|
|
|||||||||
| http://www.alonsocano.tk ISSN: 1697-2899 D.L:GR2134/2004 | |||||||||
![]() |
|||||||||
|
EL SANTÍSIMO CRISTO CRUCIFICADO DE LA REDENCIÓN DE LOS TRINITARIOS DESCALZOS DE GRANADA. UNA OBRA INÉDITA DE ROJAS HOY PÉRDIDA. Daniel
José Carrasco de Jaime. ESTADO DE LA CUESTIÓN El siguiente monográfico, es la conclusión y derivación de carácter crítico de la lectura analítica, comprensiva y reflexiva de la obra de fray Juan de la Natividad . Se trata de la imagen del Santísimo Cristo Crucificado que perteneció a la Orden de los Trinitarios Descalzos de Granada, actual parroquia de Nuestra Señora de Gracia. En la actualidad nos es desconocido, privándosenos de una de las joyas de nuestra estatuaria del período crítico de transición al naturalismo setecentista. Lo cierto es que no sabemos muy bien cómo, pero la obra desapareció o fue sustituida, aunque todo apunta a una lamentable pérdida durante el proceso de la enclaustración o bien, durante las fatídicas luchas acontecidas en el período de la Guerra Civil de 1936, en el que tantas obras de arte se perdieron, sumadas ya al vástago número que de ellas se llevaron los franceses para formar su museo josefino . No hay sobre la talla noticias documentales de la contrata que otorguen una segura o posible confirmación de autoría sobre el maestro artífice de la misma; por lo que la divagación que discurre en estas líneas, constituyen una reflexión crítica de las palabras escritas por el cronista de la Orden, que en vida reflejó minuciosamente la historia de la misma según los textos de constitución del primitivo asiento de la Orden en nuestra ciudad; y, de las fuentes histórico-artísticas de las que disponemos en la actualidad. La cientificidad de la crónica queda más que avalada por estudios de eminente y elocuente discurso histórico-artístico de carácter divulgativo, corroborado a la postre con una apoyatura documental entresacada de los diferentes archivos granadinos, en su mayoría, catedralicios y de la Audiencia Real de la Chancillería granadina . En dicho monográfico sobre el patrimonio eclesial de los Trinitarios Descalzos, la omisión por parte de Don Miguel Córdoba Salmerón y Jose Manuel Gómez Díaz, a cualquier referencia a la obra, es un silencio que ahora, con mayor o menor fortuna, pretendemos salvar; y que a la postre había supuesto una profunda laguna para cualquier estudioso del Arte que hubiera pretendido realizar una investigación sistemática sobre sus posesiones. Por eso éste monográfico viene a completar la ausencia de la noticia. La importancia capital de esta imagen que ahora pretendemos descubrir, radica en que constituyó todo un referente plástico para las gentes devotas que acudían al templo, así como para el comitente de la obra, pues como dice San Juan Damasceno: << Son las imágenes unos ciertos monumentos, que enseñan a los indoctos, como los libros a los sabios; son para los ojos, lo que los sermones para los oídos, concibiéndose por la vista, lo que se percibe por el oído (…) >> . En otro orden de cosas, ni que decir tiene que dicha talla, como tantos Crucificados del momento, se convirtió en una fuente de primerísima categoría para revalorizar y recontextualizar el fenómeno de la Pasión cristológica, así como la evolución del tipo o modelo iconográfico dentro de la escuela granadina que precede a fechas posteriores a 1620, cuanto menos. Es precisamente fray Juan de la Natividad quien dedica el Capítulo VII de su historia a “la formación de la milagrosísima imagen del Santísimo Cristo, venerada en este Real Convento de Granada”; – nótese que trata un capítulo entero a la imagen, por lo que su relevancia, es más que manifiesta –. Como es normal, en todo este tipo de crónicas, documentalmente hablando la leyenda se hace realidad, pues en su origen habla de que su fábrica se debió a María Santísima – de Gracia – talla que realizó el escultor Luis de la Peña <<celebrado en toda España>>, la cual fue llevada a la casa de Diego Ventura, <<el mejor estofador que se conocía en toda Andalucía>> . Fue un acto milagroso por tanto, el hecho de que el rezo del cabildo parroquial fuera escuchado por la imagen, la cual, por “gracia liberal y misericordia”, instó a un vecino de Granada para que por devoción y a sus expensas, mandara hacer la talla o imagen de un “CHRISTO Crucificado de estatura perfecta” . Del Capítulo IV, dedicado íntegramente a: << DE LA FORMACIÓN, Y FABRICA, ORIGEN Y PRINCIPIO DE LA SAGRADA IMAGEN DE NUESTRA SEÑORA DE GRACIA >>, se desprende que para la fecha de 1613 la imagen ya existía, si bien “algo desmedrada por la penuria de los tiempos calamitosos”, incluso, puede deducirse su elaboración antes del 1610 por otras