La Sierra de Segura en el S XV

 

 

 

 

 

http://www.alonsocano.tk        ISSN: 1697-2899                   D.L:GR2134/2004

LA SIERRA DE SEGURA EN UN TRATADO DE MONTERÍA DEL SIGLO XV

Sergio Rodríguez Tauste
Ldo. Historia

1. Introducción

Existe un considerable número de publicaciones de carácter cinegético a lo largo de la Historia de España. Junto a las técnicas de caza que aparecen aquí recogidas, muchas veces ofrecen un muestrario bastante completo a cerca de la flora y la fauna existentes en el contexto geográfico en que se enmarcan. Este es el caso del Tratado de la Montería del siglo XV en el que aparece reflejada la geografía de la Sierra de Segura tal y como era en la segunda mitad del siglo XV. Podemos ver que especies vegetales y animales han sobrevivido y cuales se han perdido.

2. Algunos datos sobre la obra

El Tratado de la montería fue dado a conocer por Pascual de Gayangos durante su etapa como catalogador de los manuscritos hispánicos conservados en la biblioteca del Museo Británico (1). Fruto de este trabajo es la publicación de un catálogo donde aparecen enumeradas las obras estudiadas por Gayangos (2) y fue de aquí donde el duque de Almazán tuvo conocimiento sobre esta obra.

Hacia los años 30 del siglo XX, el duque de Almazán, realizó una importante labor dando a conocer a través de nuevas ediciones obras de carácter cinegético y desconocidas parcialmente hasta la fecha como por ejemplo el Tratado de la Montería del siglo XV, Diálogos de la Montería e Historia de la Montería en España. Estas obras fueron publicadas entre 1934 y 1936 impresas por Víctor y Demetrio Oliva con una cuidada encuadernación en la que destaca el escudo de armas del duque. Centrándonos en el Tratado de la Montería, diremos que esta primera edición de unos 300 ejemplares ha alcanzado un precio considerable en la actualidad. Posteriormente se realizaron nuevas reediciones en 1992 y en 2005 (3).

La obra cuenta con un total de 327 páginas, además de un estudio preliminar de 41 presentando la siguiente estructura: prólogo, reproducción del fascimil, trascripción y un apéndice documental muy completo. Éste se compone de la concesión del fuero a Segura en 1284, información sobre la presencia de la familia Manrique en estas tierras, la Visitación de Segura de 1478, la visitación de la fortaleza de Montizón, algunos datos sobre la vida del condestable Miguel Lucas de Iranzo y por último un completo vocabulario sobre términos de montería.

Entre los temas que trata a lo largo de sus trece capítulos (4) está la descripción del montero con todo lo relacionado con su equipamiento, sobre el caballo, la ropa, el calzado, que herramientas ha de llevar para prender fuego. Recoge con precisión como debe ser el armamento del montero indicando que nunca se debe usar la espada siendo el arma habitual el venablo o el cuchillo de montero. Recoge las costumbres y hábitos de los animales en las distintas épocas del año por lo que tenemos unas referencias indirectas a cerca de la flora y la fauna de la Sierra de Segura en la segunda mitad del siglo XV. Dedica un amplio espacio a los perros, destacando su importancia para cobrar piezas, mencionando las mejores razas, su cría y adiestramiento. A partir del capítulo siete empiezan a aparecer referencias sobre la Sierra de Segura.

3. En torno a la autoría de la obra

Éste es sin duda uno de los grandes misterios que envuelven a esta obra ya que a día de hoy tan sólo se pueden hacer conjeturas a cerca de su autor. El duque de Almazán en el estudio introductorio de esta obra recoge tres posibles hipótesis a cerca de quien pudo ser el responsable de la misma. En su primera hipótesis sitúa la autoría de la obra en una persona anónima, quizá un caballero santiaguista y dedicada a Juan de Pacheco, que por aquel entonces era Gran Maestre.

Otra de las hipótesis que plantea es la posible autoría de la obra por parte de Fernando Lucas de Iranzo, comendador de Montizón y dedicada a su hermano Miguel Lucas de Iranzo. Sin embargo, el duque de Almazán, no se detiene aquí y llega a establecer la hipótesis de que Miguel Lucas de Iranzo dedicara esta obra al rey Enrique IV, al que estaba muy vinculado.

