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Germain Boffrand (1667-1754) es sin lugar a dudas uno de los grandes arquitectos
y decoradores del período de la Regencia y Luis XV, su genio creador
se manifestará particularmente en los dos proyectos que realiza para
el castillo de Malgrange en Jarville, cerca de Nancy (en torno a 1712). En
estas líneas intentaremos poner de manifiesto al lector cuales fueron
los modelos que utilizó como referentes a la vez que las posibles aportaciones
que supusieron sus proyectos para obras futuras.
Cuando en 1708 muere Hardouin-Mansart, el duque de Lorraine encarga su sucesión
a Boffrand, al que nombra primer arquitecto. En Nancy levanta algunos hoteles
(el de Hautoy, de Custines, de Vitrimont, de Curel) destacando el de Craon,
usado posteriormente como referente por Emmanuel Héré de Corny
para ordenar la plaza de la Carrière. En Lorraine, edifica el castillo
de Lunéville que se inspira libremente en Versalles, sobre todo en
el Trianon.
Como
los trabajos que estaba llevando a cabo en Luneville y Nancy eran prioritarios,
no sorprende que el palacio de La Malgrange, proyectado el último,
fuese el primero en abandonarse. El 22 de Febrero de 1712, Boffrand somete
sus planos a la Academia de Paris. En 1715, según la anécdota
relatada por varios autores, una reflexión critica del príncipe
Max-Emmanuel, de paso por Lorraine, adelanta de un modo prematuro el fin del
edificio. Según él, la Malgrange estaba demasiado cerca y a
la vez demasiado lejos de Nancy. Lo cierto es que este comentario tuvo el
efecto deseado por su autor debido a que será ese mismo año
cuando se retomen los trabajos del palacio de Nancy, quedando abandonado el
de Malgrange que por estas fechas no había ido mas allá de los
jardines. Las columnas del cuerpo central fueron transferidas a Notre-Dame
de Bon-Secours, iglesia fundada cerca de aquí por Estanislao (rey destronado
de Polonia que embellece la ciudad hasta darle su aspecto actual) para albergar
su sepultura. Estos son los únicos restos del castillo, a partir de
aquí haremos un breve análisis de cada uno de los proyectos:
LA MALGRANGE I:
Este
proyecto estaba sujeto a una fuerte tradición autóctona. El
punto de partida es Vaux-le-Vicomte que, a comienzos del siglo XVIII, ya había
inspirado dos castillos construidos para clientes del mundo de las finanzas,
Champs por Bullet-de-Chamblain y Montmorency por Cartaud.
La diferencia es que Boffrand aquí va mas lejos añadiendo un
nuevo tramo que le otorga mas profundidad, facilitado por la introducción
de patios de luces que permiten la existencia de habitaciones secundarias
a la vez que dota de una mayor iluminación las principales. Esta solución
tiene posiblemente su origen en ciertos estudios hechos por Mansart poco antes
de que Boffrand dejara su taller.
Con este edificio nos encontramos ante un anuncio de lo que será el
espíritu neoclásico. Se aprecia un cierto paralelismo, en lo
concerniente a las elevaciones, entre Malgrange y el Wanstead de Colin Campbell,
obra fundamental del neopalladianismo británico. Este acercamiento
es el que sitúa a Boffrand en la cabeza de la evolución del
arte de su tiempo. Se observa también que Jadot (1710-1761), alumno
lorenés de Boffrand, debió imitar treinta años mas tarde
el proyecto de su maestro en diversos trabajos.
Si Malgrange II, desprovisto aparentemente de techumbre, posee un gran aire
italiano, en Malgrange I, la forma de su tejado delata una clara influencia
de la arquitectura francesa, en este caso de Le Vau. De este maestro deriva
el uso de pilastras de orden gigante en los cuerpos adelantados de los ángulos,
como ocurre en el ya mencionado Vaux-le-Vicomte.
La portada del jardín, donde destaca el salón oval, es articulada
mediante columnas adosadas en contraposición a las seis exentas de
la principal que, de no ser por la escalinata, podría favorecer la
bajada del coche a cubierto. Es precisamente este pórtico el que parece
presentir el Neoclasicismo al que antes aludíamos.
En los quince grabados que Morey hace del castillo, hallados en la biblioteca
municipal de Nancy, encontramos un detalle llamativo al ver como Boffrand
dota de una misma altura el vestíbulo y salón oval cuando, quizás,
lo más habitual hubiera sido utilizar este recurso para destacar la
habitación de mayor significación.
