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bruce lee

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fecha de aparición: 1984

compañía: u. s. gold

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Bruce Lee, un clásico

Una principiante compañía se encargó, en 1984, de realizar un juego basado en la estrella por excelencia del cine de artes marciales. ¿Qué quién era? Pues Bruce Lee, famoso entre otras cosas por el último film que realizó, llamado Operación Dragón, que recibió elogios de todo tipo y le hizo célebre en el mundo entero, y famoso también por su extraña desaparición, misterio por el cuál hoy en día nos seguimos preguntando todos sus seguidores. Pero su espíritu quedaba vivo, este juego es una prueba de ello. Además, el argumento era original; el programa no estaba basado en ninguna de sus películas.

Esta compañía a la que me he referido es, por si alguien no lo sabe, US GOLD. Y el programa que creó ha sido considerado por muchos un clásico. Tanto por el nombre como por el contenido.

Pero vamos a dejar la historia a un lado y hablemos del juego en sí. ¿Cómo era? ¿Cuáles eran sus cualidades?

Manejábamos a Bruce. El juego era de plataformas, de esos de "ir corriendo y recogiendo objetos", en este caso lámparas, pero con una pequeña dosis de artes marciales que sentaba muy bien. Este era uno de los factores clave: la mezcla entre las plataformas y las cuatro cosillas básicas de todo arte marcial: patadas voladoras (esa que tanto popularizó Bruce en sus películas), puñetazos y saltos, todo esto acompañado de la agilidad y rapidez propias del protagonista.

No destacaba ningún aspecto del juego en general. Apartados como el sonido eran bastante simples. No era malo, pero resultaba escaso. Como melodía, tan sólo podíamos escuchar la que se oye en la pantalla de presentación. Los gráficos ya estaban algo mejor, aunque tampoco eran nada del otro mundo. ¿Qué fue entonces lo que le dio la condición de clásico a este juego? Pues simplemente lo divertido, rápido y jugable que era, y los buenos ratos que nos hizo pasar. El programa cumplía con el objetivo de cualquier juego, que no es otro que entretener. Y lo más importante de todo: se dejaba jugar y conseguía enganchar. Y eso que la dificultad no era excesivamente alta. No sé... tenía cierta magia que conseguía esa adicción inesperada a simple vista. Siempre venía de gusto echar una partidilla. Otro factor a favor, obviamente, fue el nombre, que hizo que el juego se convirtiera en imprescindible para todo fan de Bruce Lee.

El objetivo consistía en guiar a Bruce hasta encontrar un sagrado tesoro. Para ello disponía de la única ayuda de sus puños y de su agilidad. Para conseguir tan deseada meta, tenía que recoger todas las lámparas de una o varias pantallas para así conseguir abrir otras puertas que le darían acceso a explorar nuevos escenarios.

Pero no todo iba a ser un camino de rosas. En la gran mayoría de pantallas aparecían los dos enemigos principales del juego: el yamo y el ninja. El primero era un monstruo verde gordo y forzudo, mientras que el ninja era más bien pequeñajo, pero disponía de un bastón con el que nos podía dar algún que otro susto. Aún así, no eran de lo más peligroso del juego y era bastante fácil batirlos o esquivarlos. Lo que realmente ponía en peligro al protagonista eran la multitud de trampas que habían: pinchos, minas, corrientes de agua, etc. Para superar estos obstáculos se solía utilizar la táctica de pensar, calcular y actuar. ¡Cuántas veces pasé por alto esta regla y tuve que volver a empezar la partida! :-)

El modo de dos jugadores era algo atípico, pero sin duda hacía más divertida la partida. A la tradicional opción de jugar por turnos, es decir, primero el primer jugador y luego el segundo (los dos manejando a Bruce), se añadió la posibilidad de que el segundo jugador manejara al yamo, uno de los malos del juego. Entonces, a partir de aquí tiene dos posibles misiones: o ayudar a Bruce peleando contra el ninja y así quitarle un estorbo de encima o intentar derrotar al primer jugador, es decir, a Bruce, nuestro protagonista. Esto último era lo que más se solía hacer (al menos en mi caso) y lo que más "picaba" a los dos jugadores.

Salió para un montón de sistemas. Todos pudimos disfrutar de este clásico del software. Originariamente apareció en Apple II, y a partir de ahí se crearon versiones para todos los ordenadores de 8 bits: Amstrad CPC, Spectrum, Atari 800, Commodore 64... todas ellas muy buenas y fieles al original. Las versiones de Amstrad, Commodore y Atari eran muy, muy parecidas entre ellas. Los gráficos eran casi iguales. Quizás la que era algo diferente era la de Spectrum, creada por Ocean. No se diferenciaba en el desarrollo, sinó en los gráficos. El fondo salía con colores más oscuros (al contrario que en las otras versiones, donde predominan los colores vivos), dando otro toque al juego, aunque seguía siendo igualmente adictivo. Yo he jugado a todas las versiones (excepto a la de Apple II) y tienen todas una jugabilidad muy parecida y proporcionan una diversión semejante. Recuerdo especialmente la de Atari 800 (creo), a la que tan sólo jugué un par de veces en casa de un amigo en un monitor de fósforo verde hace ya mucho tiempo. Y la de nuestro Amstrad CPC, pues más de lo mismo: colorista, jugable... lo dicho.

En definitiva, Bruce Lee no será recordado por todo aquél que lo jugó como un super éxito, sinó como un clásico inolvidable lleno de magia.