Un monje de Montecasino
que vivió en el siglo IX popularizó la leyenda. Gregorio Magno recibe
del Espíritu Santo, que se le aparece en forma de paloma, el
repertorio melódico del canto cristiano primitivo, al cual llamamos
en su honor canto gregoriano.
San Gregorio, que vivió en el siglo VI, está representado en el
momento de la inspiración en la imagen de la izquierda, que es de un
manuscrito del siglo XIV. ¡Cuántos siglos diferentes para hablar del
canto gregoriano! Y es que, como todas las músicas tradicionales,
ésta no tiene un pedigrí demasiado claro. Podemos saber que se jubila
del todo el siglo pasado (con el Concilio Vaticano II) y que nació en
cierto modo antes de Cristo, ya que aprovecha buena parte de los
rituales musicales judíos. El rezo cantado de los cristianos vive su
juventud más gloriosa durante la Edad Media,
pero ha sido la base sobre la que ha jugado durante siglos toda la
música de Occidente. En su seno nacerá, por ejemplo, la polifonía,
aunque ésa es ya otra historia.