Una última cuestión es saber si el proyecto conocido por el
grabado no fue reducido un poco antes de su ejecución, a esta conclusión
se ha llegado tras ver un retrato de Léopold donde aparece el castillo
con menores dimensiones al reducirse en un tramo los cuerpos retrotraídos
de la fachada. De haberse llevado a cabo, Boffrand se hubiera visto en la
necesidad de adaptar el edificio a las condiciones del terreno mediante excavaciones.
El propio autor, que analizó la topografía de la zona, decidió
emplazar el cuerpo principal del edificio sobre la ladera, donde la pendiente
era más suave y apta para hacer los grandes jardines que rematarían
con la rivera del Meurthe, que forma un canal natural, creando así
un termino de la ladera muy ornamental que, estéticamente, iría
acompañado de un elevado monte a la derecha de la construcción
y unas bellísimas vistas de la ciudad de Nancy y el valle de Boussière
por la izquierda.
MALGRANGE II:
El
segundo proyecto es posiblemente el más espectacular o cuanto menos
original, en el hace uso de una planta en X donde una monumental rotonda haría
de núcleo del que saldrían cuatro potentes alas. Este esquema
no es novedoso sino que se remonta al renacimiento con las figuras de Serlio
y Cerceau. Lo cierto es que posiblemente Boffrand tuvo como referente los
planos que Fischer von Erlach (tras su regreso de Italia) proyectó
para el conde Althan en Rossau, cerca de Viena, hacia 1688 donde vemos un
palacio de bellos jardines con una rotonda central que supera en altura el
resto de los cuerpos que salen de ella. Una de las grandes preguntas que tradicionalmente
se han hecho los historiadores del arte de este tema, ha sido si la concepción
de este proyecto en X es algo completamente original del artista, pero lo
cierto es q esta posibilidad debe quedar descartada si tenemos en cuenta que
Léopold, antes de su regreso a Francia, estuvo viviendo en Viena de
donde es mas que posible que trajera fresca la imagen de los planos de Fischer.
Lo cierto es que las fuentes utilizadas por Boffrand no se quedan en este
palacio austriaco, es muy probable que conociese la obra publicada en 1652
por Antoine le Pautre bajo el titulo de Desseins de plusieurs palais
donde presenta hasta proyectos utópicos a los que llama los “enfants
de mon génie”. Las semejanzas de Malgrange II con los palacios
que aquí se dibujan son bastante grandes, ambos parten de un núcleo
central a modo de rotonda del que salen las demás dependencias, la
diferencia estaría en el uso y es que en Le Pautre las habitaciones
quedan reservadas para los cuerpos que hay en los ángulos del edificio,
mientras que Boffrand en el suyo las coloca a lo largo de los ejes que dispone
diagonalmente.
Dos de las alas están orientados al patio mientras que las del lado
opuesto se abren hacia los jardines. Por el lado derecho un gran pórtico
de aires neoclásicos nos daría paso al vestíbulo y de
este al comedor, por el lado izquierdo las columnas son adosadas siendo, posiblemente,
esta portada algo menos monumental; tras atravesarla ingresamos en una imponente
sala oval que nos conduce a una gran escalinata.
El edificio estará dominado por ese salón a la italiana (abierto
al exterior mediante escalinatas) rodeado por columnas que además de
crear un deambulatorio usado como sala de guardia al modo que propone el teórico
Cordemoy, alcanza una altura de dos pisos.
Para finalizar este breve estudio por los dos proyectos frustrados de este
arquitecto hay que decir que posteriormente la “comunidad artística
internacional” le hará justicia cuando entre 1729 y 1731, el
italiano Filippo Juvarra, eleve el pabellón de caza real de Stupinigi,
en Turín; siendo aquí el proyecto para Malgrange II el que se
tomará como referente directo para otra construcción.
BIBLIOGRAFÍA:
- BERNARD OUDIN. Dictionnaire des architectes. Seghers.
Paris. 1994.
- DASSAS, Frédéric. L´illusion baroque, l´architecture
entre 1600 et 1750. Gallimard, Paris, 1999.
- GALLET, Michel et GARMIS, Jörg. Germain Boffrand 1667-1754. L´aventure
d´un architecte indépendant. Herscher, Paris. 1986.
- PEROUSE DE MONTCLOS, Jean-Marie. Histoire de l´architecture
française, de la Renaissance à la Revolution. Paris,
Editions Mengès, 1989.
- PEROUSE DE MONTCLOS, Jean-Marie. Vaux-le-Vicomte. Scala, Paris.
1997.

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