Un Paseo por los Museos de Madrid 2

 

 

 

 

 

http://www.alonsocano.tk        ISSN: 1697-2899                   D.L:GR2134/2004

UN PASEO POR LOS MUSEOS DE MADRID. REFLEXIONES DE UN GUÍA EN TORNO A LOS GENIOS DE LA PINTURA ESPAÑOLA.
(2 ª PARTE)

Alejandro López Delgado
Doctorado en Historia del Arte

Pablo Picasso
Pablo Picasso (1881-1973) es quizás el paradigma más genuino en este sentido, tuvo grandes dotes comerciales y actorales que le beneficiarán a lo largo de toda su vida. Aprovechando ese “don de gentes” con que la naturaleza le dispuso, al igual que Rubens, hará publicidad y propaganda de si mismo y de su Arte con objeto de estar siempre en el candil de los massmedia.
Fue una relación recíproca, a Picasso le gustaba la TV. ,el cine, etcétera y a los medios les interesaba ofrecer noticias de la vida y obra del genio andaluz. Los massmedia de su tiempo supieron aprovechar muy bien el fenómeno Picasso en pro de España y de su fama, a pesar del “exilio” del artista malagueño en tierras francesas, durante bastantes años. Servirá así a España como adalid del arte nacional no sólo en el País sino, esencialmente, en el Extranjero.
¿Que decir de Pablo Picasso que no se haya dicho ya?
Su padre Jose Ruíz, pintor y profesor de dibujo , lo educa desde bien joven como pintor pues quería que su único hijo fuese también artista. Aún antes de la época azul y rosa ya podemos ver una serie de retratos familiares, intimistas, de tendencia realista y social con gran calidad pictórica que nos confirman las dotes del joven genio en obras emblemáticas como Ciencia y Caridad (1897).
Inicia su época azul en 1901, mientras que la época rosa abarca los años 1904-5, tras conocer a su primer amor estable Fernande Olivier, dominando los temas más alegres con saltimbanquis ,payasos…que lo alejarán de la melancolía de la 1ª época.
El mundo bohemio queda así fehacientemente plasmado durante estos años. Picasso abarca temas circenses, retratos de personajes del mundo de la farándula, guitarristas y, en fin, un largo abanico de gentes procedentes del mundo del Arte que expondrán no sólo el trabajo de aquellos sino, en ciertos casos y con un tinte realista, plasma las penurias económicas y materiales a las cuales éstos se ven sometidos.
El cubismo iniciado por Picasso en 1906-7 con su obra las “Demoiselles d´Avignon”, mostrará por una parte el rompimiento con la tradición, tanto temática como pictóricamente. Este movimiento se dividirá posteriormente en dos fases: el cubismo analítico (1909-11) y el sintético ( del 11 al 14 ), ambos dejarán sentir su influencia en otros movimientos, esencialmente, durante esta primera mitad de siglo.

Las Señoritas de Avignon. Pablo Ruiz Picasso. 1907


1907. óleo sobre lienzo ,243,9 x 233,7 cm.
MOMA de Nueva York.


Al analizar “Las señoritas de Avignon” nos damos cuenta, en primer lugar, de que es un cuadro que modifica las reglas iconográficas tradicionales que, no obstante, hereda.
En esta obra podemos constatar varios fenómenos interesantes, la postura de la figura femenina central con ambos brazos levantados recuerda en parte a la postura de las majas de Goya, así mismo la concepción espacial del cuadro a base de prismas nos expone la concepción pictórica moderna del artista. En cierta medida ,las 5 figuras centrales en el espacio prismático, nos hacen comprender la opinión de Daniel-Henry Kahnweiler, marchante del autor, en su sorpresa inicial al afirmar que eran como cubos.
Las mismas figuras, si el espectador las observa bien, conllevan esa impresión de estar pintadas a base de esquemas geométricos y prismas. La influencia africana en los rostros deformes violando la iconografía vigente y la búsqueda del ideal de Belleza, son además corroborados por la impresión que deja Picasso en la obra: mantiene en jaque a la tradición , incluso desde un punto de vista formal, al exponer a cinco mujeres de alterne o prostitutas como motivo central de un cuadro de notables dimensiones, en sendos desnudos provocativos y agresivos donde la deformación de las proporciones anatómicas de los personajes es obvia.
Valga como ejemplo la mujer que aparece abierta de piernas en el lado derecho de la composición ; muestra un tema y estética poco común por su dosis de sexualidad explícita. En la historia de la pintura las prostitutas habían sido poco representadas y sólo Manet en la modernidad formará un escándalo similar en la época con su famosa Olimpia defendida a ultranza por su gran amigo y escritor Emile Zolá.
Esta pintura es, a su vez, se quiera o no, una defensa y exposición de las lacras sociales de la época, tergiversando el papel tradicional dado a la pintura clásica y a los pintores. La falta de imitación de la realidad figurativa como tal es, como bien sabemos, algo propio de las vanguardias , al romper con los presupuestos de la pintura clásica.

