Un Paseo por los Museos de Madrid. Refleiones de un guía en torno a los Genios de la Pintura Española

 

 

 

 

 

http://www.alonsocano.tk        ISSN: 1697-2899                   D.L:GR2134/2004

UN PASEO POR LOS MUSEOS DE MADRID. REFLEXIONES DE UN GUÍA EN TORNO A LOS GENIOS DE LA PINTURA ESPAÑOLA.

Alejandro López
Historia del Arte


Tratar de ofrecer una visión pragmática y personal acerca de la obra de algunos de los genios españoles más importantes de la Historia de la Pintura que, actualmente , pueden contemplarse en diversos museos madrileños tales como el Prado ,el Reina Sofía o la famosa academia de Bellas Artes de San Fernando de la calle Álcala ,como ejemplos significativos, va a constituirse ,sin duda, en uno de los objetivos esenciales del presente texto que hoy llega a sus manos.
¿El propósito? La búsqueda nuevamente de esa reflexión, capacidad comprensiva y profundidación en conceptos y conocimientos por parte del espectador acerca de lo teóricamente ya conocido: la vida y obra de autores de fama mundial que, en esta ocasión, quedarán sintetizados en las emblemáticas figuras de Velázquez ,Goya, Picasso, Sorolla o Dalí, entre otros
Inicialmente el encuentro con su producción pictórica, va a facilitarnos la observación comparativa, resaltando las similitudes o diferencias recíprocas existentes entre aquellos, tanto por su propia evolución estilística personal, biográfica e histórica, como por la inevitable comparación con respecto a los demás. Subrayaremos, de este modo, algo esencial a la hora de estudiar la figura de los genios ; la influencia que tiene su personalidad artística y humana sobre la obra, debiendo prestar también una especial atención durante el período de investigación a las circunstancias personales que han rodeado el camino hacía su éxito, en este caso, durante su misma vida.
Al comparar la evolución de la pintura española entre Diego S. Velázquez (1599-1660) y Francisco de Goya y Lucientes(1748-1825) con el propósito de exponer sus principales cualidades y diversidad estilística, comparativamente hablando, se transluce a primera vista un hecho tan significativo como lógico : el Genio y la personalidad artística/ humana de Velázquez serán bien diferentes a los de Goya. El carácter distante, aristocrático y elegante del primero queda impregnado en toda la pintura como signo inequívoco de quien ha trazado de su mano obras como las Meninas. A diferencia de Goya, de espíritu más romántico, popular y subjetivo, Velázquez siempre mantendrá las “buenas formas” con respecto a los retratados, no transluciendo directamente su opinión, sino de forma velada, donde el símbolo y la comprensión de lo pintado crean esa atmósfera velada, elegante o ”monárquica” que lo hacen esencialmente distinto al pintor de Fuendetodos.
A Velázquez el espectador debe buscarlo, descifrarlo, Goya es, a pesar de ser, en un principio, pintor de corte, ante todo un hombre por y para el pueblo y como tal, aún en sus fases academicistas se expresará ese sentir.
Velázquez ,maestro de la elegancia, como pintor de corte, es el arquetipo de un genio reconocido por la monarquía española en su época. Defendido como tal durante toda su trayectoria, va a llevarle a la obtención de diferentes títulos y honores estatales, como el ya citado, conseguido en 1623, el de ujier de cámara del año 27 ,aposentador real de 1640, pintor de cámara de 1652 o caballero de la orden de Santiago de 1658 y, en un grado, por lo demás, anecdótico, el de peluquero de Felipe IV.

