UN PASEO POR LOS MUSEOS DE MADRID.
REFLEXIONES DE UN GUÍA EN TORNO A LOS GENIOS DE LA PINTURA ESPAÑOLA.
Alejandro López
Historia del Arte
Tratar de ofrecer una visión pragmática y personal acerca
de la obra de algunos de los genios españoles más importantes
de la Historia de la Pintura que, actualmente , pueden contemplarse
en diversos museos madrileños tales como el Prado ,el Reina Sofía
o la famosa academia de Bellas Artes de San Fernando de la calle Álcala
,como ejemplos significativos, va a constituirse ,sin duda, en uno de
los objetivos esenciales del presente texto que hoy llega a sus manos.
¿El propósito? La búsqueda nuevamente de esa reflexión,
capacidad comprensiva y profundidación en conceptos y conocimientos
por parte del espectador acerca de lo teóricamente ya conocido:
la vida y obra de autores de fama mundial que, en esta ocasión,
quedarán sintetizados en las emblemáticas figuras de Velázquez
,Goya, Picasso, Sorolla o Dalí, entre otros
Inicialmente el encuentro con su producción pictórica,
va a facilitarnos la observación comparativa, resaltando las
similitudes o diferencias recíprocas existentes entre aquellos,
tanto por su propia evolución estilística personal, biográfica
e histórica, como por la inevitable comparación con respecto
a los demás. Subrayaremos, de este modo, algo esencial a la hora
de estudiar la figura de los genios ; la influencia que tiene su personalidad
artística y humana sobre la obra, debiendo prestar también
una especial atención durante el período de investigación
a las circunstancias personales que han rodeado el camino hacía
su éxito, en este caso, durante su misma vida.
Al comparar la evolución de la pintura española entre
Diego S. Velázquez (1599-1660) y Francisco de Goya y Lucientes(1748-1825)
con el propósito de exponer sus principales cualidades y diversidad
estilística, comparativamente hablando, se transluce a primera
vista un hecho tan significativo como lógico : el Genio y la
personalidad artística/ humana de Velázquez serán
bien diferentes a los de Goya. El carácter distante, aristocrático
y elegante del primero queda impregnado en toda la pintura como signo
inequívoco de quien ha trazado de su mano obras como las Meninas.
A diferencia de Goya, de espíritu más romántico,
popular y subjetivo, Velázquez siempre mantendrá las “buenas
formas” con respecto a los retratados, no transluciendo directamente
su opinión, sino de forma velada, donde el símbolo y la
comprensión de lo pintado crean esa atmósfera velada,
elegante o ”monárquica” que lo hacen esencialmente
distinto al pintor de Fuendetodos.
A Velázquez el espectador debe buscarlo, descifrarlo, Goya es,
a pesar de ser, en un principio, pintor de corte, ante todo un hombre
por y para el pueblo y como tal, aún en sus fases academicistas
se expresará ese sentir.
Velázquez ,maestro de la elegancia, como pintor de corte, es
el arquetipo de un genio reconocido por la monarquía española
en su época. Defendido como tal durante toda su trayectoria,
va a llevarle a la obtención de diferentes títulos y honores
estatales, como el ya citado, conseguido en 1623, el de ujier de cámara
del año 27 ,aposentador real de 1640, pintor de cámara
de 1652 o caballero de la orden de Santiago de 1658 y, en un grado,
por lo demás, anecdótico, el de peluquero de Felipe IV.
Lo que expone, no obstante, la gran confianza que había
depositado el monarca en la figura del pintor.
El profundo conocimiento de la técnica pictórica hará
que Velázquez sea un maestro en el género del retrato.
La búsqueda de la captación psicológica de sus
personajes, como afirma Jonathan Brown, se aúna a un realismo
analítico y perfeccionista que trata de captar objetivamente
los efectos que ofrece la naturaleza , con la plasmación del
mundo físico tal como lo observamos. La ciencia de la pintura
es aliada a una fidedigna visión social donde el realismo de
las costumbres en los personajes será determinante ya desde sus
primeras obras, la vieja friendo huevos (1618) o el aguador de Sevilla
(1620) marcarán los primeros pasos en esta dirección.
Como no es nuestra intención realizar una labor de análisis
específico de cada obra, sino hacer hincapié en los rasgos
generales y el estudio de un número limitado de obras con objeto
de extraer la esencia de la pintura Velazqueña con respecto a
la Goyesca , contrastando así a los dos maestros, vamos a pasar
a un análisis algo más pausado acerca de sus respectivas
vidas y personalidades.
