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BACK TO NEWS La Crónica Universitaria, Miércoles 10 de Noviembre de 1999, pp.8-9

La eterna caravana de ida y vuelta

El acceso en coche al campus de Teatinos y el aparcamiento en el Ejido siguen siendo dos asignaturas pendientes de la Universidad

Antonio Javier López. Málaga

Todos los días la misma historia. Los accesos al campus de Teatinos se convierten en una hilera interminable de vehículos esperando para entrar en el recinto universitario. Además, las mejoras previstas para descongestionar el tráfico en la zona -nuevos accesos por Herrera Oria y antigua feria y ensanchamiento de Jiménez Fraud- no serán una realidad hasta dentro de dos años.

Ante todo mucha calma. Eso es lo más necesario a la hora de enfrentares cada mañana -y cada tarde y cada noche- con el eterno problema de los dos campus universitarios: el tráfico. Los accesos a Teatinos y El Ejido se convierten cada día en una hilera interminable de vehículos y la tarea de aparcar en ellos no es ni mucho menos sencilla. Quien pretenda ser puntual a una cita concertada en alguno de los dos recintos debe salir con media hora de adelanto respecto al tiempo normal del trayecto. Y esto si el viaje se realiza en coche. Los que cogen el autobús deben anticiparse casi una hora.

El problema del tráfico en Teatinos afecta los días laborables a no menos de 50.000 personas. Estudiantes, personal docente de la Universidad, vecinos residentes en la zona, el personal del Hospital Clínico Universitario, que también recibe a diario a numerosas personas que acuden a las consultas externas, a realizarse pruebas médicas o visitar enfermos. Además, al volumen actual de tráfico habrá que unir en un futuro próximo el de las 3.500 viviendas que generará la urbanización que se está construyendo en los terrenos de la antigua feria. Sin embargo, esta zona en continua expansión se encuentra "estrangulada" a muchas horas del día porque los accesos son insuficientes. Y lo peor es que no se vislumbra una solución a corto plazo.

No en vano, cada año aumenta el número de alumnos y de personal docente, se construyen nuevas urbanizaciones, sin que por el momento se haya acometido ningún cambio en las actuales infraestructuras para mejorar la situación de caos circulatorio que cada día se produce en esta zona de la ciudad. Y todo esto sin contar con la creación de la futura ciudad universitaria, que agrupará todas las facultades de la UMA en Teatinos, con una extensión superior al millón de metros cuadrados y una inversión inicial de 2.000 millones de pesetas.

Volviendo al presente, el actual campus de Teatinos dispone de cuatro accesos: el que se efectúa desde la rotonda de la autovía de Campanillas, el que llega desde la Colonia de Santa Inés por detrás de la Facultad de Derecho, el del complejo polideportivo junto a la Facultad de Telecomunicaciones e Informática y el que se realiza desde el carril habilitado al final de calle Cómpeta, prolongación de la avenida Herrera Oria.

En principio, cuatro vías de entrada y salida parecen más que suficientes; sin embargo, el problema no es tanto el número de accesos como las características de los mismos. En todos ellos sólo existe un carril para cada sentido, que se acaban convirtiendo en un embudo para los vehículos que llegan de la autovía o de grandes avenidas de dos o tres carriles.

Tapón en el Clínico

El ejemplo más ilustrativo de la situación actual está en la calle Jiménez Fraud, que comunica la autovía de Campanillas con el campus universitario. La necesaria señalización de la rotonda -ceda el paso- ralentiza el flujo de vehículos que llegan desde la parte este y el centro de la ciudad, que tienen que adaptarse a las características de esta vía. Más de veinte minutos para recorrer menos de cien metros de asfalto. Y de esta precariedad en los accesos tampoco se libran las numerosas ambulancias que intentan llegar lo antes posible al Hospital Clínico.

