De Vuelta

 

 

 

 

 

http://www.alonsocano.tk      http://perso.wanadoo.es/alonsocano1601                    ISSN: 1697-2899                   D.L:GR2134/2004

DE VUELTA

Mª del Carmen González Parra
Diplomada en Arquitecta Técnica

Pero…también existe la “morriña-granaina”, es ese mismo sentimiento con base a distinto paisaje, distinto clima, distinto carácter el de sus gentes, pero en definitiva igual añoranza por lo que deja atrás, aunque sólo sea por breve espacio de tiempo.
Esa sensación de alejamiento, lo experimenta el “granaino” casi con la inmediatez en que inicia un viaje que lo aparta de su tierra y de su entorno. Se comienza por mirar el paisaje que va quedando atrás clavado y que así permanecerá en su memoria mientras dure la ausencia. Después vendrán los recuerdos de olores, colores y sonidos que traen a la mente casi de continuo la presencia añorada de calles, plazas, jardines y gentes.

“entre sus amistades, decía que lo que más le gustaba de sus viajes, era el regreso a Granada, cuando se reconciliaba nuevamente con los paisajes, con los monumentos, con las calles, con la historia de la ciudad, con la literatura granadina del siglo XIX. Desde la que hicieron los famosos “nudos de cuerda” con Pedro Antonio de Alarcón a la cabeza, hasta la de la “cofradía del avellano” con Ganivet” (una mujer y su sombra).

Cuando se acusa la sensación de soledad, cuando se cierran los ojos y vemos en sueños La Alhambra, que todo lo domina, y vamos, con la imaginación, haciendo un recorrido pequeño, pero tan evocador como puede ser el trazado urbano desde pase de los Tristes hasta Plaza Nueva, andando despacio, saboreando cada paso por la Carrera del Darro por el cauce descubierto del río, la mirada en cada trecho para observar, o quizás ser observados, por las “Torres del Castillo Rojo” que se asoman como si quisieran mirarse en las aguas del río; seguimos serpenteando por ese cauce que nos sorprende por momentos a cada paso.

Comenzando, entonces, por el paseo de los Tristes, Esta plaza corre paralela al Río Darro y su nombre se debe al hecho que anteriormente los cortejos fúnebres pasaban por aquí antes de subir al cementerio detrás de la Alhambra. También se llama el "Paseo del Padre Manjón", el cura que fundó una escuela para los niños pobres en el barrio de Sacromonte (Escuela Ave María) y se puede ver su busto al otro lado la fuente, que no es la original.

Se construyeron tanto la plaza como la fuente original en el año 1609 cuando se remodeló la zona y siempre ha sido un lugar muy animado. Antiguamente, se celebraban fiestas aquí y en otros tiempos, se cubrió el Río con tablas para formar un escenario para corridas de toros, juegos, obras, etc.

Al lado, hay una pequeña casa cuadrada (que se construyó 1609) donde tocaban los músicos en las fiestas. Los alguaciles y los funcionarios utilizaban la planta baja, y el concejo municipal ocupaban la segunda planta, con los músicos en la última planta. En el siglo 18 se lo vendió, y fue utilizado como alojamiento. Ahora, ha sido restaurado y es la sede de la Asociación Histórica y Cultural de Granada.

Y si comenzamos a descender, a nuestra derecha, el Convento de San Bernardo, nacido de la unión de dos beaterios carmelitas, que en sus orígenes estaban dedicados a la educación de niñas nobles y de los cuales fue su inspirador San Juan de la Cruz. Las hijas del escultor Pedro de Mena fueron pioneras en la fundación del que sería Convento de la Orden Cisterciense y que data del año 1682. Del mencionado Pedro de Mena son las estatuas a tamaño natural de san Bernardo y de San Benito que hay en el interior de la iglesia.

Algo más abajo y situado también en la Carrera del Darro, está el Convento de Santa Catalina de Zafra. Fundado en 1520 por Doña Leonor Torres, viuda del Secretario de los Reyes Católicos. Restaurado tras un incendio en el año 1678, presenta una portada renacentista del estilo de Siloé. En su interior un retablo del siglo XVIII con imágenes de Santo Domingo y Santa Catalina.

A la izquierda, en una recoleta placeta empedrada y con cruz en el centro se encuentra la iglesia de San Pedro y San Pablo. Se edificó esta en el solar de otra iglesia derribada en 1559, la que hoy conocemos comenzó su construcción en 1567, su portada es de Pedro de Orea autor de las estatuas de los titulares, San Pedro y San Pablo. La del lateral es traza de Juan de Maeda y ejecución de Sebastián de Lizana, coronada esta por una estatua de la Inmaculada de la escuela de Mena.

