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El Carnaval de Isla Cristina. Una visión a través de la legislación municipal.
El Carnaval es la fiesta más importante, en cuanto a participación popular y raigambre, de Isla Cristina. Como dice López Márquez es probable que se comenzara a celebrar con anterioridad a las fiestas de la patrona de la localidad, la Virgen del Rosario (1789), con lo cual sería la más antigua, aunque no existen pruebas documentales que lo acrediten. Con este trabajo intento dar una visión de la evolución de la fiesta a través de los bandos y edictos emanados del Ayuntamiento isleño. Para una mejor comprensión divido el periodo estudiado en dos etapas, la primera corresponde al siglo XIX, y la segunda al siglo XX, teniendo ésta varias subdivisiones.
1-El Carnaval isleño en el siglo XIX. Las primeras referencias al Carnaval las encontramos en unas prebenciones (sic) dadas por el alcalde de la localidad, Lorenzo de Elías, en 1832. Éstas estaban destinadas a salvaguardar la moralidad general de sus gobernados. De 38 prevenciones dos estaban dedicadas específicamente al Carnaval:
33ª-No se prohíben las máscaras y diversiones racionales en los tres días de Carnestolendas autorizados por el tiempo y la costumbre. Esta última expresión nos hace pensar que los Carnavales se celebraban ya antes de 1789. 34ª- No se consideran comprendidos en la prebención 33ª la multitud de prácticas abusivas que ni tienen al placer y desahogo público, ni guardan conformidad con la seguridad personal, el decoro popular, la decencia ni las buenas costumbres. En las prevenciones 35ª y 36ª se especificaba que cualquier infracción sería castigada proporcionalmente a su gravedad fuera quien fuese el infractor. El siguiente documento que encontramos data de 1858, se trata de un bando de la alcaldía en el cual se recogen las actividades prohibidas durante el Carnaval: vestir traje de ministros de la religión, militares o institucionales, llevar armas y verter aguas fecales sobre los enmascarados. En los años siguientes la fiesta fue creciendo en importancia y duración, hecho que se desprende de un bando del alcalde Luciano Vázquez por el que se restringían las celebraciones a los tres días ( domingo, lunes y martes) que marcaban " la antigua costumbre". Pocas fechas después, en un nuevo bando se volvían a recordar las actividades prohibidas durante el Carnaval a las que se añadían dos nuevas: quitar el antifaz a los enmascarados y ensuciar las fachadas de las casas con pinturas, lodos o cualquier otro objeto para este propósito. En 1876 se elaboran las primeras Ordenanzas Municipales, en las que el Carnaval aparece recogido en el capítulo " Festividades Populares", destinado exclusivamente a regular. En los artículos del 15 al 18 se recuerdan las prohibiciones aparecidas en el bando de 1858. Del 19 al 25 tratan de las normas de comportamiento en el teatro; esto nos lleva a pensar que ya por esta época las agrupaciones musicales competían, o al menos actuaban, en el marco de un teatro. El artículo 26 estipulaba una multa entre 5 y 10 pesetas para los contraventores de estas normas. En los bandos posteriores a las Ordenanzas de 1876 ( se conservan los de 1881, 1885, 1891, 1892, 1893, 1895, 1898, 1899) se volverán a recordar las prohibiciones aparecidas en éstas sin aportar nada nuevo. En el bando de 1898 se ampliaba la duración de la fiesta con la celebración del Domingo de Piñatas.
2- El Carnaval isleño en el s. XX. Esta etapa está marcada por importantes cambios, originados por el devenir histórico de España. Así los periodos en la que la divido, están, por lo general, relacionados con los hechos más relevantes de la historia de España en el s. XX: advenimiento de la II República, la Guerra Civil, la etapa franquista, la llegada de la democracia.