Va a producirse por parte del pintor un ataque contra la moral burguesa tradicional, las buenas maneras y lo que se debe o no pintar. Es pues, un manifiesto contra esa moral burquesa que disimula la realidad escondiéndola ; haciendo y creando temas que provoquen impresiones agradables a los sentidos, como había ocurrido durante todo el Impresionismo. Picasso y las vanguardias rompen las reglas exponiendo, como harán otros autores, esa conciencia del mal que rodea a la sociedad de un modo nuevo, directo y agresivo que escandaliza pero que ,por otra parte ,no es más que otro paso más en la toma y cambio de conciencia por parte de los nuevos artistas, que ya no se sienten sometidos a pensar simplemente en agradar a la sociedad del momento.
La Vanguardia da sus primeros pasos ,el cubismo ha nacido.
Ha sido una pena no traer este cuadro a Madrid , durante la reciente y exitosa exposición conjunta dedicada a Pablo Picasso bajo el lema de “Tradición y Vanguardia”.Con el patrocinio de la fundación Wintherthur ,su obra ha sido expuesta , no obstante tanto en el Museo del Prado como en el Reina Sofía. No obstante, hoy día, estos dos emblemáticos museos albergan cuadros de diversos períodos de la trayectoria del Genio andaluz. Son destacables en el Prado los cuadros en los que Picasso reinterpreta a las Meninas, el almuerzo de Manet, la planchadora, etc... y ,como no, en el Reina Sofía debemos citar la inevitable presencia del “Guernica”, que este año ha cumplido su 25 aniversario, para deleite del público y reflexión de los eruditos.

Guernica. Pablo Ruiz Picasso. 1937.

Guernica,1937.Óleo sobre lienzo. Medidas:349,3 x 776,6 cm

Su fuerza es y seguirá siendo el golpe de efecto. La influencia y el calado que esta obra tiene, no sólo plástica, sino ideológicamente , sobre la sociedad actual y, aún durante la misma época de su concepción por el Picasso, no nos deja lugar a dudas acerca de la importancia sociológica que este cuadro tiene en el presente y aún en el futuro para las siguientes generaciones.
La capacidad dibujística de Picasso se acentúa en esta obra de un modo paroxístico, así la deformación de las manos, la expresión y aptitudes dramáticas, como sugiere Rudolf Arheim, nos conducen a esa impresión semifantasmagórica en la que vida y muerte se alían, en una composición extraña, casi claustrofóbica que traslada al espectador al drama vital de aquellos momentos en la ciudad de Guernica, con motivo del bombardeo alemán sobre aquella.
A nivel técnico es un excelente estudio de claroscuro en la que dibujo y pintura se entremezclan en busca de un solo fin: eternizar la grandeza del drama humano.
El gran formato del cuadro, sin duda ayuda. Los aspectos simbólicos del cuadro se resaltan por la simplicidad lineal en las figuras ,son arquetipos, la madre con su hijo muerto en brazos ,el toro o el caballo herido con el jinete muerto y destrozado a sus pies. En el caballo también podemos ver la lección cubista aprendida por Picasso ; los diferentes planos formales figurativos en una misma figura. El juego compositivo es acentuado en la pintura por el artista, baste mirar aquella flecha en el ángulo inferior para darse cuenta de la comprensión compositiva, matemática, de Picasso sobre el espacio y ,como no, la función que ejerce la colocación de esas líneas hacía el efecto final de la obra.
El genio, como bien sabemos, se mide por su capacidad de influencia en la sociedad , sea esta reconocida en vida o postmortem. Picasso será similar a Velásquez en este sentido, es particularmente reconocido en vida, si bien puede pensarse, lógicamente, que sus temperamentos hubieran chocado de haberse conocido personalmente.
Picasso nos expone esa tendencia hacía la absorción de todo lo que le rodea ,sus experimentaciones y búsquedas desde la escultura africana ,al nacimiento del cubismo o los temas sociales, sexuales y políticos expresan, en conjunto, a un hombre que dejará huella con su pensamiento, aptitud y obras en el resto de sus congéneres, para bien o para mal.
A Picasso se le ama o se le odia , pues es el espíritu de la contradicción, la violación de la lógica o, esa misma lógica , llevada hasta el extremo. Si lo comparáramos con los genios precedentemente estudiados su fama y carácter serían ,en parte, la fusión de algunas cualidades de Goya con otras de Velázquez.
De Goya,la misma inquietud y espíritu de rebeldía contra los cánones sociales vigentes o ,aquel ansia de buscar su propio camino. De Velázquez : la adaptación a la época ,el espíritu práctico así como la gran aceptación social que tiene su trabajo, quizás con la diferencia de que si Velázquez representaba en cierto modo un espíritu aristocrático de la pintura, Picasso será, por así decirlo, el Goya vanguardista del pueblo, aceptado plenamente por aquel, como representación del mismo, a pesar de su modernidad y extravagancias. Picasso logra contactar y comprometerse con el espíritu Español, aún a pesar de la distancia o de su propia manera de pintar. En 1936, con la guerra civil es nombrado director del Museo del Prado, cargo provisional , durante el cual donará el Guernica al propio Museo.
En sus últimos años nos mostrará ese deseo de comparación y tributo a maestros de la pintura versionando obras del mismo Velázquez ( Las Meninas ,1957, del Museu Picasso de Barcelona) , J.L. David (el rapto de las Sabinas, Boston Museum of Fine Arts, en 1963), Delacroix ( Las mujeres de Argel, 1955, Colección particular) o Manet (El almuerzo campestre, 1960, Colección particular ) dando su propia versión de aquellos, auto-consciente de su propia importancia y trascendencia histórica al rendir homenaje a los que consideró como sus maestros.

