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| http://www.alonsocano.tk ISSN: 1697-2899 D.L:GR2134/2004 | |||||||||
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MUDÉJAR TUROLENSE María
Victoria Rueda Palomar EL MUDEJAR: En Junio de 1895, José Amador de los Ríos empleó por primera vez en su discurso de ingreso en la Real Academia de San Fernando, el término de mudéjar, como categoría artística al referirse a un estilo que comenzaba a brillar en la “Toledo pintoresca”. La palabra mudéjar proviene de “mudayyan”, que significa aquel al quién ha sido permitido quedarse, refiriéndose a todos los árabes que vivieron en tierra cristiana después de la reconquista, y que podían mantener sus propia religión y costumbres. Sin embargo, estas condiciones se endurecieron durante la Edad Moderna, viéndose obligados a la forzosa conversión al cristianismo, pasando a llamarse Moriscos, o lo que es lo mismo, cristianos nuevos, en torno al año 1526. La expulsión del territorio español se produjo con Felipe III, en los años 1609-1610, exiliándose al Norte de África. En cuanto a la periodización podemos distinguir una primera fase, en el siglo XIII, donde los elementos de tradición musulmana y cristiana (románico y gótico) se superponen; y una segunda fase, en el siglo XIV, donde se llega a cierta unidad artística entre ambos estilos. Así podemos afirmar que el arte mudéjar es un fenómeno artístico singular y único, fruto de las peculiares condiciones políticas y sociales que se daban en la España Medieval. Es por tanto una nueva realidad artística, que como dijo Menéndez Pelayo es el único tipo de construcción peculiarmente español del que podemos envanecernos.
Dentro del modo de comportamiento del arte mudéjar coexisten dos principios básicos, que aunque puedan parecer contrarios no lo son: la fidelidad a la tradición, que impide la desasimilación cultural y confiere una apreciable unidad, y de otro lado una extraordinaria versatilidad y capacidad de asimilación de nuevos elementos formales, que proporcionan la diversidad geográfica e histórica. Por tanto, resulta necesario resumir las peculiaridades del foco regional aragonés, como modo inicial de acercamiento al mudéjar turolense. Como en otros focos regionales, los precedentes se hayan en los monumentos islámicos de la región, concretamente en el Palacio taifal de los Banu Hud, conocido como la Aljaifería, en Zaragoza, que es el más importante del arte musulmán de occidente en el siglo XI. Fue levantada por la dinastía hudí, siguiendo un viejo modelo omeya de palacio amurallado con torreones semicircular. Con respecto a la decoración, en el se produce un desarrollo llevado hasta el extremo de la decoración, y dando lugar a nuevos hallazgos formales, como el arco mixtilíneo, que se convertirá en ornamento básico dentro de la arquitectura mudéjar aragonesa.
La ciudad de Teruel es para el arte mudéjar un enclave de enorme importancia, que va a presentar dos características singulares, cuyo desarrollo y madurez harán que se conviertan en su sello de identidad: La introducción de la cerámica vidriada aplicada a la arquitectura y la utilización de formas estructurales y ornamentales de tradición almohade. Con respecto a la cerámica vidriada va a ser un fenómeno autóctono y sin parangón, y estará muy relacionado con la fuerte actividad artesanal que se producía en la ciudad desde su fundación. Lo que más caracteriza esta práctica es que son piezas monocromas, fabricadas para su incorporación. Se han llegado a relacionar con la decoración de los campaniles italianos. María Isabel Álvaro, afirma que en Italia las piezas no están realizadas expresamente para su inserción, ya que son de uso doméstico, y han sido desviadas, y tampoco son monocromas; mientras que en Teruel su aplicación no constituye un simple añadido ornamental, incorporan luz, color… recogiendo lamejor tradición de la arquitectura islámica de Oriente. Así, ladrillo y cerámica, se convierten en dos elementos indisolubles. La segunda característica del desarrollo histórico de la arquitectura mudéjar turolense es el emplazamiento geográfico, que se hallaba en avanzada aragonesa hacia el Levante, sin olvidar su condición de territorio de frontera, que pronto hace que se configure como una ciudad abierta a todas las novedades e influencias que llegan desde el Sur. A continuación analizaremos los vestigios más importantes que se conservan en la ciudad de Teruel:
La actual Catedral era la iglesia de Santa María de Mediavilla, de estilo románico (enmascarada dentro de la actual Catedral, de fábrica mudéjar), que en 1423, será elevada a la dignidad de colegiata y en 1587 a Catedral.