En tercer lugar, el duque de Almazán, establece la hipótesis de la autoría de esta obra a Jorge Manrique (5), comendador de Montizón tras Iranzo e hijo de Rodrigo Manrique y Mencía de Figueroa (6). En esta hipótesis, Jorge Manrique dedicaría su obra a Pedro Manrique, su hermano y heredero del título familiar (7).

Jorge Escudero en su estudio sobre esta fuente (Escudero, 1988) reduce las posibilidades a dos, en concreto a la posible autoría del manuscrito por parte de Fernando Lucas de Iranzo o de Jorge Manrique. Al igual que el duque de Almazán, Escudero no se atreve a establecer la autoría de la obra a uno de los dos candidatos, aunque si recalca la estrecha vinculación de los Manrique con esta zona. Este hecho aparece reforzado con el amplio conocimiento de la Sierra del que hace gala el autor.

Sin salir de la mera especulación, nos decantaríamos por la hipótesis de la autoría de Jorge Manrique o algún miembro de su familia debido a su vinculación con la Sierra de Segura. Los Libros de Visitas ofrecen una interesante información al respecto ya que muestran cómo el comendador de Segura residía parte del año en Siles, además de tener numerosas propiedades allí, lo que ayudaría a explicar la completa descripción que hay de parajes cercanos a Siles y a Riopar. Lamentablemente no existen pruebas tangibles para establecer con seguridad el autor de la obra.

4. La Sierra de Segura en el siglo XV

El Tratado de la Montería se ubica cronológicamente en la segunda mitad del siglo XV y espacialmente en la Sierra de Segura. El perfecto conocimiento de la zona que exhibe el autor hace pensar en una estrecha relación con esta comarca.

La segunda mitad del siglo XV es una época de cambios donde aparece tímidamente una inquietud renacentista síntoma de una época de grandes cambios que es el tránsito del Medievo hacia la Modernidad. La complicada orografía y el carácter fronterizo del territorio, había establecido cierto determinismo geográfico a la hora de situar los asentamientos humanos en esta Sierra, así como sus principales actividades económicas. Una de las causas que explican este hecho es lo abrupto del paisaje y las dificultades de estas gentes para modificarlo (Llopis, 1986, pág.36). Este predominio de lo montañoso va a hacer posible un amplio aprovechamiento de los bosques, tanto en su dimensión maderera como cinegética, como vemos en la obra.

Respecto al territorio, podemos decir que desde su donación en 1242, Segura de la Sierra, con todos sus términos, estaba incluida dentro de la Orden de Santiago (8) en su complejo aparato señorial con unas determinadas relaciones feudo-vasalláticas entre los miembros de la Orden y los moradores de estas tierras. Desde los recientes estudios realizados sobre la Orden de Santiago se ha estudiado la importancia de la renta y de su percepción para conocer la complejidad del sistema señorial de las Órdenes Militares y aportando un nuevo enfoque a la investigación. Sin embargo, existen hoy día numerosas lagunas en la investigación (Lomax, 1965, pág, 101) de este tema.

El estudio de los Libros de Visitas ha reducido considerablemente la carencia de información sobre la segunda mitad del siglo XV aportando datos, para el caso de la Orden de Santiago, que se remontan a 1440 (Peinado, 1991, pág.405). Esta información recoge además del número de vecinos, una completa descripción de los bienes que poseía la Orden en los lugares visitados destacando la exhaustiva descripción de las fortalezas y de las iglesias. También aparecen otros elementos como los hornos de la encomienda, las propiedades arrendadas a particulares y un total de las rentas percibidas (Martín de Nicolás, 1981). Esta fuente, según Peinado Santaella, “pretende recabar para los órganos centrales de las Órdenes, una información de las relaciones de poder que mantienen con los vasallos que habitan y hacen producir sus vastos señoríos” (Peinado, 1991, pág. 406). Como podemos apreciar las encomiendas en la segunda mitad del siglo XV conforme se aleja la frontera se van configurando “como una empresa económica” (Llopis, 1986, pág. 279) en detrimento de su función militar primigenia (9). Por último destacar la existencia de instituciones asistenciales (Peinado, 1984) con cuatro hospitales en la Sierra en esta época: Siles, Orcera, Villarrodrigo y Torres de Albanchez. Tenemos que recordar que estos hospitales no tenían una función médica sino que tenían un carácter asistencial hacia los más pobres, lo que indica un desigual reparto de la riqueza entre los habitantes de estas sierras.