Velázquez tendrá ese rasgo aristocrático citado
precedentemente, probablemente, por influencia materna, aunque por sangre
no lo sea, como se corroborará durante el famoso examen de limpieza
de sangre, a la que es sometido por el Tribunal, con motivo de la obtención
de la orden de Santiago que consigue “a pesar de no tener origen
noble” según el mismo Felipe IV nos confirma , pasando
el pintor, sin duda, no pocos malestares antes de su obtención.
Goya ,no tendrá esa tendencia aristocrática, aunque su
formación inicial de pintor de corte es similar al primero, siendo
bastante bien considerado en sus inicios como pintor a la ” page
” de la vida y costumbres del Madrid de la época, como
puede verse, fehacientemente ,en cuadros como el baile a orillas del
Manzanares (1776) ; el quitasol (1777) y ,en fin, la serie de pinturas
dedicadas a este tema descriptivo social y paisajístico de la
capital española.
La formación clásica de Velázquez al entrar a trabajar
como aprendiz de pintor desde 1610 con Herrera y, posteriormente, con
su suegro Francisco Pacheco difieren en varios aspectos de los de la
formación inicial Goyesca. Este último, será rechazado
por dos veces al ingreso en La Academia de Bellas Artes de San Fernando
con 17 y 20 años, respectivamente, hasta que , finalmente, el
5 de Julio de 1780 consigue su ingreso
con el “Cristo crucificado” según Antonio Fortún
Paesa.
Los caminos de Velázquez y los de Goya difieren, así mismo,
debido al hecho de que el carácter, la personalidad e intereses
de ambos artistas van a ser bien distintos, marcando tanto sus respectivas
trayectorias vitales, como artísticas.
Velázquez tendrá una consecución impecable de éxitos
a los que Goya ,sólo puede
hacer frente, comparativamente, durante sus primeros años en
la corte.
Si bien en principio tomará un camino similar al ser pintor de
corte reconocido y favorito durante la época de los retratos
oficiales, la corte española, después le dará de
lado, con el paso de la moda y tal vez, según nos confirman fuentes
de la época, tras el famoso retrato de ” la familia de
Carlos IV ”(1800-1) en el que el rey ,al parecer, no quedará
muy contento con su obra. En este retrato podemos vislumbrar la opinión
de Goya sobre los retratados, un sólo apunte nos basta : la reina
aparece en el centro compositivo , con sus hijos , mirando directamente
al espectador en una posición dominante mientras que, Carlos
IV , es mostrado no de frente sino de ¾ con la mirada algo perdida
y endeble.
Todo un conjunto de factores sociopolíticos que rodean esos años,
junto a su atormentada vida sentimental van a provocar la desilusión
y el rechazo final del autor hacía aquel mundo que, inicialmente
,había sido su máxima aspiración.
Este malestar se verá acentuado con la guerra y la posterior
sordera del autor.
A pesar del reconocimiento de sus contemporáneos se acaba produciendo
en Goya un progresivo aislamiento y alejamiento del mundo de la corte
y de la sociedad.
Goya, paradigma de artista receptivo a su época , sociedad y
circunstancias plasmará también en los grabados de los
caprichos (1799) la opinión que le merecen la sociedad y costumbres
de la burguesía. La toma de posicionamiento final en las
pinturas de la Quinta del Sordo como producto de la acentuación
de su enfermedad
y de los conflictos sociales que le rodearon, hacen que su juicio sobre
la Política,
la sociedad y el Estado de su tiempo , vayan transformándose
con la edad. Las obras realizadas en la Quinta del Sordo se constituyen
en la culminación de la labor a toda una vida pintando, como
afirma Gassier,P., sutilmente, en su biografía (1955) sobre el
autor, obviamente, en gran medida, realizada debido a sus propias circunstancias
personales en ese difícil momento.
La propia experiencia personal como pintor de cámara del Rey,
no limitará su propia creatividad sino que, rebelándose
fuera de las normas académicas expondrá su propio pensamiento
en “documentos histórico-artísticos ” de primera
magnitud.
Sus propias obras de arte nos exponen en toda su crudeza y verdad la
realidad o profundidad de su pensamiento.
Ese Goya más aislado, meditabundo y genial de la Quinta del Sordo
en la etapa de las pinturas negras será pues, la consecuencia
de todo este propio proceso vital y social dentro de la España
de la época.
Como afirma Francisco Javier García Marco Goya es un español
ilustrado y un liberal moderado. Sus creencias políticas, en
este sentido, van a jugar un papel esencial a la hora de exponer adecuadamente
la biografía del artista.
