LA NOCHE DE LOS MUERTOS VIVIENTES (1968)
http://www.alonsocano.tk        ISSN: 1697-2899                   D.L:GR2134/2004

 

 

 

 

 

LA NOCHE DE LOS MUERTOS VIVIENTES (1968)


Lorena Fernández Carrillo
Lda. en Historia del Arte.


La noche de los muertos vivientes de George A. Romero en 1968 supuso toda una provocación a la moral conservadora de la industria hollywoodiense: pecando con escenas de canivalismo, asesinatos que se saltan hasta el mandamiento “honrarás a tu padre y a tu madre”, muertos que se levantan de sus tumbas sedientos de sangre… pero que al final, resultan no ser “los malos” de la película. Se trataba de una película local, llevada a cabo por una pandilla de amigos de Pennsylvania. En 1967 un grupo de cineastas, profesionales de la información, parientes y amigos se iban reuniendo para ir dando forma a un proyecto que parecía imposible realizar: crear una película. Se decantaron por el género del terror porque obviamente carecían de presupuesto y no tenían caballos para hacer una película del oeste que era lo que estaba de moda, como afirman el director George A. Romero y el guionista John A. Russo en una entrevista. Ya habían hecho sus primeros pinitos en el mundo de la publicidad y rodado varios cortos. Romero escribe una historia sobre una invasión de cadáveres resucitados por el efecto de una misteriosa radiación.


En un principio, el film titulado Monster Flick no debía costar más de unos pocos miles de dólares, pero acabó costando mucho más del doble, aun así resultó poco para una producción de 35 mm. También se barajaron los títulos Anubis, que hace referencia al dios egipcio de los muertos; después se adapta el guión y se llama La noche de los devoradores de carne. Para abaratar costes decidieron grabarla en blanco y negro, trabajar con actores desconocidos y con un equipo de aficionados que tenían que compaginar el rodaje con sus obligaciones diarias. Uno de los zombies era un carnicero que aportó la mayor parte de la materia prima para la escena de la comilona que se dan los zombies.


Quien interpreta al padre de familia colaboró con los efectos de sonido, hizo las fotos del final de la película; su mujer fue la encargada del maquillaje. Hay que reconocer que los participantes del rodaje se conformaron con poco: su sueldo fue de 1$ por cada día de rodaje y una camiseta en la que ponía “Yo fuí un zombie en La noche de los muertos vivientes.” Para el vestuario usaron fondos de cajón, ropa para tirar, sábanas, etc. Se rodó en verano, con mucho calor y mosquitos que acudían a la casquería. El maquillaje se deshacía y había que volver a hacerlo. Es una película en la que las circunstancias de la producción ayudaron mucho, incluso la mala iluminación le agregaba realismo.

La presión del cine independiente de Nueva York y de California fue decisiva en los últimos cambios de orientación de la industria de Hollywood. En palabras de Román Gubern en su artículo “El cine contemporáneo”, debe explicarse por el hecho de que el público joven, y especialmente el teen-ager, se ha convertido en el principal cliente de las salas de exhibición, mientras sus padres prefieren quedarse en casa viendo la televisión, definida como un medio de comunicación más conservador y hogareño.

Se rodó durante 7 meses y costó 114.000 $, sin contar el pago de la copia para cines. La Columbia quiso hacerse con la película pero haciéndole cambios muy radicales como el de modificar el final y rodarla en color, propuesta que Romero rechazó. Lo que no sabían ni podían saber era que la película provocaría una enorme conmoción… Se hizo una póliza de seguros por valor de 50.000 dólares para cualquier persona que muriese de un ataque al corazón mientras veía la película, un reclamo publicitario muy audaz. En pocos años se convertiría en un auténtico clásico del terror, y concretamente, del horror. Y más de tres décadas después en poco menos que una leyenda.


Las primeras críticas no fueron muy buenas, sin embargo, ya que el New York Times fue tajante: “una película desagradable hecha por gente de pueblo”. Tampoco le debió agradar a la revista Variety: “es una orgía total de sadismos”. A pesar de estas críticas iniciales, La noche de los muertos vivientes recaudó millones de dólares en las taquillas. La película de George A. Romero tiene seguidores en todo el planeta e inauguró un modelo estético de película que abrió el camino a decenas de producciones que aterrorizaron a millones de personas.

