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| http://www.alonsocano.tk http://perso.wanadoo.es/alonsocano1601 ISSN: 1697-2899 D.L:GR2134/2004 | |||||||||
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LA IGLESIA MUDEJAR DE SAN MIGUEL
BAJO (GRANADA): ADAPTACIÓN AL CULTO POS-CONCILIAR Historia de la Iglesia: Esta iglesia, ubicada en la plaza de San Miguel, en el barrio del Albaicín Granadino, fue parroquia hasta 1842. Se erigió sobre una mezquita en 1501. En los años 80 fue cedida a la cofradía de Nuestro Padre Jesús del Perdón y María Santísima de la Aurora, responsable de la recuperación del culto en el inmueble y sus adaptaciones a la liturgia pos conciliar, así como de su mantenimiento y conservación. Podemos advertir dos fases en su construcción, realizándose su mitad superior de 1528 ha 1539 por el albañil Antonio Fernández y el carpintero Gil Martín, y su mitad la inferior de 1551 a 1556 por el albañil Alonso de Villanueva y el carpintero Gabriel Martínez. Tal vez, su portada fue trazada por Siloe, y ejecutada por Juan de Alcántara y Pedro de Asteasu (de 1555 a 1556); con arco semicircular enmarcado en columnas corintias adosadas a pilastras, con las enjutas decoradas por escudos del Arzobispo Guerrero y una hornacina superior con la estatua del Arcángel San Miguel, titular de la Iglesia, realizada en 1558 por Toribio de Liebana, flanqueada de óculos sostenidos por querubines. En el lado izquierdo del templo hay otra portada hecha por Asteasu con pilastras corintias sobre dintel y un medallón entre volutas con un relieve de la cabeza de San Pedro encima del entablamento. El interior de la Iglesia se compone por una nave con capillas laterales, algunas de las imágenes que contenía originalmente han pasado a otras Iglesias. La parte primitiva del templo esta dividida en tramos desiguales por tres arcos apuntados que apoyan en ligeras columnas, sirviendo el tramo primero de capilla mayor, cuyo absceso se realiza por medio de una escalinata dejando dicha capilla a mayor altura que el resto de la nave y que esta cubierta con alfarje mudéjar ochavado pintado con motivos platerescos y los otros dos tramos con techos de faldones. El resto, construido después, es análogo en cuanto a la forma de las capillas y los arcos (tres a la derecha y dos a la izquierda), pero carece de estos en la nave, cubierta hasta la entrada por un artesonado mudéjar. Para la capilla mayor Tomas de Morales hizo un retablo, de 1559 a 1561, con pinturas de Juan de Palenque, que constaba de dos cuerpos rematados par un semicírculo con una pintura del Padre Eterno, y el banco, columnas abalaustradas, cornisamento, etc., cubiertos de relieves.
En el crucero había otros retablos de fines del XVI. En cuanto a las capillas de la nave, la primera de los pies a la derecha era la bautismal, ahora dedicada a la venta de recuerdos; la segunda, que estaba dedicada al Cristo de la Redención, tiene pinturas decorativas al fresco y ahora ocupa la primitiva imagen del Arcángel San Miguel que estaba en el retablo; la tercera capilla es la que ahora ocupa la imagen de la virgen de la Aurora, titular de la cofradía y la cuarta, fue dedicada a la Virgen de la Salud, cuya imagen pasó a la Iglesia de San José, tenia un San Joaquín y un San Roque; la quinta capilla ahora es el lugar donde se guarda el paso de misterio de dicha cofradía y un cuadro de Raxis sobre el Martirio de San Bernardo. De las capillas de la izquierda, el tramo correspondiente a la capilla bautismal, es ocupado por el absceso a la torre y el tramo correspondiente a la segunda, es el acceso a la portada lateral del templo; el tercer tramo es la capilla del Cristo del Olvido – decorada al fresco, en 1729, por Martín de Pineda –, perteneció la estatua de San Juan Capistrano, de José de Mora, que, procedente del Convento de San Antonio, que se trasladó a la Capilla Real y, la capilla siguiente estaba dedicada al Cristo de la Paciencia; la última capilla es utilizada para albergar el paso de la virgen titular de la cofradía. En esta parroquial, que fue una de las mas pobladas del
Albaicín y en la que vivían muchas familias principales de
Granada, fueron sepultados los pintores Pedro Atanasio Bocanegra, en 1689,
y Juan de Sevilla en 1695, y los escultores Diego de Mora, en 1729, Agustín
de Vera y Moreno, en 1760, y Felipe González, en 1810. Junto a la
portada lateral de la Iglesia esta el aljibe que correspondía a la
Mezquita, obra del s. XIII, con arco de herradura apuntado sobre fustes
de columnas romanas. Durante la restauración de la Parroquia de San
José, se volvió temporalmente a la primitiva función
de la iglesia, que con el paso del tiempo se convirtió en un almacén,
por lo que se readaptó a la liturgia bajo la supervisión y
consejos del entonces párroco de San José, Don Juan Sánchez
Ocaña. Desde entonces, las modificaciones a de sus proyectos
han seguido su misma línea, tendiendo a la significación del
altar y de la ceremonia evangélica. El Altar: Cabe destacar que la utilidad del antiguo altar, el adosado al retablo de la Capilla Mayor, pese a que esta halla sido sustituida por el actual, no ha sido eliminado, pues su propia constitución de piedra, como su valor histórico y artístico lo impiden. No obstante es normalmente cubierto por un tapete blanco con dos candelabros, uno a cada lado del sagrario. Esto da la impresión de la existencia de dos altares en el mismo eje, uno superior (el antiguo) y otra inferior (el actual), pudiendo confundir a los asistentes. La sede Presidencial: Esta es también de madera, con asiento de cuero.
Colocada sobre la peana del altar, tras este y en su lado derecho (izquierdo
sí lo vemos de frente); a eje con el ambón. Los asientos de los diáconos, son similares a este,
pero su situación (fuera de la plataforma elevada, al lado de una
pared) pasa desapercibida al resto de los asistentes y no le quita significación
a la sede principal. El Ambón: Su colocación es en la plataforma elevada, donde
también se sitúa el altar y la sede, solo que aquí
se ha situado en el segundo escalón de acceso a la superficie, por
motivos de comodidad, pues su altura no regulable impide su cómoda
utilización. Esta situación hace que esté ligeramente
más avanzado que el altar. El lugar de los Fieles: Conclusión: La readaptación de la iglesia de San Miguel Bajo a la liturgia dictada en el Concilio del Vaticano II, es aceptable, teniendo en cuenta las condiciones específicas con las que se realizan. Así, las mejoras realizadas son una perfecta adaptación a las actividades de la dicha entidad religiosa responsable, a la que se cedió el inmueble. Los pequeños fallos que se observan son fruto del desconocimiento y desinformación y fácilmente remediables, gracias a la movilidad de todos los elementos. BIBLIOGRAFÍA:
- Farnés Scherer, Pedro. “Construir y Adaptar
las Iglesias”. Editorial Regina, S.A. 1ª edición.
Barcelona 1989. |
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