contribución de los neandertales al acervo genético de la humanidad actual, y no existen fósiles con evidencias claras de hibridación entre ambas poblaciones.

Cromañones y neandertales
 Las relaciones biológicas y culturales entre los neandertales y los humanos modernos es uno de los temas más debatidos en Paleoantropología. Las preguntas fundamentales son las relaciones filogenéticas entre ambas, las características biológicas y culturales de estos dos tipos "humanidad", y las causas que motivaron la extinción de los neandertales. Si hasta mediados de siglo las discusiones se restringían a la valoración de la morfología de los fósiles, en las últimas décadas la biología molecular y los aportes de la geocronología, proporcionando las dataciones precisas de los fósiles, se han convertido en fuentes de información fundamentales para entender las relaciones de estos dos grupos humanos.

Los estudios genéticos han ejercido una fuerte influencia en las interpretaciones actuales de la historia evolutiva de los neandertales. La estructura de los minúsculos fragmentos de ADN mitocondrial procedentes de un neandertal, los patrones de variación del ADN mitocondrial, y otros sistemas genéticos de poblaciones actuales nos muestran que los neandertales tenían grandes diferencias genéticas, que son la consecuencia de una evolución independiente durante al menos medio millón de años. Los neandertales no han contribuido genéticamente a la humanidad actual.

A partir de los años 80, la aparición de nuevos métodos de datación y su mayor precisión han permitido componer el cuadro temporal de los fósiles de neandertales y humanos modernos. El esquema que establecía que los neandertales precedían temporalmente a los humanos modernos y, por lo tanto, que podían ser sus antepasados directos no puede sostenerse en la actualidad. Ha sido posible demostrar las diferencias temporales en la aparición de los humanos modernos en el Viejo Mundo y establecer el periodo de solapamiento entre las distintas poblaciones humanas. En 1988, los humanos modernos del Próximo Oriente del yacimiento de Qafzeh fueron datados en 90.000-100.000 años BP, utilizando el método de termoluminiscencia en sílex quemados. Utilizando el mismo método, el esqueleto neandertal de Kebara fue datado en 60.000 años de antigüedad. Posteriores dataciones de resonancia de spin electrónico y el análisis de la fauna asociada a los esqueletos confirmaron estas antigüedades. Estas fechas demostraron que los neandertales habían vivido en el Próximo Oriente en una época más reciente a los humanos modernos, y que existía un solapamiento temporal entre estos dos grupos humanos. 
          
                                                                                 Cráneo del neandertal de La Ferrassie (Francia).
 
En Europa, las dataciones efectuadas sobre materiales asociados a los últimos fósiles neandertales han dado antigüedades de unos 34.000 años en Saint-Césaire, y de 33.000 años en el sur de la Península Ibérica. También se han obtenido dataciones para niveles que contienen industria lítica de tipo Musteriense en Zafarraya (Málaga), Cova Negra (Valencia), Cova Beneito (Alicante) y Carihuela (Granada) en España, Figueira Brava, Caldeirão y Foz de Enxarrique en Portugal, y Gorhams Cave en Gibraltar, que sugieren que los neandertales pueden haber sobrevivido hasta hace unos 30.000 años en esta región. En Croacia, los fósiles neandertales de Vindija tienen un antigüedad de 28.000-29.000 años. 

Los hombres modernos del Próximo Oriente 
 En el Próximo Oriente se encuentran fósiles de Homo sapiens, principalmente, en dos yacimientos: Qafzeh y Skhul. La cueva de Qafzeh se encuentra al sudeste de Nazareth (Israel), en ella se han localizado 26 niveles arqueológicos y más de 13 esqueletos de diferentes edades. Su morfología es diferente a los neandertales y pertenecen a nuestra especie: la frente es muy convexa, el occipital es más redondeado, el torus supraorbitario está ausente o menos desarrollado, las mandíbulas presentan mentón. Estos restos tienen alrededor de 100.000-90.000 años de antigüedad.

El yacimiento de Skhul se encuentra en el Monte Carmelo (Israel). Los fósiles humanos de este yacimiento también se atribuyen a nuestra especie, Homo sapiens, pero presentan algunas características primitivas debido a su robustez. Aunque la datación de estos restos es más problemática, parecen tener la misma antigüedad que Qafzeh (en torno a los 100.000 años). La industria lítica que aparece asociada a los restos humanos en ambos yacimientos es de tipo Musteriense, es decir la misma que aparece en los yacimientos con restos de neandertales. Por lo tanto, podemos observar que no había grandes diferencias culturales entre ambos grupos hasta hace 45.000 años.  

