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Menos
Música
Que un profesor
de música escriba quejándose de la proyectada reducción horaria
de su materia en la
ESO, produce, sin duda, una sensación de
aburrimiento previo. Parece un episodio más de lo que con acierto
llamó Savater “la querella de las
asignaturas”; en el fondo, la legítima defensa de intereses
laborales, más o menos adornada con argumentos pedagógicos. Pero
no es ésa la intención de este escrito. Parto de que todos los
profesores de secundaria, por la inevitable mimesis a la baja en
que se ha sumergido la educación en las dos últimas décadas,
tenemos que enseñar más o menos lo mismo: a leer, a pensar, a
escribir, a expresarse... Desde qué asignatura se trabajen esos
objetivos básicos da un poco igual. Lo que me gustaría poner en
duda es una de las premisas de que parte la contrarreforma que
proyectó el PP y la reforma de la contrarreforma que ahora
elabora el PSOE, así como censurar uno de sus previsibles
resultados. La premisa que me parece errónea podría formularse
así: “Va a aumentar la competencia lingüística del alumnado
de la ESO
si se incrementa el número de horas de la asignatura Lengua”.
Pero es lógico pensar que el desarrollo de dicha competencia
depende mucho más del celo con que todo el profesorado cuide y
fomente la idoneidad del discurso oral y escrito en que se
desenvuelven sus respectivas materias, que del hecho de que se
aumente una hora la más importante de ellas. Y, mucho más aún,
dicho manejo del idioma depende sobre todo del grado en que todos
logremos encender en los más jóvenes el gusto por la lectura.
¿Habrá de asumir en solitario el profesor de lengua el
perfeccionamiento del castellano a partir del curso que viene?
Me parece muy
enriquecedor que los objetivos generales de la
ESO (ese “aprender a aprender” de que
tanto se habla) sean abordados desde la variada sensibilidad de
las diversas materias. Pero, para que pueda existir comunicación
entre un profesor y sus alumnos (los dos elementos fundamentales,
por encima de programas), la administración debe propiciar un
espacio físico (aula) y temporal (un cierto número de horas) para
que ese contacto pueda darse. Sin aulas, sin horas es mejor que
las asignaturas desaparezcan.
Antonio Torralba Martínez
Opina: antoninesdos@wanadoo.es
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