Lo que expone, no obstante, la gran confianza que había depositado el monarca en la figura del pintor.
El profundo conocimiento de la técnica pictórica hará que Velázquez sea un maestro en el género del retrato. La búsqueda de la captación psicológica de sus personajes, como afirma Jonathan Brown, se aúna a un realismo analítico y perfeccionista que trata de captar objetivamente los efectos que ofrece la naturaleza , con la plasmación del mundo físico tal como lo observamos. La ciencia de la pintura es aliada a una fidedigna visión social donde el realismo de las costumbres en los personajes será determinante ya desde sus primeras obras, la vieja friendo huevos (1618) o el aguador de Sevilla (1620) marcarán los primeros pasos en esta dirección.
Como no es nuestra intención realizar una labor de análisis específico de cada obra, sino hacer hincapié en los rasgos generales y el estudio de un número limitado de obras con objeto de extraer la esencia de la pintura Velazqueña con respecto a la Goyesca , contrastando así a los dos maestros, vamos a pasar a un análisis algo más pausado acerca de sus respectivas vidas y personalidades.
Velázquez tendrá ese rasgo aristocrático citado precedentemente, probablemente, por influencia materna, aunque por sangre no lo sea, como se corroborará durante el famoso examen de limpieza de sangre, a la que es sometido por el Tribunal, con motivo de la obtención de la orden de Santiago que consigue “a pesar de no tener origen noble” según el mismo Felipe IV nos confirma , pasando el pintor, sin duda, no pocos malestares antes de su obtención.
Goya ,no tendrá esa tendencia aristocrática, aunque su formación inicial de pintor de corte es similar al primero, siendo bastante bien considerado en sus inicios como pintor a la ” page ” de la vida y costumbres del Madrid de la época, como puede verse, fehacientemente ,en cuadros como el baile a orillas del Manzanares (1776) ; el quitasol (1777) y ,en fin, la serie de pinturas dedicadas a este tema descriptivo social y paisajístico de la capital española.
La formación clásica de Velázquez al entrar a trabajar como aprendiz de pintor desde 1610 con Herrera y, posteriormente, con su suegro Francisco Pacheco difieren en varios aspectos de los de la formación inicial Goyesca. Este último, será rechazado por dos veces al ingreso en La Academia de Bellas Artes de San Fernando con 17 y 20 años, respectivamente, hasta que , finalmente, el 5 de Julio de 1780 consigue su ingreso
con el “Cristo crucificado” según Antonio Fortún Paesa.
Los caminos de Velázquez y los de Goya difieren, así mismo, debido al hecho de que el carácter, la personalidad e intereses de ambos artistas van a ser bien distintos, marcando tanto sus respectivas trayectorias vitales, como artísticas.
Velázquez tendrá una consecución impecable de éxitos a los que Goya ,sólo puede
hacer frente, comparativamente, durante sus primeros años en la corte.
Si bien en principio tomará un camino similar al ser pintor de corte reconocido y favorito durante la época de los retratos oficiales, la corte española, después le dará de lado, con el paso de la moda y tal vez, según nos confirman fuentes de la época, tras el famoso retrato de ” la familia de Carlos IV ”(1800-1) en el que el rey ,al parecer, no quedará muy contento con su obra. En este retrato podemos vislumbrar la opinión de Goya sobre los retratados, un sólo apunte nos basta : la reina aparece en el centro compositivo , con sus hijos , mirando directamente al espectador en una posición dominante mientras que, Carlos IV , es mostrado no de frente sino de ¾ con la mirada algo perdida y endeble.
Todo un conjunto de factores sociopolíticos que rodean esos años, junto a su atormentada vida sentimental van a provocar la desilusión y el rechazo final del autor hacía aquel mundo que, inicialmente ,había sido su máxima aspiración.
Este malestar se verá acentuado con la guerra y la posterior sordera del autor.
A pesar del reconocimiento de sus contemporáneos se acaba produciendo en Goya un progresivo aislamiento y alejamiento del mundo de la corte y de la sociedad.
Goya, paradigma de artista receptivo a su época , sociedad y circunstancias plasmará también en los grabados de los caprichos (1799) la opinión que le merecen la sociedad y costumbres de la burguesía. La toma de posicionamiento final en las
pinturas de la Quinta del Sordo como producto de la acentuación de su enfermedad
y de los conflictos sociales que le rodearon, hacen que su juicio sobre la Política,
la sociedad y el Estado de su tiempo , vayan transformándose con la edad. Las obras realizadas en la Quinta del Sordo se constituyen en la culminación de la labor a toda una vida pintando, como afirma Gassier,P., sutilmente, en su biografía (1955) sobre el autor, obviamente, en gran medida, realizada debido a sus propias circunstancias personales en ese difícil momento.
La propia experiencia personal como pintor de cámara del Rey, no limitará su propia creatividad sino que, rebelándose fuera de las normas académicas expondrá su propio pensamiento en “documentos histórico-artísticos ” de primera magnitud.
Sus propias obras de arte nos exponen en toda su crudeza y verdad la realidad o profundidad de su pensamiento.
Ese Goya más aislado, meditabundo y genial de la Quinta del Sordo en la etapa de las pinturas negras será pues, la consecuencia de todo este propio proceso vital y social dentro de la España de la época.
Como afirma Francisco Javier García Marco Goya es un español ilustrado y un liberal moderado. Sus creencias políticas, en este sentido, van a jugar un papel esencial a la hora de exponer adecuadamente la biografía del artista.
Afirma este autor que :
“A diferencia de los pintores del Renacimiento, embelesados por los temas de la Antigüedad Clásica y de la tradición cristiana, gran parte de la producción artística de Goya está dedicada a la descripción gráfica de la sociedad en que vivió.
A través de su obra gráfica, y de algunos de sus óleos, se pueden ir desgranando las ideas sociales, políticas y religiosas del pintor de Fuendetodos:
• su filiación ilustrada, en favor de la cultura y contra las actitudes y las costumbres irracionales.
• su visión de los distintos estamentos de la sociedad del Antiguo Régimen -nobles, eclesiásticos y tercer estado-, a los que somete a una intensa crítica de costumbres.
• su toma de partido a favor de una sociedad más tolerante y liberal, y, por tanto, contra la actitud política de buena parte de la Iglesia tras la Guerra de la Independencia, y contra la censura inquisitorial,
• su crítica de las lacras sociales: el maltrato a la mujer, el matrimonio sin amor, la prostitución y la mendicidad.
• su militancia a favor del trabajo y de los trabajadores, y contra la explotación de campesinos y artesanos. “