Centrándonos en las actividades económicas, en el caso de la Sierra de Segura vemos un predominio de la agricultura cerealística destacando la cebada por encima del trigo debido a las duras condiciones climáticas. Esta pobre agricultura se complementaría con una amplia actividad ganadera conectada con las principales rutas de la Mesta (Gerbet, 1991, pág 73). No podemos olvidar el aprovechamiento forestal, presente en estas tierras desde tiempo inmemorial. Los principales frutos del bosque eran la madera, el aprovechamiento comunal para las necesidades de las comunidades campesinas y las actividades relacionadas con el pastoreo, bien en forma de pastos, bien a través del ramoneo. Por último y no menos importante, estaba la caza, tal y como lo demuestra este tratado y que no era patrimonio de los poderosos ya que en las Ordenanzas del Común de 1580 aparece recogido el derecho de los habitantes de la Sierra a cazar y a pescar para cubrir sus necesidades tal y como aparece recogido en los capítulos 69-72 bajo un riguroso respecto al Medio (De la Cruz, 2005).

En cuanto a la flora y la fauna recogidas en el Tratado de la Montería hemos de decir que las referencias a la fauna son más bien escasas ya que tan solo menciona las especies más cazadas como eran el oso, el jabalí y el venado. De la flora aparece un mayor número de referencias como son los pinos, avellanos, manzanos, ciruelos y perales silvestres, espino, roble, madroño, jara, vespejones, etc.


5. Apéndice documental

Las siguientes transcripciones proceden de la obra estudiada y a continuación detallamos la ubicación exacta de la misma, respetando en todo momento la trascripción original del autor.

Doc 1. Proemio de la obra en el que aparece la dedicatoria de un hermano a otro. Almazán, duque de. (1936): Tratado de la montería del siglo XV. Manuscrito del Museo Británico publicado y anotado por… Madrid. I.G. Oliva de Vilanova. (Edición fascimil de Alaba ediciones, 1992.) Pp. 125-126. (Fol. Manuscrito 1r)

Pág. 125

“[…] Proemio
+
IHESUS
Recuerdome agora, muy noble Señor hermano, ave- / ros una vez dicho, en son más çercano a burla que a / beras, se queríades que os escribiese algo sobre el oficio de la Montería.

Paresçiome en vuestra respuesta que si lo hiciese vos / agradaría, pues tan solamente con el dicho vos agradé; / por tanto deliberé de lo poner en obra, por algunas / razones: la primera, por vos conplazer; la segunda por/que me paresçe que vos levantais montero natural de / coraçon; la terçera, porque mejor creays lo que se que / no dubdares, el amor que vos he, en conocimiento del / qual mas claramente verneys quando aquí veays que por / vos agradar quiero venir en estas dos cosas: la primera, / en aver de haser obra la qual manifestará mi poco saber / a quien por ventura lo ynorava; la segunda, que puedo // pag. 126/ ser retraydo y culpado de presunción en atreverme a /escrever sobre cosa compuesta non solamente por vno / solo mas por muchos syngulares monteros […]”

Documento 2. Migración de los venados en la Sierra de Segura. Almazán, duque de. (1936): Tratado de la montería del siglo XV. Manuscrito del Museo Británico publicado y anotado por… Madrid. I.G. Oliva de Vilanova. (Edición fascimil de Alaba ediciones, 1992.) Pp. 177-178 (Fol. Manuscrito 20 r)

Pag. 177

“[…] En estas syerras de Segura, todos los venados della / por la mayor parte en fin de otubre, que son acabadas / las mieses e todos los otros frutos de que ellos se man- // pág. 178 / tienen temiendo las grandes frialdades, se pasan a la / xara e a los ríos Guadalquivi[r] e de Guadarmena, que / son tierras calientes, e en el mes de março buelven, / huyendo de el calor e de la ladilla e ardor de la xara; / pero con todo, algunas veces dexan los estremos acos- / tunbrados y siguen aquella parte donde mas hallan de / comer: que los años que yerra la bellota en dicha xara e açierta en la sierra, por fuerte invierno que haga / no dexan de venirla a buscar, no solamente los venados / naturales e nasçidos en la misma tierra, mas los de las tierras lexanas; que la dicha vellota es tal mantenimiento para ellos, que la van a buscar tan gran tierra que es / cosa fuerte de creer[…]”

Documento 3. Vida de los osos y jabalíes en el otoño. Almazán, duque de. (1936): Tratado de la montería del siglo XV. Manuscrito del Museo Británico publicado y anotado por… Madrid. I.G. Oliva de Vilanova. (Edición fascimil de Alaba ediciones, 1992.) Pp. 182 (Fol. Manuscrito 22 r)