De planta cuadrada, se eleva a los pies del templo, iniciando la serie tipológica de las torres mudéjares turolenses, que tendrán por un lado la función de torre-campanario, y por otro, pasa a formar parte del contexto urbano y defensivo de la ciudad, convirtiéndose en torre-puerta, que se abre con un arco apuntado, prolongado en bóveda de cañón y reforzada por arcos fajones. Se trata de una torre externa de planta cuadrada, dividida en estancias superpuestas. Exteriormente se divide en tres cuerpos, separados por impostas, todos ellos decorados: en primer lugar nos encontramos con un gran friso de arcosde medio punto entrecruzados. Por otro lado destaca el alto friso de esquinillas en cuyos ángulos entrantes se acodillan los fustes o tubos de cerámica vidriada, lográndose un interesante contraste de colores y formas, y logrando una perfecta integración de la cerámica vidriada. El cuerpo de campanas se abre por sus cuatro lados en dos series de vanos superpuestos de medio punto, doblando en número los superiores y que van a aportar al conjunto una secuencia rítmica. La techumbre. En su origen, la iglesia románica estaba formada por tres naves, de escasa altura, por lo que uno de las principales reformas que se produjeron en ella, fue la elevación de la misma. El planteamiento original fue el de ganar altura sin demoler lo anterior, lo cual ya indica el tipo de cubierta que se va a utilizar: de par y nudillo, ya que es la única que carga por igual sobro todo el muro, sin necesitar de contrafuertes especiales. Aunque se desconoce su cronología exacta, su construcción se ubica en el siglo XIV. De 32m.de longitud, y 7,76m de anchura, es una armadura de madera de par y nudillo aperinazada, con dobles tirantes apeados en asnados. Está dividida en nueve secciones por medio de diez tirantes de vigas. Desde el punto de vista iconográfico y ornamental, conviene apuntar la existencia de elementos decorativos típicos de la cultura musulmana, como son la decoración,geométrica, epigráfica y vegetal estilizada. Aunque también va a haber decoración figurativa, fundamentalmente en los aliceres laterales, alternándose temas de tradición religiosa, con escenas profanas
Originariamente fue una iglesia románica, como ya pasara con la Catedral, pero en este caso no han quedado huellas, ya que la cubierta iba a ser con bóvedas de crucería, lo que exigía un nuevo planteamiento desde los cimientos. Por fuentes sabemos, que en 1319 ya se estaba construyendo la nueva fábrica. La torre. Su estructura, de gran arcaísmo, es parecida a la descrita en la Catedral: Una torre-puerta en arco apuntado, de doble rosca y bóveda de cañón apuntado, que permite el paso, por debajo de la misma. Su decoración exterior presenta arcos de medio punto entrecruzados, esta vez con las roscas ya de ladrillo, vanos abocinados en arco de medio punto. Su cuerpo de campanas fue macizado para sobreponerle un último cuerpo neoclásico en 1795, que fue eliminado en la restauración realizada tras la guerra civil española, recuperando su original cuerpo de campanas. La iglesia. De nave única con capillas laterales entre sus contrafuertes, tanto del ábside como de la nave. El ábside, de la misma anchura que la nave, es de planta poligonal, de siete lados. Todo cubierto con bóvedas sencillas, modificadas en su decoración con la intervención modernista mencionada. Exteriormente el ábside presenta toda la riqueza ornamental de la iglesia: en la parte inferior se decora con paños de arcos mixtilíneos entrecruzados de tradición almohade, incorporando sobre estos unos frisos de estrella de ocho puntas. Destacan también los torreoncillos que se sitúan por encima de la tribuna. El Claustro. De planta cuadrada, se sitúa en el lado meridional de la iglesia, rodeado de galerías, cubiertos con bóveda de crucería sencilla, y arcos apuntados en el paramento, muy reformados por la transformación que sufrió en 1901, cubriéndose dichos vanos con amplias tracerías caladas de estilo neogótico.
Se edificó durante 1315-1316. A mediados del siglo XVI fue reparada, para las cuales se consiguieron unas casas con el fin de aislar la torre de construcciones anejas para poder proporcionarle una plaza, para que pudiera ser observada con suficiente perspectiva.
