GRANADA EN EL TESTAMENTO
DE ISABEL I DE CASTILLA "LA CATÓLICA"
Jose Carlos Rodrigo Herrera
Ldo. Historia del Arte
El
testamento de Isabel I de Castilla fue escrito en Medina del Campo el
12 e Octubre de 1504 (la reina murió en Valladolid el 26 de noviembre
de 1504); el texto, escrito en pergamino, consta de nueve páginas
escritas en su anverso y reverso, y hace constar sus últimas
voluntades, reflejando su personalidad y religiosidad profunda, así
como una personal concepción política y religiosa sobre
la España que le tocó gobernar.
En dicho testamento, se hace referencia en varias ocasiones al conquistado
Reino de Granada (que entonces abarcaba mucho más territorio
que la actual provincia andaluza), las circunstancias por las que y
para que lo nombra, no deja de ser un referente curioso de la mentalidad
de la reina y de la significación personal que este territorio
tuvo con la Reina, haciéndo entre ver la gran mentalidad de estratega
política que poseía.
El reinado de Isabel I de Castilla
Desde su llegada al trono, Isabel se tuvo que enfrentar
a una serie de dificultades de todo índole, que no logró
atajar hasta prácticamente el fin de su reinado; estos problemas
eran principalmente el enfrentamiento con la nobleza, el afianzar la
economía y las fronteras de sus reinos y lograr la unidad religiosa
de sus reinos; todo ello no lo hubiera conseguido sin el apoyo de su
esposo Fernando V de Aragón.
El matrimonio con Fernando, acaecido en secreto el
19 de Octubre de 1469 (debido a la oposición del hermano de Isabel
Enrique IV), le valió el apoyo de Aragón en la guerra
civil que se provocó al aspirar Isabel al trono de su hermano
Enrique IV, aludiendo que la hija de este, Juana “La Beltraneja”
era ilegítima, y siguiendo el acuerdo de 1468 en Toros de Guisando
(acuerdo que fue anulado por Enrique tras la boda de Isabel sin su consentimiento).
Al ganar la guerra de sucesión (que duró
desde 1475 hasta 1479, con el tratado de Alcaçobas, cuando se
reconoció a Isabel como reina de Castilla) se dedicó a
afianzar el poder Real sobre la nobleza, uno de los principales problemas
que no supo solventar su hermano, convirtiéndose así en
los primeros monarcas absolutistas de Europa. Para conseguir esto, en
1480 abolió los privilegios dados por Enrique IV a la nobleza
he hizo del Consejo Real el principal órgano de gobierno del
reino, quitando así poder a las Cortes.
Económicamente, logró sanear su economía
bajo un férreo sistema de fiscal y una potenciación del comercio
lanero y ganadería ovina.
En el marco religioso, impulsó una reforma religiosa
en sus dominios con la tutela del Cardenal Cisneros, importando el Tribunal
de la Inquisición en 1478, que también se dedicaba a la
administración de la justicia. Dentro de sus medidas para lograr
la unidad religiosa, resalta los decretos de expulsión de los
judíos (1492) y moriscos (1502), aunque también estos
decretos tuvieron unos marcados signos políticos, sociales y
económicos (señalamos que los moriscos no se terminaron
de expulsar definitivamente hasta Felipe III en 1609).
La Granada de Isabel la Católica
Las Capitulaciones de la ciudad de Granada se firmaron
meses antes de la entrada de los reyes Isabel y Fernando en Granada
(5 de Enero de 1492), por el que prácticamente se vendía
el reino nazarí a la corona castellana, quedando desde entonces
vinculada a los dominios de Castilla; en dichas negociaciones (llevadas
a cabo en Churriana) se reconocía y respetaba la religión
y costumbres musulmanas tradicionales de la ciudad y reino, dando lugar
a una teórica época de armonía y convivencia entre
ambas culturas en un mismo territorio, convivencia teórica que
lamentablemente nunca llegó al terreno práctico; así
,tras una revuelta morisca (musulmanes que vivían en tierra cristiana),
debida a las continuas violaciones de los tratados por parte de los
“cristianos viejos” (los cristianos conquistadores recién
llegados), estas Capitulaciones fueron rotas y la población morisca
fue sometida como si una conquista más se tratase, obligándolos
a vestir y a cambiar sus costumbres por las de estos recién llegados,
y como no, fuero obligados a cambiar la religión de manera forzosa
(por lo que no era de extrañar que mucho siguieran en secreto
practicando las enseñanzas de Mahoma).