Picasso es la máxima expresión de ese nuevo genio del s. XX, vital, comprometido, contradictorio, pasional, la energía pura en movimiento que busca el contacto o conflicto sociales, transgrediendo con la creación de sus imágenes a la sociedad que le rodea y así mismo, exponiendo, de este modo, sintomáticamente, la vida y pulsiones múltiples del Hombre contemporáneo.
Salvador Dalí
Nacido en una familia burguesa del Ampurdán, su padre, Salvador Dalí Cusí, era notario de profesión pero siempre manifestó enorme interés por el cultivo de las artes, lo que acabaría beneficiando a Salvador Dalí. En principio acude a la Escuela Municipal de Figueres y cursa estudios secundarios en el Colegio La Salle de la misma localidad. A los diez años ya dibuja y pinta con mucha regularidad, sobre todo retratos de miembros de su familia y paisajes. Parece que ya en 1916 había conocido el Impresionismo y el Divisionismo a través de la colección que poesía el pintor Ramón Pichot (ambas familias, los Dalí y los Pichot, mantenían fuertes lazos de amistad).
Con 12 años ingresa en tres centros de enseñanzas, el colegio de los Hermanos Maristas, el Instituto de Figueres y la Escuela Municipal de Dibujo, cuyo director era Juan Núñez Fernández, que descubriría su potencial. Creador muy precoz, ya en 1919-1920 trabajaba en clave impresionista (Autorretrato,Chicas haciendo encaje).
Del mismo modo que en su pintura, también sería un prolífico escritor buscando explicar en primera persona los fundamentos de su vida y de su obra. Sus primeros artículos aparecen en 1919 en la revista local “Studium”; redactaba la sección “Los grandes maestros de la pintura” y allí reflejó cuáles eran sus modelos de referencia: Velázquez, Goya, El Greco, Durero, Leonardo da Vinci y Miguel Ángel.
En 1919 expone en una colectiva de jóvenes artistas locales ( Josep Bonaterra y Josep Montoriol) en la Sociedad de Conciertos de Figueres y, poco después, se le encarga el cartel anunciador de las fiestas de la Santa Creu en Figueres. En 1922 ingresa en la Escuela de Bellas Artes de San Fernando, en Madrid, donde estudiaría hasta 1926, cuando es expulsado de forma definitiva. También se instala en esos años en la Residencia de Estudiantes, donde hace amistad con futuras personalidades como Luis Buñuel, Federico García Lorca, José Bello, José Moreno Villa, etc. Ese grupo era, en palabras de Dalí, “estridente y revolucionario”, y había asumido algunas actitudes provocativas del recién concluido Ultraísmo, el primer ismo literario y artístico español. De forma paralela, asiste a las clases de pintura que ofrecía Julio Moisés en su llamada Academia Libre; allí conocería a Benjamín Palencia, Francisco Bores o Maruja Mallo, nombres punteros del arte español de vanguardia en el primer tercio del s. XX.
En 1925 participa en la primera Exposición de la Sociedad de Artistas Ibéricos, celebrada en Madrid. Allí demostró que era el joven artista que mejor entendía las diversas corrientes que dominaban el arte europeo: el post-cubismo, el purismo y las nuevas figuraciones. Esa maestría se debía tanto a su capacidad de asimilación como al acceso que tenía a las principales revistas culturales del momento, como “L’Esprit Nouveau” (1920-1925) o Valori Plastici (1918-1921). A finales de ese mismo año celebra su primera exposición individual, que tiene lugar en las Galerías Dalmau de Barcelona, en diciembre. En el catálogo de dicha muestra, que tuvo una excelente acogida, el artista intercala citas del pensamiento del pintor francés del s. XIX J.A.D. Ingres sobre la importancia del dibujo en el arte. En febrero de 1926, en una importante muestra aún poco conocida para el gran público, titulada “Arte Catalán Moderno”, presenta en Madrid dos de sus obras capitales de