Afirma este autor que :
“A diferencia de los pintores del Renacimiento, embelesados por
los temas de la Antigüedad Clásica y de la tradición
cristiana, gran parte de la producción artística de Goya
está dedicada a la descripción gráfica de la sociedad
en que vivió.
A través de su obra gráfica, y de algunos de sus óleos,
se pueden ir desgranando las ideas sociales, políticas y religiosas
del pintor de Fuendetodos:
• su filiación ilustrada, en favor de la cultura y contra
las actitudes y las costumbres irracionales.
• su visión de los distintos estamentos de la sociedad
del Antiguo Régimen -nobles, eclesiásticos y tercer estado-,
a los que somete a una intensa crítica de costumbres.
• su toma de partido a favor de una sociedad más tolerante
y liberal, y, por tanto, contra la actitud política de buena
parte de la Iglesia tras la Guerra de la Independencia, y contra la
censura inquisitorial,
• su crítica de las lacras sociales: el maltrato a la mujer,
el matrimonio sin amor, la prostitución y la mendicidad.
• su militancia a favor del trabajo y de los trabajadores, y contra
la explotación de campesinos y artesanos. “
Jose Gudiol afirma más o menos tres épocas
diferenciadas en Goya entre1807-28:
1) la época de la guerra
2) la Quinta del Sordo
3) Burdeos ( donde pinta el famoso cuadro de la lechera ).
En 1821 se instala en la Quinta del sordo e inicia una ardua labor de
trabajo para si mismo que va a llevarle a plasmar los sueños,
pasiones y fantasmas de su mente a través de del color, cuyo
anuncio más fehaciente en grabado fue “ el sueño
de la razón produce monstruos”(1797)
Su obra va tomando cuerpo con la propia existencia y ya desde las primeras
fases en la fábrica de tapices (1774-85), como en su época
de pintor de cámara (1786-92), hasta llegar a la plenitud creativa
(1792-1806., Posteriormente se dan los períodos estudiados por
José Gudiol.
Podemos observar una evolución clara desde un pintor academicista
,aunque liberal, hasta la instauración y formación con
el paso de los años de la definición de un estilo cada
vez más personal que culminará con las citadas pinturas
negras, siendo el antecedente, como afirma Camón Aznar del Expresionismo,
tanto por el color, las texturas como por la fuerza expresiva y espiritual
imprimida durante su ejecución.
Comparativamente va a ser muy fácil poner un ejemplo práctico
entre la obra de este autor y la del sevillano que conduce a sintetizar
una serie de conclusiones determinantes para su respectiva definición
estilística. El museo del Prado ofrece al visitante dos Cristos
de gran categoría : El Cristo de Velásquez (1635-6) con
respecto al de Goya (1780). en una sala próxima.
El primero posee una serenidad en la actitud y gesto ,con la cabeza
hacia abajo, como aceptación sintomática de su mismo destino
. Rodeado por ese halo dorado ,diferirá profundamente en la expresión
de sus sentimientos del realizado por Goya, más exaltado, así
como de otro también cercano que aparece en una sala aneja, del
más religioso Zurbarán.
El Cristo de Zurbarán debe servir al espectador como otro punto
de referencia más a la hora de juzgar la pintura de cristos que
aparece en el interior del Museo del Prado.
Con sus grandes pies bastante desproporcionados con respecto al cuerpo,
nos desborda por esa misma falta de proporcionalidad, quizás
buscada por el pintor barroco, dado que era especialista en la captación
de manos y pies, llegando a ser un virtuoso en la captación de
las primeras.
El de Velázquez es más proporcionado, sin la exaltación
lumínica y gestual que precede al de Goya. El cristo está
a punto de expirar, si bien todavía no muerto, hecho observable
en la posición de las piernas, la derecha aparecerá recta
mientras que la izquierda está en postura de genuflexión,
en la que se observa todavía el hálito vital en su movimiento.
Aparte, el color del cristo denota el magnífico estudio que hace
Velázquez de la figura en ese momento, con la piel acentuada
en su lividez, los tonos verdosos y la coloración característica
propia de las figuras que han expirado o están a punto de hacerlo.
Goya busca la expresión, la exaltación
del drama y sus consecuencias, mientras que Velázquez más
metódico, elegante y frío que aquel, es poco dado a ofrecer
al espectador directamente su visión sobre los personajes que
retrata.Goya nos busca , se expresa, a Velázquez hay que buscarlo
dentro de su pintura si queremos realmente comprenderlo.