Los neandertales del Próximo Oriente y Asia 
 En el Próximo Oriente y Asia encontramos varios yacimientos que han proporcionado importantes fósiles de neandertales: Amud, Kebara y Tabun, en Israel, Dederiyeh en Siria, y Shanidar en Irak. 

Aunque existen algunas dudas sobre su procedencia estratigráfica, el esqueleto neandertal femenino de Tabun tiene dataciones entorno a 110.000 años de antigüedad. El resto de yacimientos de neandertales del Próximo Oriente se encuentra entre los 60.000 y los 40.000 años de antigüedad. Es decir, durante este periodo los neandertales se expansionaron más allá de Europa, llegaron incluso hasta más allá del mar Caspio, y ocuparon el Próximo Oriente. En este primer contacto entre neandertales y humanos modernos la "batalla" fue ganada por los primeros, fue un momento en que las diferencias culturales entre ambos grupos eran muy pequeñas: mismo tipo de industria lítica Musteriense, control del fuego, enterramientos, etc. 

Los humanos modernos en Europa 
 No existen fósiles completos de humanos modernos en Europa más antiguos de los 32.000 años. En los niveles auriñacienses más antiguos de Europa (desde hace 40.000 a 30.000 años sólo se han encontrado restos humanos muy escasos y fragmentados de difícil asignación taxonómica. El resto más antiguo de Homo sapiens es el frontal de Hahnöfersand (Alemania) pero hallado sin contexto arqueológico, pero posiblemente de más de 32.000 años de antigüedad. Ligeramente posteriores son los fósiles auriñacienses de Mladec (República Checa), con unos 32.000 años; una edad ligeramente superior a la de los fósiles humanos de Cro-Magnon (Francia) y Vogelherd (Alemania). Estos humanos se han hallado en un contexto arqueológico auriñaciense. En España en los niveles auriñacienses de la cueva de El Castillo aparecieron unos parietales, que en un estudio preliminar se atribuyeron a nuestra especie, pero que desgraciadamente se han perdido. En cualquier caso, la industria Auriñaciense se atribuyen a los humanos modernos y este tipo de industria lítica hace su aparición en Europa hace 40.000 años. A partir de la situación geográfica y cronología de los yacimientos auriñacienses de Europa, vemos que la expansión de los humanos modernos en Europa fue muy rápida. Los yacimientos del Este de Europa, como Bacho Kiro con 43.000 años de antigüedad, son casi contemporáneos de los de Europa occidental, como El Castillo y la Arbreda con 40.000-39.000 años de antigüedad.
                              
                                                     Cráneo de Cro-Magnon (Francia), perteneciente a la especie Homo sapiens.
 
 Los humanos modernos, aunque presentaban una estructura corporal adaptada a ambientes tropicales, se adaptaron muy bien al clima frío y seco que imperaba en Europa hace 40.000 años, en pleno periodo glacial würmiense. Mientras los neandertales sobrevivieron en algunas zonas del centro y sur de Europa.
  
Los últimos neandertales
 Al menos durante 10.000 años, las poblaciones de neandertales y los hombres de Cromañón vivieron simultáneamente en Europa. Los fósiles de neandertales son muy escaso despues de los 40.000 años, desapareciendo hace 30.000 años. Mientras que los cromañones o Homo sapiens siguieron proliferando y, con el tiempo, ocuparon todo el planeta. No hay ningún signo de conflicto físico entre las poblaciones. Entonces, ¿qué les sucedió a los neandertales? Existen dos corrientes de opinión al respecto. La primera sostiene que los neandertales no eran una especie separada y que se produjo un mestizaje con los recién llegados Homo sapiens, cuyos genes acabaron por ser los dominantes a expensas de los genes que determinaban las características físicas propias de los neandertales. La segunda afirma que los neandertales eran una especie distinta pero que su tasa de natalidad era más baja que la de Homo sapiens, perdieron la batalla por la obtención de recursos y fueron sustituidos por los cromañones, más avanzados culturalmente. 

Los últimos fósiles de neandertales han sido hallados en yacimientos franceses (Saint-Cesaire y Arcy-sur-Cure), en Croacia (Vindija) y en yacimientos del sur de la Península Ibérica (Zafarraya y Gibraltar). 

