Un hipogeo es una bóveda subterránea
donde los antiguos depositaban los cadáveres. El de Hal Saflieni,
en Malta, consiste en una serie de más de veinte grutas. A un lado de
las galerías está la sala del
oráculo. En una de sus paredes hay un pequeño nicho ovalado que
produce una fuerte resonancia cuando se habla o canta en voz muy
grave. Cerca hay un pozo votivo donde se arrojaban ofrendas después de
haber consultado. Al que oyera la voz proveniente de la hendidura le
resultaría fácil creer que el oráculo era un medio a través del cual
hablaba un antepasado difunto. Lucrecio
dejó escrito que todo espacio de ecos es un templo.
En lo que llamamos prehistoria, la música no fue
probablemente una diversión. Como la pintura, como la escultura caía
del lado del rito, de la magia, de la comunicación con lo invisible
en que los sueños nos invitan a creer. Algunos investigadores han
aventurado la hipótesis de que muchas grutas fueron instrumentos de
música.