El Cristo de Goya es bastante bello y proporcionado en el cuerpo, casi
como una escultura clásica o una pintura renacentista donde la
coloración de la piel es casi la de un efebo o un adonis y no
la de un hombre moribundo, el de Velázquez,
algo más delgado, mantiene la proporción y destaca por
ese paño centralizado que posee a diferencia de la estructura
del paño clásico que los artistas suelen poner en una
de las caderas, cubriendo bien las zonas erógenas del hijo de
Dios.
En este sentido este cristo tiene similitudes con el de Alonso Cano,
si bien el de Cano actualmente en el museo de Bellas Artes de San Fernando,
aparece con una mayor dosis de sensualidad debido al vuelo de los paños
que nos deja observar en mayor medida las caderas de nuestro señor
Jesucristo.
Uno y otro Cristo son bien distintos tanto en gesto y expresión
como en significado, dándonos a entender momentos diferentes
del Cristo en la cruz.
El Velazqueño aparece con el aura dorada sobre su cabeza, en
la cruz resalta el estudio de la luz sobre la madera vertical, bien
diferente a la madera del cristo de Goya que es, significativamente,
más grande y tosca. Resalta del cuadro por su voluminosidad,
aunque Goya hábilmente la expone en sombra enfatizando el rostro
y cuerpo del retratado. El cristo de Goya levanta los ojos dramáticamente
a lo alto como para decir esa famosa frase bíblica de “
Padre, padre porque me has abandonado”.
Aparece con barba más incipiente que el de Velásquez,
este último , posee una barba más acentuada y formada
por el tiempo.
Son óleos de gran tamaño con cierta tendencia a la verticalidad
sobre la horizontalidad debido al género retratado.
Otro símil que puede hacerse entre la pintura Velazqueña
y la de Goya es la siguiente ;
este último hereda del sevillano la tendencia a hacer personajes
en los que el fondo aparecerá en tonos oscuros, cobrando más
importancia el propio personaje que la arquitectura que lo rodea. Libera
al retrato de lo anecdótico con una tendencia hacia la plasmación
de lo esencial. Si bien esta tendencia no aparece en toda la serie de
retratos del autor, si aparece en algunos como el de la reina Margarita
de Austria (1778) ,el conde de Floridablanca (1783), el retrato del
pintor y cuñado Francisco Bayeu.(1795)
o el de la misma condesa de Chinchón (1797).
Si Velázquez utiliza los símbolos y alegorías en
sus obras Goya también va a exponer aquellos mediante símbolos
iconográficos que sirven de distinción a sus personajes,
p. ej., en el retrato de su amigo el primer ministro Gaspar Melchor
de Jovellanos.(1798)
en la que aparece la estatua de la diosa atenea como protectora de las
artes o el mismo carnero decorando la mesa. Algunos retratos de Goya
, como el citado, nos revelan la relación personal del artista
con su modelo, hasta tal punto que el retrato del primer ministro es
del todo distinto a las poses académicas tanto por la posición
que adopta el retratado, con una expresión muy intimista y melancólica
que lo aleja del estiramiento y poses de los retratos oficiales de corte
que el mismo autor realiza.
Al comparar la maja desnuda y la vestida con respecto a la Venus del
espejo ,se nos revelan las similitudes, defectos e intereses que separan
a ambos autores por el tiempo ,el carácter y su propia personalidad
al mostrar temas similares. En Velázquez predomina lo velado,
hecho que se observa en la misma postura en la que decide retratar a
la modelo ,de espaldas al espectador, dándonos a entender como
la posible vanidad de la propia mujer retratada es, sutilmente contrastada
por la misma pintura mediante esa aptitud ,así como por el hecho
de que el rostro aparece casi oculto en el espejo. La alegoría
y la referencia al propio narcisismo de la retratada son claras debido
a la aptitud del ángel (en teoría cupido) que sostiene
tanto el espejo como un pequeño pañuelo de seda rosáceo.
La identidad de la “Venus” se nos aparece oculta , reservando
no sólo su identidad ,que según la teoría clásica
podría ser Flavinia Trimpli, al parecer, amante del autor.
Otras teorías secundarias afirman que pudiera ser la esposa del
Conde Duque de olivares que hubiera posado para el retrato.
Mientras, en las majas de Goya la sensualidad formal se manifiesta,
aflora en ese tratamiento directo de la figura que aparece frente al
espectador, respirando por todos los poros de la piel de la modelo ese
aroma a erotismo. Supuestamente la duquesa de alba. Es sintomático
resaltar como el rostro en la maja vestida es algo artificial, en la
que la postura de la cabeza nos da la impresión de que carece
de cuello, con lo que queda reforzada esa impresión de haber
sido repintada.