esos primeros años, Muchacha en la ventana y Venus y marinero (Homenaje a Salvat-Papasseit). La crítica de la época le definirá como un “neo-verista” y Rafael Benet, en “Gaseta de les Arts” afirmará que mostraba “gusto por los ritmos compensadores: movimientos basculares. Gracia, Orden, Claridad. Ingres, Lhote, el último Carrà. Cuenta con Casorati y, sobre todo, con Ubaldo Oppi”. Los hechos se suceden con rapidez en ese año 1926. Es expulsado de forma definitiva de la Escuela de San Fernando por negarse a ser examinado de una asignatura ya que pensaba que ninguno de los profesores sabía más que él de esa materia.
También en 1926 realiza junto a su madre y su hermana Ana Maria el tan ansiado viaje a los Países Bajos, donde admira en directo la pintura de los primitivos flamencos y la posterior de Vermeer de Delft. Durante ese viaje hace escala en París para cumplir otro de sus deseos, conocer a Pablo Picasso en persona. También entabla amistad con Manuel Ángeles Ortiz y se reencuentra con Francisco Bores y Luis Buñuel, con quienes visita el Louvre y acude a las tertulias artísticas que frecuenta la abundante colonia española en la capital francesa. En 1926 la estrecha amistad que mantiene con Federico García Lorca culmina con la publicación por parte del poeta andaluz de la “Oda a Salvador Dalí”, que publica en abril la prestigiosa “Revista de Occidente”. En diciembre de ese año expone por segunda vez en la Galería Dalmau de Barcelona y estrecha sus lazos de amistad con Lorca; entre los textos más importantes que estimuló esa amistad estaría el “Sant Sebastià”, publicado en “L’Amic de les Arts” (Sitges) en julio de 1927 y que hacía referencia a la ironía como medio para definir un nuevo arte. Sus primeros cuadros surrealistas se pintan en Cataluña. La miel es más dulce que la sangre y Aparato y mano serán su sonado envío al Saló de Tardor de Barcelona de 1927.
Ese mismo año realiza los decorados para la obra teatral de Federico García Lorca “Mariana Pineda”, así como para “La familia del arlequín”, de Adrià Gual. Poco después, en la primavera de 1928, se produce el distanciamiento con Lorca, al que acusa de practicar una poesía folclorista y poco moderna. En marzo de 1928 firma el “Manifest Groc” (Manifest Antiartístic Catalá), junto a Sebastià Gasch y a Lluís Montanyá. En ese texto se enfrentan a la tradición más reaccionaria y adoptan una actitud plenamente moderna por su condición de polémica. Ese “Manifest Groc” concluye con una lista de los artistas y escritores más admirados entonces por ellos tres: Picasso, Juan Gris, Miró, Le Corbusier, Ozenfant, De Chirico, Jean Cocteau, André Breton, etc.
Los cuadros de 1928 y comienzos de 1929 son de plena experimentación; en ocasiones utiliza arena o corcho. Incluso llega a acercarse mucho a los límites de la abstracción en obras como Sol (1928). En 1929 regresa a París, donde Joan Miró le pone en contacto con Tristan Tzara y otros miembros del surrealismo, grupo dominado por André Breton, que finalmente le acepta. Ese mismo año rueda, junto a su amigo Luis Buñuel, “Un chien andalou”, considerada por la crítica como la primera película surrealista, y pinta El juego lúgubre, donde mezcla de forma novedosa automatismo y narración de los sueños. En 1929 expone por primera vez en París; se trata de la muestra individual que le organiza la Galería Goemans, donde presenta entre otros lienzos, El enigma del deseo y El gran masturbador. Para Dalí, el surrealismo estaba demasiado anclado en la escritura y pintura automáticas; es entonces cuando desarrolla su propia interpretación del surrealismo, en el llamado “método paranoico-crítico”, que define como “método espontáneo de conocimiento irracional basado en la asociación interpretativa crítica de