Grabados de Martin Van Heemskerck sobre las 7 maravillas

 

 

 

 

 

http://www.alonsocano.tk        ISSN: 1697-2899                   D.L:GR2134/2004

LOS GRABADOS DE MARTIN VAN HEEMSKERCK:
UNA VISIÓN MANIERISTA DE LAS SIETE MARAVILLAS DEL MUNDO.

Dr. J. Enrique Peláez Malagón.
Profesor del programa HSS de Valencia
Universidad de Virginia

ARTÍCULO:

El Manierismo surge en el siglo XVI como superación del clasicismo anterior, es por tanto una “maniera” de ver el clasicismo más que un estilo propio en sí. Nos encontramos por consiguiente con una serie de obras que conocen a la perfección el clasicismo renacentista, pero que lo reelaboran en busca de nuevos efectos espectaculares. Por ese motivo al artista manierista no le interesará la captación de lo vivido, sino la representación teatral de lo acontecido como algo inmerso en un pasado histórico remoto.

La grabado manierista se instalará en esta idea y tratará de reelaborar ese pasado introduciendo en las obras elementos anecdóticos, perspectivas, detalles... en definitiva un gran teatro, a veces misterioso, que nos acerque desde un punto de vista intelectual, más que visual, a ese pasado que se trata de describir.

Los grabados de Martin Van Heemskerck que presentamos siguen esta línea conceptual. En ellos utilizará recursos teatrales y personajes anecdóticos que a veces adquieren más importancia que el propio tema de la obra; existirá también una reelaboración clásica de la anatomía de los cuerpos, y lo que es más importante para nuestro trabajo: una reelaboración conceptual de los elementos históricos a describir.

Será esta reelaboración la que nos proporcione por parte del artista la visión de un nuevo mundo clásico a través de sus maravillas. Estos monumentos famosos, contaron desde la Antigüedad con varias descripciones de contemporáneos o de viajeros que habían visto las ruinas que en su momento podían quedar de estas construcciones, no obstante esta información, el artista manierista va más allá de las descripciones tratando de construir a través de ella una concepción intelectual del clasicismo, circunstancia que provoca en la mayoría de los casos un resultado diferente al de la realidad, algo que busca el artista cuando no intenta representar el “objeto” o la “imagen” del hecho en sí, sino la teatralidad de unos acontecimientos que envolvieron a ese mismo hecho.


LA SERIE DE GRABADOS DE LAS SIETE MARAVILLAS DE LA ANTIGÜEDAD:

1) La Pirámide de Keops en Egipto:

La Pirámide de Keops. M.V. Heemskerck. 1572
Martin Van Heemskerck, La Pirámide de Keops. 1572

El monumento:

Es la única de las maravillas del la Antigüedad que ha sobrevivido a nuestros días pese a ser la más antigua de todas ellas. Su origen se remonta a la IV dinastía Egipcia (c. 2560 a.c.) y representa un modelo tipo de construcciones funerarias del Antiguo Egipto. Cuando fue construida, la pirámide tenía 145,75 metros de alto (hoy son diez menos) y la convirtieron en la construcción más alta realizada jamás por el hombre hasta el siglo XIX, momento en el que otras grandes obras ocuparon privilegiado lugar en la escala. Su estructura interior responde a una serie de cámaras unidas por pasillos donde fueron enterrados los cuerpos del faraón y su de su esposa.

La Historia del monumento:

En el Antiguo Egipto la construcción se mantuvo como ejemplo glorioso de una obra realizada por sus antepasados. Posiblemente en tiempos de los propios descendientes dinásticos las cámaras se empezarían a saquear, si bien es presumible que el exterior se mantuviese tal y como se proyectó hasta que el paso de los siglos y diversas vicisitudes históricas como la utilización a modo de cantera en tiempos del dominio egipcio por los árabes terminaron por afectar gravemente al monumento.

Sea como fuere, la magnificencia de las pirámides se mantuvo y fue objeto de referencia en la cultura occidental a través de los libros de viajes que describían la obra, aunque el verdadero conocimiento de las mismas no llegaría hasta las campañas napoleónicas y en los posteriores trabajos de investigación que desde entonces se han venido realizando en el monumento.

