Gonzalo de Berceo - Historia de la Música Bachillerato Selectividad

 

" Yaziendo a la sombra perdí todos cuidados,

odí sonos de aves, dulces e modulados;

nunqa udieron omnes órganos mas temprados,

nin qe formar pudiessen sones más acordados.


Unas tenién la quinta e las otras doblavan,

otras tenién el punto, errar no las dexavan;

al posar, al mover, todas se esperavan,

aves torpes nin roncas hi non se acostavan.

 

Non serié organista nin serié vïolero,

nin giga nin salterio nin mano de rotero,

nin estrument nin lengua nin tan claro vocero

cuyo canto valiesse con esto un dinero”.

 

 

Gonzalo de Berceo, Milagros de Nuestra Señora

 

El comentario de cualquier texto literario encierra siempre cierta complejidad, que puede ir en aumento en función de los niveles de profundización que pretendamos alcanzar o los diferentes enfoques que queramos darle. Una obra literaria, aunque sólo sea un breve fragmento, puede entenderse como un fruto maduro con mucho jugo que exprimir (dependiendo de la sed de cada uno) o como un cerdo del que se puede aprovechar hasta el estilo. Todo ello con una importante salvedad: hoy hablamos de una obra escrita en el siglo XIII todavía viva en nuestras bibliotecas y en nuestra memoria; el vino y el cochino, en unas cuantas horas ya se sabe.

         Un texto antiguo, como éste, suele ser un hueso duro de roer. El primer problema lo plantea el idioma: la obra de Gonzalo de Berceo está escrita en lengua romance (castellano del siglo XIII con riojanismos propios de la tierra natal del autor) y, aunque de ella proceda la lengua española, nuestro idioma ha cambiado mucho a lo largo de su historia. Una lectura rápida y superficial (es decir, una lectura inútil) no nos dirá nada interesante antes de que nuestro cerebro empiece a mandar señales: me aburro, no entiendo, parece que me está dando pereza, ay qué pereza más grande, ¿esto es obligatorio? No es obligatorio perder el tiempo y dar lugar a que nuestro cerebro llegue al lamentable estado de ojalá encontrar comentario internet. En cambio, es bastante estimulante ver que tras una lectura detenida (misericordiosa) son nuestros propios conocimientos los que comienzan a funcionar, se mezclan con algunas intuiciones… y a partir de ese momento quien manda en nuestro cerebro somos nosotros mismos: relájate fiera y busca en este libro, pregúntale al profesor tal cosa... es una orden. Por supuesto, un comentario de texto puede entenderse como una exhibición de lo que hay dentro de cada uno, perfectamente comparable al acto muy humano de ponerse guapo para los demás.

 

         En palabras de Camilo José Cela, “que no se cubra de amarillo jaramago el mármol del idioma”, que no se olvide ni la historia de nuestra lengua ni las historias que se han ido contando a través de ella. Que la obra de Gonzalo de Berceo Milagros de Nuestra Señora esté escrita en romance no debe ser un problema para nosotros, sino el punto de partida para recopilar una serie de datos sobre el aspecto formal del texto que debemos saber:

-         No toda la literatura española del siglo XIII (esta obra fue compuesta entre los años 1246 y 1252) está escrita en lengua romance, que era la lengua usada por el pueblo llano, la gente poco instruida de la Edad Media; gran parte de los libros de esta época está escrita en latín, que era la lengua culta comúnmente empleada por la Iglesia, la institución que prácticamente monopolizaba la cultura medieval.

-         Este dato es interesante porque nos indica la intención de Gonzalo de Berceo, persona culta perteneciente al clero, de expresarse de una forma que pudiese ser bien entendida por cualquiera. Así lo aclara el mismo autor a lo largo de toda su obra: “Quiero fer (hacer) la passion de sennor Sant Laurent / en romanz que la pueda saber toda la gent”; “Quiero fer una prosa en roman paladino / en el qual suele el pueblo fablar (hablar) a su veçino”.

