En torno a la Reja de la Capilla MAyor del Real Monasterio de San Jerónimo de Granada

 

 

 

 

 

http://www.alonsocano.tk        ISSN: 1697-2899                   D.L:GR2134/2004

EN TORNO A LA REJA DE LA CAPILLA MAYOR DEL REAL MONASTERIO DE SAN JERÓNIMO DE GRANADA

Daniel José Carrasco de Jaime
Doctorando de la Universidad de Granada


Manuel Gómez-Moreno González hacía referencia en su guía de Granada al tema, así: <<(…) sus capillas están desmanteladas y sin las rejas platerescas que tuvieron, siendo más sensible aún la falta de la que cerraba el crucero, hecha en 1601 por Francisco de Aguilar (…)>> (1) .

Hemos querido empezar precisamente por esta nota acerca de una documentación que nosotros no hemos podido contrastar, y sin embargo, proponemos ampliarla y hacer una revisión del tema a través del corpus documental que hemos manejado, advirtiendo que parecía sumamente interesante el juego y todo lo que podía ofrecer en alas de enriquecer el conocimiento de nuestro patrimonio mueble.

Según el libro de constitución de la Orden jerónima, es decir, el libro becerro, la primera referencia a la obligación contraída por doña María Manrique de Lara es de 10 de abril de 1525. Este día, Juan Franco, agente de negocios de la Casa de Sessa en Granada, procede a la lectura de una concordia hecha y redactada por la duquesa de Terranova en base a una serie de capítulos dónde especifica la dote de su patronazgo. En su esencia resulta una declaración de intenciones para con la capilla mayor del monasterio; en manos de su contador, tal y como lo expresa ella misma, un instrumento de poder. En la redacción del texto que se halla inserto en el expediente titulado equívocamente <<RAZÓN DE LA DOTACIÓN DE LA CAPILLA MAYOR DE ESTE CONVENTO Y DE LAS ESCRITURAS QUE SE OTORGARON CON EL DUQUE DE SESSA EN QUE DIO A ESTE CONVENTO EL CORTIJO DE ANSOLA (…)>> (2) , y que no es sino la inserción a modo de memorial de los protocolos originales en el citado libro becerro, se dice claramente: <<(…) y porque sobre lo tocante al hacer y fabricar y dotar de la dicha capilla, y retablo, y reja de ella, (…), se ha de tomar cierto asiento y concordia (…)>> (3) . En la redacción de los capítulos establecidos dicho día, pero leídos por Juan Franco el 15 del mismo mes y año, éste alegó que <<(…) su señoría hará hacer el retablo y reja que en ella se ha de poner (…)>>(4) . La aceptación de estos capítulos por parte de los jerónimos tiene fecha límite de comunicación hasta el día de San Juan de junio de ese año.

Como se dice en el documento, Juan Franco queda obligado a hacerse cargo de todo lo referente al proyecto. Hay que dejar claro, no obstante, que el capital para costear la reja, en principio, no saldrá de la dote establecida por la duquesa. Dote de 50.000 maravedíes y 400 fanegas de pan que, los monjes jerónimos sólo pueden disfrutar una vez que los huesos de don Gonzalo Fernández de Córdoba se hallen depositados en la capilla. Además, establece prioritario que 20.000 de los dichos maravedíes de la dote, se habían de gastar en reparos de la capilla y ornamentos, y de no haberlos, en lo que mejor convenga a los frailes. Quiere decirse entonces pues que, tanto retablo como reja, se costearán in situ, al igual que pasó con la capilla, directamente de las rentas y haciendas que disponía Juan Franco como contador de la Casa de Sessa.

No hay que esperar mucho para documentar una reja dispuesta en la iglesia. Tan sólo hay que seguir ordenadamente las notas documentales que se insertan en el libro del Acta del Capítulo jerónimo (5) . Es en su folio 14 recto en el que se establece los contratos de capillas y capellanías, dónde se habla en primera instancia de la que se concedió a doña Lucía Rebollo; en concreto, la segunda del lado del Evangelio tras la reja de la iglesia nueva. Tres conciertos después, se inserta la decisión a favor de la duquesa de Terranova de la capilla mayor, la cual, todos sabemos que aconteció en 1523. ¿Qué queremos decir con esto?

