La Iglesia de Santo Domingo: Historia y Planimetría (1ª Parte)

 

 

 

 

 

http://www.alonsocano.tk        ISSN: 1697-2899                   D.L:GR2134/2004

LA IGLESIA DE SANTO DOMINGO: HISTORIA Y PLANIMETRÍA (1º Parte)

Mª del Carmen González Parra
Diplomada en Arquitecta Técnica

El lugar que ocupa la actual iglesia de Santo Domingo y el Convento de Santa Cruz la Real, fue en época musulmana huertas de la Almanxarra mayor y menor, que habian pertenecido a la Reina Horra, madre de Abu-´Abdi-Llah (Boaddil) y al alcalde Monfarrax, además de la huerta de Geninataubin, por lo tanto, el recinto que ocupaban las tres, era desde la calle del arrabal de Bibalfaharin, actual relejo y la calle Santiago, llegando hasta la Carrera del Genil, y desde la puerta de Bibalachar hasta el palacio de Bibataubin.

Todas estas propiedades pasaron a partir de 1492 a formar parte de las posesiones de los Reyes Católicos, los cuales las cedieron a la Orden de Predicadores Dominicos para una fundación conventual.

La Iglesia se comenzó á, construir en 1512, predominando el estilo gótico, por lo tanto los arcos y bóvedas se ejecutaron con el mismo estilo, pero las columnas, ventanas, corni¬sas, ciertos adornos y sobre todo el pórtico son de gusto romano.
El mencionado pórtico forma un angosto atrio con tres ar¬cos de medio punto, sostenidos por columnas dóricas y las enjutas tienen iniciales de los Católicos Monar¬cas, su escudo, el del Emperador y además el Tanto monta en medio. Por encima se abre una ventana, asimismo de estilo plateresco, con dos arcos separa¬dos por columna é inscriptos en otro, cuyas enjutas presentan victorias, inspiradas en las del arco de Septímo Severo en Roma.
Una vez erigida la iglesia hasta unos nueve metros de altura, cuando estaba terminado el cuerpo y le¬vantadas las paredes del crucero y capilla mayor y hasta el año 1532, quedaron detenidos los trabajos. Para entonces, las bóvedas se hicieron también de crucería, aunque no ojivales y los arcos de traza semicircular.

La planta de la Iglesia es en cruz latina de extensión; en la nave se abren a ambos lados diez capillas con bóvedas de crucería, cerraban las capillas buenas rejas de hierro del si¬glo XVI, pero los soldados de Napoleón tuvieron la osadía de convertirlas en balas y servirse de la igle¬sia para depositar municiones; lo más notable que en ellas queda es: en la segunda de la derecha.


A partir desde el crucero y arcos ojivales, salvo los cuatro primeros que son semicirculares; la bóveda del coro, que intercepta la altura de la nave es gótica y en su arco carpanel hay un escudo de los Reyes Católicos y del Emperador, el yugo y las flechas; un grupo de columnitas dóricas apean las ojivas de las otras bóvedas, que tienen rosetones en los cruzamientos de sus nervios, y la del crucero sufrió modificaciones ,a fines del siglo XVII, al ensanchar¬se el Monasterio, desapareciendo entonces su bóveda, que se sustituyó por la cúpula actual. La ca¬pilla mayor la ocupa, un tabernáculo de mármol, hecho en 1699 por francisco Rodríguez Navajas.

Los pilares del crucero ostentan figuras orantes de los Reyes Católicos, del taller de Alonso de Mena, y cuatro estatuas de Papas dominicos, de igual tiempo. Los altares del frente del mismo crucero tie¬nen retablos con esculturas.

En el brazo izquierdo del crucero, hay un retablo dedicado a la Virgen del Rosario, de estilo barroco granadino en su última evolución, obra de Blas Moreno., de 1726 a 1756. El centro de dicho camarín está ocupado por la imagen de la Virgen del Rosario, escultura del siglo XVIII vestida con traje de plata. Centenares de figurillas de ángeles y querubi¬nes aparecen revueltos con estípites y cornisas en graciosa confusión rodeándola. El camarín fué terminado en 1773, está decorado con variedad de piezas de espejo guarneci¬das de adornos, pinturas al temple con historias bí¬blicas y relieves de alabastro, en el zócalo. En el antecamarín domina igualmente esta exuberancia decorativa, en columnas de mármol, relieves en pie¬dra y alabastro y pinturas en bóvedas y muros. El pavimento de ambas piezas es de piedras de colores, formando dibujos de trofeos y escudos de armas, turcos, pontificios y españoles, en recuerdo de aquella batalla.

La espaciosa sacristía del conjunto, pertenece a finales del siglo XVII.

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