Todo esto supuso una gran tensión entre estos cristianos que
acompañaron a la Reina Isabel y se establecieron en Granada y
la población musulmana granadina; tensión acrecentada
por la crisis económica en la que ya estaba inmersa el antiguo
Reino Granadino (provocada entonces por la guerra y por las rencillas
entre la propia familia Nazarí).
Las razones principales por las que Isabel se decidió dar el
golpe final al último reino de Taifas que quedaba en la península,
fueron diversas; tal vez, la principal era el temor que se tenía
al imperio Turco, a que este intentase un ataque por el sur peninsular
a través de Granada, y recordando que por entonces, las tensiones
entre Aragón y Turquía eran evidentes al disputarse la
hegemonía en el Mediterráneo.
Todo nos lleva a otro punto de discusión, este es el interés
de la Reina en acabar con el dominio musulmán peninsular precisamente
en ese momento, y la respuesta no puede ser más lógica,
al comprender que hasta entonces el poder Real no gozaba de tanta fuerza
con la nobleza (recordemos que esa misma se rebeló contra Enrique
IV precisamente cuando este intentaba conquistar Granada, debido a la
debilidad de la corona con respecto a sus nobles); solo fue cuando la
corona Castellana estaba segura del poder y lealtad de su nobleza, cuando
se atrevió a emprender la guerra definitiva contra Granada.
La sabiduría de la Reina fue presentar la guerra de Granada como
una legítima reconquista cristiana de un territorio usurpado
hacía tiempo por los musulmanes, otorgándole un tinte
religioso (que no dudamos que también poseyera) a lo que era
marcadamente una cuestión política y económica.
El Testamento de Isabel “la Católica”
El documento que hemos utilizado para la realización
de este artículo, es un facsímil del original (conservado
en el Archivo Histórico de Simancas).
Aunque se ha intentado conservar lo más fidedignamente la ortografía
y gramática; para una mejor comprensión del texto, se opta
por la transformación de algunas abreviaturas (solo las más
dificultosas), y en alguna separación de palabras.
Para la señalización del fin de los renglones del original,
se ha optado por una barra inclinada (/); estos se señalan al fin
de cada párrafo entre corchetes, donde también encontraremos
referencias del folio de donde se sacó.
“... yo Doña Ysabel por la gracia de dios
reyna de Castilla de leon de aragon de Seci/lia de granada ....”[renglones
27, 28; folio 1 rº]
Al empezar el testamento, comienza con una profesión de fe y a continuación,
se presenta su persona con todos sus reinos y títulos; aquí
resalta el nombramiento de Granada entre sus primeros reinos, aún
siendo el último en su incorporación, debido a la importancia
simbólica, política y personal que tuvo en su tiempo.
“.. E quiero e mando q mi cuerpo sea sepultado
en el monasterio/ de sant francisco que es en la alambra de la cibdad de
granada...” [renglones 14,15; folio 1 vº]
Manda que su cuerpo sea enterrado en el Monasterio de San Francisco de la
Alambra (hoy Parador Nacional), que fue la primera fundación monacal
de la ciudad tras su conquista.
“... pero quiero q si el rey mi senor eligiese
sepultura en otra qlquier iglesia o monasterio/ de qualquier otra parteo
lugar destos mis reynos q mi cuerpo sea alli trasladado e sepultado juto/
con l cuerpo de su senoria..." [renglones 18-20; folio 1 vº]”
Introduce una cláusula; si su marido, el Rey Don Fernando, cambiase
de lugar de enterramiento, que sea llevado con el; esto nos señala,
no solo la unión entre los consortes, sino también que
se piensa tal vez que el rey tiene deseo de ser enterrado en Granada
a su muerte
“... Item quiero e mando q si falleciese fuera/ de la cibdad de
granada q luego sin determiniento alguno lleven mi cuerpo entero como estovie/re
a la cibdad de granada. E si acaesciere que por la distancia del camino
o por el tiempo no se podiere/ llevar a la dicha cibdad e granada q en tal
caso lo pongan e deposite en el monasterio de sant / juan de los reyes de
la cibdad de toledo...” [renglones 28-32; folio 1 vº]
Desde el primer momento se muestra interesada en que su cuerpo sea enterado
en la ciudad de Granada, cambiando de lugares según las circunstancia,
como veremos más adelante, pero siempre señalando que
el primer lugar de enterramiento sea esta ciudad.