Francia y el Chatelperroniense 
 En Francia existen dos yacimientos clave con fósiles humanos y con industria lítica para documentar el final de los neandertales: Saint Césaire (Aquitania) y Arcy-sur-Cure (norte de Burgundia).  
                                                
                                           Cráneo del neandertal de Saint-Césaire (Aquitania, Francia) fechado en 35.000 años.
 
 En estos dos yacimientos los fósiles humanos aparecen asociados a un tipo de industria lítica denominada Chatelperroniense. El Chatelperroniense tiene características transicionales entre el Musteriense y el Auriñaciense pero se ha clasificado como perteneciente al Paleolítico superior o Modo 4. Aunque se han encontrado yacimientos con niveles chatelperronienses en Francia y en la cordillera cantábrica, únicamente en los dos yacimientos mencionados se han encontrado junto a fósiles humanos, y por lo tanto es de extrema importancia saber a que especie pertenecen estos fósiles.

En la cueva de Saint Césaire apareció un esqueleto parcial procedente de un enterramiento y que, sin ninguna duda, pertenece a un neandertal. El homínido de Saint-Césaire no tiene ninguna característica que pudiese indicar hibridación con los humanos modernos y su morfología es completamente neandertal. Los fósiles de Arcy-sur-Cure son mucho más fragmentarios: dientes aislados y pequeños fragmentos de cráneo. Pero en uno de estos fragmentos de cráneo del hueso temporal se conservaba la estructura del oído interno. Jean-Jacques Hublin y Fred Spoor analizaron mediante Tomografía Axial Computerizada (TAC) este oído hallando una morfología similar a la que presentan los neandertales y, por lo tanto, concluyeron que también en Arcy-sur-Cure los autores del chatelperroniense eran los neandertales.

Merece destacarse que el chatelperroniense posee algunas características típicas de los conjuntos tecnológicos de los primeros humanos modernos. Se caracteriza por la puntas de Chatelperron y la pervivencia de útiles típicos del musteriense (raederas, puntas, talla de tipo levallois). Aparecen algunos instrumentos simples elaborados con hueso, fragmentos de ocre, algunos dientes y otros objetos perforados, que muy posiblemente se utilizaban como adorno personal. Una pregunta que queda por resolver es si este tipo de innovaciones fueron "copiadas" por los neandertales de los humanos modernos, que habitaban contemporáneamente en áreas cercanas, o fue desarrollado de forma independiente por los Neandertales, casi a la vez que las poblaciones de humanos modernos se dispersaban por toda Europa.
                                    
                                               "Puntas de Chatelperron", características de la industria de tipo Chatelperroniense.
 
 En otras partes de Europa se han identificado otras industrias líticas que se consideran transicionales o intermedias entre el Paleolítico medio y el superior, que en algunos casos son también contemporáneas del Auriñaciense: es el llamado Uluzziense en Italia, el Szeletiense en Hungría, Moravia y Eslovaquia y el Bohuniciense en la República Checa.
 
La Península Ibérica
 En el sur de la Península Ibérica los neandertales sobrevivieron durante 10.000 años tras la llegada de los Homo sapiens al norte de la Península. Los fósiles humanos que se han hallado son muy escasos, pero se dispone de varias secuencias estratigráficas donde se puede documentar la sustitución de la industria lítica del Paleolítico medio por otra del Paleolítico Superior.

En la cueva de Zafarraya, el equipo de Cecilio Barroso y Jean-Jacques Hublin descubrió un fragmento de diáfisis de fémur y una mandíbula completa. La morfología de la mandíbula es completamente neandertal, y procede de unos niveles datados por dos métodos distintos, series de Uranio y Carbono-14, en alrededor de 30.000-28.000 años. Además, se conocen varios yacimientos musterienses que aunque no han proporcionado fósiles humanos, tienen en torno a los 30.000 años de antigüedad: Carigüela, Cova Negra, Gibraltar. En cambio, en el sur de la Península Ibérica no hay yacimientos con niveles auriñacienses de más de 30.000 años. Son todos más recientes y tienen unas características más evolucionadas respecto del Auriñaciense más antiguo que se encuentra en el resto de la Península y de Europa. 
                              
           Mandíbula de un neandertal hallada en el Boquete de Zafarraya (Málaga) con una antigüedad de unos 28.000-30.000 años.

