LA IGLESIA DE SANTO DOMINGO: HISTORIA
Y PLANIMETRÍA (1º Parte)
Mª del Carmen
González Parra
Diplomada en Arquitecta Técnica
El lugar que ocupa la actual iglesia de Santo Domingo
y el Convento de Santa Cruz la Real, fue en época musulmana huertas
de la Almanxarra mayor y menor, que habian pertenecido a la Reina Horra,
madre de Abu-´Abdi-Llah (Boaddil) y al alcalde Monfarrax, además
de la huerta de Geninataubin, por lo tanto, el recinto que ocupaban
las tres, era desde la calle del arrabal de Bibalfaharin, actual relejo
y la calle Santiago, llegando hasta la Carrera del Genil, y desde la
puerta de Bibalachar hasta el palacio de Bibataubin.
Todas estas propiedades pasaron a partir de 1492 a formar
parte de las posesiones de los Reyes Católicos, los cuales las cedieron
a la Orden de Predicadores Dominicos para una fundación conventual.

La Iglesia se comenzó á, construir en 1512,
predominando el estilo gótico, por lo tanto los arcos y bóvedas
se ejecutaron con el mismo estilo, pero las columnas, ventanas, corni¬sas,
ciertos adornos y sobre todo el pórtico son de gusto romano.
El mencionado pórtico forma un angosto atrio con tres ar¬cos
de medio punto, sostenidos por columnas dóricas y las enjutas tienen
iniciales de los Católicos Monar¬cas, su escudo, el del Emperador
y además el Tanto monta en medio. Por encima se abre una ventana,
asimismo de estilo plateresco, con dos arcos separa¬dos por columna
é inscriptos en otro, cuyas enjutas presentan victorias, inspiradas
en las del arco de Septímo Severo en Roma.
Una vez erigida la iglesia hasta unos nueve metros de altura, cuando estaba
terminado el cuerpo y le¬vantadas las paredes del crucero y capilla
mayor y hasta el año 1532, quedaron detenidos los trabajos. Para
entonces, las bóvedas se hicieron también de crucería,
aunque no ojivales y los arcos de traza semicircular.
La planta de la Iglesia es en cruz latina de extensión; en la nave
se abren a ambos lados diez capillas con bóvedas de crucería,
cerraban las capillas buenas rejas de hierro del si¬glo XVI, pero los
soldados de Napoleón tuvieron la osadía de convertirlas en
balas y servirse de la igle¬sia para depositar municiones; lo más
notable que en ellas queda es: en la segunda de la derecha.

A partir desde el crucero y arcos ojivales, salvo los cuatro
primeros que son semicirculares; la bóveda del coro, que intercepta
la altura de la nave es gótica y en su arco carpanel hay un escudo
de los Reyes Católicos y del Emperador, el yugo y las flechas;
un grupo de columnitas dóricas apean las ojivas de las otras
bóvedas, que tienen rosetones en los cruzamientos de sus nervios,
y la del crucero sufrió modificaciones ,a fines del siglo XVII,
al ensanchar¬se el Monasterio, desapareciendo entonces su bóveda,
que se sustituyó por la cúpula actual. La ca¬pilla
mayor la ocupa, un tabernáculo de mármol, hecho en 1699
por francisco Rodríguez Navajas.
Los pilares del crucero ostentan figuras orantes de los Reyes Católicos,
del taller de Alonso de Mena, y cuatro estatuas de Papas dominicos,
de igual tiempo. Los altares del frente del mismo crucero tie¬nen
retablos con esculturas.
En el brazo izquierdo del crucero, hay un retablo dedicado a la Virgen
del Rosario, de estilo barroco granadino en su última evolución,
obra de Blas Moreno., de 1726 a 1756. El centro de dicho camarín
está ocupado por la imagen de la Virgen del Rosario, escultura
del siglo XVIII vestida con traje de plata. Centenares de figurillas
de ángeles y querubi¬nes aparecen revueltos con estípites
y cornisas en graciosa confusión rodeándola. El camarín
fué terminado en 1773, está decorado con variedad de piezas
de espejo guarneci¬das de adornos, pinturas al temple con historias
bí¬blicas y relieves de alabastro, en el zócalo. En
el antecamarín domina igualmente esta exuberancia decorativa,
en columnas de mármol, relieves en pie¬dra y alabastro y
pinturas en bóvedas y muros. El pavimento de ambas piezas es
de piedras de colores, formando dibujos de trofeos y escudos de armas,
turcos, pontificios y españoles, en recuerdo de aquella batalla.
La espaciosa sacristía del conjunto, pertenece a finales del
siglo XVII.

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