Aproximación a la Arquitectura Inglesa en Tenerife

 

 

 

 

 

http://www.alonsocano.tk      http://perso.wanadoo.es/alonsocano1601                    ISSN: 1697-2899                   D.L:GR2134/2004

APROXIMACIÓN A LA ARQUITECTURA INGLESA EN TENERIFE: UNA CUESTIÓN DE SINCRETISMO ARQUIRTECTÓNICO. EL CASO DE SAN ANTONIO

David Martín López

Las relaciones existentes entre Canarias y Gran Bretaña comienzan desde el s. XVI con el comercio del vino de malvasía para la corte inglesa. Estas relaciones marítimo-comerciales desencadenarán en un asentamiento paulatino de una comunidad inglesa en nuestras zonas portuarias.
Dos momentos clave han hecho peligrar los vínculos Canarias-Inglaterra en nuestra historia. El 25 de Julio de 1797, fecha en la que transcurrió la Batalla de Nelson en las aguas santacruceras y el traslado del Meridiano Cero, desde el Faro de Orchilla en la isla del Hierro hasta el Real Observatorio de Greenwich en las afueras de Londres en 1883.
La toponimia de nuestras islas nos mencionan, en numerosas ocasiones, lugares que permanecen con ese influjo británico en los nombres que han quedado asociados a estos rincones, que oscilan desde parajes históricos de la conquista, como la Cruz del Inglés en Gran Canaria, a la geografía marítima como el Charco del inglés -Buenavista del Norte-, Playa del inglés -Gran Canaria y La Gomera- e incluso a lugares más inaccesibles en la montaña como el Pico del inglés -La Laguna- o la Estancia de los Ingleses en las Cañadas del Teide. Así mismo las propias casas de influencia inglesa han dejado la importancia de su arquitectura en la plástica canaria como en la entidad local de la zona. Así casas como El Risco de Oro, La Palmita, Sitio Litre, San Fernando, El Ciprés, El Drago, La Marzaga, La Casa Roja, La Haciendita, etc. son los topónimos de los lugares donde se sitúan sus homónimas mansiones británicas.
En este trabajo se pretende elaborar una catalogación pequeña de este gran mundo de relaciones británicas con la arquitectura canaria. El catálogo abordará distintos aspectos del patrimonio civil, industrial y religioso de Tenerife principalmente, aunque contando con algunos ejemplos de Gran Canaria.

El sincretismo estilístico canario-británico:

El sincretismo estilístico y las manifestaciones británicas son encontradas en Canarias desde el s. XVIII con el asentamiento de las familias de comerciantes irlandeses en las zonas portuarias de las principales islas. Estas familias se asentarán y adoptarán como suyas grandes casas construidas en el s. XVIII por la nobleza agraria local. Los comerciantes entran por tanto en la arquitectura noble tradicional canaria y le conferirán algunos aspectos que son propios del lugar de origen. La tipología de torres-mirador o torres-vigía para avistar a los barcos acercarse a puerto y así poder pujar por la mercancía con antelación a otros comerciantes será muy recurrida en estas zonas; o bien permitir algún tipo de señal a los barcos . Este tipo de solución arquitectónica si bien no es inglesa, en buena parte su desarrollo en los puntos marítimos más destacados de la geografía canaria -Garachico, Puerto de la Cruz, Santa Cruz de Tenerife, Santa Cruz de La Palma y Las Palmas de Gran Canaria- se debe principalmente a esta colonia británica .


Las primeras manifestaciones inglesas y Alfredo Diston: su acuarela como documento histórico:

En el siglo XVII ya se habían establecido una colonia importante en el Puerto de la Cruz. En ese momento, más de 60 familias de origen irlandés, escocés e inglés se asentaban en la ciudad portuense. La colonia británica empezaría a alojarse en casas, en primer lugar arrendadas a la oligarquía canaria, para luego terminar construyendo numerosas mansiones y casas solariegas que si bien eran totalmente casas canarias -con entresuelo comercial, como la Casa Drugstore de 1739 en el Puerto de la Cruz- disponían de una serie de elementos que se asimilaban con el mundo británico, en cuestiones técnicas y de recursos arquitectónicos. Uno de estos elementos británicos en nuestra arquitectura, presente desde el siglo XVIII, son una serie de cerramientos de madera, tanto en azoteas, balcones, escaleras, corredores exteriores, etc. Existen varias tipologías pero todos confluyen en un punto: el gusto de las familias nórdicas por esta sencillez estructural en la madera debido a la escasez que Gran Bretaña a sufrido desde tiempos históricos de este material.
Las barandas de barrotes lisos, las aspas, rombos y cruces y las celosías serán esos elementos que nuestra arquitectura reutilizará hasta llegar a la actualidad, donde siguen estando presente en la mente de muchos arquitectos insulares. Diston refleja estas formas que estaban asentadas en la idiosincracia de la isla, mucho tiempo atrás de su llegada a Tenerife. Y es que sería muy difícil establecer, en este trabajo, la importancia que para la comprensión de nuestro siglo XIX tiene la figura de Alfredo Diston (Lowesoft, -Gran Bretaña-, 1793 - Puerto de la Cruz, 1861). Este viajero que se enamoró de las Islas Canarias refleja en su pintura numerosos aspectos que la historiografía canaria debe tener en cuenta a la hora de analizar la sociedad y la arquitectura del s. XIX en Tenerife y Gran Canaria. También fue el introductor de una variedad de plátano que se cultiva en las islas: la musa cavendishi.
En este caso, como queremos mostrar el sincretismo estilístico y la fusión de elementos ingleses en nuestra arquitectura, el dibujante británico da testimonio de la magnitud y gran existencia de balcones, torres miradores y otros cerramientos donde se emplea un recurso propio de Inglaterra: el cerramiento de madera tipo King Cross y variantes, como elemento decorativo, que recuerda a la bandera de Gran Bretaña.
En los cerramientos de barandas existen dos claras tipologías que indican la escasez de madera y economía de medios, a la que se sometió a la isla desde el s. XVIII, y al mismo tiempo a la labor de las familias británicas por el cambio de gusto y el intento de racionalizar las estructuras de los balaustres barrocos. Así, Alfred Diston capta la Casa Cólogan en La Paz con un ejemplo de baranda en su azotea muy característica de esta época. Listones lisos, puestos en vértice hacia la fachada y de sección cuadrangular eran alineados uno tras otro. A ambas esquinas se les colocaba una columnilla de mampostería y se les agregaba una baranda lisa. En este sentido también se puede observar en sus acuarelas, la ubicada en la Casa de Los Hernández o de Álvarez Rixo en la c/ Blanco del Puerto de la Cruz. Los otros son del tipo King Cross, y se encuentran también en el mundo rural como es el caso de algunas casas de Guía de Isora y Telde, pasando primordialmente por ámbitos más urbanos -portuarios habitualmente- como Santa Cruz, Las Palmas de Gran Canaria, Garachico y el Puerto de la Cruz.

La Casa de La Paz de Cólogan, en San Amaro -Puerto de La Cruz- es uno de los mejores exponentes que perviven donde se muestra ese sincretismo de la arquitectura canaria que adoptó de forma natural los recursos técnicos de las familias británicas que se asentaron en las ciudades canarias.
El Nido, de los Reid en el Puerto de la Cruz. 1874. detalle de la Celosía del TempleteLas celosías, en inglés decorations, son utilizadas en numerosas ocasiones por parte de los británicos que se asientan en nuestras islas. Desde el s. XVIII pueden apreciarse en la Casa de La Paz de Cólogan, pero en el s. XIX la lista de mansiones y lugares de retiro -como El Nido de la familia escocesa de D. Tomás Reid, levantada en 1894- son interminables ejemplos. Entre ellos la casa parroquial de All Saints’ Church, El Risco de Oro, La Casona -casa nº 1 de la Plaza de Doña Luisa en Tafira-, etc.
Las celosías permiten la entrada de luz y la intimidad propia del mundo mudéjar y de la tradición canaria, pero que los ingleses las adoptarán para otras soluciones, incluso para crear en sus residencias algunos ajimeces como los de la familia Cólogan en Garachico.
Persianas que introducirán las comunidades europeas en Canarias como la familia Blanco en la casona de San Antonio en el Puerto de La Cruz o cualquier otra residencia británica existente en las islas.