En una granja de Evans City dos personas que atemorizadas se han refugiado allí escuchan las noticias con atención. En seguida se percatan que no están solos: cinco personas más estaban escondidas en el sótano de la granja. Todos escapan de lo mismo: decenas de zombies hambrientos. Los personajes discrepan para llegar a un acuerdo para salir de allí. Dos de ellos intentan escapar en el coche pero en el momento que van a echarle gasolina los zombies les atacan y el coche explota con dos de los protagonistas dentro, la pareja de novios, personajes que empatizan con el espectador mueren nada más empezar la película. Los zombies ven su oportunidad y se acercan al coche. Los muertos vivientes se acercan a los cuerpos calcinados, los despedazan y se reparten los trozos entre todos; vemos cómo disfrutan comiendo intestinos, huesos con carne… y uno de ellos está feliz mientras devora una mano ante la mirada atónita de los que se habían quedado en la casa. En esta escena lo que de verdad se comían los zombies eran trozos de jamón como un asado con salsa de chocolate; la mano se hizo con arcilla cubierta también con jarabe de chocolate. Los responsables de la película dijeron que la cosa daba tanto asco que casi no hizo falta maquillar a quienes no iban de zombies porque ya parecían bastante mareados.

Un verdadero fenómeno del horror, fue el principio de un subgénero, quién lo iba a decir, una nueva experiencia dentro del terror. Fue un puente entre las clásicas películas de horror y las nuevas. Tanto por la brutalidad de los sucesos, como por la aparición de cuerpos mutilados, intestinos y trozos de cadáveres devorados por los zombies, además de los ataques audiovisuales hacia el espectador como los estallidos de cristales o los faros cegadores. Hasta esta película, las películas de horror no buscaban asesinatos violentos en la pantalla, no mostraban secuencias gore de esta magnitud ya que en lugar de esto, se proyectaban sombras en la pared, como sucedía con el vampiro Nosferatu. Toda la acción del terror solía ocurrir fuera de la cámara. Según Román Gubern, al lado de La noche de los muertos vivientes, las anteriores fantasías necrómanas de Drácula y Frankenstein se convirtían en ridículas. Como nos enseña el director Guillermo del Toro, “el horror enseña, el terror no.” En 1960, Psicosis de Alfred Hitchcock veíamos cómo se apuñalaba a la víctima pero no se veía la herida. Varias publicaciones, entre ellas Reade’s Digest advirtieron al público que habían fuertes escenas de canivalismo que podían impactar. Impactaba además la oscuridad del film, por estar rodado con una imagen granulada, la soledad de la granja y su localización cercana al cementerio pero situada en no se sabe qué lugar, la claustrofobia espacial física y psíquica de los 7 personajes que no se comprenden y la claustrofobia temporal ante la amenaza de la multitud de zombies que se multiplicaban a cada instante y que intentaban entrar en el lugar. Claro que la violencia imperaba en los medios de comunicación de la sociedad americana del momento, de la misma manera que lo hacía en los medios de comunicación de la película (la radio, el televisor) presentando el desmoronamiento del mundo. Y es que en 1968 la Guerra del Vietnam se alargaba demasiado, la guerra fría imperaba en los medios de comunicación, Kennedy y Luther King morían en atentados.

¿Cómo podían matar a los personajes que caían bien? Como afirma Stuart M. Kaminsky en Cinefantastique: “El ordinario sheriff sobrevive, los insensibles de la televisión sobreviven; y la familia, el héroe, y los valores del individualismo tradicionales norteamericanos se destruyen”.


El personaje principal afroamericano encerrado con gente histérica y egoísta, constantemente tiene que lidiar con el padre de familia, un hombre autárquico que se propone ser el líder, que demuestra ser sexista y racista. Casi todo es sorprendente en esta película como el introducir temas de contenido social para la reflexión más allá de una mera película de terror. Hay como una histeria anticomunista recorriendo toda la película: el control de las armas, la dinámica familiar, la discriminación racial…El hombre es un lobo para el hombre. Al fin y al cabo, se trata de luchar por la supervivencia humana, y uno a uno irán cayendo… Duane Jones dio al personaje mucha profundidad y lo hace fácil para que el público simpatice con él: es quien ayuda a todos y logra poner un poco de orden. George A. Romero aclaró a los medios de comunicación que eligió a Duane Jones por ser el mejor actor que se ajustaba al perfil del personaje.