“... E si la dicha cibdad de toledo ni Segovia/
no se podiere llevar que se deposite en el monasterio de sant francisco
mas cercano de donde yo fa/ lleciere e q este alli depositado fasta tanto
q se pueda llevar e trasladar a la cibdad de granada la qual /traslación
encargo a mis testamentarios q hagan lo mas presto q ser podiere...”
[renglones 33-35; folio 1 vº]
Habla de las circunstancias de su muerte, exactamente habla que si la
muerte la sorprendiese fuera de Granada, lo que presupone que su residencia
debía estar allí; su cuerpo debería de ser trasladado
allí de la manera apremiada, lo que acentúa su deseo de
ser esta la ciudad de su descanso eterno.
“... Item mando q / ante todas las cosas sean
pagadas todas las debdas e cargos...” [renglones 36,37; folio
1 vº]
“... dentro del año que yo falleciere...” [renglón
41; folio 1 vº]
“... e si la renta de aql año no bastase pa ello / [renglón
47;fin del folio 1 vº] mando q mis testamentarios bendan de las Rentas
del Reyno de granada los maraveris de por/ bida biere su menester para lo
acabar todo de cuplir e pagar e descargar...” [renglones 1,2;
folio 2 rº]
Llama la atención la preocupación que tenía la
reina del pago de sus todas sus deudas a su muerte, y más que
estas sean pagadas solo con las rentas del Reino de Granada, comprensible,
pues muchos de estos se contrajeron durante y para la conquista de este
territorio.
“...Quiero e mando q lu/ ego sea fecha emienda
e equivalencia de todo ello a los dichos marques e marquesa de moya e otros/
lugares e basallos de los que abemos ganado en el dicho reyno de granada
dándoles en ello otros/ lugares e basallos e rentas con sus Jurisdicciones
...” [renglones 15-18; folio 2 vº]
“...E si fallare que se pu/ do fazer e relaxar. La dicha merced
quede a los dichos marques e marquesa segun la tienen / de nos e si se.
E si hallase q no obo lugar ni les pudimos hacer la dicha merced. mando
qental caso lue/ go sea fecha a enmienda e equivalencia de la dicha billa
de moya a los dichos marques e marquesa/ en otra billa e tierras e lugares
e basallos e rentas de lo que asi abemos ganado en el reyno de gra/ nada
donde se puedan yntitular...” [renglones 25-29; folio 2 vº]
Señalamos que el marqués Don Andrés de Cabrera,
nombrado marqués de la Villa de Moya, y la marquesa Doña
Beatriz de Bobadilla, fueron premiados con tierras y vasallos de Segovia,
pero habían prometido que esto nunca sucedería, por lo
que para no faltar a su promesa, se les sustituyen estos poderes por
tierras y vasallos del Reino de Granada. Esto nos señala, que
Granada le serbia a la reina como un comodín para solucionar
tanto sus problemas económicos como los políticos; ya
veremos más adelante, como esta fórmula de cambiar viejos
privilegios por nuevos nombramientos en Granada, la seguirá utilizando
con otros nobles.
“... E quiero e mando que a los herederos de
dicho don pedro de to / ledo sea dada satisfación e equivalencia
dellos en el dicho reino de granada...” [renglón 13; folio
3 rº]
El rey Enrique IV, hermano de nuestra reina Isabel, dio a Don Álvarez
de Toledo, el duque de Alba, ciertos lugares y vasallos de la ciudad
de Ávila, estos privilegios pasaron a sus herederos, en este
testamento pretende que estos sean devueltos y se le conceda a su heredero,
don Pedro de Toledo, la equivalencia de lo expropiado en estos territorios
castellanos, por tierras y vasallos del Reino de Granada.
“... Item por quanto para cumplir algunos gastos
e nece/ sidades q nos ocurrieron pa la grra de los moros del reyno de granada...”[renglones
1-2; folio 4 rº]
“... e dello ovimos mandado dar e dimos unas cartas e privilegi/os...”[renglones
2-3; folio 4 rº]
“... E para que los dichos maraveris de juro mas fácilmente
se puedan quitar e desenpe/ nar mando que todas las rentas del reyno de
granada sacadas las costas e gastos ordi/ narios del dicho reyno sean para
quitar e desempeñar los dichos juros e en aquello se gas/ ten e no
en otra cosa alguna...” [renglones 11-14; folio 4 rº]
Manda oficialmente que las deudas y privilegios causados por la guerra de
Granada sean pagados por las rentas que de este reino, y que estos no se
desvíen para otra cosa.