Entre estos elementos comunes cabe destacar la planta y volumetría prismática, la forma cuadrada, el arco de su parte inferior que sirve para paso viario. Se vuelve a repetir la presencia de arcos de medio punto y vanos abocinados, la disposición del cuerpo de campanas y la incorporación de la cerámica vidriada, que acentúan la unidad artística de este foco mudéjar. Las novedades se presentan en el cuerpo interior, ya que está formado por dos torres, una envolviendo a la otra con las escaleras de subida entre ambas y la torre interior dividida en estancias superpuestas, en número de tres, cubiertas con bóvedas de crucería sencilla. Esta estructura es la característica de los alminares almohades y ya se había utilizado en otras torres aragonesas como Santa María de Ateca. En el cuerpo de campanas queda solo la torre exterior, cuyo sistema de abovedamiento ha sido el causante de la ruina de la torre, ya que opta por una incorrecta solución con el uso de una cúpula de ocho paños sobre trompas de ángulo. Exteriormente, además del arco de la planta inferior y el cuerpo de campanas, presenta otros elementos formales, como la pareja de ventanas abocinadas en arco de medio punto y uso de la cerámica aplicada, con un nuevo programa decorativo que bebe de la tradición almohade, lazos de cuatro formando estrellas de ocho puntas combinados con cruces, arcos mixtilíneos o arcos lobulados. También destaca la utilización de decoración cerámica, de menor tamaño ahora y con el empleo de un nuevo color: el blanco.
Esta teoría se fundamenta a la hora de estudiar el monumento puesto que en la torre de el Salvador ya no se cierra con bóveda de cañón apuntado en la parte baja, sino con bóveda de crucería sencilla, lo que desde el punto de vista formal supone una solución más evolucionada. Interiormente, presenta una estructura similar a la de los alminares almohades, a base de dos torres, una envolviendo a la otra. De las tres estancias que forman la torre, dos serán cubiertos con bóveda de cañón apuntado y uno con crucería sencilla. Como ya hemos dicho presenta una madurez artística en lo que se refiere a ornamentación, abandonándose el paño de arcos lobulados entrecruzados, y siendo sustituidos por todo un amplio repertorio de arcos mixtilíneos entrecruzados, series de lazos formando estrellas de ocho puntas, cruces, bandas en zig-zag… todo ello enfatizado por cerámica vidriada y vanos abocinados..
Afortunadamente, esta tradición constructiva se ha convertido en la esencia de la ciudad y no ha desaparecido con el tiempo, convirtiéndose en el modo de expresión de un pueblo que lo había asumido como suyo. A pesar del freno formal que supuso la introducción del clasicismo renacentista, y del duro golpe que supuso la expulsión de los moriscos, en pleno siglo XVII, se aprecian pervivencias del mudéjar en los sistemas decorativos de las bóvedas, a base de lazos labrados en yeso, denominados cortados, que van a caracterizar al barroco aragonés. En Teruel la encontramos en la cúpula de la Capilla de los reyes de la Catedral. Entre las magníficas pervivencias mudéjares en torres barrocas tenemos la torre de Burbaguena, la torre de Valdealgorfa y la de las Arcas. Como es de imaginar, dentro de la corriente historicista que bañó la península, Aragón va a optar por un neomudéjar, realizándose en 1909 la portada meridional de la Catedral de Teruel, tomándose como fuente de inspiración la torre de la misma. Así nos encontramos con una fachada con una puerta en triple arquivolta, en arco de medio punto, coronada por un friso de arquillos de medio punto entrecruzados que descansan sobre fustes cerámicos. Por último, hablar de la escalinata, que une
el paseo del Ovalo con la estación del ferrocarril, que salva
el desnivel topográfico que existen entre ambos espacios. Fue
proyectada por el Director de Obras Públicas Carlos Castel Clemente
y realizada por el ingeniero José Torán de la Rad. Realizada
en ladrillo, piedra caliza y decorada de azulejería mudéjar
en verde y blanco.
ACTAS I Simposio Internacional de Mudejarismo. Teruel, 15-17 septiembre 1975, Madrid-Teruel, 1981. BORRÁS GUALIS, G. M. Arte Mudéjar Aragonés tomo I. línea, Zaragoza, 1984. BORRÁS GUALIS, G. M. Arte Mudéjar Aragonés tomo II. Línea, Zaragoza, 1984. BORRÁS GUALIS, G. M. El Arte Mudéjar en Teruel y su provincia. Instituto de estudios turolenses. 1990. GALIAY SARAÑANA, J. Arte Mudéjar Aragonés. Zaragoza, Institución Fernando el Católico. 1950 LOPEZ GUZMAN, R. Arquitectura Mudéjar. Ed. Cátedra.
Madrid, 2000 |
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