Lo chocante no sólo fue que el protagonista fuera de color sino también que siendo el último superviviente lo mataran al final de la película, no a manos de los zombies sino a tiros por la policía, una manada de blancos. Por si fuera poco, también lo queman. Bárbara es la chica que huye del cementerio tras la muerte de su hermano justo a los pocos minutos de empezar la película. La protagonista parece que sólo sabe gritar y gritar; una vez en la casa se encuentra en un estado catatónico y se moverá tan torpemente como lo podría hacer un zombie. En el remake de 1990 de Tom Savini esta chica tomará más protagonismo y será una mujer valiente capaz de defenderse por sí misma: los tiempos han cambiado en la sociedad americana. No obstante, Judith O'Dea afirmaba que su personaje en 1968 no dejaba de tener un comportamiento honesto y natural ante las circunstancias, estaba claro que no era una mujer heroína pero que sí reaccionó, en el momento en que los visitantes logran entrar en la casa, justo antes de fallecer.

La dirección de Romero es excelente lejos de la espontaneidad formal del “New American Cinema” o del “cine underground”, estamos hablando de un director que conoce el lenguaje cinematográfico: panorámicas para las escenas de los zombies, inquietantes contrapicados para sus rostros, travelling a ras del suelo, secuencias sin desperdicio como las del coche entrando y saliendo del cementerio, o la escena de la caja de música… a las que añade con su propia cámara que era bastante pesada técnicas más novedosas como las del zoom (brusquedad de tomas hechas a mano que dan un realismo muy efectista) en momentos cumbres (Bárbara al subir las escaleras se encuentra con un cadáver en descomposición o aquella escena célebre en la que una niña zombie va a acabar con su propia madre).
Cajas de música, niños siniestros… son elementos que se siguen repitiendo cientos de veces hasta en el cine de terror de nuestros días. Quienes hayan visto alguna película de zombies sería bastante interesante que vieran La noche de los muertos vivientes de George A. Romero, el origen de todas ellas, para así poder conocer el llamado fenómeno sociológico zombie desde los años 60 hasta el siglo XXI. Zack Snyder, entre tantos cineastas, ha vuelto a resucitar a estos personajes carcomidos por la muerte en su Amanecer de los muertos del 2004 (remake de Zombie de George A. Romero), encontrándose hoy día con el proyecto de Army of the Dead, otra de zombies, tras el éxito de 300.


Múltiples homenajes a este film se han estado haciendo como el de Señales de M. Nigh Shyamalan del 2002 o como el de Dog Soldiers, la ópera prima de Neil Marshall, director inglés que promete y a quien no hay que perder el ojo dentro del género del terror, ya que tras haber realizado la magnífica The Descent, ha dirigido en el 2008 Doomsday: El día del juicio. No olvidemos la comedia inglesa Zombies Party, de Edgar Wright y Simon Pegg, ni tampoco La tierra de los muertos vivientes del 2005, la 4ª película de zombies de G. A. Romero, quien ha creado varias más como esta última sobre El Diario de los Muertos, un film a modo de falso documental –como Rec, Quarantine o Monstruoso- en el que un grupo de jóvenes se tropieza con un grupo de zombies. Como podemos ver, el tema de la resurrección de los muertos está de máxima actualidad.


BIBLIOGRAFÍA
- Giannetti, Louis. Understanding movies. Prentice Hall, 1993.
- Gubern,Román. Cine contemporáneo. Barcelona: Salvat, 1974.
- Gubern, Román. Historia del cine. Barcelona: Dánae, 1969.
- Kendall, Phillips. Projected Fears: Horror Films and American Culture. Praeger Publishers, 2005.Losilla, Carlos. El cine de terror, una introducción. Barcelona: Paidos, 1993.
- Russo, John A. Night of the Living Dead. Commonwealth Pubns Inc, 1997.

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