2.1.- El Carnaval de principios de siglo ( 1900-1925). En los comienzos del s. XX el Carnaval isleño seguirá acrecentando su importancia y su arraigo. Cada vez la población participa más en la fiesta, haciendo caso omiso de las prohibiciones que les eran recordadas cada año días antes de comenzar el Carnaval. Creo que este hecho, la recordatoria anual de las prohibiciones, indica que la población no les hacía caso, también me apoyo para hacer esta afirmación en que en el bando de 1905 se estipulaba para los infractores una multa que oscilaba entre 5 y 10 pesetas, mientras que en el de 1913 la cuantía subiría a entre 1 y 25 pesetas. En esta etapa todos los bandos son prácticamente iguales, recuerdan los artículos de las Ordenanzas de 1876. No obstante cabe destacar el de 1909, ya que en este se introdujeron nuevas prohibiciones que matizaban las que venían apareciendo año tras año. Según aquéllas quedaba prohibido:
Destaca de estas disposiciones la sexta por ser el primer texto que regula la actividad de las agrupaciones musicales.
2.2.- La Década de Oro( 1926-1936). Esta etapa se denominó así por " el nuevo impulso cultural, musical y poético que se le dio a la fiesta". Se conservan de esta época los bandos de 1933 a 1936, en los que aparecen recogidas las mismas prohibiciones de años anteriores, con la única diferencia de que en el punto que prohibían utilizar como disfraces los trajes y emblemas de ministros de la religión, aparece ahora la expresión " de ministros de las Iglesias de los distintos cultos". De esta forma las normas que regían el Carnaval se adecuaban a la libertad confesional instaurada por la República. También es destacable el hecho de que en la cláusula final del bando el alcalde no se dirige, como antes, a sus administrados ( que podía dejar entrever una cierta relación de subordinación), sino al vecindario, un término mucho más acorde con la sociedad democrática que estaba intentando consolidar el Gobierno republicano. Fruto de este entorno democrático fue la libertad de la que dispusieron las agrupaciones musicales ( coros y murgas) para componer e interpretar sus canciones. Así, son numerosas las letras que critican a Alfonso XIII y alaban a la República: Coro " Los Gutiérrez" ( 1932). " ya que el cielo tiñó de sangre aquel tirano llamado Alfonsete".
Coro " El empastre musical" ( 1932). " Dos figuras se destacan en pos de un gran ideal y el Rey maldito castiga con mandar a fusilar".
" cuando el Borbón gobernaba el traidor que se llevaba el dinero y el honor".
También aparecen numerosas referencias a los asesinatos de los Capitanes Galán y Hernández ( convertidos en héroes de la República) y a los sucesos de Casas Viejas:
Coro " Los Gutiérrez" ( 1932). " Triste recuerdo tendrán presente los españoles del mes de diciembre el día 14 que fusilaron a los capitanes Galán y Hernández su preciosa sangre como semilla flores han de ser de rebeldía y en la evolución conquistemos la libertad e nuestro tiempo. Estribillo Galán García y Hernández nunca te olvidaremos y vengaremos tu muerte ejecutando en venganza a Berenguer y Alfonsete y consolidar el nuevo régimen".
Coro " El empastre musical" ( 1932). " y en un abrazo lleno de amor por la igualdad de la humanidad y así murieron García Hernández y Galán".
Por otra parte aparecen también canciones que tratan el tema obrero:
Coro " Tuna cubana" ( 1933). " Sepamos todos luchar y vencer las cadenas y vil explotación que a todos acomodará y nuestra penar cesar la social REVOLUCIÓN al grito de libertad".
La murga " Los caricatos flamencos" de 1936 en una de sus composiciones hacía una crítica de la penosa situación en la que se encontraba España. De esta letra podríamos deducir que en el ambiente de principios de 1936 ya se presagiaba lo que finalmente ocurrió.
" Diremos que en tiempos de la monarquía los pobres no disfrutaban cualquier falta que el obrero cometía con dureza castigaban pero ahora que ha entrado el republicanismo y sigue empeorando los obreros luchan por el comunismo que a España se va acercando los obreros esperan de salir triunfantes y salvar a España de su tempestad adelante a vencer o a morir en esta gran guerra defendamos nuestra tierra ganemos la libertad adelante".