El grabado de Heemskerck:

El autor se basó en las referencias medievales que de la obra se tenían, noticias sobre los en aquel entonces denominados “graneros de José” (esa era la función que se les intuía). Pese a las descripciones de viajeros y soldados que se tenían de los monumentos, el autor manierista plasma su peculiar visión de los mismos. Tal y como se puede contemplar en la imagen. Las grandes diferencias de esta ilustración con la imagen que de las pirámides tenemos en la actualidad viene por dos caminos diferentes. Por un lado el autor del grabado manieriza artísticamente la obra, en este sentido el recurrir a una pirámide generada a través de un plano isósceles en lugar de equilátero es algo bastante usual en este movimiento artístico que de esta forma rompe con la proporcionalidad clásica; es más, la organización de la construcción como una obra escalonada además de ser una contaminación de los zigurats mesopotámicos a los que se hace referencia en la Biblia (Torre de Babel), ahonda en la idea anticlásica típicamente manierista. Por otro lado otras diferencias vendrán de la mano del sentido común que le intenta dar el artista a la construcción: Sería lógico pensar en que el edificio pudiese tener una serie de puertas de acceso en la misma proporción que el conjunto de la construcción, puertas que siguiendo esta “lógica” propuesta habrían de estar en la base del edificio, la cual habría de ser más amplia que el resto con el fin de poder abrir esos vanos de arco de medio punto (típicamente romanos), en definitiva una serie de propuestas constructivas acordes con los conocimientos técnicos que en su época se tenían.

El grabador de la misma forma introduce otra serie de elementos anecdóticos que si bien su fin es el de contextualizar los edificios, acaban por desvirtuarlos y ahondar en la diferenciación con las obras que se quieren representar. En este sentido los obeliscos flanqueando las pirámides, los altares para los sacrificios, los esclavos trabajando o los mismos reyes vestidos de forma clásica rompen la perspectiva histórica hasta tal punto de que el grabado se aleja totalmente de la realidad que pretende describir.

2) Los Jardines Colgantes de Babilonia:

Los Jardines Colgantes de Babilonia. M.V. Heemskerck. 1572

Martin Van Heemskerck, Los jardines colgantes de Babilonia. 1572


El monumento:

En la actualidad se discute si en realidad llegaron o no a existir. No obstante su posible realidad, lo cierto es que desde la Antigüedad se hicieron referencias al mismo. Es de suponer que los citados jardines se fuesen construidos por Nabucodonosor en el siglo VII a.c. en honor a su esposa la reina Semirami quien según la leyenda añoraba los bosques y las plantas de su tierra natal. Los jardines, de existir, hubiesen sido unos parques elevados en distintas terrazas, lo que hubiese significado una verdadera obra de ingeniería para poder subir hasta las alturas necesarias toda el agua necesaria para su mantenimiento.

La Historia del monumento:

Se han hecho bastantes alusiones literarias desde la Antigüedad, no obstante históricamente no se puede precisar ninguna evolución de los mismos al no existir datos sobre la cuestión.

El grabado de Heemskerck:

Dado que no existe ninguna reconstrucción fidedigna de la obra, es difícil poder hablar del sentido por el que el manierismo desvirtúa o realiza algunos cambios. No obstante si se puede hacer alguna referencia al estilo clásico que utiliza para representar las construcciones, edificios perípteros adintelados y blancos que se asemejan a los templos griegos pero en los que los detalles anticlásicos como capiteles, superposiciones o las mismas plantas que se suponen adornarían estos jardines, se convierten en la excusa perfecta para la realización de una arquitectura imaginaria cargada de ornamentos. En este sentido la pretendida “cita histórica” que se pretende realizar, se convierte en la excusa perfecta para actuar sobre el clasicismo buscando nuevas formas tal y como ocurre en la arquitectura manierista del momento.

Finalmente el grabado se complementa con alusiones a ríos o estanques, necesarios en buena lógica para poder abastecer de agua a las plantas de los inmensos jardines pero extraños en un paisaje desértico como lo es el babilónico.


3) La Estatua de Zeus en Olimpia:

La Estatua de Zeus en Olimpia. M.V. Heemskerck. 1572

Martin Van Heemskerck, La estatua de Zeus en Olimpia. 1572

El monumento:

Esta estatua crisoelefantina estaba en Olimpia en un templo dedicado al padre de los Dioses como protector de la ciudad y de las Olimpiadas que en ella se realizaban. Representaba a un Zeus sentado en un trono (en cuyos lados se esculpieron imágenes de otros dioses) portando una victoria. Fue construida por Fidias (ca.440 a.c.), consistiendo la obra en un gran armazón de madera sobre el que se adosaban diferentes láminas de oro y marfil hasta construir la figura resultante. La obra era colosal, 6,5 metros de planta y una altura de 13 metros, casi idéntica a la altura del templo. Circunstancia que hizo que algunos contemporáneos como Estrabón la criticasen al considerar que se rompía la armonía del conjunto al crear una distorsión subjetiva por el hecho de que el Dios si se llegase a levantar de su trono sobresaldría del edificio horadando el techo del templo. De este monumento cuya descripción exacta la debemos a Pausanias, se hicieron varias copias a menores tamaños de las que desgraciadamente ninguna a llegado hasta nuestros días.