Jose Gudiol afirma más o menos tres épocas diferenciadas en Goya entre1807-28:
1) la época de la guerra
2) la Quinta del Sordo
3) Burdeos ( donde pinta el famoso cuadro de la lechera ).


La Lechera de Burdeos. Goya. 1827. Pintura de género. En 1821 se instala en la Quinta del sordo e inicia una ardua labor de trabajo para si mismo que va a llevarle a plasmar los sueños, pasiones y fantasmas de su mente a través de del color, cuyo anuncio más fehaciente en grabado fue “ el sueño de la razón produce monstruos”(1797)
Su obra va tomando cuerpo con la propia existencia y ya desde las primeras fases en la fábrica de tapices (1774-85), como en su época de pintor de cámara (1786-92), hasta llegar a la plenitud creativa (1792-1806., Posteriormente se dan los períodos estudiados por José Gudiol.
Podemos observar una evolución clara desde un pintor academicista ,aunque liberal, hasta la instauración y formación con el paso de los años de la definición de un estilo cada vez más personal que culminará con las citadas pinturas negras, siendo el antecedente, como afirma Camón Aznar del Expresionismo, tanto por el color, las texturas como por la fuerza expresiva y espiritual imprimida durante su ejecución.
Comparativamente va a ser muy fácil poner un ejemplo práctico entre la obra de este autor y la del sevillano que conduce a sintetizar una serie de conclusiones determinantes para su respectiva definición estilística. El museo del Prado ofrece al visitante dos Cristos de gran categoría : El Cristo de Velásquez (1635-6) con respecto al de Goya (1780). en una sala próxima.
El primero posee una serenidad en la actitud y gesto ,con la cabeza hacia abajo, como aceptación sintomática de su mismo destino . Rodeado por ese halo dorado ,diferirá profundamente en la expresión de sus sentimientos del realizado por Goya, más exaltado, así como de otro también cercano que aparece en una sala aneja, del más religioso Zurbarán.
El Cristo de Zurbarán debe servir al espectador como otro punto de referencia más a la hora de juzgar la pintura de cristos que aparece en el interior del Museo del Prado.
Con sus grandes pies bastante desproporcionados con respecto al cuerpo, nos desborda por esa misma falta de proporcionalidad, quizás buscada por el pintor barroco, dado que era especialista en la captación de manos y pies, llegando a ser un virtuoso en la captación de las primeras.
El de Velázquez es más proporcionado, sin la exaltación lumínica y gestual que precede al de Goya. El cristo está a punto de expirar, si bien todavía no muerto, hecho observable en la posición de las piernas, la derecha aparecerá recta mientras que la izquierda está en postura de genuflexión, en la que se observa todavía el hálito vital en su movimiento. Aparte, el color del cristo denota el magnífico estudio que hace Velázquez de la figura en ese momento, con la piel acentuada en su lividez, los tonos verdosos y la coloración característica propia de las figuras que han expirado o están a punto de hacerlo.

Cristo Crucificado. Velázquez. 1632.

