Tema 1 - Historia Bachilerato la

 

1.- FORMAS INSTRUMENTALES DEL BARROCO: SUITE, CONCERTO GROSSO, CONCERTO A SOLO.

 

 

Durante el Barroco (en música, s. XVII y primera mitad del s. XVIII) los poderes (la monarquía absoluta, las casas nobiliarias, la iglesia…)  utilizaron la música como elemento de propaganda; es el caso, por ejemplo, de dos obras de Haendel: la Water Music a manos de Jorge I y la Firework Music, cuyo promotor en este caso fue Jorge II. E igualmente es el caso de las grandes obras de carácter victorioso y propagandístico impulsadas por la Contrarreforma Católica. Las artes visuales (arquitectura, pintura, escultura) y las audiovisuales (en esta época surgen la ópera y la zarzuela) también se ponen al servicio no sólo de ilustrar las verdades de la fe, sino de ofrecer un marco grandioso y suntuoso a las celebraciones litúrgicas. Un marco que sorprenda al espectador.

 

          Todas las artes ayudaban al mantenimiento del equilibrio y la conexión entre los estamentos (la nobleza, el clero y el pueblo llano), a fin de que el edificio bien construido del Antiguo Régimen no sufriese resquebrajaduras amenazadoras de su estabilidad.

 

La época del contraste, de los efectos dramáticos sorpresivos, del movimiento, es también la época de la llamada conciencia tímbrica, que supone componer pensando en determinados  instrumentos. Se dice que el Barroco supone la juventud de la música instrumental y no en vano esta época es la de los grandes constructores de instrumentos: Stradivarius (cuerda), Hotteterre (viento), Ruckers (tecla), etc.

 

Los otros elementos de la música también manifiestan el gusto barroco por el contraste, el movimiento y el dramatismo. Así, por ejemplo, la dinámica emplea a menudo efectos de eco y alternancias bruscas entre piano y forte (pensemos en las piezas descriptivas de Vivaldi, por ejemplo). Las texturas se polarizan a menudo en dos líneas principales: una melodía y un bajo, sobre el que los intérpretes pueden improvisar ese acompañamiento a base de acordes típico de la época que recibe el nombre de Bajo Continuo. Las melodías buscan subrayar el movimiento mediante la profusión de adornos (trinos, mordentes…), que son especialmente abundantes en el estilo francés. Tampoco el ritmo escapa a la búsqueda de efectos de contraste: alternancia de movimientos lentos y rápidos en todas las formas musicales características de la época.

 

Las tres formas instrumentales más importantes del Barroco son la suite, la sonata y el concierto.

 

         Gran parte de la música bailable del s. XVI perdió su finalidad coreográfica para convertirse en un conjunto de piezas estilizadas destinadas a la escucha. Esas piezas se agrupaban formando suites. Así pues, la suite barroca está formada por una sucesión de danzas de diferente carácter. Originalmente, era una forma francesa destinada a instrumentos de teclado, llamada suite de pièces; en ella destacan Couperin y Rameau; más tarde se escribirían para conjuntos de diversa índole las suites orquestales, aunque  en menor número. También se compusieron suites de pièces para instrumentos de cuerda pulsada, como las de Robert de Visèe (guitarra y tiorba), y para instrumentos acompañados de Bajo Continuo, compuestas  por músicos como Marin Marais (viola de gamba) y  Hotteterre (flauta).

 

En Alemania, las suites orquestales son escasas; aparte de algunas de Telemann, sólo se podrían citar cuatro (a la número dos pertenece Badinerie) de las cuarenta y cinco compuestas por Bach y las citadas de  Haendel, vinculadas a Inglaterra: Música Acuática y Música para los Reales Fuegos Artificiales.