La historia del monumento:

Mientras que duró la hegemonía griega, la estatua, como el templo, se mantuvieron en pie. Se sabe incluso que hacia mediados del siglo II a.c. se sometió a la obra a un proceso de restauración tratando de aliviar los desperfectos que el tiempo había causado. Ya en tiempos del imperio romano con el cristianismo como religión oficial, el emperador Teososio I en el 391 mandará cerrar el templo y prohibir los Juegos Olímpicos, circunstancia que provocó el progresivo deterioro del edificio y de su estatua. En el siglo V la obra se trasladó a Constantinopla en donde en 462 sería destruida por un incendio, siendo posteriormente los materiales salvados, reutilizados en otras obras.

El grabado de Heemskerck:

El autor además de con algunas descripciones literarias contó con las representaciones que de la estatua existían en algunas monedas griegas y romanas que se conservaban en distintas colecciones privadas de los mecenas y notables de la época. Estas referencias, si bien escasas, le sirvieron de base para su reconstrucción, no obstante, como en los ejemplos analizados anteriormente, les dio su particular visión manierista.

Lo que más llama la atención de la imagen que presentamos es su ubicación, el tipo de templo en el que se ha contextualizado a Zeus. Frente a lo que sería lo más histórico como situar la estatua en un recinto templario griego, colocad en una sala adintelada rodeada de columnas, se ha optado por ubicar la estatua en un espacio de planta circular abovedada en donde se pierde todo equilibrio y proporción, se adosan las columnas al muro o se horadan hornacinas en el cerramiento, una serie de aberraciones clásicas que sin embargo siguen las pautas constructivas del Manierismo.

Por lo que respecta a la estatua en sí, esta es pintada dentro del estilo naturalista de la etapa final manierista, esto es, un naturalismo en las facciones y en el cuerpo que nos muestra a un Zeus anciano con un cuerpo en el que se pueden ver sus huesos o una cara vieja con algunas arrugas. Estilo de pintura que pretende reflejar una realidad tal y como es y que se aleja totalmente del canon de belleza clásica. En la misma línea se encuentran las figuras anecdóticas que aparecen cerca del edificio, cuerpo musculosos miguelangelescos.

4) El Templo de Artemisa en Éfeso:

El Templo de Artemisa en Éfeso. M.V. Heemskerck. 1572

Martin Van Heemskerck, Templo de Artemisa en Éfeso. 1572

El monumento:

El templo era un edificio períptero (127 columnas alrededor) octástilo de orden jónico y con una planta de 80x130 metros. Con una altura de las columnas de unos 20 metros. En este sentido sería parecido a cualquiera de los muchos templos que se erigían en las ciudades griegas, no obstante y a tenor de las crónicas de los contemporáneos se trataba del edificio más bello del mundo: Todo él había sido construido en mármol y decorado con un sin fín de estadtuas realizadas por los mejores artistas del momento como Fidias, Polícleto o Krésilas. Su construcción se realizó ca. 550 a.c., (Templo D) sobre la plataforma de otro templo más antiguo (Templo C).

La Historia del monumento:

Una vez terminada su construcción fue sin duda uno de los edificios más emblemáticos de la Hélade hasta que en el 21 de Julio del 356, un extraño hombre que quiso pasar a la inmortalidad lo quemó. En palabras de Plutarco: La noche que nació Alejandro la Diosa estaba demasiado ocupada en atender su nacimiento que en prevenir la catástrofe. Años más tarde el mismo Alejandro contribuyó a la restauración de la obra (Templo E). Sabemos que a principios de la era cristiana el templo seguía en funcionamiento dadas las reticencias del pueblo de Eéfeso en abandonar sus cultos pese a las iniciativas de San Pablo. Sin embargo cuando el templo sufrió un incendio en el año 262 que lo devastó, la población que era mayoritariamente cristiana, no tuvo interés en reconstruirlo. Más adelante San Juan Crisóstomo mandaría demoler la obra en 401 y décadas después la ciudad fue desapareciendo hasta quedar en el olvido hasta que los trabajos de los arqueólogos del siglo XIX empezaron a rescatar sus ruinas.