Goya busca la expresión, la exaltación del drama y sus consecuencias, mientras que Velázquez más metódico, elegante y frío que aquel, es poco dado a ofrecer al espectador directamente su visión sobre los personajes que retrata.Goya nos busca , se expresa, a Velázquez hay que buscarlo dentro de su pintura si queremos realmente comprenderlo.
El Cristo de Goya es bastante bello y proporcionado en el cuerpo, casi como una escultura clásica o una pintura renacentista donde la coloración de la piel es casi la de un efebo o un adonis y no la de un hombre moribundo, el de Velázquez,
algo más delgado, mantiene la proporción y destaca por ese paño centralizado que posee a diferencia de la estructura del paño clásico que los artistas suelen poner en una de las caderas, cubriendo bien las zonas erógenas del hijo de Dios.
En este sentido este cristo tiene similitudes con el de Alonso Cano, si bien el de Cano actualmente en el museo de Bellas Artes de San Fernando, aparece con una mayor dosis de sensualidad debido al vuelo de los paños que nos deja observar en mayor medida las caderas de nuestro señor Jesucristo.
Uno y otro Cristo son bien distintos tanto en gesto y expresión como en significado, dándonos a entender momentos diferentes del Cristo en la cruz.
El Velazqueño aparece con el aura dorada sobre su cabeza, en la cruz resalta el estudio de la luz sobre la madera vertical, bien diferente a la madera del cristo de Goya que es, significativamente, más grande y tosca. Resalta del cuadro por su voluminosidad, aunque Goya hábilmente la expone en sombra enfatizando el rostro y cuerpo del retratado. El cristo de Goya levanta los ojos dramáticamente a lo alto como para decir esa famosa frase bíblica de “ Padre, padre porque me has abandonado”.
Aparece con barba más incipiente que el de Velásquez, este último , posee una barba más acentuada y formada por el tiempo.
Son óleos de gran tamaño con cierta tendencia a la verticalidad sobre la horizontalidad debido al género retratado.
Otro símil que puede hacerse entre la pintura Velazqueña y la de Goya es la siguiente ;
este último hereda del sevillano la tendencia a hacer personajes en los que el fondo aparecerá en tonos oscuros, cobrando más importancia el propio personaje que la arquitectura que lo rodea. Libera al retrato de lo anecdótico con una tendencia hacia la plasmación de lo esencial. Si bien esta tendencia no aparece en toda la serie de retratos del autor, si aparece en algunos como el de la reina Margarita de Austria (1778) ,el conde de Floridablanca (1783), el retrato del pintor y cuñado Francisco Bayeu.(1795)
o el de la misma condesa de Chinchón (1797).
Si Velázquez utiliza los símbolos y alegorías en sus obras Goya también va a exponer aquellos mediante símbolos iconográficos que sirven de distinción a sus personajes,
p. ej., en el retrato de su amigo el primer ministro Gaspar Melchor de Jovellanos.(1798)
en la que aparece la estatua de la diosa atenea como protectora de las artes o el mismo carnero decorando la mesa. Algunos retratos de Goya , como el citado, nos revelan la relación personal del artista con su modelo, hasta tal punto que el retrato del primer ministro es del todo distinto a las poses académicas tanto por la posición que adopta el retratado, con una expresión muy intimista y melancólica que lo aleja del estiramiento y poses de los retratos oficiales de corte que el mismo autor realiza.
Al comparar la maja desnuda y la vestida con respecto a la Venus del espejo ,se nos revelan las similitudes, defectos e intereses que separan a ambos autores por el tiempo ,el carácter y su propia personalidad al mostrar temas similares. En Velázquez predomina lo velado, hecho que se observa en la misma postura en la que decide retratar a la modelo ,de espaldas al espectador, dándonos a entender como la posible vanidad de la propia mujer retratada es, sutilmente contrastada por la misma pintura mediante esa aptitud ,así como por el hecho de que el rostro aparece casi oculto en el espejo. La alegoría y la referencia al propio narcisismo de la retratada son claras debido a la aptitud del ángel (en teoría cupido) que sostiene tanto el espejo como un pequeño pañuelo de seda rosáceo. La identidad de la “Venus” se nos aparece oculta , reservando no sólo su identidad ,que según la teoría clásica podría ser Flavinia Trimpli, al parecer, amante del autor.
Otras teorías secundarias afirman que pudiera ser la esposa del Conde Duque de olivares que hubiera posado para el retrato.
Mientras, en las majas de Goya la sensualidad formal se manifiesta, aflora en ese tratamiento directo de la figura que aparece frente al espectador, respirando por todos los poros de la piel de la modelo ese aroma a erotismo. Supuestamente la duquesa de alba. Es sintomático resaltar como el rostro en la maja vestida es algo artificial, en la que la postura de la cabeza nos da la impresión de que carece de cuello, con lo que queda reforzada esa impresión de haber sido repintada.
Además, la pincelada en la zona precedente al cuello nos deja ver los retoques dados por el autor, creando esa misma impresión, que es solucionada sutilmente por el artista con la posición de los brazos y la mirada de la retratada.
La maja desnuda nos mirará más provocativa y directamente. Si bien la maja vestida ha sido calificada por los especialistas como superior debido al estudio de paños, conjunción de color ,el efecto de almohadillado y la vaporosidad que consigue en la cama con una pincelada suelta donde los tonos verdosos, el blanco del encaje y el detallismo de la propia composición resultan relevantes.
Lo vaporoso y translúcido del propio traje de la maja expone y acentúa la sensualidad de la retratada de bellas proporciones tanto en caderas como en senos y pies.
El juego lumínico de contrastes en el traje acentúa esa misma impresión, remarcada en las zonas erógenas de un modo bastante significativo con el uso del claroscuro, como bien afirmó uno de mis alumnos durante unas de mis tantas visitas al Prado.
Los dos cuadros al óleo acristalados poseen sendos marcos que han de servir para acentuar los colores de estas obras casi paralelas.
La pincelada suelta, el estudio del claroscuro de la figura, las bellas proporciones de la modelo así como la postura sensual, casi exhibicionista, se constituirán en el precedente
de obras más atrevidas como la Olimpia de Manet.
Goya diferirá de Velázquez en la amplitud temática, sobretodo a partir de la escisión en éste de su vertiente más academicista ,poniendo fin así a la pintura de corte.
Velázquez realiza toda su labor pictórica dentro de la tradición cortesana, si bien es una pintura de un carácter liberalizado con respecto a las costumbres retratísticas precedentes, como podemos vislumbrar en la realización de una pintura de tratamiento más libre y menos sometida a las convenciones,” con una economía de medios, un trazo abocetado y una pincelada suelta” que se afianzan como características estilísticas según nos confirma Antonio Calvo Castellón.
La distancia , la elegancia ,frente a la expresividad y el sentimiento romántico, dos caracteres ,dos formas de concebir el Arte y la misma existencia . Velázquez desde el principio al fin de su vida se decidió por el éxito y la búsqueda de la posición social
dentro de la corte y la sociedad de su época ,Goya como genio de vida más atormentada
se saldrá de este “método” para afianzar su postura como dice Pascual, S.
como genio romántico en su buen libro “Goya, un genio de la pintura”
Velázquez consigue su libertad a través de la aceptación y superación personal y social
dentro de su tiempo, es una de las máximas representaciones del genio “clásico”.
Los retratos academicistas o más comerciales de uno y otro autor van a destacarse dentro de la producción de pintura española por expresar en el caso de Velázquez la evolución del género y calidad pictórica con respecto a su época.