referencias bibliográficas en las que versaremos posteriores estudios. También habla, dicho capítulo, del traslado de esta Virgen de Gracia al nuevo convento de Trinitarios Descalzos que había comenzado a construirse en 1620 y concluyó en 1635, “en una fastuosa procesión devocional, con festejos y pompa efímera de toda clase”. Versa, igualmente, del traslado de la imagen del Santísimo bajo un celoso escrúpulo de silencio, de lo cual, no sabemos aún por qué; aunque lo cierto es que para 1626 el Crucificado se documenta en su capilla respectiva. Sírvanos, no esta, sino la fecha de 1613 anteriormente citada, como punto de referencia para determinar la existencia de la imagen. De igual fortuna, la cronología de 1608 —fecha en la que hay pleno asiento de la Orden en la ciudad, y a cuya primitiva casa se la engalanó poco más tarde, 1610 como fecha más que segura, con la imagen de la Santísima—, es un referente que nos permite limitar la datación; pues sabemos que en el antiguo asentamiento, estuvieron ambas tallas. Dicho lo cual, adelantaremos a modo de preámbulo que se puede hablar de una más que plausible cronología anterior a 1613. No sabemos nada del maestro escultor, pero sí dice Fray Juan lo siguiente, y cito textualmente: <<Executola un Escultor con tanto primor, y arte (que encarnado por Pedro de Raxis, el Viejo, a quien llamaran el padre de la estofa) que siendo Imagen de Nuestro Redentor muerto, le representa tan al vivo, que mueve a compunción, y ternura>> . Ya parece más claro el asunto. Dicho Cristo Crucificado fue encarnado por Pedro de Raxis, establecido en Granada desde 1579-80 hasta 1626, fecha esta última en la que tenemos documentada su muerte. Por otro lado, notamos que cuando el cronista habla o se refiere al artífice utiliza la palabra “Escultor”, con mayúsculas, de lo que se deriva que fue una obra realizada por un artista de gran nombre en el momento de transición que va desde nuestro contramanierismo al verdadero naturalismo barroco de la segunda década del setecientos. Y además, deducimos que el hecho de que la Virgen de Gracia estuviera en 1613 en un franco deterioro por el paso del tiempo, y que necesitaba de un asentamiento o revestimiento en capas decorativas, estofa o dorado bruñido, es un índice claro de que la talla de este Cristo Crucificado debió de existir ya —como fruto de la oración de los hermanos trinitarios y las aclamatorias a la Santísima, la cual premió con un patrocinador— para 1610 aproximadamente, fechas en la que el antiguo asentamiento de los Trinitarios Descalzos habría gozado en su templo de las dos imágenes, siendo esta la razón indubitable por la que nuestro cronista decidió dedicar dos capítulos enteros y por separado a cada una de ellas, y a versar no pocas líneas a los traslados respectivos de las mismas al nuevo Templo. Tal y como se desprende de las palabras del fraile, el aposento de la imagen se acomodó en la Capilla que lleva su mismo nombre, en la que <<brilla el oro y la sobresalen los colores con tal viveza, y señorío, que es un Tabor, Calvario, Cielo, y Paraíso; moviendo a devoción, gozo, compunción y alegría>>; y que el trabajo de Pedro de Raxis continuó con el dorado y estofado del retablo del Altar Mayor que <<pinceló con estudio, y cuidado el discreto y celebérrimo Raxis, primero de aquel siglo en esta facultad>> . Y decimos que continuó, obligadamente porque el retablo del Altar Mayor para la nueva fábrica debe corresponderse en fechas que van desde 1620 a 1626 lo más tardar, no correspondiéndose por tanto, con la datación cronológica de la imagen del Crucificado, que sin lugar a dudas, como advertimos fue un trabajo de Raxis anterior. AUTORÍA DEL SANTISIMO CRTISTO CRUCIFICADO DE LA REDENCIÓN A partir de aquí, nos servimos pues de los numerosos estudios realizados por los especialistas, muy especialmente de el publicado por el Dr. Don Sánchez-Mesa Martín , en cuyo trabajo sobre la técnica de la escultura policromada en Granada, ya vemos a Pedro de Raxis como un asiduo colaborador de su tío Pablo de Rojas, sin duda, éste último, el más celebrado de los maestros escultores de la época de transición hacia el incipiente naturalismo barroco en Granada . El increíble conocimiento técnico alcanzado por Pedro Raxis, el Granadino gracias a una profunda formación en las tradicionales artes liberales y el desarrollo de verdaderas ciencias artísticas relacionadas con la configuración del espacio, tanto en sus diferentes vertientes perspectivescas, incluso la cromática como veremos, las leyes de la visión, la proporción y la anatomía, suponen definitivamente la consolidación del artista como un intelectual y no como un simple artesano. Una razón de peso