-         Como los Milagros de Nuestra Señora es una extensa narración en verso  (915 versos), se atiene a las normas de la versificación culta del momento: la cuaderna vía. La cuaderna vía es una forma de componer un poema respetando el siguiente esquema métrico: estrofas de cuatro versos, cada uno de los cuales contiene catorce sílabas (llamados versos alejandrinos porque se usaron por primera vez en un poema francés sobre Alejandro Magno).

 

           Una vez analizados los aspectos formales del texto, no está demás que nos detengamos, aunque sea brevemente, en la figura de su autor: Gonzalo de Berceo:

-         Perteneciente al clero, su vida estuvo ligada a varios monasterios del reino de Navarra (entre otros, San Millán de Suso, en La Rioja, donde nació Berceo) y del reino de Castilla (el famoso Santo Domingo de Silos, en Burgos). Los estudiosos comentan que Berceo puso su talento literario al servicio de aquellos monasterios haciendo buena propaganda de ellos, incluso lo ven mezclado en oscuros asuntos de falsificación de documentos en favor del beneficio económico de San Millán.

-         Entre sus funciones al servicio de la Iglesia, figura la de difundir entre el pueblo la vida de algunos santos y los milagros de la Virgen María. Estos últimos constituyen el tema de la obra Milagros de Nuestra Señora, de la cual analizaremos sólo un pequeño fragmento perteneciente a la introducción.

-         Finalmente, no pasemos por alto que Gonzalo de Berceo es el primer escritor español de la Edad Media cuyo nombre conocemos.

 

           Y antes de profundizar en el análisis del texto propiamente dicho, tampoco sobrarían unas pinceladas sobre el panorama literario de la Edad Media que, como veremos, está muy relacionado con un tema que nos interesa mucho desde el punto de vista musical: la obra de los juglares:

-         La literatura medieval está dividida en dos grandes géneros: lo que llamamos mester de clerecía y mester de juglaría. El mester de clerecía es un conjunto de obras producidas por eruditos muy ligados a la literatura latina (la literatura culta) entre los cuales figuran, cómo no, los miembros de la institución eclesiástica (como Gonzalo de Berceo); el idioma empelado es el latín y está destinado a la sociedad culta de la Edad Media. El mester de juglaría, por oposición, reúne escritos vinculados a la tradición popular, transmitida de forma oral por los juglares (músicos ambulantes que iban de aldea en aldea ganándose la vida con sus cantos y demás exhibiciones), que en un momento de la Edad Media se deciden recopilar y dejar por escrito, por supuesto en lengua romance (recordemos, cuando hablamos de lengua romance nos referimos al castellano que se hablaba  en el reino de Navarra del siglo XIII, que convivía con otras lenguas romance como el galaico-portugués de las Cantigas de Alfonso X). 

-         Ambos géneros (clerecía y juglaría) se consideraban contrarios o contrapuestos, pero obras literarias como los Milagros de Nuestra Señora y muchas otras, nos hacen saber que no todo es blanco o negro: se trata de un poema de temática religiosa escrito por una persona culta, pero destinado al pueblo humilde y, de hecho, repleto de expresiones propias de los juglares (figuras juglarescas las llaman los investigadores).

-         A Gonzalo de Berceo lo han llegado a calificar de “juglar a lo divino” (Menéndez-Pidal) porque, aunque es un religioso, tiene mucho en común con los juglares, por ejemplo, el hecho de dirigirse directamente al público en sus escritos, como si lo tuviese delante: “Amigos e vassallos de Dios omnipotent, / si vos me escuchássedes por vuestro consiment…” (Primeros versos de los Milagros de Nuestra Señora).