Pero el problema del tráfico no es exclusivo del campus de Teatinos. El complejo de El Ejido tampoco se queda atrás en caravanas de vehículos ni en problemas para encontrar aparcamiento. No en vano, facultades como la de Económicas y Empresariales imparten sus clases desde las ocho y media de la mañana hasta las nueve de la noche con un intermedio de apenas una hora. Así, la entrada y salida de estudiantes se produce de manera ininterrumpida durante todo el día. Pero los universitarios de El Ejido consideran que el principal inconveniente no es el tráfico, sino la falta de aparcamientos. "Aquí podemos tardar más de veinticinco minutos para llegar a la alameda de Capuchinos", explica un alumno de tercero de Dirección y Administración de Empresas, "pero empleamos mucho más tiempo en encontrar un lugar donde dejar el coche".

Los universitarios de El Ejido también se lamentan de que no hayan acondicionado zonas de aparcamiento como en Teatinos. Un estudiante de segundo de Ingeniería Industrial lo explica: "Contamos con los terrenos necesarios para conseguir un aparcamiento asfaltado y señalizado, como el que han realizado recientemente detrás de la Facultad de Ciencias de la Información en Teatinos". En este sentido se ha manifestado José María Troya, director general de Campus e Infraestructuras, al afirmar que "la falta de aparcamiento afecta más al campus de El Ejido, ya que el problema de Teatinos son los accesos".

Nuevas actuaciones

Para Troya, la construcción de la denominada "hiperronda" -que conectará el campus de Teatinos con la costa oriental- descargará de tráfico a la autovía de Campanillas, a lo que se sumará la mejora del acceso actual desde esta vía y la ampliación y prolongación de la entrada desde la avenida Herrera Oria y el ensanchamiento de la calle Jiménez Fraud. En palabras del director general de Campus e Infraestructuras, el problema del tráfico requiere una solución combinada entre la Universidad y la Gerencia Municipal de Urbanismo. Desde la UMA también se afirma que está en estudio la reordenación de los sentidos del tráfico en el interior del campus de Teatinos y la adecuación de muchas calles al volumen actual de tráfico que tienen que soportar.

También se abrirá una nueva carretera en los terrenos de la finca Bizcochero (en el sector de la antigua feria), que se prolongará hasta la zona de El Atabal y que servirá como nueva vía de penetración a facultades como Medicina, Ciencias de la Educación, Derecho o el nuevo aulario.

Otra actuación programada para mejorar la llegada al campus es el nuevo vial que comunicará el complejo universitario con el Camino de Antequera. El nuevo vial, de un kilómetro de longitud y más de treinta metros de ancho, partirá desde el Puerto de la Torre, cruzará la calle Tamayo y Baus y bordeará la Colonia de Santa Inés, muy saturada en la actualidad.

Pero los graves problemas de tráfico que afectan a Teatinos continuarán al menos durante dos años más, el tiempo estimado para ejecutar todas estas mejoras en sus infraestructuras. Mientras tanto, cada mañana y cada tarde los universitarios tendrán que seguir visitando el campus armados hasta los dientes. Pero armados de infinita paciencia.

Ni hablar del autobús

Una de las muestras más claras del aumento del poder adquisitivo -o al menos de la mejora de su nivel de vida- en los universitarios actuales reside en la circunstancia de que la mayoría de ellos tiene coche propio, o al menos puede disponer de un vehículo casi siempre que lo necesita. Esto provoca la estampa de numerosos coches en fila india esperando para entrar, salir o aparcar en ambos recintos universitarios. Pero lo más significativo es que la gran mayoría de estos vehículos están ocupados por menos de tres personas, incluido el conductor. Parece claro sólo van a clase en autobús los que no tienen más remedio. Quizá las interminables colas que se forman en las primeras paradas de todas las líneas que van o vienen a Teatinos, la incomodidad del viajar en estrecho contacto con el resto de usuarios del transporte público o la demora -aunque no sean ni mucho menos responsable de la misma- en los horarios establecidos juegan en contra de este tipo de transporte colectivo. No en vano, en el último año casi 200.000 malagueños han dejado de usar los transportes públicos para desplazarse por la ciudad. Tampoco parece mejorar la situación la última subida de las tarifas, aunque no afecte al precio del bonobús de estudiante.