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El método que en principio parece obvio para descubrir la presencia de nuevos planetas en otras estrellas es el de la detección directa mediante obtención de la imagen del planeta con un telescopio, como se hizo con los planetas del sistema solar, sus satélites y otros cuerpos (cometas, asteroides,...). Sin embargo este método resulta muy difícil por tres razones fundamentales:
donde R es el radio del planeta, a el semieje mayor de su órbita y p(l, a) es una función que incluye el resto de factores: efectos de la inclinación orbital, de dispersión de la luz por parte de la atmósfera del planeta, su periodo orbital, etc. a es el ángulo que forman estrella y planeta con el observador.
El valor L/L* es muy pequeño, del orden de 10-9 para un planeta como Júpiter observado desde unos 5 pc de distancia, por lo que es técnicamente difícil usar la imaginería directa por la escasa luz que reflejan los exoplanetas.
ENANAS MARRONES Y EXOPLANETAS AiSLADOS Algunos planetas emiten radiaciones a ciertas frecuencias (Júpiter emite ondas de radio a longitudes de onda centimétricas) que pueden facilitar su detección. Aunque este método aún no ha permitido detectar ningún exoplaneta se ha usado para detectar enanas marrones (objetos muy masivos que, por no alcanzar una masa de un 10% de la masa del Sol, no pueden iniciar reacciones termonucleares en su interior).
La primera detección de enanas marrones la realizó el astrónomo español Rafael Rebolo del Instituto de Astrofísica de Canarias (IAC) en 1995, se la denominó Teide 1. En el año 2000 publicó con su equipo el descubrimiento de los primeros planetas gigantes aislados de estrellas y en el 2001 la prueba de migraciones de planetas en otras estrellas.
OBSERVATORIOS TERRESTRES Actualmente se están preparando varios proyectos de investigación para detectar planetas extrasolares mediante esta técnica de imaginería directa, especialmente para detectar y caracterizar exoplanetas tipo terrestre y detectar señales de vida. Para ello se hace preciso estudiar la zona infrarroja del espectro electromagnético y usar varios telescopios, separados una distancia del orden de los 50 m, para que, mediante interferometría, se puedan diferenciar los planetas de sus estrellas y a partir de su espectro determinar la composición química de sus atmósferas.
Existen varios programas de investigación que utilizan observatorios terrestres con telescopios que trabajan con óptica adaptativa y que se combinan interferométricamente. Destacan el Very Large Telescope (VLT) del European Southern Observatory (ESO), situado en Cerro Paranal, Chile; y el telescopio Keck II en Hawaii. Ambos pueden detectar planetas gigantes próximos a estrellas brillantes.
También en Chile, en el desierto de Atacama, se está construyendo el Large Millimeter Array (ALMA), un interferómetro que trabajará en la zona de longitudes de onda del orden del milímetro y menores. Este observatorio estará constituido por 64 antenas parabólicas de 12 m de diámetro. OBSERVATORIOS ESPACIALES
La NASA tiene previsto lanzar un observatorio interferométrico en la banda de los rayos infrarrojos, el TEP (Terrestial Planet Finder). Actualmente se está proyectando y existen varias opciones de construcción que se decidirán en los próximos años (2005-06).
Por su parte la ESA (Agencia Espacial Europea) está planificando el Observatorio Espacial Darwin que será enviado al espacio a medianos de la próxima década y consistirá en una flotilla de ocho naves espaciales que se dispondrán en formación y combinarán sus observaciones para detectar la luz de planetas terrestres alrededor de otras estrellas.
El observatorio comprenderá seis naves individuales, separadas unos 50 m, con un telescopio de 1 m cada una; una nave espacial central que recogerá y tratará las imágenes de los seis telescopios;< y la octava nave será un satélite de comunicaciones para transmitir la información a la Tierra y para enviar órdenes desde la Tierra.
Los telescopios del Observatorio Espacial Darwin trabajarán
en la zona infrarroja del espectro electromagnético, entre los 6 y 17 mm (longitud de onda), para cubrir las líneas
espectrales de moléculas fundamentales para la vida, como son: H2O, CH4,
O3 y CO2 (observar la figura adjunta
donde se compara el espectro del Sol y el de la Tierra).
Así los astrónomos podrán deducir composiciones químicas de las
atmósferas y buscarán los rastros químicos que delaten la presencia de vida
en exoplanetas. En un principio se pretende el estudio de entre 100
y 200 estrellas en un radio de 15-20 pc de la Tierra.