fenómenos delirantes”. Tanto Dalí como los surrealistas mostraron además enorme interés por las teorías psicoanalíticas del doctor vienés Sigmund Freud. Más que un interés científico, les atraían las posibilidades artísticas que podía tener así como la importancia del inconsciente como fuente inagotable de imágenes poéticas. En verano de 1929 conoce a Gala (Helena Diakonoff), que había sido invitada a Cadaqués junto a su marido, el poeta Paul Eluard, el matrimonio Magritte y el galerista Camille Goemans. A partir de ese momento, la relación entre Dalí y Gala se hace inquebrantable, de modo que la segunda decide separarse de su marido. En 1930 colabora con Luis Buñuel en el guión de “La edad de oro”.
Pronuncia en el Ateneo barcelonés su conferencia “Posició moral del surrealisme”, en consonancia con un nuevo interés hacia ese ismo, que se refleja en el número monográfico que dedica el “Butlletí de l’Agrupament Escolar de l’Academia i Laboratori de Ciencies Mediques” de Barcelona, que apareció ilustrado con obras de Dalí, Miró, Planells o Ángeles Santos. En esos años, la parisina Galería Pierre Colle celebra exposiciones individuales de Dalí en 1931, 1932 y 1933. Dicho galerista le presentará a Julian Levy, quien será su promotor en Estados Unidos. Otras intervenciones destacadas de esos primeros años treinta son su Exposición en la Llibreria Catalònia (1933), con seis fotos de Man Ray, muestra que fue apoyada por los miembros de ADLAN (Amics De L’Art Nou), destacada agrupación artística de los primeros años treinta; en la Exposición Internacional de Tenerife (1935); en la Exposition surréaliste d’objets, en la Galería Charles Ratton de París, y en Fantastic Art, Dada, Surrealism, en el Museum of Modern Art de Nueva York (1936). En 1936 pinta Construcción blanda con judías hervidas. Premonición de la guerra civil; se trata de una de sus obras más salvajes, más descarnadas, en la que sabe combinar la máxima deformación de los dos personajes con la extremada objetividad del cielo. Dalí comenzaba a ser un personaje público -famoso ya era desde hacía años- y esa ascensión bien podría reflejarse en la portada que le dedicó la revista “Time” el 14 de diciembre de 1936. Su siguiente ámbito de acción será Estados Unidos; allí, el galerista Julian Levy le organiza cinco muestras individuales entre 1933 y 1939. De 1940 a 1948 vive en Estados Unidos, pronunciando conferencias, diseñando joyas y trabajando para los estudios de Hollywood. Su relación con el grupo surrealista concluyó por esos años; hubo un primer intento de apartarle en 1934, cuando se mostró indiferente a los deseos de integrar al surrealismo en el Partido Comunista. Pero su expulsión definitiva se produce en 1941, cuando André Breton descalifica su vuelta al clasicismo tildándolo de retórico y académico. En noviembre de 1942 el Museum of Modern Art de Nueva York le dedica una gran retrospectiva, con 50 cuadros, 17 dibujos y seis joyas. La exposición realizó después una itinerancia por ocho ciudades norteamericanas, con lo que eso supondría de promoción definitiva de Dalí en el nuevo continente. En Estados Unidos organiza múltiples actos, que le dan fama y dinero. Realiza campañas publicitarias para prestigiosas revistas como “Vogue”; diseña y crea el pabellón “El Sueño de Venus” para la Feria Mundial de 1939; dibuja figurines y escenarios para obras de teatro, etc. Su relación con el cine no hace sino aumentar en los años de estancia en Norteamérica. En 1935 publica el guión de “Babaouo”, aunque el film no llegó a realizarse nunca; algo similar le sucedió con los hermanos Marx, para quienes escribió un guión, “Giraffes on Horseback Salad”. En 1945 rueda una secuencia para la película de Alfred Hitchcock “Spellbound”, que en España se