La mala interpretación que bibliográficamente se ha hecho acerca de las fechas que limitan el período de fábrica y obra del templo de La Concepción Extramuros, ha negado históricamente el hecho de que sea el año de 1513, el momento que justifica el arranque de la fábrica de la iglesia tal y como la conocemos hoy. De 1513 a 1519 son años importantísimos que no han sido bien estudiados. Este año es el punto de inflexión que inaugura un nuevo orden para el asiento de la Orden en la ciudad. Se inaugura el Libro de Actas del Capítulo, además de que, se concede la primera de las capillas. En lo bibliográfico se ha mantenido un constante error que hizo prevalecer la construcción del claustro principal que se termina en 1519 como arranque de la vida monasterial en su nuevo asiento, y, nosotros no lo creemos así. El actual monasterio, grosso modo tal y como lo conocemos hoy, viene construyéndose desde 1496, y no desde 1500 ó 1505 como se ha referido a la mala interpretación de las dotes y concesiones reales. 1513 es el gran punto de inflexión porque en lo documental, la iglesia vieja pasa a denominarse como nueva. ¿Cuál es la iglesia vieja? No es como podría pensarse el morabito o ermita del Quemado como se la conocía y que se hallaba inserta en la Almoraba o huertas del Nublo. ¿Por qué no? Evidentemente, porque cuando se hace referencia a la iglesia vieja, se la cita igualmente con reja y capillas laterales tanto al lado de la Epístola como al Evangelio, y la ermita del Quemado, se corresponde, tal y como se cita en los inventarios del Hospital de Juan de Dios, con lo que actualmente es el portal y toda el ala administrativa del mismo, deduciéndose que era de muy reducidas dimensiones. La ermita del Quemado, una vez hecho el traslado definitivo en 1519, fue puesto en depósito del hospital primitivo el 31 de enero de 1520 quedando los frailes desvinculados al terreno.

¿Cuál es la iglesia Vieja? Esta es la misma que hoy conocemos bajo la advocación de Nuestra Señora de la Concepción, con la excepción de que para 1513, tan sólo se había erigido la nave principal y sus capillas. Las cuales estaban perfectamente cubiertas y empezaron a ser gestionadas a partir de la fecha. Ésta pasará a denominarse iglesia nueva, justo cuando se procede a labrar la capilla mayor, cosa que no ocurre en 1523 como pudiera pensarse, sino en 1519 como refiere Carlos V en su merced a la duquesa firmada con el sello por Francisco de los Cobos el 27 de marzo de 1523 cuando afirma que: <<(…) ahora por parte de vos, doña María Manrique, duquesa de Terranova, mujer que fuiste de El Gran Capitán, don Gonzalo Fernández de Córdoba, duque de Sessa y Terranova, marqués de Vitonto y de Santangelo, y Gran Condestable de Nápoles, ya difunto, en esta fue hecha relación que vos quería desacallar de edificar, la capilla mayor de la iglesia del dicho monasterio de San Jerónimo de la dicha ciudad de Granada que está comenzada a labrar para pasar y sepultar en ella el cuerpo del dicho Gran Capitán (…)>> (6) .
Hasta entonces, conocida como iglesia vieja en lo documental, estuvo tabicada justo a partir del pilar gordo y con una reja que separaba un pequeño altar. Quién sabe, si el Santo Entierro de Jacobo Florentino como señala el profesor Sánchez-Mesa. Todo parece indicar que esta reja sería provisional, lo cierto es que reincide en los documentos conservados de contratos anteriores y posteriores a la fecha de 1523 en que se da consentimiento desde Valladolid al patronato de la capilla mayor. La reja por tanto existió para 1513 y hasta mucho tiempo después. Sería posible pensar que la misma fue desmantelada por comodidad en el proceso de la obra, pero no lo creemos porque parece evidente que hasta 1543 en que Siloée no cierra la capilla, los monjes tenía obligación de cumplir actos litúrgicos, y como ocurrió años más tarde en la parroquial del Antiguo Colegio jesuítico de San Pablo —actualmente, santos Justo y Pastor—, para terminar su cabecera, se tapió la nave mayor y se erigió un retablo provisional que realizó Pedro de Raxis y Diego de Navas. Éste, era por tanto, un proceso cotidiano o habitual en la construcción de las capillas mayores de las iglesias. Hasta última instancia, no se levanta dicho tabique por lo que la reja y el altar provisional, sirvieron para oficios hasta mucho después. Es posible, incluso, que la reja fuera de aleación metálica y no de madera, extrañándonos el hecho de que en el concierto de 20 de abril de 1528 entre el burgalés y Juan Franco, no se haga mención ni a la reja, ni a los cenotafios (7) . Es posible que se tuviera pensado continuar con ella hasta no cerrarse la capilla. Veremos que la misma quedó desmantelada. Sin embargo, esto demuestra que la reja que pretendía la duquesa de Terranova no era la asentada por aquél entonces; y, de otro lado, advierte la incapacidad del contador para hacer firme y valedera su misión de acabar el proyecto, dejando de hacer el retablo, la reja y los cenotafios. Hay que esperar hasta 1568 para empezar a vislumbrar seriamente la existencia de un propósito para realizarla.