Además, la pincelada en la zona precedente al cuello nos deja
ver los retoques dados por el autor, creando esa misma impresión,
que es solucionada sutilmente por el artista con la posición
de los brazos y la mirada de la retratada.
La maja desnuda nos mirará más provocativa y directamente.
Si bien la maja vestida ha sido calificada por los especialistas como
superior debido al estudio de paños, conjunción de color
,el efecto de almohadillado y la vaporosidad que consigue en la cama
con una pincelada suelta donde los tonos verdosos, el blanco del encaje
y el detallismo de la propia composición resultan relevantes.
Lo vaporoso y translúcido del propio traje de la maja expone
y acentúa la sensualidad de la retratada de bellas proporciones
tanto en caderas como en senos y pies.
El juego lumínico de contrastes en el traje acentúa esa
misma impresión, remarcada en las zonas erógenas de un
modo bastante significativo con el uso del claroscuro, como bien afirmó
uno de mis alumnos durante unas de mis tantas visitas al Prado.
Los dos cuadros al óleo acristalados poseen sendos marcos que
han de servir para acentuar los colores de estas obras casi paralelas.
La pincelada suelta, el estudio del claroscuro de la figura, las bellas
proporciones de la modelo así como la postura sensual, casi exhibicionista,
se constituirán en el precedente
de obras más atrevidas como la Olimpia de Manet.
Goya diferirá de Velázquez en la amplitud temática,
sobretodo a partir de la escisión en éste de su vertiente
más academicista ,poniendo fin así a la pintura de corte.
Velázquez realiza toda su labor pictórica dentro de la
tradición cortesana, si bien es una pintura de un carácter
liberalizado con respecto a las costumbres retratísticas precedentes,
como podemos vislumbrar en la realización de una pintura de tratamiento
más libre y menos sometida a las convenciones,” con una
economía de medios, un trazo abocetado y una pincelada suelta”
que se afianzan como características estilísticas según
nos confirma Antonio Calvo Castellón.
La distancia , la elegancia ,frente a la expresividad y el sentimiento
romántico, dos caracteres ,dos formas de concebir el Arte y la
misma existencia . Velázquez desde el principio al fin de su
vida se decidió por el éxito y la búsqueda de la
posición social
dentro de la corte y la sociedad de su época ,Goya como genio
de vida más atormentada
se saldrá de este “método” para afianzar su
postura como dice Pascual, S.
como genio romántico en su buen libro “Goya, un genio de
la pintura”
Velázquez consigue su libertad a través de la aceptación
y superación personal y social
dentro de su tiempo, es una de las máximas representaciones del
genio “clásico”.
Los retratos academicistas o más comerciales de uno y otro autor
van a destacarse dentro de la producción de pintura española
por expresar en el caso de Velázquez la evolución del
género y calidad pictórica con respecto a su época.
En el caso de Goya , suponen por una parte esa herencia
que tiene del mismo Velásquez ,en este tipo de obras ,sobretodo
,en la convención de pintar el fondo oscuro haciendo predominante
la figura retratada en primer plano o, esa tendencia hacía las
alegorías y símbolos iconográficos en las propias
obras de Arte, así como el estudio psicológico que tienen
algunos de sus personajes.
Velázquez maestro del retrato de corte culminará este
género con las innovaciones
que introduce en este género, no sólo en su época
,sino para la posteridad.
Las Meninas ,dentro del género de retrato familiar de corte supone
ciertas innovaciones entre la que deberiamos destacar el hecho de ser
un cuadro cuyo tema central provoca la sensación en el espectador
de que ,en realidad , es casi una declaración de principios
por parte de Velásquez al aparecer autorretratado en el cuadro
como pintor de los reyes Si bien se afirma que el retrato es simplemente
consecuencia de la realización del mismo en el estudio del pintor.
La pregunta obvia ,sería ¿ por qué retrata Velázquez
a la infanta y demás personajes nobles en su estudio sino es
porque en cierto modo desea exponer su condición de pintor y
noble a un mismo tiempo ?.
Así afirma ,a su vez, la categoría de Arte a la que llega
su oficio en aquellos momentos,
donde esta profesión era todavía casi considerada una
artesanía, debido a la moral y valores tradicionalistas imperantes
en la época. Evidentemente, este es sólo otro de los posibles
significados que completan la que fue calificada por Luca Giordano como
la
“Teología de la pintura”.