“[...] Otrosi, en los meses de setienbre, otubre [e]novien- / bre, los dichos osos y puercos tienen esta forma de bivir: / en este tienpo las noches son bien creçidas y fallan mu- /cho de comer y salen a las viñas qu’estan en comarca / que ellos las puedan alcançar; ansi mismo, todas las frutas /vienen estonçes espeçialmente los monteses, digolo por /que en esta tierra de Segura, como fue poblda de muchos / lugares en tienpo de moros, que quedaron las güertas / en que ay todas suertes de frutas que en la misma / tierra tienen oy en las poblaciones; y son estas, ay otros / nacimientos en la misma sierra en partes que pobladas / no fueron[...]”

Doc. 4. Sobre la Sierra en general. Almazán, duque de. (1936): Tratado de la montería del siglo XV. Manuscrito del Museo Británico publicado y anotado por… Madrid. I.G. Oliva de Vilanova. (Edición fascimil de Alaba ediciones, 1992.) pp. 192-193 (Fol. Manuscrito 26 v)


“[...] Toda esta tierra del Val de Segura se lla- / ma sierra / quan grande es; pero por esto no se dexa de llamar vn / alto, o cabeza sola por si este nonbre mismo; ansi que / no haze la cantidad tal nonbre, saluo la calidad, por / do paresçe que este nonbre procede de tierra fraguosa e / aspera. Ansi como en la sierra de aserrar madera es / cosa agra e brozna, ansi creo que tomó este nonbre la / tierra della qu’es de tal forma [...] En esta tierra ay vnos altos que tiene esta / façion: el altura grande, e en lo más alto, llano bueno de / andar ansi para gente como para bestias e ganados, e gran suelo de yerva; y las sobidas a estos tales son fra- /guosas como muela de peñas, tanto que a cavallo / muy pocos pueden subir por algunos portillos, las ver- / tientes montonosas [...]”

Doc. 5. Sobre los ríos. Almazán, duque de. (1936): Tratado de la montería del siglo XV. Manuscrito del Museo Británico publicado y anotado por… Madrid. I.G. Oliva de Vilanova. (Edición fascimil de Alaba ediciones, 1992.) pp. 196-197 (Fol. Manuscrito 28 v- 29 r)

“[...] En esta syerra de / Segura todo esto ay e mucho más, e los natios de aguas / e montes que dicho he, quito hayas [e] castaños, que de // pág 197/ todo lo al ay montes y espesuras altas y baxas, y tantas / aguas, que dubdaría aver más en tierra del mundo, ansy / de ríos caudalosos como otros ríos y fuentes muchas, y / todas esta agua muy naturales y esmeradas, que en /ellas no se crían adelfas, ni anapelo, ni ovas, ni se detiene / çieno [...] Ay muchas cuevas; de tales maneras hay algunas en / que nasçe agua dentro, e tan grandes, e tan altas, e otras / tan espantables; que recontarlas por menudo será fuerte de creer [...]”

Doc. 6. Sobre los montes de Segura. Almazán, duque de. (1936): Tratado de la montería del siglo XV. Manuscrito del Museo Británico publicado y anotado por… Madrid. I.G. Oliva de Vilanova. (Edición fascimil de Alaba ediciones, 1992.) pp. 248-249 (Fol. Manuscrito 49r 29 r)

“[...] En esta tierra y sierra de Segura ay muy poca xara, / algunas manchas adradas, y en pocas partes, pero en / tierra de Montizón ay grandes xarales y ansy mismo / en el río Guadarmena [...]”


NOTAS:

(1) Pascual de Gayangos (1809-1897) pasó una parte considerable de su vida fuera de España. Tras una estancia en Francia, donde se casó, trabajó en el Ministerio de Asuntos Exteriores entre 1831 a 1836. En esta época hay que situar su primera publicación sobre manuscritos árabes que ve la luz en 1834. Entre 1836 y 1837 ejerció la cátedra de árabe en el Ateneo de Madrid la que dejó para ir a Inglaterra y dedicarse a la investigación en un momento en que se desarrollaba en España la Guerra Carlista. Allí editó su traducción de la obra de al- Maqqari, Historia de las dinastías árabes en España (1843). Éste mismo año regresó a España y ejerció la cátedra de árabe en la Universidad de Madrid hasta su jubilación en 1881. A partir de esta fecha residió en Londres hasta su muerte destacando en esta última etapa la confección de un catálogo sobre los manuscritos españoles conservados en el Museo británico publicado entre 1875 y 1893.