 En el norte de la Península la situación es muy distinta y el Auriñaciense es más antiguo. En el yacimiento de El Castillo en Cantabria, los niveles del Paleolítico superior más antiguos, que corresponden al Auriñaciense, han sido datados en unos 39.000 años. En estos niveles de El Castillo se hallaron varios fragmentos craneales que fueron atribuidos a humanos modernos, pero ya hemos mencionado su desaparición. También en Cataluña, dos yacimientos contienen muy buenas secuencias estratigráficas donde datar la transición del Paleolítico medio al superior: La Arbreda (Girona) y el Abric Romaní (Barcelona). En ambos yacimientos los niveles auriñacienses tienen una antigüedad en torno a los 38.000-40.000 años. Estas dataciones los sitúan entre los yacimientos de Paleolítico superior más antiguos de toda Europa. Por lo tanto la colonización de los humanos modernos, llegados de África a través del Próximo Oriente, fue muy rápida, en torno a los 40.000 años. Pero los neandertales no se extinguieron inmediatamente, sino que hubo un largo periodo de coexistencia entre las poblaciones de cromañones y neandertales. En Cataluña, el yacimiento musteriense de la Cova dels Ermitons (Girona) ha sido datado en 34.000 años; según J. Maroto este yacimiento prueba la pervivencia de algunos neandertales en zonas marginales y mal comunicadas, como el prepirineo catalán, después de la llegada de los primeros humanos modernos. 

La Frontera del Ebro  
 El arqueólogo portugués J. Zilhao ha propuesto un modelo ecológico para explicar el largo periodo de convivencia entre neandertales y humanos modernos en la Península Ibérica. Establece unas diferencias ecológicas entre el sur y el norte de la Península, cuyo límite coincide con el valle del Ebro, que también actuaría como barrera ecológica para la distribución de otras especies de animales. Este límite coincide a grandes rasgos con la separación de dos grandes regiones biogeográficas: la Iberia eurosiberiana y la Iberia mediterránea. Según esta hipótesis los cromañones procederían de un ecosistema eurosiberiano del norte, al que se habrían adaptado eficazmente cuando llegaron a Europa hace 40.000 años. Los neandertales peninsulares estaban mejor adaptados a los ecosistemas mediterráneos. Pero hace unos 30.000-28.000 años el periodo glacial wurmiense entra en su fase de frío más intenso, esta ola de frío se extiende por toda Europa y llega hasta la península, alterando los ecosistemas mediterráneos y provocando la desaparición de los últimos neandertales.

A pesar del largo periodo de coexistencia, no hay ninguna evidencia arqueológica de que las últimas poblaciones neandertales del sur de la Península se hubiesen aculturado, o de que hubieran adquirido alguna de las innovaciones tecnológicas que poseían sus vecinos del norte, con un tipo de industria lítica del Paleolítico superior. De hecho, el Musteriense pervive, tanto en el sur y oeste, hasta hace unos 30.000 años; pero una vez que desaparece, la primera industria lítica del Paleolítico superior que encontramos en los yacimientos meridionales de la península es el Auriñaciense evolucionado o el Solutrense, la industria de Paleolítico superior posterior a la Auriñaciense

¿Hubo hibridación en la Península?  
 Desde el momento en que los paleontólogos establecieron que los neandertales eran una población humana distinta de la nuestra, se planteó la posibilidad de hibridación entre neandertales y humanos modernos. Esta posible hibridación también se ha utilizado como argumento a la hora de atribuir a los neandertales el estatus de especie distinta o de subespecie de Homo sapiens.


Algunos paleoantropólogos como Fred Smith, Erik Trinkaus, Bernard Vandermeersch observan en algunos fósiles humanos del Paleolítico superior algunas características propias de los neandertales, y en algunos neandertales características evolucionadas en dirección a los humanos modernos. Según estos autores, prueban que la hibridación entre neandertales y Homo sapiens se produjo.

En la Península Ibérica, un equipo portugués y americano, entre los que figuran Erik Trinkaus y Joao Zilhao, ha publicado recientemente el hallazgo de un esqueleto de un niño de 4 años de edad en Lagar do Velho (Portugal), con una antigüedad de 24.500 años, teñido de ocre, y asociado a conchas perforados y industria del Paleolítico superior. Según estos autores, a pesar de que la mandíbula presenta un mentón (carácter exclusivo de Homo sapiens), tiene algunas características craneales propias de los neandertales, y una proporción entre los segmentos de sus extremidades similares a la de los neandertales. El esqueleto de Lagar do Velho tiene unas los segmentos distales de las extremidades (tibia y radio-ulna) son relativamente cortos (fémur y húmero, respectivamente) (Veáse Módulo 6 Unidad 1). Este mosaico de características sería la consecuencia de la hibridación entre neandertales y humanos modernos. Sin embargo, estas conclusiones deben ser interpretadas cautelosamente por la temprana edad de muerte de este individuo (alrededor de 4 años), y por el solapamiento que existe en los índices entre los segmentos de las extremidades entre los hombres modernos y los neandertales. El esqueleto de Lagar do Velho ha sido hallado en un contexto arqueológico del Paleolítico superior (ornamentos, ocre, industria lítica) y podría corresponder a un individuo robusto de Homo sapiens.