2.3.- La Guerra Civil y la etapa franquista ( 1936-1967). El 6 de febrero de 1937 las fiestas del Carnaval quedaban suspendidas en todos sus aspectos " en atención a las circunstancias que se atravesaban". Durante los años posteriores y hasta 1967 se recordaría a los isleños la prohibición que había sobre el Carnaval. El bando de 1941 especificaba que ésta era indefinida. En este mismo texto se prohibían los bailes que tuvieran la intención de celebrar en Carnaval pero se permitían los que no la tuvieran; esto era dejar una vía abierta para que la fiesta se celebrase, aunque fuera de manera encubierta. Así vemos que el bando de 1944 hace referencia a que algunos pueblos de la provincia de Huelva habían contravenido la prohibición. De hecho el pueblo isleño empezó a manifestarse de nuevo a partir de 1950, hay documentos gráficos que prueban que en 1950-51 se llevaban a cabo cabalgatas ( carrozas y personas disfrazadas). De esto deducimos que las autoridades locales hacían la vista gorda ante un evento que eran incapaces de controlar. Son numerosos los testimonios que recogen un hecho muy habitual por aquellas fechas, las personas disfrazadas eran detenidas por los agentes de seguridad que las conducían al calabozo, donde entraban por una puerta y, acto seguido, salían por otra.
2.4.- La etapa contemporánea ( 1968-1978). A partir de 1967 no aparecerán más documentos relacionados con la prohibición del Carnaval, no obstante tampoco lo haría uno que derogase la " prohibición indefinida" dictada por el bando de 1941. Este hecho se explica porque en la Navidad de 1967 el Ayuntamiento isleño anunció que autorizaba la celebración del primer concurso de murgas carnavaleras en febrero de 1968 bajo el nombre de " Fiestas Típicas de Invierno". En 1968 el periódico local La Higuerita se hacía eco de este concurso: " Las Típicas Fiestas invernales han resucitado este 1968 y, como un rito, con cordura y orden, sin que una nota feble haya podido turbar la tranquilidad pública, sólo entregada a gozar de ellos que han sido organizados a base de motivos de distracción". Aunque a partir de 1968 se utilizara la nomenclatura Fiesta Típica de Invierno, no significa que la de Carnaval se olvidara, es más, ambas se utilizaron indistintamente, si bien la primera en documentos oficiales y la segunda en textos de carácter menos importante como las revistas de ámbito local, la correspondencia que mantenía el Ayuntamiento con los feriantes que acudían a la localidad durante estas fiestas y en las letras de las agrupaciones. Podemos decir que la nueva nomenclatura era un eufemismo, un intento de ocultar algo con lo que no podían acabar; en palabras del pueblo " era el mismo perro con distinto collar". La reaparición del Carnaval de forma legal hay que ponerla en relación con el clima de aperturismo y libertades propiciado por el Gobierno franquista a partir de los 60. A pesar de esto la censura seguía estando en vilo; con respecto a las agrupaciones musicales ésta centraba su actuación, sobre todo, en las letras de contenido erótico-sexual, aunque hay que especificar que los problemas políticos, económicos o sociales eran poco tratados por las agrupaciones, en todo caso se referían a problemas puntuales de la localidad, pero nunca a cuestiones de mayor índole. No obstante hubo grupos que teniendo letras censuradas las interpretaron en el teatro, con la consiguiente pérdida de puntuación en las calificaciones del concurso.
BIBLIOGRAFÍA: · Biedma Viso, José : Carnavales de Isla Cristina (1982-1992) Isla Cristina, 1992. · Caro Baroja, Julio : El Carnaval, Taurus, Madrid, 1986. · López Márquez, Vicente : "El Carnaval de Isla Cristianen el siglo XIX: Bandos y Ordenanzas" . En La Higuerita 1 de Enero de 1999,Pág. 15. · Rodríguez López, José : Isla Cristina en "La Higuerita" Isla Cristina, 1991. · Sosa Rodríguez, José : Historia de Isla Cristina (Biografía sentimental). Sevilla, 1970. FUENTES: Archivo Municipal de Isla Cristina: · Edictos y Bandos (legajos 46, 47, 51, 52,53, 54 y 55) · Programas y cuentas referentes a las fiestas del Carnaval, Carmen y Rosario (legajos 719, 720, 721 y 722). |