En el caso de Goya , suponen por una parte esa herencia que tiene del mismo Velásquez ,en este tipo de obras ,sobretodo ,en la convención de pintar el fondo oscuro haciendo predominante la figura retratada en primer plano o, esa tendencia hacía las alegorías y símbolos iconográficos en las propias obras de Arte, así como el estudio psicológico que tienen algunos de sus personajes.
Velázquez maestro del retrato de corte culminará este género con las innovaciones
que introduce en este género, no sólo en su época ,sino para la posteridad.
Las Meninas ,dentro del género de retrato familiar de corte supone ciertas innovaciones entre la que deberiamos destacar el hecho de ser un cuadro cuyo tema central provoca la sensación en el espectador de que ,en realidad , es casi una declaración de principios
por parte de Velásquez al aparecer autorretratado en el cuadro como pintor de los reyes Si bien se afirma que el retrato es simplemente consecuencia de la realización del mismo en el estudio del pintor.
La pregunta obvia ,sería ¿ por qué retrata Velázquez
a la infanta y demás personajes nobles en su estudio sino es porque en cierto modo desea exponer su condición de pintor y noble a un mismo tiempo ?.
Así afirma ,a su vez, la categoría de Arte a la que llega su oficio en aquellos momentos,
donde esta profesión era todavía casi considerada una artesanía, debido a la moral y valores tradicionalistas imperantes en la época. Evidentemente, este es sólo otro de los posibles significados que completan la que fue calificada por Luca Giordano como la
“Teología de la pintura”.