El grabado de Heemskerck:

Este grabado nos presenta el templo de Artemisa a modo de una construcción cerrada en donde el muro conforma la parte sustentante de la edificación y en donde las columnas son meros elementos decorativos del conjunto. En comparación con las reconstrucciones aproximadas que se han realizado en la actualidad, podemos observar como el autor se ha servido únicamente de la cita clásica a la hora de plasmar el edificio.

No interesa por tanto realizar un ejercicio de arqueología para verificar los datos, tan solo el dibujo de un gran edificio dotado de una funcionalidad religiosa, para ello no se duda en inspirarse directamente de las iglesias y catedrales del momento (edificios reconocibles por cualquier espectador) y transformarlos, sólo en la apariencia decorativa, añadiendo elementos de un postclasicismo imperante en el siglo XVI.

5) El Mausoleo de Halicarnaso:

El Mausoleo de Alicarnaso. M.V. Heemskerck. 1572

Martin Van Heemskerck, El Mausoleo de Alicarnaso. 1572

El monumento:

La obra se realizó como tumba para el rey Mausolo, uno de los sátrapas del imperio Persa que a la altura del siglo IV a.c. funcionaban en la práctica como gobernantes autónomos. El edificio se terminó de construir en el año 350 a.c. La estructura se organizaba entorno a un podium de 40x30 metros de planta y una altura de 20 metros sobre esta base se cernía una columnata jónica períptera que encerraba el sarcófago de 12 metros de alto. La columnata se coronaba con una pequeña construcción escalonada a modo de pirámide de unos 7 metros de alto sobre la que se situaba una gran estatua de unos 6 metros representando una cuadriga. Entre los intercolumnios, al pie de la pirámide y en zócalo corrido se esculpieron numerosas estatuas de los artistas más importantes del momento como Skopas, Bryaxis o Timoteo.

La Historia del monumento:

Tras su construcción el edificio se mantuvo en pie hasta 1496, fecha en la que los caballeros de Malta decidieron usar sus piedras para la fortificación de sus enclaves militares, de tal forma que a la altura de 1522 ya no existía el edificio como tal. Las estatuas y otros relieves que se pudieron salvar se encuentran en la actualidad en el Museo Británico.

El grabado de Heemskerck:

El grabado que presentamos, sigue las mismas pautas que el anterior, desde el momento en el que no se busca una aproximación histórica a un edificio, sino la representación de “una maravilla” de algo realmente grandioso y teatral inspirado en elementos clásicos.

Por este motivo la obra aparece más como un recinto cerrado, una construcción con una funcionalidad litúrgica en concreto. En este sentido se puede llegar a decir que la idea del templo surgida en el ejemplo anterior es modificada conforme a las descripciones que de ella había, pero que continua siendo en esencia un templo. Circunstancia que aleja la obra de lo que en realidad pudo llegar a ser el edifico a tenor de las reconstrucciones actuales.

La anécdota con varios personajes contemplando el edificio (la mujer del sátrapa), junto a la inclusión de los trabajos previos a su construcción en un primer plano, nos hablan de un juego teatral típicamente manierista.

6) El Coloso de Rodas:

El Coloso de Rodas. M.V. Heemskerck. 1572

Martin Van Heemskerck, El Coloso de Rodas. 1572

El monumento:

El Coloso consistía en una gran estatua de bronce (unos 33 metros de alto) levantada en honor al Dios Helios, protector de la isla de Rodas. Se empieza a construir en el año 304 a.c. cuando los macedonios levantan el sitio a la isla y permiten continuar con sus relaciones comerciales con el Egipto de Ptolomeo I Soter. En el 282 a.c. la obra ya está definitivamente acabada.

La Historia del monumento:

Tras su terminación, la estatua fue un referente en todo el mundo clásico que la consideró como una de las grandes maravillas. En el año 226 a.c. la ciudad sufrió un terremoto que dañó gravemente la obra en la rodilla (elemento que sustentaba toda la pieza). Pese a que Ptolomeo III se ofreció para llevar a cabo la restauración, la oferta fue declinada al ser contrarios los augurios. Finalmente la estatua acabó por sucumbir bajo su propio peso, existiendo noticia de que las ruinas de la misma se conservaron en la ciudad como recuerdo de su antiguo esplendor hasta que los árabes decidieron desmontar sus restos en el año 654 y trasportarlos a Siria como material de construcción.