 

          Bueno amigos… en este texto hay un poco de todo, como en la viña del Señor: cosas de juglares y cosas de la Iglesia; lo vulgar y lo culto; la naturaleza, la música y la actividad cotidiana; el silencio de los campos sólo perturbado por el trinar de las aves, música celestial en comparación con la bulliciosa música callejera, que no valía “un dinero” (un dinero, en la época era una moneda de muy poco valor; decir esto es decir “no valía un duro”)... Es el momento de demostrar que podemos aportar una serie de información no escrita en los versos de Gonzalo de Berceo, así que… expriman, no depriman. Expriman el contenido del texto:

 

           La perspectiva musical es lo que nos lleva a analizar este fragmento de los Milagros de Nuestra Señora, precisamente porque ha sido seleccionado en función de sus referencias a la música. Berceo describe el canto de las aves como si estuviera hablando de la música que escucha y probablemente canta en el silencio del monasterio: describe el organum, la forma musical que supone el comienzo de la polifonía en la Edad Media.

 

Unas tenién la quinta e las otras doblavan,

otras tenién el punto, errar no las dexavan;

al posar, al mover, todas se esperavan,

aves torpes nin roncas hi non se acostavan.

 

          El organum (o el canto de las aves que describe Berceo) está formado por una melodía gregoriana interpretada por una voz principal (las aves que tienen el punto; “punto” significa nota), a la que se une otra voz que canta lo mismo a un intervalo de quinta (“unas [aves] tenían la quinta”) y, finalmente, otra voz que dobla a la octava (“las otras doblaban”). Así, el organum se construye sobre la voz principal, y el discurrir de las demás voces depende de ella por ser el punto de referencia (“errar no las dejaban”). “Al posar, al mover, todas se esperaban”; esto es muy importante, porque la polifonía obliga a una organización (de ahí el nombre de organum) y quizás aludo también a el organum melismático, en el que las sílabas de la voz gregoriana se alargan muchísimo y han de esperar cada uno de los largos melismas de la voz añadida.

          Aves torpes ni roncas por allí… ni pensarlo, música divina le parece a Berceo el sonido de los pájaros en mitad del campo, gloria bendita comparada con el jaleo de los instrumentos mundanos de los juglares (los mismos que aparecen representados, entre otros, en las Cantigas de Santa María de Alfonso X, obra contemporánea a los Milagros de Nuestra Señora):

 

Non serié organista nin serié vïolero [el que toca la viola],

nin giga nin salterio nin mano de rotero [el que toca la rota],

nin estrument nin lengua nin tan claro vocero [¿pregonero?]

cuyo canto valiesse con esto un dinero.

 

          Y es que, comprendámoslo, tampoco es un desprecio hacia la música profana: Gonzalo de Berceo al escribir la introducción de los Milagros de Nuestra Señora (de donde extraemos el texto) elabora una alegoría del paraíso de la fe católica, y claro…

 

          Encontraríamos muchos otros temas que a propósito de este texto podríamos tratar, como la relación entre música y naturaleza, vinculadas estrechamente desde el origen de nuestra cultura (tanto en la especulación teórica como en la mitología griega):

 

Yaziendo a la sombra perdí todos cuidados,

odí sonos de aves, dulces e modulados;

nunqa udieron omnes órganos mas temprados,

nin qe formar pudiessen sones más acordados.

 

         A la naturaleza se le atribuyen propiedades musicales que superan las capacidades humanas. Esta idea de que la perfección se encuentra en la naturaleza llevará al desarrollo de toda una corriente musical descriptiva que alcanzará su máxima expresión en el Barroco (Vivaldi, Couperin, Rameau, Hotteterre, Boismortier, Chédeville…). Será la música puramente instrumental la que emprenda esta imitación de la naturaleza, quizá en un intento de desligarse de cierto complejo de inferioridad motivado por su carácter abstracto poco proclive a la mimesis, a diferencia de la música vocal o las demás artes. Precisamente, el canto de los pájaros se convertirá en una de las referencias más habituales de la música descriptiva, para cuya evocación será la flauta el instrumento privilegiado.

 

         Concluiremos nuestro comentario imitando de alguna manera al autor de estos versos. Todo lo anterior puede leerse en muchos libros y la extensión de estas páginas depende de nosotros… por hoy creo que podemos sentirnos saciados. "Lo diz la lection", "escripto lo tenemos", "lo que non es escripto non lo afirmaremos". Bueno, esto último es discutible... Continuará.

 

Ana del Moral,

Profesora de Música

 

 

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