Sorolla


La visita al museo Sorolla ,otra de las más recomendables en estos momentos, con la exposición permanente en casa del autor, de relieve con motivo de la exposición en el Museo Thissen Bornemissa de parte de su obra junto al inglés Sargent, que también aparece en la fundación Caja Madrid. Comisariada por Thomas Llorens esta última exposición contará con las pinturas abocetadas de jardines y cuadros de primera mano como “ Mi mujer y mis hijas en el jardín” de espíritu abocetado, donde
se observa ese carácter lumínico con la captación de sus impresiones que lo acercan más aún al movimiento Impresionista.
Es reconocida la labor ingente del autor con unos 850 cuadros confirmados en una catalogación hace ya unos años.
Las etapas del autor son
1963 -88 . Formación
89-1900 Consolidación
1900-6-11 Culminación
1911-1920 Final
(De 1918 y 23 hace una pintura principalmente abocetada paisajes, jardines así como algún retrato, ejemplo el último de 1923 de la mujer de Pérez de Ayala.)
De la casa museo del autor son destacables, bajo mi punto de vista, entre otros, el elegante retrato al óleo que aparece en la sala I ,al inicio de la visita, dedicado a Clotilde, su mujer, en la que podemos observar como el fondo rosáceo del sillón contrasta poderosamente con el vestido negro de encaje que resalta la belleza elegante de la retratada, en la que la postura de su brazo izdo. expone claramente el carácter temperamental de la misma. Gran formato y reducción espacial en la que aparece la perspectiva diagonal del suelo en la arquitectura, por otra parte, muy típica de las obras de Sorolla, posible de ver también en otro retrato posterior de la misma modelo, ahora mismo ,in situ en la Fundación Caja Madrid.
La perspectiva diagonal se repite constantemente en muchas de las producciones del autor que, de este modo, acerca a los retratados al espectador : desde los niños bañándose o en la playa hasta llegar a la producción de los retratos de pescadores, mujeres en la playa o en cuadros como “la siesta”.
Como afirma Abril .M es el pintor de la luz, en su obra destaca no sólo el género del retrato tanto familiar e intimista como social, sino también los cuadros de pequeño formato sobre las provincias de España. En ellos se observa su gusto por los viajes,
el artista retrata en obras de gran formato los trajes tradicionales de algunas regiones y sus gentes, así como en el pequeño formato obras al óleo sobre tabla ,donde pueden verse los diferentes paisajes de España. Trata con preferencia a las vistas de playa en aquellas regiones donde es posible ,o bien , paisajes interiores y retratos abocetados sobre gentes del país.
En su museo la exposición temporal “Sorolla íntimo” expone unas 144 obras donde predomina el estilo abocetado más propio para captar la impresión del momento, en la que con pocos tonos ha conseguido trasladar al espectador una fuerte sensación de realidad acerca de lo que contempla.
Son pues bocetos al óleo que ,en muchos casos, se constituirán en auténticas obras de Arte que no necesitan ser nuevamente representadas. El dominio del color es, en ocasiones, magistral. Expondrá temáticamente la diversidad paisajística y social existente en España , haciendo la excepción de esta serie en una obra dedicada a Holanda durante su viaje de 1893.
La pintura de género es el campo favorito de Sorolla, al que sometió a diversas transformaciones, imbuyéndose unas veces de un riguroso realismo y otras de un lirismo que alcanza la inmediatez de un diario pintado.

Se le ha calificado de pintor Impresionista,(más bien lo podríamos calificar de luminista) , si bien es cierto que existen puntos en común con Francia y el Impresionismo : la búsqueda lumínica, la captación de las impresiones o la plasmación de escenas de placer y tranquilidad donde los sentidos buscan la recreación en el propio tema.
Los paisajes de jardines de la Fundación Caja Madrid nos trasladan a esa captación abocetada de las impresiones en los paisajes. Sorolla plasma en el lienzo imágenes poéticas de la Alhambra u óleos “abocetados” en los que la tendencia del autor hacía temas específicos de su propia producción, desde la Granada islámica : patio de la lindaraja, puerta de la justicia ,de la alberca,etc… hasta los cuadros finales dedicados a los jardines de su casa ( algunos también con cierta influencia hispanoárabe) constituyen sus principales centros de interés que, por otro lado, también serán temas tratados por Sargent en su etapa española.
La herencia Impresionista se destaca también por el estudio y la captación del color en una temática similar a la que hará el propio Monet años antes, cuando decide pintar las nínfeas existentes en su propia casa. En este caso Sorolla ofrece al atento espectador sus propios jardines, con la plasmación de efectos lumínicos y texturas de color que en pocos trazos definirán las formas esenciales.
Junto al Impresionismo la influencia más clara y ,justamente reconocida por los
teóricos del Arte, será la del Realismo, esencial para entender la evolución de su pintura a través del tiempo.
La figura humana con ello se eternizará en su producción , plasmada al modo realista ,impresionista o luminista ,como gusta decir a alguno de sus más ardientes defensores.
Una obra clave en este sentido, por su triste significado; la enfermedad del autor, será el retrato de 1923 de la mujer de Pérez de Ayala.
Este retrato abocetado se halla hoy en la planta baja del museo Sorolla, destaca por sus colores vivos y la consecución de las formas esenciales de la modelo.
El museo nos expondrá por orden cronológico su obra ,lo cual hace más entretenida y didáctica esta visita para el curioso espectador.
Una anécdota informativa interesante y también algo triste de resaltar, para los amantes y críticos del Arte es, sin duda, que obras como la del Casón del buen retiro
“Y aún dicen que el pescado es caro” no puedan contemplarse en estos momentos sino en exposiciones temporales como la de la Fundación Caja madrid, hasta que se produzca la reapertura del propio Casón, tal vez para el 2007 .