En el documento ce la cesión del libro de cuentas del Cortijo de Ansola —que no venta del título de propiedad—, Gonzalo Fernández de Córdoba, a la sazón III duque de Sessa y nieto del Gran Capitán, procede al <<(…) esparcimiento en el Cortijo de Ansola que es en el término de la dicha ciudad de Granada, las cuatrocientas fanegas (…) y que vos, el dicho prior y convento, seáis obligados a hacer la reja de la dicha capilla a lustra costa de valor de ocho mil ducados (…)>> (8) , lo cual establece el 30 de agosto de 1568, ante el famoso escribano Diego de Lisbona. Además, en el folio 106 del libro becerro, que contiene el dicho memorial que inserta como tercera parte la toma de posesión del patronazgo por parte del III duque, afirma: <<(…) y porque de la costa de la reja se bajarán dos mil ducados de precio en que Maeda, obrero, la tasó (…)>>.

Nada se dice de si es Juan o su hijo Asensio, pero parece evidente que Juan de Maeda tiene un papel muy relevante en todo el proceso del ornato de la capilla a la muerte de Siloée. No nos extrañaría nada que el modelo y traza que el duque tenía asentado con el prior y frailes sobre el retablo, lo hubiera realizado él mismo. A la larga, su intervención en el pleito judicial contra los frailes jerónimos, que es significativamente amplia, fuera un desquite contra los mismo por la aceptación en 1576 de la traza que aporta Juan de Aragón del retablo.

No sabemos diferenciar exactamente, qué significa todo esto, tenemos una reja de 8000 ducados, de los cuales, para el obrero Maeda —de ahí que saquemos a colación el nombre de su hijo Asensio—, se bajaron 2000 del precio de la tasación que realizó. ¿Costó la reja en sí, 6000 ducados? Sea como fuere, la reja se realizó o estaba ya hecha. Lo cierto es que los pagos se fueron realizando a razón de 20 ducados al mes a costa de las rentas del patronato de Diego de Siloée hasta 1578 en que, desaparecen curiosamente los recibíes; sea razón de ello el pleito quizás, lo cierto es que van cuenta de “Leandro de Palencia, maestro de hacer rejas”. Evidentemente, las cuentas no casan porque tan sólo discurren 10 años desde entonces y esto suma, tan sólo, 2000 ducados. Significa esto que la reja estaba terminada mucho antes de 1568 y para cuando se refiere el duque a la misma, ya estaba terminada y valorada. A razón de 20 ducados al mes por año, si pensamos bien, la reja estaba conclusa justo en 1543, fecha de la finalización de la labra de la capilla por parte de Siloée. La reja se comenzó a pagar en dicho año por tanto por el precio de 6000 ducados y, en 1568, todavía se le debía a Maeda 2000 ducados de su valoración y tasación. Ducados que no llegaría a cobrar nunca. Dos hechos advierten que la misma no quedó asentada en la capilla, además de la apoyatura documental: uno es el pleito que mantuvo el maestro con los jerónimos; y, otro, ahora sí, por facilidad para trabajar en el retablo, la solería, los cenotafios, la sillería de coro, etc.