tituló “Recuerda”. En 1948 regresa a España y se instala en Port Lligat, desde donde sorprende de nuevo al mundo cuando se declara profundamente católico y partidario del régimen del general Francisco Franco. Tres años después, en 1951, publica el llamado “Manifiesto místico”, ensayo donde explica su nueva actitud artística, de clara emulación hacia algunos de los grandes maestros de la pintura, así como el nuevo fervor religioso que estaba experimentando. Ese periodo se puede observar en obras como Leda atómica o la primera versión de la Madonna de Port Lligat, ambas firmadas en 1949. Ese periodo fue denominado por el artista como “místico-nuclear” y se extendería desde 1949 hasta los años 70. Como el propio artista reconoció, “la explosión atómica del 6 de agosto de 1945 (Hiroshima) me conmocionó sísmicamente. A partir de entonces el átomo se convirtió en el alimento favorito de mis pensamientos”. Una de sus obsesiones más constantes de esos años será el cuadro de Millet titulado El Angelus, que provocó en Dalí una doble conmoción, pictórica y psicológica. Es decir, no sólo estudió las formas o la composición que había en el cuadro de Millet, sino que creyó reconocer esas figuras en diversos elementos del paisaje. En 1963 redactaría un libro, “El mito trágico del Angelus de Millet”, en el que explica el proceso a partir del cual surgió toda esa serie de imágenes y asociaciones delirantes. A finales de los años 50 se acerca de forma muy personal al Expresionismo abstracto norteamericano, sintiendo especial admiración hacia Willem de Kooning. Más tarde, en los años 60, trabajaría en movimientos tan conocidos como el pop-art o el arte óptico. No fue Dalí, a lo largo de su carrera, partidario de “crear escuela”, pero ésta finalmente se produjo, de modo que se puede hablar con total propiedad de “dalinianos”, aquellos jóvenes pintores catalanes que tomaron su arte como modelo a seguir. Entre ellos, podríamos mencionar a Joan Massanet (1899-1969), que conoció a Dalí en 1927 y que realizaría una pintura plagada de préstamos del arte de Dalí, junto a otros de Magritte y de Giorgio de Chirico; Ángel Planells (1901-1989), que había conocido a Dalí en 1920 en Cadaqués; o Artur Carbonell (1906-1973). Además, la huella de Dalí en la pintura española es mucho más profunda y aparece en numerosos protagonistas de esos años. Sus colaboraciones escritas y gráficas se producen en revistas tan destacadas como las francesas “Cahiers d’Art”, “La révolution surréaliste”, “Le surréalisme su service de la révolution” o “Minotaure”; o como las españolas “La Gaceta Literaria”, “Litoral”, “L’Amic de les Arts”, “Verso y Prosa”, etc.
Como autor de libros, el primero por orden cronológico es “La femme visible” (1930), al que siguen “Babaouo” (1932) o “La conquête de l’irrationel” (1935) entre otros. Sus memorias aparecen en 1942, “The secret life of Salvador Dalí”, sin duda una de sus obras literarias más sugerentes. También cabría mencionar “Diario de un genio” (1964) y “Confesiones inconfesables” (1973). Como ilustrador, los trabajos más destacados de su carrera fueron los 30 aguafuertes de “Los cantos de Maldoror”, del Conde de Lautrémont (1934); las doce litografías para “Don Quijote de la Mancha”, de Miguel de Cervantes (1957); y las cien xilografías en color para la “Divina Comedia”, de Dante (1960). Los últimos quince años de su vida están jalonados por el reconocimiento nacional e internacional a toda su producción. Así, en 1974 se inaugura el Teatro-Museo Dalí en Figueres. En 1982 -año de la muerte de Gala- se inaugura el Museo Salvador Dalí en St. Petersburg (Florida, Estados Unidos) y S.M. el rey Juan Carlos I le nombra Marqués de Púbol. Por fin, en 1983 crea la Fundación Gala-Salvador Dalí en Figueres.

