Todos los rasgos estilísticos de la estética
barroca pueden entenderse como manifestaciones de la “ley del
contraste”. En música esta ley polariza las texturas (una melodía y un bajo), las
dinámicas (efectos de eco), los ritmos y los timbres. En el estilo concertado voces
e instrumentos se oponen, dialogan y conciertan. Es lo que parece
escucharse en esta pintura sugerente en la que la voz de un niño
concierta con un violín, una espineta, un violón (viola da gamba) y un laúd.