Otro cantar es la nota documental. Según el acta del capítulo jerónimo, <<En treinta días del mes de noviembre de mil quinientos ochenta y cinco años, nuestro muy reverendo padre fray Juan de Santero, propuso al convento si les parecía que se hiciese una reja de madera en la capilla mayor pues, la otra que había, no le podía poner por su antigüedad y vejez y estaba hecha pedazos; vino el convento en ello que se haga pues que la de hierro no se puede poner ni hacer compuesto>> (9) .

Interesantísimo por tanto, y, que viene a ratificar nuestra anterior idea. Sin embargo, podrá deducirse entonces pues, que para la fecha, había asentado un retablo en la capilla mayor, y no me refiero al trazado por Maeda y comenzado a realizar por Diego de Aranda, López Pizarro y Francisco Sánchez, ni al concertado por Juan de Aragón con “cierta traza”, labrado por el Entallador del Rey, Martín Navarro junto a Rojas; sino al resultado del concierto de Lázaro de Velasco, con Aragón, Navarro, Navas, Rojas y Raxis, acabado ese mismo año. A todo lo cual, desde 1543 hasta 1585, fecha de cierre de la capilla la una, y determinación de nueva postura para hacer una reja de madera, la otra; han pasado 42 años en los cuales la reja de hierro de Leandro de Palencia ha terminado cediendo, torciéndose, y no se podía utilizar como arrastre si quiera para elaborar un compuesto que pudiera ser asentado en otro lugar.

Nuevamente, hemos de atender a la documentación contrastada en el A. G. Gr, para atisbar un razonamiento lógico de quién pudo entallar dicha reja de madera. Efectivamente, en el libro del arca general del Hospital de Juan de Dios, donde quedaron asentados todos los recibíes y sus conceptos varios, del aprovechamiento que hizo el monasterio sobre las rentas del patronato fundado por Siloée, Ana de Bazán y Francisco de Píñar, con motivo de la gobernación y general administración del mismo, aparece el nombre de Francisco Hernández López, maestro rejero que cobró 1650 maravedíes por la misma. Debe tratarse de éste asiento, en tanto en cuanto que una reja de la dimensión y características que es necesaria para cerrar la capilla, en caso de ser de metal, costaría de 4500 ducados en adelante. El asiento no especifica que se trate de la misma reja, sin embargo, puede determinarse que el hecho mismo de que aparezca en el libro del arca hospitalario y en el memorial de la cuentas de los patronatos citados con respecto al pleito entablado por ambas órdenes, es más que significativo.

Francisco Hernández López o Francisco López, no es un maestro rejero desconocido. Ni para nosotros, ni para los jerónimos entonces. El mismo es el discípulo del gran maestro rejero Juan Álvarez de Molina. Ambos de mancomún vimos en nuestro estudio sobre el retablo de la capilla del Hospital de Santiago en Úbeda(10) , que se concertaron en multitud de ocasiones. Incluso, con Juan Rodríguez de Ávila para su capilla del monasterio de San Jerónimo de Granada. Éste quedó como heredero legítimo de don Diego Sánchez de Ávila quién, en 1530 <<El padre fray Diego de Linares, dio una capilla en la iglesia que es la segunda después de la reja de la parte de la epístola a Diego Sánchez de Ávila, Jurado de esta ciudad el cual dio a la casa ochenta mil maravedíes y es obligado a adornar la capilla>> (11) . <<(…) la cual dicha reja hemos de hacer conforme al dicho pergamino sin quitar ni poner dicha alguna, excepto que en el lugar del coronamiento (…) hemos de hacer seis pasos de La Creación del Mundo y (…) un Crucifijo, el cual, dicho coronamiento ha de ir a una haz y la moldura de un águila y filete y los dichos pasos (…) ha de ir de la forma y manera que vos el dicho Juan Rodríguez de Ávila nos lo enviaseis dibujadas, es condición que los frisos de la dicha reja han de ir a dos haces de la forma, manera y hechura que están en la reja del Camarero Vago de la Iglesia de San Pablo de esta ciudad de Úbeda (…)>>(12) .