Aunque nunca podremos saber con absoluta certeza si la hibridación entre neandertales y cromañones era viable genéticamente, la información que nos aportan los fósiles y la biología molecular apunta a una nula, o muy escasa, contribución de los neandertales al acervo genético de la humanidad actual. Quizás las barreras a la reproducción no fueran de tipo biológico, sino que eran diferencias de tipo cultural y social las que impidieron la hibridación.
  
La Península Balcánica
 En el año 1999, Fred Smith y sus colaboradores han publicado nuevas dataciones de Carbono 14 por acelerador (AMS) para los fósiles neandertales de la cueva de Vindija (Croacia). El Nivel G1de Vindija, donde aparecen los fósiles neandertales, tiene una asociación lítica con mezcla de elementos musterienses y auriñacienses, entre ellos elementos muy diagnósticos como una azagaya de base hendida elaborada sobre cuerna. Debido a esta mezcla y a las dataciones efectuadas previamente, que ofrecían edades muy contradictorias, era muy importante realizar una datación directa de los fósiles. 

Las fechas obtenidas son de 28.000 y 29.000 años de antigüedad para dos fragmentos del nivel G1. Situando a estos fósiles entre los neandertales más recientes, junto a los de la Península Ibérica, y que incluso prodrían ser más recientes. Uno de los aspectos que desconocemos es el tipo de industria lítica que realizaban ya que la mezcla de materiales musteriense y auriñaciense no es consecuencia de las características culturales de esta población, sino que parece deberse a la acción de animales sobre el sedimento. 

La extinción de los neandertales  
 Los neandertales fueron una especie contemporánea de la nuestra hasta que desaparecieron hace unos 30.000 años. No fueron una especie más arcaica, ni fueron nuestros antepasados, sino que convivieron temporalmente con la especie Homo sapiens durante decenas de miles de años. El primer lugar donde entraron en contacto fue en el Próximo Oriente. Allí hemos encontrado yacimientos con fósiles de humanos modernos de hace unos 100.000 años o más, y otros con fósiles de neandertales con edades en torno a los 60.000-50.000 años. Ambos grupos humanos tenían las mismas capacidades culturales: utilizaban el mismo tipo de talla, el Musteriense; compartían el mismo uso del fuego; y enterraban a sus muertos.
                              
                             Esquema de dataciones de los yacimientos chatelperronienses y auriñacienses de Europa occidental.

Relaciones culturales entre los neandertales y los cromañones 
 En Europa la situación es distinta a la del Próximo Oriente. Hace unos 40.000 años aparece un nuevo tipo de industria lítica del Paleolítico superior, el Auriñaciense. Son muy escasos los fósiles humanos asociados al auriñaciense más antiguo, pero, con posterioridad a los 32.000 años, el Auriñaciense siempre aparece asociado a fósiles de nuestra especie. POr este motivo, atribuimos su elaboración a Homo sapiens. Esta industria lítica es mucho más variada, a partir de un tipo de talla laminar, se fabrican instrumentos como los raspadores, buriles, perforadores... También se incorpora el hueso y el marfil como materia prima para la elaboración de puntas, azagayas y arpones. Los yacimientos chatelperronienses, asociados a los neandertales, tienen una cronología entre 36.000 y 30.000 años, y su tipo de industria lítica presenta una mezcla de características típicas del Musteriense y del Paleolítico superior. Pero los humanos modernos muestran un desarrollo tecnológico mucho más avanzado y complejo que los neandertales, y por lo tanto, podemos suponer que eran también mucho más efectivos en la explotación de los recursos del medio. 

Durante el Paleolítico superior las materias primas para realizar los instrumentos se transportaban desde lugares de captación más alejados. A nivel general, no existen diferencias en los tipos de materias primas utilizados en el Paleolítico medio y en el superior, pero los neandertales utilizaban materias primas más cercanas al yacimiento, y la proporción de materias primas dependía de la disponibilidad de ellas. En cambio, los humanos modernos transportan la materia prima desde centenares de kilómetros y establecieron unas redes de comunicación, transporte y, quizás, de intercambio mucho mayores.