El grabado de Heemskerck:

Por lo que respecta a la ubicación del monumento, este grabado se inspira en primer lugar en toda la tradición literaria que pensaba que el Coloso tenía un pie en cada dique del puerto, pasando los barcos entre sus piernas. Hoy se piensa que la estatua estaría a un lado, saludando al sol naciente y a todos los barcos que entraban en el puerto, algo muy parecido a lo que en la actualidad sería la Estatua de la Libertad de Nueva York.

Por lo que respecta a la estatua en sí, el movimiento que se imprime a la misma por medio de cierta torsión en sus extremidades, así como por el detallismo en su musculatura, son características que lo alejan del clasicismo y acercan la representación a modelos miguelangelescos.

En el primer plano del grabado Heemskerck ha situado otra escena consistente en los trabajos previos al alzado de la estatua, como el bruñido de ciertos elementos de la cabeza del Coloso, circunstancia típicamente manierista al situar en la misma pintura o grabado, diferentes escenas en el tiempo del desarrollo de una acción determinada como si de viñetas temporales se tratase.

7) El Faro de Alejandría:

Le Faro de Alejandría. M.V. Heemskerck. 1572

Martin Van Heemskerck, El Faro de Alejandría. 1572

El monumento:

El Proyecto fue concebido por Ptolomeo I Soter (ca. 310 a.c.) con el fin de facilitar la navegación. El faro, situado en la isla Pharos frente a la costa de Alejandría (nueva capital del imperio), estaba unido al continente por un dique que hacía de doble puerto. El edificio se concibió como una torre (la más alta del mundo en aquel entonces) que se erigía en tres bloques. El primero respondía a una estructura cuadrangular de 55,9 metros de alto, el segundo era una base octogonal de 27,45 metros; y el tercero una estructura circular de 7,30 metros de alzada. En la parte superior es donde ardía el combustible para iluminar a los barcos de noche y en donde se encontraba un gran espejo para poder guiarlos por la mañana (según las leyendas este mismo espejo servía para quemar a las naves enemigas)

La Historia del monumento:

Salvo la pirámide de Keops, este fue el edificio que más tiempo perduró, de ahí que contemos con mayor número de noticias sobre él. Existen gran número de representaciones a lo largo de la historia. El edificio se conservó intacto realizando sus funciones hasta la conquista de Egipto por los árabes, quienes trasladaron la capital al El Cairo, motivo por el que la ciudad empezó a decaer y el faro a dejar de ser de utilidad, deteriorándose progresivamente el monumento sin que nadie decidiese emprender su reconstrucción. Sucesivos terremotos (como los de los años 956, 1303 o 1323) dañan grandemente su construcción hasta dejarlo convertido en una total ruina. De hecho cuando el viajero y geógrafo árabe Ibn Battuta lo describe en el año 1349, comenta como ya es imposible acercarse a él debido a su estado ruinoso. El capítulo final viene cuando el sultán egipcio Qaitbai decidió utilizar en 1480 sus materiales para la construcción de una fortaleza militar en Alejandría.

El grabado de Heemskerck:

Pese a las muchas representaciones pictóricas o numismáticas del monumento, el autor se aleja bastante de la realidad. En primer lugar se centra sobremanera en el paisaje dentro del que está inscrita la obra, deteniéndose sobretodo en su ubicación en una isla unida al continente por unas construcciones realizadas para tal fin. Estos diques se representan a modo de puentes sinuosos que si bien enriquecen pictóricamente la imagen no se hacen eco de su realidad histórica.

Por lo que respecta al faro, éste aparece como si de un zigurat se tratase obviando de este modo los comentarios que viajeros y geógrafos realizaron.


BIBLIOGRAFÍA GENERAL DEL TEMA:

Sobre las Maravillas de la Antigüedad:

• CLAYTON, PETER. The Seven Wonders of the Ancient World. London: Routledge; 1990.
• RON TAGLIAPIETRA. The Seven Wonders of the World, Bob Jones Univ Press; 1999.
• MULLER, A. The Seven Wonders of the World, Five Thousand Years of
Culture and History in the Ancient World, London: McGraw-Hill; 1966.

Sobre el Manierismo:

• BUENDÍA, J.R. Las claves del arte manierista. Barcelona: Planeta.1990.
• BUENDÍA, J.R. Las claves del arte manierista. Barcelona: Ariel. 1986.
• DUBOIS, C.G. El Manierismo. [traducción del francés de Enrique Lynch] Barcelona: Península.1980.

Sobre el grabado:

• MALOTASOR, M. El grabado: Historia de un arte. Barcelona: Carrogio.1981.
• ESTEVE BOTEY, F. Historia del grabado. Madrid: Clan.1997.
• MELOT, M. El grabado. Barcelona: Celona.1999.

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