No sabemos cuáles son las circunstancias reales del por qué, tras 16 años después de estar asentada la reja de madera y no dar pie a reparar la de Palencia, la capilla mayor del monasterio, no tiene reja que la cierre, pues <<En veinte días del mes de abril de mil y seiscientos y un año, nuestro padre fray Gabriel de San Jerónimo, propuso al convento que, por la obligación que teníamos al hacer la reja de la capilla del Gran Capitán, que de la cosechas de lanas que se tienen de coger este año de mil y seiscientos y un año, se aplicasen mil ducados para que se comenzase a hacer la dicha reja, vino todo el convento en ello que se hiciese así, y con mucho más si se padese hacer fecho at supra día y mes y año, y lo firmaron de sus nombres >> (13) .

El documento ata todo lo anterior con la realidad de la cita de Manuel Gómez-Moreno con la que dimos comienzo a nuestra disertación sobre la reja de la capilla mayor del monasterio. Si con la ampliación del retablo a cargo de Navas y Raxis sobre traza de Orea, fue o no necesario el desmantelar la reja, mejor de esta manera siendo de madera. Sin embargo, el retablo no se concluye hasta finales de 1604 por tanto, la reja no se asienta hasta la fecha y, el 20 de abril de 1601, tan sólo se dispone hacerla, no quiere decir que Francisco de Aguilar la tuviera para el mismo año.

NOTAS:

(1)GÓMEZ-MORENO GONZÁLEZ, Manuel. Guía de Granada, Granada 1889. Edición moderna de 1992. Pp. 365.

(2)Archivo Histórico Nacional (AHN), Clero, Secular-Regular, Orden de San Jerónimo, Libro 3692. Libro Becerro de Constituciones. Folios 86 r – 113

(3)Ibídem, fol. 86 vº.

(4)Ibid, fol. 89 vº.
(5)Archivo Histórico Nacional (A. H. N.), Clero, Regular-Secular, Libro 3696 del Libro de Actas del Cabildo de 1513 a 1676.
(6)Archivo Histórico Nacional (AHN), Clero, Secular-Regular, Orden de San Jerónimo, Libro 3692. Libro Becerro de Constituciones.

(7)Fondos del archivo de Hacienda en Granada.GÓMEZ-MORENO MARTÍNEZ, Manuel. Las águilas del renacimiento español. Bartolomé Ordóñez. Diego de Silóee, Pedro Machuca, Alonso Berruguete. 1517-1558. XARAIT Ediciones, Madrid 1983.

(8)Archivo Histórico Nacional (AHN), Clero, Secular-Regular, Orden de San Jerónimo, Libro 3692. Libro Becerro de Constituciones. Folios 101 r – 101 vº

(9)Archivo Histórico Nacional (A. H. N.), Clero, Regular-Secular, Libro 3696 del Libro de Actas del Cabildo de 1513 a 1676. Folio 67 vº.

(10)CARRASCO DE JAIME, Daniel José. El retablo de la Capilla del Hospital de Santiago en Úbeda: estudio y documentos. Una aproximación a la obra de Pedro de Raxis. Trabajo de Investigación tutelada. Dir. Antonio Juan Calvo Castellón y José Manuel Gómez-Moreno. Granada 2005.

(11)Archivo Histórico Nacional (A. H. N.), Clero, Regular-Secular, Libro 3696 del Libro de Actas del Cabildo de 1513 a 1676. Folio 14 vº.

(12)Archivo Histórico de Úbeda (A.H.U), Legajo 527, pieza 2, folio 3 vº.
(13)Archivo Histórico Nacional (A. H. N.), Clero, Regular-Secular, Libro 3696 del Libro de Actas del Cabildo de 1513 a 1676. Folio 114 vº.



BILBIOGRAFÍA


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