Y aún dicen qeuel pescado es caro. 1894. Joaquín Sorolla. Óleo sobre lienzo

Si continuamos la línea de producción del artista analizado, podemos vislumbrar como el desarrollo de éste en su producción, con respecto a Picasso o al excéntrico Dalí difiere sobremanera. La línea realista de producción en Sorolla es una influencia definitiva como vimos, frente a las tendencias vanguardistas con una producción más contemporánea y fuera ya de las bases histórico iconográficas ya conocidas. La diversidad del genio español requiere de una exposición comparativa pormenorizada que, si bien no es factible aquí, por no ser el propósito final del texto,
si es adecuado hacer mención de ella cara a los propios intereses del lector para lo cual,la bibliografía ofrecida al final del texto debe servirle de ayuda.
En la composición de “mi mujer con mis hijas”, actualmente expuesta en la Fundación ya citada, se observa su característico estilo abocetado, paradigma de parte de sus trabajos que, de este modo, sienta la huella del impresionismo en la luz y el color, reafirmando el traje y la postura de las modelos a base de dar una pincelada suelta en la que el color va a transmitir esa sensación de realidad y poética de la luz propias de su obra. Las poses de las modelos son claras , las tres sentadas en un banco del jardín ,con bastante probabilidad el de su propia casa. La madre ,Clotilde, aparece en el centro con el rostro ladeado hacia la derecha, donde su aptitud propia de una madre con sus hijas cogidas en un momento íntimo dándose las manos en señal de cariño es sintomática.
La obra que aparece nos expone las similitudes y diferencias existentes entre el autor británico Sargent y el autor de origen español . Si bien los dos son luministas, queda claro que Sargent buscará más una preferencia por un retrato detallado que ,en algunos casos, connota tanto la influencia británica del siglo XIX en el retrato ,caso del de la duquesa de Sutherland o bien con ese toque orientalista más propio del Romanticismo francés.
Difiero en la opinión del comisario de la exposición T. LLorens acerca de la superioridad de Sargent sobre Sorolla. Esa manía, ya no del citado comisario, sino de gran parte de la crítica y de la sociedad “culta” española de apreciar antes lo extranjero que lo propiamente español, es y ha sido una de las características más aciagas de nuestro panorama artístico actual, por cuanto es más fácil mirar a lo extraño y exótico como bueno antes que detenerse debidamente a contemplar lo que más nos atañe.
El nacionalismo y con ello el espíritu de unión, también aquí, como en la política y la misma sociedad se está perdiendo.
Al pasar a un examen estilístico somero de la situación nos damos cuenta de que son dos pintores de la luz y la elegancia, con una destreza técnica envidiable cada uno en su terreno.
El británico tendrá esa capacidad para el retrato colectivo o individual, preferentemente, de corte aristocrático y de la alta burguesía (aunque durante su estancia en España quede influido algo más por los temas realistas y populares).