Sorolla
La visita al museo Sorolla ,otra de las más recomendables en
estos momentos, con la exposición permanente en casa del autor,
de relieve con motivo de la exposición en el Museo Thissen Bornemissa
de parte de su obra junto al inglés Sargent, que también
aparece en la fundación Caja Madrid. Comisariada por Thomas Llorens
esta última exposición contará con las pinturas
abocetadas de jardines y cuadros de primera mano como “ Mi mujer
y mis hijas en el jardín” de espíritu abocetado,
donde
se observa ese carácter lumínico con la captación
de sus impresiones que lo acercan más aún al movimiento
Impresionista.
Es reconocida la labor ingente del autor con unos 850 cuadros confirmados
en una catalogación hace ya unos años.
Las etapas del autor son
1963 -88 . Formación
89-1900 Consolidación
1900-6-11 Culminación
1911-1920 Final
(De 1918 y 23 hace una pintura principalmente abocetada paisajes, jardines
así como algún retrato, ejemplo el último de 1923
de la mujer de Pérez de Ayala.)
De la casa museo del autor son destacables, bajo mi punto de vista,
entre otros, el elegante retrato al óleo que aparece en la sala
I ,al inicio de la visita, dedicado a Clotilde, su mujer, en la que
podemos observar como el fondo rosáceo del sillón contrasta
poderosamente con el vestido negro de encaje que resalta la belleza
elegante de la retratada, en la que la postura de su brazo izdo. expone
claramente el carácter temperamental de la misma. Gran formato
y reducción espacial en la que aparece la perspectiva diagonal
del suelo en la arquitectura, por otra parte, muy típica de las
obras de Sorolla, posible de ver también en otro retrato posterior
de la misma modelo, ahora mismo ,in situ en la Fundación Caja
Madrid.
La perspectiva diagonal se repite constantemente en muchas de las producciones
del autor que, de este modo, acerca a los retratados al espectador :
desde los niños bañándose o en la playa hasta llegar
a la producción de los retratos de pescadores, mujeres en la
playa o en cuadros como “la siesta”.
Como afirma Abril .M es el pintor de la luz, en su obra destaca no sólo
el género del retrato tanto familiar e intimista como social,
sino también los cuadros de pequeño formato sobre las
provincias de España. En ellos se observa su gusto por los viajes,
el artista retrata en obras de gran formato los trajes tradicionales
de algunas regiones y sus gentes, así como en el pequeño
formato obras al óleo sobre tabla ,donde pueden verse los diferentes
paisajes de España. Trata con preferencia a las vistas de playa
en aquellas regiones donde es posible ,o bien , paisajes interiores
y retratos abocetados sobre gentes del país.
En su museo la exposición temporal “Sorolla íntimo”
expone unas 144 obras donde predomina el estilo abocetado más
propio para captar la impresión del momento, en la que con pocos
tonos ha conseguido trasladar al espectador una fuerte sensación
de realidad acerca de lo que contempla.
Son pues bocetos al óleo que ,en muchos casos, se constituirán
en auténticas obras de Arte que no necesitan ser nuevamente representadas.
El dominio del color es, en ocasiones, magistral. Expondrá temáticamente
la diversidad paisajística y social existente en España
, haciendo la excepción de esta serie en una obra dedicada a
Holanda durante su viaje de 1893.
La pintura de género es el campo favorito de Sorolla, al que
sometió a diversas transformaciones, imbuyéndose unas
veces de un riguroso realismo y otras de un lirismo que alcanza la inmediatez
de un diario pintado.
Se le ha calificado de pintor Impresionista,(más
bien lo podríamos calificar de luminista) , si bien es cierto
que existen puntos en común con Francia y el Impresionismo :
la búsqueda lumínica, la captación de las impresiones
o la plasmación de escenas de placer y tranquilidad donde los
sentidos buscan la recreación en el propio tema.
Los paisajes de jardines de la Fundación Caja Madrid nos trasladan
a esa captación abocetada de las impresiones en los paisajes.
Sorolla plasma en el lienzo imágenes poéticas de la Alhambra
u óleos “abocetados” en los que la tendencia del
autor hacía temas específicos de su propia producción,
desde la Granada islámica : patio de la lindaraja, puerta de
la justicia ,de la alberca,etc… hasta los cuadros finales dedicados
a los jardines de su casa ( algunos también con cierta influencia
hispanoárabe) constituyen sus principales centros de interés
que, por otro lado, también serán temas tratados por Sargent
en su etapa española.
La herencia Impresionista se destaca también por el estudio y
la captación del color en una temática similar a la que
hará el propio Monet años antes, cuando decide pintar
las nínfeas existentes en su propia casa. En este caso Sorolla
ofrece al atento espectador sus propios jardines, con la plasmación
de efectos lumínicos y texturas de color que en pocos trazos
definirán las formas esenciales.