Casi en frente a la mencionada Iglesia, nos encontramos con la casa de Castril, que hace esquina con la calle de Zafra. Este bello palacio granadino tiene portada de Sebastián de Alcantara, profusamente decorada, con dintel guarnecido con armas formando cenefa. Destaca una reproducción de la Torre de Comares. Un segundo cuerpo representa escudos sostenidos por niños. En el tercer cuerpo y correspondiendo al piso principal, se abre un balcón decorado con pilastras y a los lados adornos rematados con medallones con cabezas esculpidas. Ala derecha otro balcón de esquina con columna central, ostenta encima el lema “esperándola del cielo”. En este edificio, desde 1929, se encuentra ubicado el Museo Arqueológico.
A pocos pasos más y frente a los restos del puente que cruza el rio, puente llamado del Cadí, que unía la Alhambra con el Albaicín (construido en el siglo XI) y del que queda solo parte del arco de herradura de la puerta que lo defendía, encontramos una muestra distinta de nuestra historia, “los Baños Árabes”, conocidos como Bañuelo, anteriormente, estos baños formaban parte de la Mezquita del Nogal que se situaba aquí. Fueron construidos en el sigo 11 y se los consideran como unos de los baños más antiguos y completos de España. Fue un lugar de reunión para los vecinos, que venían aquí para cortarse el pelo o para masajes. Había un horario para los hombres y otro para las mujeres, quienes raramente saldrían de sus casas (excepto para ir una vez a la semana al cementerio o una o dos veces al mes a los baños). Las novias también vendrían aquí antes de casarse. Restaurados en 1928, constan de varios aposentos cubiertos de bóveda de ladrillo con tragaluces de vidrios coloreados en sus orígenes y actualmente en vidrio incoloro. Se puede entrar a los baños a través de una casita que se construyó en épocas cristianas. Al final de un zaguán, hay un patio con una alberca y de aquí, puedes acceder a los baños, con sus tres salas: la sala de refresco, la sala central, y finalmente la sala caliente. Las columnas vinieron de unas ruinas romanas y visigóticas y los agujeros octagonales y estrellados permitían que entre la luz y salga el vapor. También ayudaban a reducir el peso del techo.

Finalizada la Carrera del Darro y como preámbulo a Plaza Nueva, otra emblemática Iglesia: Santa Ana, situada en la plaza del mismo nombre. Es esta una de las construcciones en ladrillo visto más bellas de la ciudad, edificada sobre la Mezquita Almanzora, fundada por el rey Zirí Badis. Se construyó según proyecto de Siloé a mediados del año 1537 y se terminó en 1548, menos la torre que se le agregó entre 1561 y 1563. Su portada plateresca presenta escudos y hornacinas con imágenes de las Santas Ana, María Jacobi y María Salomé y un medallón de la Virgen y el Niño. La torre con balconcillos afeminados, tiene un chapitel adornado con azulejos blancos y azules.

Junto a esta Iglesia de Santa Ana, nos podemos deleitar contemplando el Pilar de l Toro, así llamado por tener en el centro de su frontal una cabeza de dicho animal, de cuyas narices salen dos caños de agua, en sus extremos figuras de jóvenes que portan sobre sus hombros jarras de agua, todo el conjunto está elaborado en piedra gris, conocida como mármol de Sierra Elvira, y es obra de Siloé. Hasta 1940 estuvo colocado a la entrada de la calle de Elvira.

Ubicados ya en Plaza Nueva, que está edificada sobre la bóveda del río Darro, Los cristianos la llamaron "nueva" porque fue la primera plaza que crearon, en el siglo XVI. Querían cubrir el río en un lugar donde ya existían varios puentes, pero que ya no eran suficientes para dar paso a todo el tráfico que subía y bajaba entre la ciudad baja y la Alhambra. Así, se terminó por embovedar una ancha superficie que formó este gran espacio público, que pronto se convirtió en uno de los centros más importantes de Granada y se dice que se celebraban torneos y corridas de toros aquí y también las ejecuciones públicas, según miramos, en el lateral derecho se encuentra el bello y antiguo palacio de la Chancillería, construido para residencia del Tribunal Superior que establecieron los Reyes Católicos en Ciudad Real y que se trasladó a Granada en 1505. El edificio se construyó en 1581 y posteriormente se hicieron Fachada y escalera. Tiene un gran patio central en alto, precedido de un vestíbulo con escalinata y cinco arcos en su frente. El superior, con columnas dóricas de mármol que soportan veinte arcos de medio punto. Muchos de sus detalles recuerdan a los palacios romanos y florentinos, dividida la construcción en dos piso, se abre al exterior por tres puertas adinteladas; la central con arco de medio punto en su parte superior con granadas y un león, las laterales coronadas con frontones curvos y ventanas encima. En el cuerpo segundo se abren seis balcones con columnas corintias y encima antepechos con balauntres de piedra. Un balcón central con columnas apoyado en grandes mensuales. En el centro de la fachada se haya un templete para el reloj, obra de herrería de finales del s. XVI. Esta edificación actualmente es el Palacio de Justicia, es decir alberga el Tribunal Superior de Justicia de Andalucía.
Todo este recorrido se ve además salpicado de viviendas que guardan reminiscencias de los siglos XVI y XVII. Es lugar muy frecuentado y pintoresco, pero que se admira más, si cabe, si se está lejos, y casi se puede sentir la impresión del que pasea por ese lugar por primera vez.

Este círculo de sensaciones, también se puede trasladar, cuando coincide nuestra ausencia con cualquier fiesta, celebración o conmemoración propia de nuestra tierra. Si se trata del Corpus, por ejemplo, desearías oír las campanas de la Catedral animando la salida de la procesión, o ver la muchedumbre en las calles granadinas bajo los toldos que tratan de paliar los rayos del sol y calles alfombradas con hierbas olorosas. Te duele no estar entre la gente de la “pública” que anima las fiestas con la “Tarasca” , erguida sobre el dragón que arroja fuego por la boca y que muy coqueta se pasea por las calles del centro, exhibiendo la moda femenina.
He apuntado esta fiesta tan nuestra, pero igual daría si se tratase de Semana Santa, Día de la Cruz e inclusive las fiestas de nuestro propio barrio.
Todas estas reflexiones, son las que en varias ocasiones de mi vida, me han hecho sentir, o más bien debería decir, padecer, la “morriña”, origen de mi entusiasmo cuando, como el cantante de nuestra ciudad….”vuelvo a Granada”, y puedo ver, oler, sentir y respirar todo el encanto de una ciudad que cuanto más se vive, más se añora.


BIBLIOGRAFÍA:
http://www.granadamap.com/plazanuevasp.htm
*Las fotografías son original de la autora.

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