Al estudiar la personalidad de Dalí vemos una figura compleja ; magnífico pintor, aunque persona “ non grata ” por sus mismos compatriotas. Fue expulsado del movimiento surrealista por A. Bretón debido a su “ vuelta al academicismo y la retórica.”. Por otra parte, su posicionamiento político y convenido en pro de la política franquista que, culminará con la concesión en sus últimos años de vida de una casa en Cadaqués por parte del gobierno del dictador, “en compañía de su eterna obsesión, Gala” como bien apunta el texto biográfico de Agustín Sánchez Vidal. Junto a este hecho, su retorno al Cristianismo nos indica la transformación esencial de la mentalidad e ideología idealistas del autor durante sus años estudiantiles, hasta llegar a una postura artística más convenida, tradicional o práctica, que será mal vista por sus propios coetáneos , quizás por no respetar su propia ideología. Esa crítica quedará resumida en aquel famoso juego de palabras del surrealismo con respecto al genio catalán :
“Ávida Dolars ”.
En el museo de Arte contemporáneo Reina Sofía de Madrid podemos encontrar obras esenciales y secundarias del autor, comentando algunas brevemente. A destacar el cuadro del “arlequín con botella de ron” muy diferente del famoso “Gran arlequín”de Nueva YorK con el que a veces se confunde. En este primer cuadro pueden verse algunos de los temas que se repiten en otras producciones suyas, definidoras en parte de su estilo, donde los espacios sugeridos y la influencia Picasiana se harán notar. Aquí el espacio es variable, dando la sensación de ser un juego en el que una vez que quitamos la arquitectura fingida por la perspectiva nos quedaría un espacio en blanco. Es pues ,plenamente surrealista dando una fuerte impresión de irrealidad dentro de la realidad Hay, así mismo, que adentrarse en el cuadro para observar la lógica seguida por el autor a la hora de disponer las sombras en relación a las luces que aparecen al fondo. Si Eugenio D’ors se traslada a las visiones poéticas o metafísicas en sus obras, nosotros hemos de atender primeramente al aspecto plástico de su obra, haciendo mención de ese esquematismo figurativo en el que los personajes y aún los mismos objetos no dejan de dar cierta impresión conceptual por la herencia Picasiana e irreales, como producto de la contemplación de un surrealista. El famoso retrato de su hermana “Muchacha en la ventana”(1925) expuesto de forma breve ,precedentemente, también nos hace ver de un modo sutil esa tendencia hacia la mezcla e interrelación de planos o imágenes. A través del reflejo en la ventana podemos observar otra vista de lo que se halla en el interior del cuadro; las casas y algo del paisaje que corresponderían a la playa existente del lugar , fuera de nuestra ángulo de visión, por causas físicas.