por la que su taller gozó del beneplácito de una cartera fiel de clientes que celebraban su ingenio, copando gran parte de los encargos más relevantes para piezas de eminente significación. La presencia de Pablo de Rojas, el maestro escultor que mejor define el arte de la estatuaria de la escuela Granadina par excellence, creador de modelos y tipos iconográficos que hicieron muy buena fortuna tanto aquí como en proximidades, como la escuela sevillana —no podemos olvidar que fue el maestro del gran escultor Martínez Montañés— y jienense, y su círculo, con Aranda, Gaviria, etc., marca definitivamente el paso del primer naturalismo a la ola barroca de Cano y Mena. Su intervención puede documentarse a partir de 1586 junto a Navas, Aranda y Raxis, éste último, en su labor de pintor y decorador de la mayoría de las obras concertadas por el taller del maestro, este es el caso del retablo de la capilla de Nuestra Señora de la Antigua de la catedral, las figuras de Santo Domingo y lo realizado en la iglesia parroquial de la Encarnación de Albolote, así como algún que otro Cristo Crucificado, cuyo taller parece que debió especializarse en un tipo muy concreto, por lo que debemos considerarlas como capitales al determinar los modelos iconográficos, junto a la labor polícroma de Raxis, como característicos y perdurables hasta la revolución canesca. De no ser cierta esta autoría, lo cual sería posible aunque poco probable, lo cierto es que la colaboración de Pedro como pintor policromador, dorador y estofador de imágenes, se convierte en un campo más que reducido; alguna obra de Gaviria y algún retablo ensamblado por Navas, una de Alonso de Mena y poco más. Esta es una razón más que de peso para atribuírsela a Pablo de Rojas, su tío fallecido en 1611; por lo que cronológicamente, estaríamos ya delimitando su datación a unos límites que casan por entero con una fecha anterior a 1613, para la cual, ya existía la Santísima en un pobre estado de conservación, por lo que si ambas imágenes convivieron juntas en la primitiva fábrica o asentamiento de la Orden bajo el mismo techo para antes de esta fecha, muy seguramente estaríamos ante una obra perdida de Pablo de Rojas. Por tanto, seguiría un modelo fiel a los conservados autógrafos del maestro. Una talla caracterizada por la blandura del modelado, de tres clavos, marcando una pauta rítmica convergente, como norma general hacia el lado derecho, tanto en rostro como en pies, así como por el nudo del paño de pureza. No sabemos si muerto o expirante, pero seguramente, tal y como se desprende de la crónica, y su mensaje perfectamente conseguido, se trataría de un Cristo Triunfante, por lo que la balanza de los hombros lo levantaría en la Cruz, no resultando en nada pesado, y de lo que podríamos deducir, que para una mayor aseveración de la Redención como tema capital del ciclo cristológico, trataríamos ante una figura de Cristo Muerto, pues así parece indicarlo levemente sin ninguna contundencia por su parte el padre trinitario. En cuanto a la policromía, veríamos que como era normal en los casos de la escultura andaluza, hay una carnación mucho más fina y clara que en los modelos que inspiran a los maestros castellanos, caracterizándose por una ausencia total de lo que resulta estridente y chocante para los ojos, esto es, ausencia total o casi por entero de sangre; alguna que otra rozadura y poco más. Una policromía que simula carnes prietas, así como un perfecto modelado de impacto brillante tendente a tonalidades verdosas, un cabello rizado en mayor o menor medida de color medio oscuro, a veces recogido en tres mechones. Suelen los Crucificados de Rojas dejar o mostrar una de las orejas como una firma que, actualmente, queda patentada para sus obras autógrafas. En definitiva, una joya de la estatuaria de transición,
tendente a una plástica inspirada en la cadencia del romanismo
italianizante que revela el aire purista que inunda todo el ambiente
artístico granadino durante las postrimerías del Seiscientos
y las primeras dos décadas del Setecientos. BIBLIOGRAFÍA
SÁNCHEZ-MESA MARTÍN, Domingo., Técnica de la escultura policromada granadina. Universidad de Granada, Granada 1971. NATIVIDAD, Fray Juan de la., Coronada historia, descripcion laureada, de el mysterioso genesis, y principio augusto d el eximio portento de la gracia, y admiracion de el arte la milagrosa imagen de Maria SantissMA. De Gracia cuyo sagrado bulto, y titulo glorioso, ocupa, y magnifica su real templo, y convento de RR. PP. Trinitarios Descalzos, Redentores de Cautivos Cristianos, desta novolísima Ciudad de Granada. Impreso en Granada en la Imprenta Real por Francisco de Ochoa, Granada 1697. |
|||||||||