Junto al Impresionismo la influencia más clara y ,justamente
reconocida por los
teóricos del Arte, será la del Realismo, esencial para
entender la evolución de su pintura a través del tiempo.
La figura humana con ello se eternizará en su producción
, plasmada al modo realista ,impresionista o luminista ,como gusta decir
a alguno de sus más ardientes defensores.
Una obra clave en este sentido, por su triste significado; la enfermedad
del autor, será el retrato de 1923 de la mujer de Pérez
de Ayala.
Este retrato abocetado se halla hoy en la planta baja del museo Sorolla,
destaca por sus colores vivos y la consecución de las formas
esenciales de la modelo.
El museo nos expondrá por orden cronológico su obra ,lo
cual hace más entretenida y didáctica esta visita para
el curioso espectador.
Una anécdota informativa interesante y también algo triste
de resaltar, para los amantes y críticos del Arte es, sin duda,
que obras como la del Casón del buen retiro
“Y aún dicen que el pescado es caro” no puedan contemplarse
en estos momentos sino en exposiciones temporales como la de la Fundación
Caja madrid, hasta que se produzca la reapertura del propio Casón,
tal vez para el 2007 .
Si continuamos la línea de producción
del artista analizado, podemos vislumbrar como el desarrollo de éste
en su producción, con respecto a Picasso o al excéntrico
Dalí difiere sobremanera. La línea realista de producción
en Sorolla es una influencia definitiva como vimos, frente a las tendencias
vanguardistas con una producción más contemporánea
y fuera ya de las bases histórico iconográficas ya conocidas.
La diversidad del genio español requiere de una exposición
comparativa pormenorizada que, si bien no es factible aquí, por
no ser el propósito final del texto,
si es adecuado hacer mención de ella cara a los propios intereses
del lector para lo cual,la bibliografía ofrecida al final del
texto debe servirle de ayuda.
En la composición de “mi mujer con mis hijas”, actualmente
expuesta en la Fundación ya citada, se observa su característico
estilo abocetado, paradigma de parte de sus trabajos que, de este modo,
sienta la huella del impresionismo en la luz y el color, reafirmando
el traje y la postura de las modelos a base de dar una pincelada suelta
en la que el color va a transmitir esa sensación de realidad
y poética de la luz propias de su obra. Las poses de las modelos
son claras , las tres sentadas en un banco del jardín ,con bastante
probabilidad el de su propia casa. La madre ,Clotilde, aparece en el
centro con el rostro ladeado hacia la derecha, donde su aptitud propia
de una madre con sus hijas cogidas en un momento íntimo dándose
las manos en señal de cariño es sintomática.
La obra que aparece nos expone las similitudes y diferencias existentes
entre el autor británico Sargent y el autor de origen español
. Si bien los dos son luministas, queda claro que Sargent buscará
más una preferencia por un retrato detallado que ,en algunos
casos, connota tanto la influencia británica del siglo XIX en
el retrato ,caso del de la duquesa de Sutherland o bien con ese toque
orientalista más propio del Romanticismo francés.
Difiero en la opinión del comisario de la exposición T.
LLorens acerca de la superioridad de Sargent sobre Sorolla. Esa manía,
ya no del citado comisario, sino de gran parte de la crítica
y de la sociedad “culta” española de apreciar antes
lo extranjero que lo propiamente español, es y ha sido una de
las características más aciagas de nuestro panorama artístico
actual, por cuanto es más fácil mirar a lo extraño
y exótico como bueno antes que detenerse debidamente a contemplar
lo que más nos atañe.
El nacionalismo y con ello el espíritu de unión, también
aquí, como en la política y la misma sociedad se está
perdiendo.
Al pasar a un examen estilístico somero de la situación
nos damos cuenta de que son dos pintores de la luz y la elegancia, con
una destreza técnica envidiable cada uno en su terreno.
El británico tendrá esa capacidad para el retrato colectivo
o individual, preferentemente, de corte aristocrático y de la
alta burguesía (aunque durante su estancia en España quede
influido algo más por los temas realistas y populares).

En Sorolla se da un acercamiento a gentes de todo
tipo y condición, es una constante y no algo puntual como en
el inglés; desde pescadores, marineros hasta familias bien adineradas,
médicos, etc… que el pintor nos acercará con similar
destreza.
El detallismo compositivo del inglés frente al estilo lumínico
y bien abocetado del hispano.
Llorens afirma que el inglés es más espiritual, tal vez,
pero no por ello mejor pintor.
La luz de Sorolla es una luz cálida, poética que en Sargent
se torna a veces algo pálida, no insulsa ni carente de belleza,
sino un rasgo inherente al país y, porqué no,
a sus gentes.