Muchacha en la Ventana. Salvador Dalí. 1925


Titulo: Muchacha en la ventana (la hermana del artista)
Autor: Salvador Dalí
Fecha creación: 1925
Dimensiones: 105 x 74,5 cm
Técnica y materiales: Óleo sobre cartón piedra


Por otra parte, es un retrato que inspira y sugiere un estado de identificación y tranquilidad casi meditativa. La serenidad del color es una consecución del clímax poético de la obra en una simple vista de una casa de playa, con una atractiva muchacha que mira por la ventana. La simplicidad y sencillez nos acercan a la maestría. El juego ondulante y suave de las cortinas de un azul añil que contrasta con el mar en calma del fondo. El traje que transluce la forma femenina, dándonos ganas de sustituir, momentáneamente, al menos, al pintor, con objeto de meditar reposadamente con la modelo, en su absorta contemplación del fluir de las olas, en vez de hallarnos viviendo, como estamos, en medio de esta vorágine tan excitante, como angustiosa que ofrece hoy día la capital de España, Madrid. Las líneas horizontales del paisaje marcan y dividen parte de la composición al situarse hacía la mitad de la ventana creando una clara división entre mar y cielo. La bella luz de Cadaqués se refleja en una de los laterales de la cornisa indicando al espectador de donde proviene el foco lumínico (a la derecha), golpea la pared y se refleja en el traje de Ana Maria, su hermana y modelo de 17 años. El Tull reposa en el lateral izquierdo ,plegado con suavidad indicándonos ese reposo y tranquilidad de la retratada que, sin prisas, contempla el mar dejando a un lado ese objeto personal. La carga compositiva hace aquí también acto de presencia, pues la lógica nos diría que aquel debería haberse representado más cerca de la propia figura central. Sin embargo, Dalí omite este detalle en busca de la calidad artística al jugar con el contraste de pliegues y color del Tull con respecto a la cortina y el mar, creando un juego de azules que refuerza la profundidad de la obra, así como el sentido dinámico que intenta crear la sensación que produce la brisa marina sobre determinados objetos
La pared desolada del interior se haya, dotada de poesía por esa misma luz que en su juego invade las piernas y el parquet de madera, retornando otra vez difuminada, delicada a la pared y las cortinas, hasta volver nuevamente al paisaje plena, solar.
La pincelada suelta ,plana y sin marca será el gran acierto en la resolución del cuadro al crear una sensación atmosféricamente limpia y sutil, donde la melancolía y una fina sensualidad nos trasladan a esa observación final que se respira en todo el cuadro como hálito de eternidad, impasible al tiempo y, sin embargo, realista, donde el trazo del Amor toma forma en la expresión de un mundo privado: el del autor y su modelo
Aquí finaliza este brevísimo artículo acerca de algunos de los genios más importantes del panorama Español, a los que espero, de algún modo, haber hecho justicia .No queda sino exponer que esta labor se halla basada, tanto en el aprendizaje teórico como, esencialmente, en la propia práctica y observación empírica como Guía de Arte de la ciudad de Madrid. Agradezco, por ello, a los estudiantes de los diversos centros culturales de la Comunidad de Madrid en los que doy clase, su dedicación, esfuerzo e interés constantes en la materia , ya que, con sus repetidas muestras de comprensión, gratitud o crítica constructiva, han sido y son parte integrante e inspiradora en la elaboración de este texto.
Por último, debo remitir al lector que desee profundizar acerca de este tema a la consulta de la bibliografía específica que puede encontrar aquí, en Internet , así como, lógicamente, en bibliotecas especializadas en la Historia del Arte y Bellas Artes.



BIBLIOGRAFÍA

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Gaya Nuño, Juan Antonio. Picasso. Madrid: Aguilar, 1975. Compendio exhaustivo de su trayectoria vital y artística, acompañado de un voluminoso material gráfico.
Hilton, Timothy. Picasso. Barcelona: Ediciones Destino, 1997. Estudio crítico sobre la trayectoria artística de Picasso. Incluye bibliografía.
Larrea, Juan y otros. Guernica. Pablo Picasso. Madrid: Cuadernos para el diálogo, 1977. Gran aportación crítica y documental para el conocimiento de la obra.
Moravia, Alberto y Lecaldano, Paolo. La obra pictórica completa de Picasso azul y rosa. Barcelona: Noguer, 1969. Obra de consulta indispensable que incluye un catálogo ilustrado y comentado completo de obras, así como una antología de textos críticos.
Penrose, Roland. Picasso. Barcelona: Salvat Editores, 1989. Se trata de un clásico sobre Picasso y una de las principales aportaciones a su biografía y producción artística. Aporta apéndices, ilustraciones y bibliografía.
Ramírez, Juan Antonio. Picasso. Madrid: Alianza Editorial, 1994. Breve obra sobre la evolución artística de Picasso.
Richardson, John. Picasso. Una biografía. Madrid: Alianza Editorial, 1995. Obra de gran rigor científico basada en una exhaustiva investigación de un gran número de documentos. Aportación esencial al estudio de la vida y obra del artista. Incluye algunas fotografías inéditas.
Russoli, Franco y Minervino, Fiorella. La obra pictórica completa de Picasso cubista. Barcelona: Noguer, 1978. Obra importante por su catálogo exhaustivo de ilustraciones. Incluye antología de textos críticos.

Salvador Dalí

• Dalí por Dalí, DVD, Barcelona Multimedia/Fundació Gala-Salvador Dalí, Barcelona, 2003 (catalán, castellano, francés, inglés, aleman e italiano)
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• Salvador Dalí, obra completa, vols. I, II, III y Álbum Dalí (vol. VIII). Ediciones Destino/Fundació Gala-Salvador Dalí, Barcelona, 2003 y 2004. Edición y prólogo de Félix Fanés.
• Montse AGUER, Don Quixote de la Mancha ilustrado por Salvador Dalí, Figueres, 2004.
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.Un paseo por los Museos Madrileños 2 en WORD
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