LA MUSICOTERAPIA EN LA EDUCACIÓN
ESPECIAL
Por Yasmina Mª
Ruiz Ahmed
Dip. Educación Musical
La música enriquece la vida, y por este motivo
es necesario que rodee al niño disminuido un ambiente musical
rico y controlado en estímulos, puesto que esta experiencia sensorial
es lo que le va a proporcionar un desarrollo emocional, psicofisiológico
y social equilibrado.
La mayoría de estos niños requieren mayor cantidad y diversidad
de estímulos que los niños normales.
En musicoterapia no sólo se utiliza la música, sino que
también el sonido, en su vertiente más variada de actividades
relacionadas con la producción de sonidos: discriminación,
asociación, realización de juegos sonoros, descripción
sonora de instrumentos, voces, naturaleza, cuerpo humano, representación
gráfica a través del color, instrumentos electrónicos,
representación corporal...
El movimiento también es un elemento imprescindible, puesto que
la música es movimiento. Siendo una de las artes dinámicas,
es inevitable que el movimiento sea el protagonista. La necesidad que
siente el niño de expresarse, de moverse constantemente, puede
y debe aprovecharse para abrir canales de comunicación que den
lugar a un proceso de entrenamiento y de recuperación, llegando
así a un desarrollo físico, emocional y metal equilibrado
e integrado.
En cuanto a los resultados de la musicoterapia, se ha podido constatar
que muchos niños han mejorado considerablemente su deficiencia.
También debemos tener en cuenta una serie de precauciones y contraindicaciones:
Hemos de considerar que en determinados casos este tipo de música
produce alegría, identificación, y estimula el movimiento
instintivo, siendo adecuada si se controla. Pero también se ha
demostrado que su abuso desequilibra, y produce unos efectos negativos
que hacen dudar de la influencia positiva de estas audiciones sobre
el estado físico y moral. Hemos de destacar que para el niño
de Educación Especial, el poder terapéutico más
intenso lo encuentra en la práctica personal de sus canciones,
sus instrumentos, sus juegos musicales, sus ritmos y de todo aquello
que él sienta como suyo, y se considere capaz de realizar, hasta
sus propias audiciones. La vigilancia y observación de las reacciones
de los niños ante la práctica vocal, instrumental o de
movimiento, ha de ser continua.
Según Thayer Gaston, la música propicia el establecimiento
o reestablecimiento de las relaciones interpersonales. Esto es debido
a que la expresión musical se basa en los sentimientos, no hace
falta un complejo conjunto de signos para entenderse. Además,
el niño se siente útil en la dinámica de grupo.
Aprende a valorar lo que sus compañeros hacen y a ser valorado
por lo que hace.
También facilita el logro de la autoestima mediante
la autorrealización, entendiendo por autoestima la satisfacción
por el logro conseguido.
La música proporciona también el empleo del poder singular
del ritmo para dotar de energía y organizar. El ritmo es orden,
ya que ordena los sonidos en el tiempo, vivenciando espontáneamente
y con ejercicios corporales podemos conseguir que ese orden sea parte
de la vida del niño.
PRECAUCIONES Y CONTRAINDICACIONES
- La mayoría de la música de nuestro tiempo carece de
la presencial del elemento afectivo-melódico. Se basa en el ritmo,
el volumen y la distorsión de los sonidos. Esto produce un deterioro
en el equilibrio emocional y de la personalidad.
- Hemos de considerar que en determinados casos la música produce
alegría, Identificación y estimula el movimiento intensivo,
pero el abuso puede crear desequilibrios y producir efectos negativos.
- La música electrónica se ha de tratar con cuidado, puesto
que en algunos casos puede tener efectos sedantes, pero en otros, como
algunas deficiencias mentales, puede ser alucinógeno.
- La práctica vocal, instrumental o de movimiento ha de ser continua,
pero podría producirse desequilibrios, debido a un esfuerzo excesivo.
Si sometemos al niño a obras o ejercicios que sobrepasen sus
posibilidades, puede producir ansiedad, causando desequilibrio, dolor
de cabeza…
Disminuidos auditivos:
Estos niños van desde los sordos hasta los hipoacúsicos
más o menos graves. Hay que adecuar la Musicoterapia a cada grado,
pero incluso aquellos que son 100% sordos tienen posibilidades de reeducarse
a través de la Musicoterapia. Para los demás las ciencias
han hecho grandes adelantos sobre todo en los audífonos. Si el
niño con déficit auditivo no es atendido en la edad escolar,
tiende a replegarse en sí mismo y esto le puede ocasionar serios
trastornos en la conducta, afectiva, nerviosa, social… Este niño
no va a oír la música como los demás, ha de sentir
unas vibraciones, unas sensaciones… esto es lo que va tener que
aprovechar el musicoterapeuta.