 

Las danzas de las que se compone una suite, además de una obertura  o preludio al comienzo, son: Allemanda (ritmo binario, lenta y de origen alemán); Zarabanda (origen español, lenta y ternaria); Corrente (rápida y ternaria); Gavota (tempo moderado y binario); Bourré, Minueto (ternario y más bien lento) y Giga. A veces, algunas están encadenadas por parejas (suele ocurrir con el minueto y la gavota) y también pueden llevar título literario, como La paix de Haendel. Buscando la ley de contraste, se suelen colocar de forma que contrasten unas con otras, no sólo por el tiempo o la velocidad, sino por el diferente carácter y valor emotivo de cada una.

 

         La palabra concierto tiene un uso general, todo acontecimiento musical; y otro específico, una forma musical que surge en el Barroco. La palabra CONCIERTO, puede venir de concertare, es decir, rivalizar, haciendo alusión a la presencia de elementos contrastantes en el  concerto; pero también es posible que el término provenga de conserere, reunir, y en este caso la etimología haría alusión a una obra tocada por un conjunto. El concierto es una forma instrumental en varias partes o movimientos en la que se manifiesta un contraste entre uno o varios solistas (soli) y una orquesta (tutti). El factor del contraste se alza como un principio constitutivo, en la que los solos se contraponen a los tutti,  una voz a varias, unos timbres a otros...

 

Cuando los solistas son más de uno, al concierto se le llama concerto grosso.

 

         El punto de partida en la creación  del concierto corelliano (de Arcangello Corelli) fue la triosonata. No hay que olvidar que, junto a la suite y el concierto, la sonata (obra en varios movimientos para un instrumento y BC) es la otra gran forma instrumental del barroco. Cuando en lugar de un instrumento son dos los protagonistas de una sonata, ésta pasa a llamarse triosonata. Los autores de la época hablan de cómo una triosonata se puede transformar en un concierto grosso añadiendo en determinados lugares las palabras tutti y soli.

 

Vivaldi es quien pone a punto la forma concierto; éstas son sus principales aportaciones: establecimiento del modelo en tres movimientos (rápido-lento-rápido), frecuente introducción de solos virtuosos, una apasionada expresión en los movimientos lentos, el uso de instrumentos de viento como solistas y el gusto por instrumentos infrecuentes. Vivaldi escribió varios conciertos para combinaciones inusuales o para conjuntos que incluían chalumeaux, mandolinas, etc. Los conciertos de Vivaldi influyeron mucho en todos sus contemporáneos. Más de 300 de sus conciertos están escritos para solista (la mayoría para violín). También escribió concerti grossi, 25 para dos violines y 32 para tres o más instrumentos y algunos son concerti de ripieno (para orquesta sin solistas). Vivaldi, virtuoso del violín que asombraba al auditorio por su técnica, estableció otra de las características básicas del concierto de los siglos siguientes: su uso para lucimiento del virtuoso. Vivaldi fue el primer compositor que utilizó de forma coherente el ritornello, que se llegó a imponer en los movimientos rápidos del concierto. El ritornello se repetía en diferentes tonalidades y era interpretado por toda la orquesta. Alternaba con episodios interpretados por el solista, a menudo de carácter virtuosista. Sus conciertos para violín opus 8, Las cuatro estaciones, son uno de los primeros ejemplos de música programática que, como gran parte de su música, se caracteriza por ritmos vigorosos y fuertes contrastes.

 

         La aportación fundamental de Bach, además de sus numerosos conciertos para clave, son los conciertos que se conocen como los Conciertos de Bradenburgo. Tres de ellos no tienen solista especifico y otros tres pertenecen al concerto grosso. También compuso conciertos para uno o varios claves solistas.

 

A finales del s. XVIII, van desapareciendo las formas que reciben los apellidos de grosso (concierto con varios solistas) y ripieno (concierto sin solistas específicos) y el concierto se convierte en expresión de virtuosismos.

 

         Como acabamos de ver el Barroco nos ofrece formas instrumentales nuevas que, como suele ocurrir siempre en el arte, se ponen al servicio de una realidad, de una sociedad concreta.