Cultura Musical - Historia de la Música Bachilerato la

 

CULTURA MUSICAL

 

Hace ya años, durante la organización de una obra de teatro en la guardería de mi hija, dijo la directora que hacía falta una trompeta; en escena,  uno de los niños simularía que la tocaba. Yo puedo traer una, dijo muy dispuesta una madre. Cuando al día siguiente se presentó con un saxofón de plástico plateado, pude evitar a tiempo una carcajada que hubiera sido improcedente, ya que todos -profesores, padres y niños- miraron satisfechos a mamá-musicóloga. Estupendo, ya lo tenemos todo.

 

         Acompañando musicalmente, hace más años todavía, el recital de un conocido (y ya fallecido) poeta de aquí nos encontrábamos un trío compuesto por flauta, viola de gamba y laúd barroco. En un momento dado, el poeta, en pleno trance, dijo: Chi, chi, sólo la mandolina”, recreándose en cada una de las cuatro sílabas de aquel instrumento ausente. No hay que pedirle a un poeta de nuestro tiempo la cultura musical de Góngora, pero sí al menos el detalle de haber dicho: Chi, chi, sólo ese instrumento. El cómputo silábico de su afectada intervención hubiera sido el mismo.

 

        Tengo la sensación curiosa de que el simple relato de estas anécdotas puede bastar para que uno o muchos lectores piensen que es un pedante quien cuenta estas cosas. No acaban de verse lo mismo estas ignorancias que las que llevaran a confundir un óleo con una acuarela, un poema con una novela o un paisaje con un bodegón. La cultura musical no es cultura.

 

Por ello, cuando vi en el escaparate de la librería el  libro de Antonio Skármeta La chica del trombón, ya sabía yo que sería mucho pedir que el instrumento de viento metal que se muestra en la portada fuera en efecto un trombón.

 

 

 

Antonio Torralba

 

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