Otro elemento que merece destacarse son las capacidades simbólicas y artísticas que poseen los humanos modernos. Aunque se han citado algunos ejemplos de manifestaciones simbólicas durante el Paleolítico medio, hasta el Paleolítico superior, con la expansión de los humanos modernos en Europa, el arte no se desarrolla de forma sistemática. Hace 32.000 años aparecen las primeras manifestaciones artísticas, las pinturas rupestres de la cueva Chauvet (Francia) y las figuritas humanas femeninas llamadas "venus" en el centro de Europa. 

Quizás, el menor desarrollo tecnológico de los neandertales en Europa fue una de las principales causas de su sustitución por los humanos modernos. Otros científicos también opinan que la nueva tecnología del Paleolítico superior y las capacidades simbólicas de los humanos modernos son pruebas indirectas de la posesión de un lenguaje muy complejo. En cambio, los neandertales carecerían de un lenguaje complejo (por supuesto, nadie duda de que los neandertales tendrían un sistema de comunicación). El lenguaje rudimentario de los neandertales limitaba su complejidad social, restringuiendo su capacidad de transmitir información entre los miembros del grupo, y los colocaba en una situación desventajosa ante los humanos modernos.
 
Diferencias biológicas entre neandertales y humanos modernos
 Los neandertales y los humanos modernos son dos especies humanas muy encefalizadas, es decir, tienen capacidades cerebrales muy grandes. La expansión del cerebro parece haberse producido independientemente en ambas líneas evolutivas. Si calculamos el índice de encefalización (tamaño relativo de encéfalo respecto del tamaño corporal), los humanos modernos tienen unos valores más altos que los neandertales, pero no porque tengamos el cerebro de mayor tamaño, sino porque nuestro cuerpo es más grácil. Los humanos modernos tenemos una estructura corporal adaptada a ambientes tropicales, con extremidades alargadas, cuerpos estrechos y caderas estrechas. En cambio, los neandertales tienen una forma corporal adaptada a ambientes árticos, con cuerpos muy robustos y anchos, extremidades acortadas y pelvis anchas. Los esqueletos de humanos modernos de Skhul y Qafzeh con 100.000 años de antigüedad ya tenían el biotipo de nuestra especie: tenían caderas estrechas y unas proporciones en sus miembros similares a las nuestras. Esta reducción de la anchura de la cadera conlleva también una aproximación de las dos cabezas de los fémures, que supone una ventaja biomecánica a la hora de recorrer grandes distancias. Además, los esqueletos de los humanos modernos son más ligeros debido a una reducción del grosor de los huesos, acompañada de una reducción de la masa muscular. Algunos científicos afirman que fue este cambio morfológico y las ventajas biomecánicas que tenían los humanos modernos, lo que condujo a la sustitución de los neandertales por los humanos modernos. Sin embargo, el cambio biológico que ya poseían los humanos modernos en el Próximo Oriente hace 100.000 años no estaba acompañado por un cambio de tipo cultural; y hasta que los humanos modernos no consiguieron desarrollar un nuevo tipo de tecnología (al margen de sus características físicas) no sustituyeron a los neandertales. 

El final de los neandertales 
 Tras la llegada de los humanos modernos y del Auriñaciense a Europa hace 40.000 años el esquema de los yacimientos con fósiles humanos y con industria lítica atribuidos a los neandertales puede resumirse de la siguiente forma: 1) los neandertales sobrevivieron hasta hace 30.000 años en algunas zonas de Europa (Península Ibérica y Península Itálica), en áreas geográficas que actuaron como refugio, estas poblaciones continuaron efectuando industria lítica de tipo Musteriense; 2) En el centro de Francia los neandertales pervivieron hasta hace 34.000 años, pero realizando un nuevo tipo de industria, el Chatelperroniense, que posiblemente se deba a una aculturación; 3) En Croacia, sobrevivieron algunos neandertales hasta hace menos de 30.000 años, pero no sabemos que tipo de industria lítica realizaron.

Este esquema nos muestra que la desaparición de los neandertales no siguió un modelo geográfico simple de extinción, de este a oeste, a medida que se expandían los humanos modernos. Sino que el retroceso se produjo de forma compleja: algunas poblaciones de neandertales quedaron aisladas, rodeadas de humanos modernos, mientras que otras sobrevivían en áreas periféricas que actuaron como zonas refugio. 
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