Sorolla y la luz de Valencia se hacen uno ,se funden ,él se acerca
más a mostrar una impresión de la realidad española
en su conjunto. Sargent hará una pintura dotada del estigma social
de la alta burguesía o la aristocracia que,hacen de él
un pintor de “clase”,en éste será inusual
aquella flexibilidad mantenida por Sorolla durante toda su vida a representar
los distintos estratos sociales.
Como afirma la propia página web del Thyssen :
“Habiendo alcanzado el éxito relativamente pronto, tanto
Sargent como Sorolla pudieron, con sus recursos y su vocación,
dedicarse a la más moderna de las tareas artísticas: pintar
para sí mismos. El modelo de desarrollo artístico lineal
que los historiadores de la Modernidad tendían a imponer sobre
el arte del siglo XX ha oscurecido esta fase de su trabajo artístico;
un menosprecio similar al que también recayó en su día
sobre el Impresionismo tardío. La exposición tratará
de demostrar que, como ocurrió con Monet, en el caso de Sargent
y de Sorolla fue durante los últimos doce o quince años
de sus vidas cuando su obra alcanza la culminación de pasión
y excelencia pictóricas por la que debería ser finalmente
recordada”.
En la exposición del Museo Thyssen ( Sargent- Sorolla ) se destaca
en el español ese retrato abocetado frente al mayor perfeccionismo
del británico en los detalles. Destacables serán los famosos
retratos colectivos de denuncia como “Y aún dicen que el
pescado es caro” (1894) en la que podemos observar como uno de
los pescadores ,al parecer , ha volcado su barca y se halla atendido
en esos momentos por otros dos hombres. La denuncia social es manifiesta
en ese jugarse la vida que ha supuesto para el pescador y nos da pie
a entender el significado del cuadro. Otro retrato colectivo de bello
corte es la “vendimia de la uva”(1896) por su luminosidad
y el realismo logrado en una escena vital donde la musculatura de primer
plano del vendimiador causa una agradable sensación al ser subrayada
por la propia luminosidad sobre el brazo y la camisa. Los juegos lumínicos
se darán también en las otras dos composiciones que aparecen
en la misma sala ,uno acerca de “una investigación”
(1897) de un médico ,amigo suyo, que aparece sentado trabajando,
y en el que se subraya como centro de atención visual por la
luz de la lámpara con respecto al resto de personajes. Observamos
esa constante lumínica de Sorolla también en la “trata
de blancas”(1894) ,si bien aquí el cromatismo del lienzo
es mayor, aún conservando el realismo de la trágica situación
de las retratadas.
La grandiosidad de Sorolla puede verse en el retrato colectivo de 1896,
”Cosiendo la vela”, obra maestra del artista ,según
puede deducirse de los apasionados comentarios que se producen entre
el público que acude a ver la muestra y aún entre los
especialistas en la materia, que quedan prendados de la magia envolvente
de luz, color, texturas, calidez y cercanía de esta maravilla
pictórica.
Exaltación del virtuosismo del autor en plenitud creativa que,
hoy ,desgraciadamente para nosotros, se halla en manos de los Venecianos.
Otros cuadros que me han producido impacto dentro de la presente exposición
a destacar ” Mujeres en la playa ,Después del baño,
el retrato de echegaray, los retratos de Maria (uno mostrando toda su
plenitud y belleza, otro convalenciente ) o los autorretratos del artista
y Madre”(1895), cuyo boceto aparece en una tabla de pequeño
formato del propio museo y en el que se afianza ese momento tan especial
en el que su mujer, Clotilde, acaba de ser madre.
Luz, soltura técnica y sentimiento son las tres claves del éxito
de esta obra aún en nuestro tiempo.
La técnica abocetada, ese trazo que capta la impresión,
la esencia del personaje y que define más a éste que a
lo que le rodea será uno de los grandes logros de Sorolla en
sus retratos, muy distintos al detallismo de los retratos de Sargent,
cuya obra maestra en la representación de la belleza y la técnica
es Lady Agnew of lochnaw (1892) sólo comparable a la duquesa
de Sutherland que, actualmente ,se hallan en la Fundación.
Si la publicidad , los medios de comunicación y el marketing
empresarial son varios de los elementos indispensables que conducen
a la fama a los genios. Éstos ,como figuras relevantes de todos
los tiempos, son en cierto sentido, similares a las empresas y multinacionales
actuales, ejerciendo de máximos especialistas en esa labor publicitaria
y comercial de si mismos y de su obra.
(fin de la 1ª parte)

Artículo Formato WORD