Existen otros sistemas de percepción que será el que nos
ayude a suplir esta carencia. El sistema Rinestésico nos proporciona
información sobre el cuerpo: este sistema es muy importante,
ya que si los Disminuidos Auditivos pueden percibir vibraciones en la
piel y en los huesos, este sistema será el que les ayude al establecimiento
de la relación cuerpo-mente. Pero con el sentido táctil
también se perciben los movimientos que han de reproducir, hacer
o bailar, por lo que es muy importante las formas de expresión
que usemos con ellos.
MÚSICA Y LENGUAJE
Las relaciones entre la música y el ritmo fonatorio son fundamentales
en la reeducación de los niños hipoacúsicos. Es
necesario crear una relación entre el mundo exterior y su cerebro,
para consolidar las percepciones y sensaciones del mundo exterior. En
primer lugar, podrá llegar a través de la música
a percibir por la vía auditiva, la fisiológica de la adquisición
del habla. En segundo lugar, escuchar su propia voz `para hacer correcciones
de su habla. Y por último, la música auxiliará
de una manera muy especial el aprendizaje de la lectura labial y de
su articulación.
La Musicoterapia ha de tener en cuenta que aplicada
a niños hipoacúsicos es un tratamiento para mejorar la
locución. La relación entre acentuación del habla
y de la música le dará una conexión entre frase-esquema-prosódico-rítmico,
que le permitirá tener un ritmo verbal adecuado. Cuanto antes
comencemos la terapia, antes podremos potenciar, apoyar y rehabilitar
un habla pobre.
CANTO
Es esencial para esta actividad saber el grado de deficiencia
que tiene el niño, no es lo mismo un niño o grupo de niños
sordos, que hipoacúsicos que un grupo de sordos, pero que alguna
vez han oído. Por lo tanto, la Musicoterapia irá en función
de esto.
Es posible que los niños lleguen a distinguir
la altura, más aún si son sonidos muy graves y muy agudos,
para empezar podemos hacerles explorar juguetes sonoros que estimulen
su curiosidad y aunque no puedan distinguirlos claramente, que al menos
sean capaces de darse cuenta que hay un mundo de sonidos a su alrededor
e incluso que puedan disfrutarlo.
Apoyándose en la percepción táctil,
con la mano en el piano, una guitarra al cuello… Debemos fortalecer
la lengua, control salival, la respiración, el ritmo y la fuerza
de ejecución. Es para esto muy importante comenzar con algún
ejercicio de relajación de la cabeza.
RITMO Y MOVIMIENTO
El ritmo no lo podemos considerar desde una perspectiva
atomizada, aislada e independiente, puesto que para el niño con
deficiencias auditivas es un factor de vital importancia para la comprensión
del mundo que le rodea. Los niños sordos son capaces de desarrollar
actividades rítmicas en grupos de niños normales. La utilización
del ritmo en el movimiento, da lugar a una mejor coordinación
motora y corporal, una aptitud y desenvoltura del equilibrio y control
postural, así como una rehabilitación de la organización
motriz. La adaptación del niño al ritmo a través
del movimiento, le va a liberar de uno de los defectos habituales en
estos deficientes.
DANZA CON SORDOS
La danza es movimiento y en el movimiento el niño
sordo puede exteriorizarse, sentir su cuerpo, salir de su soledad interior
y comunicarse con el otro, con el grupo, liberando de esta manera sus
angustias. No en vano la danza es expresión de vida y la podemos
considerar como un juego, un grito, una súplica, un sentimiento.
LOS INSTRUMENTOS
Lo mismo que el hombre primitivo utilizó como
primer instrumento de percusión su cuerpo, así en Educación
Especial, y concretamente con los sordos. La expresión y vivencia
musical por lo tanto, debe inspirarse en los orígenes de la música.
Una vez que el niño o grupo de niños han vivenciado cómo
las vibraciones de los pasos, golpes, etc. Se perciben a través
del piso y del aire, pasaremos a utilizar los instrumentos musicales.
También podrá percibir el sonido y la vibración
tocando la superficie vibratoria con las manos o cualquier otra parte
del cuerpo, incluso podríamos amplificar la vibración
y el sonido utilizando globos.
BIBLIOGRAFÍA:
* DEWHURST-MADDOCK (1993): El libro de la terapia del
sonido. Madrid. EDAF.
* LACÁRCEL, J. (1990): Musicoterapia en Educación Especial.
Murcia: Universidad de Murcia.
* Hemsy de Gainza, Violeta (1996): "Los elementos del ritmo",
en La iniciación musical del niño, Buenos Aires, Ricordi
Americana SAEC, pp. 70-74.
* Copland, Aaron (1975: "Cómo escuchamos", en Cómo
escuchar la música, México, Fondo de Cultura Económica,
pp. 17-32.

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