Un músico y musicólogo inglés
(Christopher Page) eligió esta imagen para
la portada de uno de sus discos sobre motetes franceses del siglo XIII. Un
joven clérigo ofrece dinero a una muchacha que baila tocando una
pandereta. A un lado hay un diablo tentador y a otro un patriarca del
Antiguo Testamento que pone en guardia. Ese joven estudiante de la Universidad
de París representa al público, y acaso al creador también, de esa
curiosa forma polifónica surgida del canto gregoriano (que se
mantiene en ella como tenor o voz principal), pero que incorpora en
las voces superiores músicas y letras de marcado sabor profano. El
motete politextual, que parece poner una
vela a Dios y otra al diablo.