Acabo de subir una reseña sobre el descubrimiento en Modrá, ciudad de la república checa, de los restos de un niño cuyo cadáver podría haber sido considerado como un vampiro por sus contemporáneos (ver aquí), y revisando la web de Radio Praga me encuentro sorprendentemente con una breve noticia firmada por Daniela Lazarová con fecha de 27 de marzo de 2010, y que puede consultarse aquí, según la cual otro cadáver de una supuesta vampira fue hallado recientemente en la ciudad de Hrádek nad Nisou al norte del país, justo en el límite fronterizo con Alemania y Polonia.
Como en el caso de Modrá el hallazgo ha sido fortuito. Las investigaciones arqueológicas comenzaron en diciembre del año pasado cuando las obras de restauración del centro histórico de la ciudad dieron con los cimientos de los edificios medievales en una de las calles céntricas de la localidad. Las obras continuaron y el 4 de marzo unos obreros realizaban trabajos de reparación en la calle Kostelni, al lado de la fachada norte de la Iglesia católica de S. Bartolomé, cuando se toparon literalmente con los restos. Los operarios cavaron bajo el empedrado, y hallaron la tumba a apenas 20 centímetros de la superficie. El hallazgo fue puesto de inmediato en conocimiento del Museo de Bohemia del Norte en Liberec.
Uno de los arqueólogos del Museo, Petr Brestovanský declaró a los medios lo siguinte: "La encontramos en la calle de la iglesia a tan sólo veinte centímetros por debajo de la superficie. Fue enterrada boca abajo y en sus manos tenía cinco monedas de Juan de Luxemburgo de Praga del año 1310-1330" (en otras fuentes se citan cuatro monedas), apuntando que podría tratarse de una bruja o de un suicida. Ambos son típicos personajes que según la creencia popular podrían convertirse en vampiros una vez muertos.
Así pues, en un primer momento los arqueólogos determinaron que se trataba del cuerpo de una mujer, a la que bautizaron Estela, de un metro setenta de estatura, muerta alrededor del año 1310, y que, como puede apreciarse en las imágenes, fue enterrada bocaabajo, fuera de la valla del cementerio oficial, probablemente por ser considerada como una bruja o por manifestar algún defecto físico sospechoso. Y es que en la tradición de los eslavos occidentales tanto los hechiceros como ciertas personas que muestran determinados rasgos de nacimiento, incluidas algunas deformaciones físicas, se convierten en vampiros al morir, abandonando sus tumbas en la noche para atormentar a los vivos. El hecho de que el cadáver esté enterrado mirando al suelo y fuera del cementerio, cosas ambas habituales en los enterramientos de sospechosos de vampirismo, hacía pensar que fue tratado de este modo por miedo a que regresara de la tumba.
Pese a que las primeras informaciones afirmaban que se trataba de una mujer la antropóloga forense Hana Brzobohatá, del Instituto de Arqueología de la Academia de Ciencias de Praga, afirma que no es así: "Al parecer, los restos pertenecen a un hombre. Lo digo por la forma de la pelvis, la altura, pero también por otros rasgos masculinos que he encontrado en ellos". El 26 de marzo los estudios ya parecían confirmar que se trata de un hombre, y que era un delincuente, un acuñador de monedas que aprovechó sus conocimientos para hacer falsificaciones.
Se basan para concluir todo ésto en el examen de las monedas de plata que aparecieron al lado del difunto y cuyo análisis parece indicar que son falsos. Por otra parte al estudiar la antigüedad de estas piezas se confirma que tanto ellas como el cuerpo son de principios del siglo XIV. La mano derecha del esqueleto estaba cerrada, lo que hizo suponer en un principio que quizá estaba aferrando algo; pero los exámenes han dictaminado que se trata de una deformidad física que padecía el sujeto.
Fuentes:
© 2010. Del texto y traducciones, Javier Arries