San Antonio, una hacienda inglesa y su templete:

Esta hacienda, una de las primeras que las familias inglesas adquieren en Tenerife, fue fundada en 1750 por parte del alférez Don Antonio José Borges Temudo y su esposa Doña María Pereira y Gervalán en el lugar conocido como Los Sitios. Terminada la construcción de la ermita se llevó a cabo la plaza que dícese tenía dos álamos y dos cipreses que en fechas actuales no se encuentran. Tras la venta de la totalidad del edificio que efectuaron las dos nietas de los fundadores (monjas catalinas del convento dominico de la villa de La Orotava) al comerciante D. Nicolás Blanco en el año 1777, la construcción queda relegada a manos del nuevo dueño y se realizan formulaciones en la arquitectura y en los jardines al modo inglés .
La estructura edificada se compone de una forma en U en la cual un patio es el punto que comunica al porche principal interior de la hacienda. Las dependencias se ubican en dos plantas y un semisótano. La techumbre a cuatro aguas se manifiesta en las tres partes en que se divide la zona residencial de la construcción. La zona del patio es entendida como un vergel que se ve delimitado en la zona exterior por la puerta principal y al mismo ras del límite establecido por la ermita adosada al conjunto. Cabe nombrar que en la fachada norte se dispone una galería que no ofrece la funcionalidad de granero sino más bien, siguiendo la moda del s. XVIII, es un espacio entendido para fines lúdicos, por su proximidad al mar.


Cuatro detalles de la cocina de la Hacienda de San Antonio. Horno inglés. s .XIX:

Además, se tiene que mencionar la techumbre del edificio para entablar la relación que existe entre todo el conjunto acorde con los gustos ingleses que son de admirar. Así la cubrición de teja francesa en sustitución de la árabe se complementa en el interior con el uso de un entramado de pajizo y cal que intenta dar unas cualidades más higiénicas al entorno interior. Es de notar que el actual estado lamentable de la construcción permite apreciar una solución, que derrumbada determina las características de las soluciones ya mencionadas. Y por ello se debe criticar que ahora siendo propiedad del Ayuntamiento del Puerto de la Cruz es denunciable que su deterioro sea causa de la desatención generalizada que es propicia gracias a modo de operar que tienen las entidades que están a su cargo.
En cuanto a lo referido a la ermita, debe hablarse de que no fue construida en el periodo en el que Andrés Valcárcel era su propietario, quizás se debe hablar de que existiese una intención previa de ser realizada a pesar de todo. Se menciona que las obras propias fueron encargadas al hermano del mismo, el sargento mayor Lorenzo de Valcárcel, antes de la fecha estipulada en el testamento como de un año después del 30 de junio de 1671 . Tras esto parece ser que se edificó una planta y que con Nicolás Blanco ésta fue ampliada en base a la tónica general a la que se sometió el resto del conjunto arquitectónico.

Vista del interior de la San Antonio; en el Puerto de la Cruz. S. XVII-XVIIILa configuración del recinto religioso se debe entender como una nave con capilla mayor diferenciada por la solución a dos aguas del buque en contraposición a las cuatro aguas del presbiterio. Se estructura de tal modo que el acceso a la capilla mayor viene remarcado con la utilización de un arco de medio punto rebajado de cantería azul. Luego, es en la propia capilla donde se ubica el retablo que alberga las imágenes de San Antonio en la hornacina central, junto a un San Francisco en el lado del Evangelio y también un Santo Domingo en el lado de la Epístola. Bajo esta obra de arte en madera se encuentran dos accesos cortinados a la Sacristía.


San Antonio y Santo Domingo. Capilla Mayor de San Antonio (Pto. de la Cruz)
La mayor parte de los santos tenían relación con las devociones familiares de los hacendados. Otros llegaron a la ermita por procesos de exclaustración, o bien desuso de los conventos como podría ser el Santo Domingo, obra perteneciente al convento dominico que existió en la actual Casa Rahn del Puerto de la Cruz.
A la derecha, dentro del presbiterio, se sitúa la tribuna cerrada que es el acceso en sí mismo de los dueños de la ermita. Añadir a todo esto la importancia de las obras artísticas que denotan la primacía de elementos que son comunes en la mayoría de estos espacios.
Las artes plásticas tienen en las ermitas hacendada una historia tan amplia que es difícilmente tratable en un corto espacio. Son numerosas las haciendas que encargaron trípticos y tablas flamencas para sus oratorios y capillas. Los ingenios de azúcar fueron trascendentales en el comercio con Amberes, Brujas, y otras partes del mundo flamenco. El tríptico de Nava llegó a estar en la ermita de San Clemente, como ejemplo de estos aportes. La pintura canaria tuvo cabida en estos centros religiosos. La escuela canaria del s. XVIII, con la influencia y la imitación de Cristóbal Hernández de Quintana adquiere importancia en ermitas como la del Socorro en Los Realejos, la de San Antonio y San Nicolás en el Puerto, y San Sebastián en La Orotava.