“... e no co menos afrenta de su real persona
e ga/ nar el reyno de granada e echar dellos enemigos de nra sancta fe catholica
tiempos avia qlo tenian bsurpado e ocupado...” [renglones 32-34;
folio 6 rº]
Al aconsejar a su hija Doña Juana y a su esposo Don Felipe, que
sigan los consejosde su esposo, Don Fernando, introduce aquí
la importancia del Rey para la conquista de Granada, dando pistas de
las razones religiosas e históricas de esta guerra (religiosas,
al referirse a los granadinos como “enemigos de nuestra fe católica”
e historicas, al referirse que estos llevaban mucho tiempo ocupado y
usurpado, como si antes ellos lo hubieran conquistado)
“... q el rey mi senor ha fecho desde el comienzo
de nso / reinado la corona real de castilla es tanto aumentada q devemos
dar a nro senor muchas/ gracias e loores especialmente segun es notoria
abnos su senoria ayudado mucho con muchos trabajos e peligro de su persona
real cobrar estos mis reynos q tan enagenados estana al ti/ empo que yo
en ellos subcedi e el dicho reyno de granada segund dicho e. De mas del
grad cuidado/ e bigilancia q su senoria siempre ha tenido e tiene en la
admonistracion dellos. E por q l dho reyno de granada e las yslas de canaria
y las islas e trra firme del mar océano descubiertas/ e por descubrir
ganadas e por ganar han de qdar yncorporadas en estos mis reynos de casti/
lla e leon ...” [renglones 14-22; folio 6 vº]
Llamativo son las veces que se refiere a su esposo, el Rey Don Fernando,
siempre loándolo, lo que reseña la gran apreciación
que tenía al monarca, así lo premia también económicamente,
para señalar aún mas su reconocimiento, donandole 10 millones
de maraverís y varias rentas vitalicias. Entre sus reconocimientos
está la ayuda prestada para el gobierno y expansión de
la corona de Castilla, como para la guerra de granada.
“... E que todas las otras reliquias mias se
den a la / iglesia Cathedral de la cibdad de granada. E para cumplir/ e
pagar las debdas e cargos susodichos e las otras mandas e rosas en este
mi tes/ tamento contenidas mando que mis testamentarios tomen luego e distribu/
yan todas las cosas que yo tengo en los alcazes de la cibdad de Segovia
e to/ [renglones 36-39; fin folio 7 vº] das las ropas e joyas e otras
cosas de mi camara de mi persona e qualesquier otros bi/ enes muebles que
yo tengo donde podieren ser avidos salvo los ornamentos de mi ca/ pilla
sin cosas de oro e plata que quiero e mando que sean llevadas e dadas a
la igle/ sia de la cibdad de granada ...” [renglones 1-4; folio
8 rº]
Granada no era solo el recurso económico y político del
testamento de Isabel, también fue una especie de reserva espiritual,
así se ocupó de la imposición de la fe católica
mediante el mandato de la construcción, entre otros edificios
de carácter religioso (como veremos más adelante) de la
catedral y la donación de su colección de reliquias, así
como sus las joyas a la iglesia granadina.
“... Item mando q luego q mi cuerpo fuere puesto
e sepultado enl monasterio de santa ysabel de la al/ hambra d la cibdad
de granada sea luego trasladado por mis testamentarios al dicho monasterio
el cuerpo de la reyna e / pincesa dona ysabel mi hija qaya santa gloria...”
[renglones 4-6; folio 9 rº]
Tras su enterramiento en el monasterio de Santa Isabel de la Alhambra,
manda el traslado del cuerpo de su hija Doña Isabel. Si a esto
le añadimos el enterramiento de su esposo Don Fernando, nos podemos
imaginar que el deseo último de la Reina es el de convertir granada
en un nuevo panteón real (esta idea se sustenta con el sepulcro
de su hija Doña Juana y el esposo de esta, Don Felipe, así
como el deseo del nieto de nuestra reina, Carlos I de ser enterrado
en Granada, para lo que parece ser que se construyó la actual
Catedral).