(2) Catalogue of the manuscripts in the spanish language in the British Museum. (Edición fascimil de 1976). Londres, British Museum.

(3) La última edición en fascimil de esta obra está realizada por la editorial Maxtor en 2005.

(4) Aunque en la obra aparecen doce capítulos, existe un décimo bis, que hace que el total sea de trece capítulos.

(5) Jorge Manrique era señor de la villa de Belmontejo, comendador de Montizón, trece de Santiago y capitán de hombres de armas de las Guardas de Castilla. Según Domingo Henares, Jorge Manrique nacería hacia 1434.


(6) Existe una gran controversia sobre el lugar de nacimiento de Jorge Manrique entre Paredes de Nava y Segura de la Sierra. Numerosos investigadores han defendido la hipótesis segureña, entre ellos Genaro Navarro o Domingo Henares mediante una serie de argumentos muy sólidos como son la vinculación de los Manrique a Segura desde 1434 o el hecho de que Mencía de Figueroa naciera en Beas y que fuera enterrada en el Monasterio de Santa María de la Peña de Orcera.

(7) Don Pedro Manrique era el II Conde de Paredes, señor de Villapalacios y Bienservida, Villaverde, Riopar, Comendador de Segura y trece de la Orden de Santiago.

(8) Derek W. Lomax fue uno de los primeros investigadores que se acercó al estudio de la Orden de Santiago. De ahí lo importante que es su obra La Orden de Santiago (1170-1275). En esta obra son muy interesantes las fotografías aéreas de Hornos de Segura y de Segura de la Sierra antes de la restauración de sus fortificaciones.

(9) La función militar no es olvidada del todo ya que en los libros de visitas existe una constante preocupación sobre la conservación de las fortalezas y su reparación.


BIBLIOGRAFÍA

- Almazán, duque de. (1936): Tratado de la montería del siglo XV. Manuscrito del Museo Británico publicado y anotado por… Madrid. I.G. Oliva de Vilanova. (Edición fascimil de Alaba ediciones, 1992.)

- De la Cruz Aguilar, E. (2005): Ordenanzas del Común de la villa de Segura y su tierra de 1580. Orcera. Gráficas Veracruz.

- Escudero, J. (1988): “Descripción de los chorros en un libro de montería sobre la Sierra de Segura. Manuscrito anónimo del siglo XV” Al Basit, 24, pp. 241-244.

- Gayangos y Arce, P. de, (1875-93): Catalogue of the manuscripts in the spanish language in the British Museum. (Edición fascimil de 1976). Londres, British Museum.

- Gerbet, M. C. (1991): L'élevage dans le royanune de Castilla sus les Rois Catholiques (1454-1516). Madrid, Publications de la Casa de Velázquez.

- Henares, D. (2005): Cartas de Don Rodrigo Manrique a su hijo Don Jorge. Segura de la Sierra. Ayuntamiento de Segura de la Sierra.

- Lomax. W. D. (1965): La Orden de Santiago (1170-1275). Madrid CSIC.

- López Cordero, J. A. (2000): “El siglo XX: Renacimiento de la primitiva historiografía giennense” Senda de los Huertos, 57-60, pp.107-122.

- Manzanares de Cirre, M. (1971): Arabistas españoles del siglo XIX, Madrid, Instituto Hispano Árabe de Cultura.

- Martín de Nicolás Cabo, J. (1981): “La Mancha santiaguista según los Libros de Visitas (1480-1511)” Anuario de Estudios Medievales. 11, pp.468-491.

- Porras Arboledas, P. A. (1997): La Orden de Santiago en el Siglo XV. Madrid, Dykinson.

- Peinado Santaella, R. G. (1991): “La renta señorial en las Órdenes Militares de la Corona de castilla durante la Baja Edad Media” Historia, Instituciones y documentos. 18, pp. 403-424.

- Peinado Santalella, R. G. (1984): “La asistencia a los pobres en el señorío andaluz de la Orden de Santiago a fines de la Edad Media” Actas del III Coloquio de Historia Medieval andaluza. La sociedad medieval andaluza. Lo no privilegiados. Jaén, Diputación de Jaén.

- Rodríguez LLopis, M. (1986): Señoríos y feudalismo en el Reino de Murcia. Los dominios de la Orden de Santiago entre 1440 y 1515. Murcia, Universidad de Murcia.

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