Lady Agnew of Lochnaw. 1892. Sargent. Óleo sobre lienzo

 

En Sorolla se da un acercamiento a gentes de todo tipo y condición, es una constante y no algo puntual como en el inglés; desde pescadores, marineros hasta familias bien adineradas, médicos, etc… que el pintor nos acercará con similar destreza.
El detallismo compositivo del inglés frente al estilo lumínico y bien abocetado del hispano.
Llorens afirma que el inglés es más espiritual, tal vez, pero no por ello mejor pintor.
La luz de Sorolla es una luz cálida, poética que en Sargent se torna a veces algo pálida, no insulsa ni carente de belleza, sino un rasgo inherente al país y, porqué no,
a sus gentes.
Sorolla y la luz de Valencia se hacen uno ,se funden ,él se acerca más a mostrar una impresión de la realidad española en su conjunto. Sargent hará una pintura dotada del estigma social de la alta burguesía o la aristocracia que,hacen de él un pintor de “clase”,en éste será inusual aquella flexibilidad mantenida por Sorolla durante toda su vida a representar los distintos estratos sociales.
Como afirma la propia página web del Thyssen :
“Habiendo alcanzado el éxito relativamente pronto, tanto Sargent como Sorolla pudieron, con sus recursos y su vocación, dedicarse a la más moderna de las tareas artísticas: pintar para sí mismos. El modelo de desarrollo artístico lineal que los historiadores de la Modernidad tendían a imponer sobre el arte del siglo XX ha oscurecido esta fase de su trabajo artístico; un menosprecio similar al que también recayó en su día sobre el Impresionismo tardío. La exposición tratará de demostrar que, como ocurrió con Monet, en el caso de Sargent y de Sorolla fue durante los últimos doce o quince años de sus vidas cuando su obra alcanza la culminación de pasión y excelencia pictóricas por la que debería ser finalmente recordada”.
En la exposición del Museo Thyssen ( Sargent- Sorolla ) se destaca en el español ese retrato abocetado frente al mayor perfeccionismo del británico en los detalles. Destacables serán los famosos retratos colectivos de denuncia como “Y aún dicen que el pescado es caro” (1894) en la que podemos observar como uno de los pescadores ,al parecer , ha volcado su barca y se halla atendido en esos momentos por otros dos hombres. La denuncia social es manifiesta en ese jugarse la vida que ha supuesto para el pescador y nos da pie a entender el significado del cuadro. Otro retrato colectivo de bello corte es la “vendimia de la uva”(1896) por su luminosidad y el realismo logrado en una escena vital donde la musculatura de primer plano del vendimiador causa una agradable sensación al ser subrayada por la propia luminosidad sobre el brazo y la camisa. Los juegos lumínicos se darán también en las otras dos composiciones que aparecen en la misma sala ,uno acerca de “una investigación” (1897) de un médico ,amigo suyo, que aparece sentado trabajando, y en el que se subraya como centro de atención visual por la luz de la lámpara con respecto al resto de personajes. Observamos esa constante lumínica de Sorolla también en la “trata de blancas”(1894) ,si bien aquí el cromatismo del lienzo es mayor, aún conservando el realismo de la trágica situación de las retratadas.
La grandiosidad de Sorolla puede verse en el retrato colectivo de 1896,
”Cosiendo la vela”, obra maestra del artista ,según puede deducirse de los apasionados comentarios que se producen entre el público que acude a ver la muestra y aún entre los especialistas en la materia, que quedan prendados de la magia envolvente de luz, color, texturas, calidez y cercanía de esta maravilla pictórica.


Exaltación del virtuosismo del autor en plenitud creativa que, hoy ,desgraciadamente para nosotros, se halla en manos de los Venecianos.
Otros cuadros que me han producido impacto dentro de la presente exposición a destacar ” Mujeres en la playa ,Después del baño, el retrato de echegaray, los retratos de Maria (uno mostrando toda su plenitud y belleza, otro convalenciente ) o los autorretratos del artista y Madre”(1895), cuyo boceto aparece en una tabla de pequeño formato del propio museo y en el que se afianza ese momento tan especial en el que su mujer, Clotilde, acaba de ser madre.
Luz, soltura técnica y sentimiento son las tres claves del éxito de esta obra aún en nuestro tiempo.
La técnica abocetada, ese trazo que capta la impresión, la esencia del personaje y que define más a éste que a lo que le rodea será uno de los grandes logros de Sorolla en sus retratos, muy distintos al detallismo de los retratos de Sargent, cuya obra maestra en la representación de la belleza y la técnica es Lady Agnew of lochnaw (1892) sólo comparable a la duquesa de Sutherland que, actualmente ,se hallan en la Fundación.
Si la publicidad , los medios de comunicación y el marketing empresarial son varios de los elementos indispensables que conducen a la fama a los genios. Éstos ,como figuras relevantes de todos los tiempos, son en cierto sentido, similares a las empresas y multinacionales actuales, ejerciendo de máximos especialistas en esa labor publicitaria y comercial de si mismos y de su obra.

(fin de la 1ª parte)

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