En funcionamiento está el
Observatorio Espacial Spitzer
que consiste en un observatorio espacial
infrarrojo enfriado criogénicamente, capaz de estudiar objetos que van
desde nuestro Sistema Solar hasta las regiones más distantes del
Universo. El Observatorio
Espacial Spitzer consiste en un telescopio de 0,85
metros con tres instrumentos científicos enfriados criogénicamente,
capaces de tomar imágenes y espectros en la zona del
espectro electromagnético infrarrojo (IR) situada entre 3
y 180 mm
(1 mm = 1 micrómetro =
10-6 m). Con su gran sensibilidad, su conjunto de
detectores de gran formato, su alta efectividad observacional y su larga
vida criogénica, Spitzer ofrece una capacidad observacional sin
precedentes. Los objetos sólidos en el espacio -desde
el tamaño de un grano de polvo interestelar (de menos de una micra)
hasta los planetas gigantes- tienen temperaturas que van de 3 a 1
500 kelvins (K). La
mayoría de la energía irradiada por objetos en este rango de
temperaturas se encuentra en el IR. Las
observaciones IR son, por
lo tanto, de particular importancia en el estudio
de medios a baja temperatura, como son las nubes interestelares con
mucho polvo, donde las estrellas se están formando, así como las
superficies heladas de los satélites planetarios y los asteroides. Spitzer fué lanzado en
agosto del 2003 y las estimaciones actuales
sugieren una vida de unos 5 años. Una parte clave
del Spitzer es su órbita heliocéntrica
siguiendo a la Tierra. En otras palabras, el Observatorio será
puesto en una órbita de forma que siga a la Tierra en su camino
alrededor del Sol. Spitzer se irá alejando de la Tierra a una
velocidad de ~ 0,1 UA/año.
Debido a que el Observatorio tiene que ser enfriado a unos pocos grados
por encima del cero absoluto, esta órbita ofrece un ambiente térmico más
benigno que cualquier órbita terrestre. La Tierra no solo refleja luz
visible procedente del Sol sino que también emite radiación
IR. Cualquier satélite en una órbita terrestre
razonable se encuentra rodeado de un medio con temperaturas mayores de
250 K. La órbita heliocéntrica pondrá a Spitzer en el espacio
"profundo," donde la temperatura ambiente está entre 30 y 40 K. Esto
permitirá que Spitzer tenga que llevar consigo mucho menos helio
líquido que si estuviera en una órbita terrestre. El Espectrógrafo Infrarrojo (IRS), es uno de
los tres instrumentos a bordo de Spitzer y provee espectroscopía de alta
y baja resolución a longitudes de onda en el mediano infrarrojo. Los
espectrómetros son instrumentos que dispersan la luz en sus longitudes
de onda constituyentes, creando espectros. Con estos espectros, los
astrónomos pueden estudiar las líneas de absorción y emisión, las cuales
son como huellas de átomos y moléculas. El IRS tiene 4 módulos separados: Uno de baja
resolución, de corta longitud de onda, cubriendo el intervalo entre 5,3
y 14 mm; otro de alta
resolución, también de corta longitud de onda, cubriendo entre 10 y 19,5
mm; uno de baja
resolución, de larga longitud de onda para observaciones entre 14 y 38
mm; y uno más de alta
resolución, de larga longitud de onda para observaciones entre 19 y 37
mm. |
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Imagen artística de varias enanas marrones.
Rafael Rebolo. Nacido en Cartagena, Múrcia (España), en 1961, es Professor de Investigación del Consejo Superior de Investigaciones Científicas en el Instituto de Astrofísica de Canarias.
Very Large Telescope (VLT) de la ESO en Cerro Paranal (Chile).
Los dos telescopios del interferómetro Keck en Hawaii.
Imagen artística del Large Millimeter Array (ALMA) situado en el desierto de Atacama (Chile)
Imagen artística del Observatorio Espacial Darwin (ESA)
Zona de estudio infrarroja (NASA)
Espectro de emisión de un cuerpo negro a diferentes temperaturas (en kelvins) en función de la longitud de onda (en micrómetros).
Montaje del Spitzer. Russ Underwood, Lockheed Martin Space Systems.
Recreación artística de la órbita heliocéntrica del Spitzer siguiendo a la Tierra. NASA/JPL |
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