Castillo de Fuensaldaña
La construcción del castillo de Fuensaldaña comenzó en la última década del
siglo XV, no terminando las obras hasta después de 1509. Ya en el siglo XX sus
dependencias interiores, muy deterioradas, fueron reestructuradas para albergar
la sede de las Cortes de Castilla y León.
Situado
a siete kilómetros de Valladolid, la fortaleza de Fuensaldaña es un claro
ejemplo de castillo-torrejón. No sabemos con certeza si poseyó un muro
defensivo exterior, ya que hoy en día no queda ningún resto. El recinto
presenta una planta rectangular con cuatro cubos circulares en sus esquinas y
almenas rematadas en bola. El lienzo de muralla presenta saeteras a distintos
niveles.
La torre del homenaje, situada en el lienzo Norte de la muralla, es de planta cuadrada, dividida en cuatro pisos y con más de 30 metros de altura, que le hacen destacar en todo el conjunto.
Exteriormente
destacan los garitones de sus esquinas, la cornisa rematada con matacanes y las
almenas troncocónicas decoradas con bolas. El interior del castillo ha sido
totalmente reformado para adecuarse a su nueva función de sede de las Cortes de
la Comunidad Autónoma de Castilla y León.
La zona en la que se erigen la villa y castillo de Fuensaldaña era propiedad, en el siglo XI, del conde Ansúrez que se refiere a ella en la documentación como "Saldania". No sabemos si con anterioridad a la construcción del castillo en el siglo XV por Alfonso Pérez Vivero, existía en ese mismo lugar algún tipo de fortificación, aunque si conocemos que, según el Libro de las Behetrías (siglo XIV), la zona en la que hoy se asienta el castillo perteneció sucesivamente al señorío del obispo de Palencia, al abad de Valladolid y al monasterio de Matallana. De gran importancia militar, el castillo fue residencia de los Reyes Católicos tras la celebración de su matrimonio.
Durante
la guerra de las Comunidades en Castilla, Fuensaldaña estuvo, por breve tiempo,
en manos de los comuneros. Posteriormente, Felipe II lo donó con su señorío a
don Juan de Vivero, vizconde de Altamira. Abandonado en el siglo XVII, el
castillo comenzó a deteriorarse de una forma evidente. En el siglo XIX pertenecía
al marqués de Alcañices que destinó el interior de la fortaleza a faenas agrícolas.
Pasó posteriormente a ser propiedad de la Diputación Provincial que procedió
a su restauración para destinarlo, en principio, a Parador de Turismo,
utilización que nunca llegó a realizarse. Más tarde, fue cedido como sede de
las Cortes de Castilla y León, por lo que hubieron de realizarse algunas
reformas sobre todo en el patio de armas, destinado a hemiciclo de aquella
institución parlamentaria regional.
Sin
duda, el personaje histórico más relacionado con el castillo de Fuensaldaña
fue Alonso Pérez de Vivero (1458-1509), promotor de su construcción. Poseía
el título de segundo vizconde de Altamira, siendo sus armas (tres matas de
ortigas sobre rocas de mar) las que se pueden contemplar en el escudo situado
sobre la puerta de entrada al castillo. Alfonso Pérez de Vivero era hijo de
Juan Pérez de Vivero, contador del monarca castellano Enrique IV. Contrajo
matrimonio con Elvira Bazán y tras el fallecimiento de ésta, con María
Manrique de Benavides, con quien tuvo un hijo, Juan Pérez de Vivero. El título
de condes de Fuensaldaña fue otorgado a su familia posteriormente y por mandato
del rey Felipe II.