REAL CASA DEL LABRADOR, JARDIN DEL PRINCIPE Y CASA DE MARINOS
El Jardín del Príncipe debe su denominación a Carlos IV, quien ordenó su creación siendo aún Príncipe de Asturias en 1772. Ocupa una gran extensión, 150 hectáreas entre el Tajo y la calle de la Reina, desde el Puente de Barcas hasta el Puente de la Reina. En su diseño intervino también Esteban de Boutelou, siendo la verja obra de Juan de Villanueva. La puerta de entrada se debe a Robert Mitchell. Dumandré es el autor de la fuente de los Atlantes y Narciso, en tanto que la fuente de Apolo se atribuye a Agreda. Los chinescos son obra de Juan de Villanueva.
El cenador (Jardín del Príncipe) Los Chinescos (Jardín del Príncipe)
El Jardín del Príncipe alberga numerosas especies de árboles y flores, así como una piscifactoría.
Al final del jardín se encuentra la Real Casa del Labrador, iniciada en 1792, según proyecto del arquitecto Isidro González Velázquez. Fue concluida en 1803 y ha sido restaurada en 1966. Este pequeño pabellón real contiene buenas pinturas de Bayeu, González Velázquez y Japelli, así como una hermosa colección de objetos suntuarios.
Real casa del Labrador
Al regresar, siguiendo el ondulante curso del Tajo se llega a la Casa de Marinos, que es el museo de falúas y embarcaciones que usaban los reyes para sus diversiones en el Tajo. Conserva una buena colección de falúas y objetos náuticos desde tiempos del Rey Carlos IV. Con anterioridad hubo en Aranjuez una llamada << Escuadra del Tajo>>, que fue destruida durante la Guerra de la Independencia. Entre sus instalaciones contaba con atarazanas, casa de marinos y embarcadero. Se conserva solamente el embarcadero del tiempo de Fernando VI. La fuente próxima representa una alegoría del río Tajo.