Los templetes del Puerto de la Cruz: Ensoñación y disfrute del mar:


Los templetes en el Puerto de la Cruz se trasladan del ámbito comercial del s. XVIII para pasar luego a las propias residencias suburbanas, que no tienen ese carácter de vigía y uso comercial para avistar la llegada de los barcos con mercancías de algunos países europeos. Comienzan en la transformación de San Antonio por los descendientes de Nicolás Blanco.
Cuatro extraordinarios templetes - miradores quedan actualmente en el Puerto de la Cruz como producto, sin duda, de esa presencia británica. El templete de San Antonio -apreciable en la imagen -, el del Hotel Luna más conocido por El Templete, el templete de El Nido (1894) y el de La Casa Verde.
Estaban ubicados de manera que su vista fuera la más hermosa de la residencia, y que al mismo tiempo pudieran ser apreciadas las célebres puestas de Sol en el Valle durante el invierno, donde el cromatismo de los celajes se ha cantado tanto en la poesía canaria y en los viajeros del s. XIX . Normalmente están formados –en el caso de El Nido, San Antonio y La Casa Verde- por cuatro pilares que sostienen una cubierta a cuatro aguas, sin ochavar en su interior, siendo éste de par e hilera. La teja suele ser en ocasiones la francesa, y en el caso del Nido, se trata de la teja árabe que sirve para las restantes cubiertas del edificio.
Templete del Hotel Luna. 1881 El más singular de todos, es quizás, el que se proyecta en la cima de una pequeña formación de lava volcánica que a modo de montaña gobierna el territorio de El Tejar o San Felipe. Se trata de El Templete del Hotel La Luna –lujoso y pequeño hotel fundado en 1891, que contaba con un chef del hotel Metropole de Londres -, donde cuenta la tradición que subían los turistas clientes del hotel a tomar el té a las cinco de la tarde. Su planta es octogonal, y consta de ocho arcos sobre pilares adosados a cada uno de los vértices del octógono, conformando así este singular espacio, construido a finales del s. XIX .
Tanto los templetes como la hacienda de San Antonio, configuran un espacio monumental que nos habla de ese sincretismo, producido desde el s. XVII con Gran Bretaña; sincretismo que perdura en diversas manifestaciones artísticas y culturales hasta la actualidad.


NOTAS:

1- Cfr. AA VV (dir. Ricardo G. Richter Carrillo), Miradores del Puerto de la Cruz (dentro del Programa de las Fiestas de Julio 1988 del Puerto de la Cruz). Tenerife: Excmo. Ayto. del Puerto de la Cruz, 1988 ; James Clavell, Tay Pan (la fundación de Hong - Kong).

2- Cfr. Agustín Guimerá Ravina, Apuntes Históricos del Puerto de la Cruz (siglo XVI- XVIII) (Dentro del programa de fiestas de Julio de 1984 del Puerto de la Cruz),. Tenerife: Excmo. Ayto. del Puerto de la Cruz, 1984.

3- Se puede entender este entramado de listones pequeños de madera con dibujos geométricos romboidales o en x, que algunos recuerdan a las aspas de la cruz de la bandera nacional de Gran Bretaña, la cruz real o King Cross. Su uso se extendió por todo el ámbito colonial británico al ser económico y compositivamente estético.

4- Cfr. Clementina Calero Ruiz y Silvano Acosta, Informe de La Ermita de San Antonio. Archivo Municipal del Puerto de La Cruz (A.M.P.C.).
VVAA, Sacra Memoria. Arte Religioso en el Puerto de la Cruz. Tenerife: Excmo. Ayto. del Puerto de la Cruz 2001. p. 52.

5 V Clementina Calero Ruiz y Silvano Acosta, Informe de La Ermita de San Antonio. Archivo Municipal del Puerto de La Cruz (A.M.P.C.).

6- Cfr. Sabino Berthelot Augier, Misceláneas Canarias. Tenerife: Francisco Lemus (ed.), 2000.

7- Cfr. Nicolás González Lemus, Hoteles históricos del Puerto de la Cruz.Tenerife: Excmo. Ayuntamiento del Puerto de la Cruz, 2000.

Arquitectura Inglesa en Tenerife en PDF
Artículo Formato PDF