“...Item mando que si la capilla real q yo he mandado ha/ cer
ela iglia cathedral de sta maria de la o de la cibdad de granada no
estoviere feha el tiempo de mi fallesimiº/ mando q se haga de mis
bienes o lo q dlla estoviere por acabar segund yo lo te ordenado e mandado
...” [renglones 8-10; folio 9 rº].
Resalta la construcción de la Capilla Real, que mandó
construir y que aún no estaba terminada al tiempo en que se redactó
este testamento; confía que con sus bienes se financie las obras
de terminación. En este deseo de finiquitad, podemos interpretar
el deseo de ser enterrada lo más pronto posible en Granada, pues
no olvidemos que la reina murió al poco tiempo de firmar este
documento.
“... e q antes qalla se llevese se haga doss traslados del
sognados de notario publico en manera q/ sagan fe e q el uno dellos
se ponga en el monastº de sta Isabel de la alhabra de granada donde
mi cu/ erpo ha de ser sepultado...” [renglones 18-20; folio
9 rº]
Desea que el testamento original, se custodie en el monasterio de Guadalupe,
y que se hagan dos copias, una guardada de nuevo en el monasterio de
Santa Isabel de la Alambra, y el otro en la Catedral de Toledo. De nuevo
surge la importancia de Granada, pues al querer que existiese tres documentos
iguales era para que fueran consultados en caso de dudas, y la elección
de que una de las copias estuviere en su lugar de enterramiento, nos
hace adivinar la importancia de la ciudad en los planes de Isabel.
"... q fue otgdo ela bilia de / medina del capo
a dose dias del mes de octubre año del nasamiento del nuestro salvador
ihuxº de mill e iq/ entos e quatro anos" [renglones 25,26;
folio 9 rº]
Conclusiones
La concepción que la Reina Isabel tenía
sobre Granada se puede resumir en varios puntos:
El primero y principal es su deseo de que su cuerpo sea enterrado en
dicha ciudad; aunque cambia de lugar dentro de la misma ciudad, (Monasterio
de santa Isabel de la Alambra y Capilla Real) resalta ante todo que
quiere descasar en un lugar franciscano, pues recordamos que pertenecía
a una orden tercera franciscana. Lo que nos preguntamos es el por qué
de que sea Granada, pues tenía una multitud de lugares plenamente
castellanizados y vinculados tradicionalmente a su familia, y recordemos
que la Granada de principios del S. XVI estaba llena de moriscos y falsos
convertidos, con una gran tensión social y religiosa. Nuestra
teoría de esta razón la daremos más adelante.
Otro punto que resalta es la utilización en exclusiva de las
rentas del reino granadino para la financiación de los gastos
y deudas causadas para la conquista de este, asñi como para el
pago de privilegios a la nobleza; cosa que no ocurre con sus demás
reinos; esto ocurre por varios motivos lógicos, el principal
es que no puede dar privilegios en un reino antiguo por que eso significaría
pérdida del poder Real en dicho territorio (asunto contra el
que luchó todo su reinado).
El tercer y tal vez más importante punto, está relacionado
con el anterior, la concesión de tierras y privilegios a la antigua
nobleza en el nuevo Reino. Con esto se obligaba a la nobleza que se
estableciera en el territorio conquistado y al mantenimiento y fomento
del poder castellano en él, dominando así a la población
recién sometida; con eso se conseguía recuperar tierras
y privilegios de otros lugares (véase el caso de los Marqueses
de la Villa de Mora y el Duque de Alba) y la colonización castellana
del Reino de Granada.
No podemos olvidar la simbolizacíon religiosa e histórica
que tenía el Reino de Granada para nuestra Reina, pues su conquista
se ve como una cruzada para recuperar una tierra cristiana usurpada
hacía tiempo por los musulmanes, y cuya ocupación ha tenido
el privilegio de acabar. De esta forma, el elegir el último territorio
peninsular conquistado como su lugar de sepultura eterna, podemos considerarlo
como el deseo de Isabel de asentar la idea de que pretendía luchar
por la fe católica en primera línea de batalla, con un
deseo expansionista (pues su idea era de seguir expandiendo la fe por
África).
BIBLIOGRAFIA
- "Testamento de Isabel la Católica"
Edición Fascímil. Ideal. 2004

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