Arte Pastor - Curriculum
 

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Francisco Pastor González


Nace en Mula (Murcia) en 1945 y como ya ha dicho en alguna otra ocasión, desde niño he sentido cierta “envidia” por las personas que han tenido la oportunidad de ganarse la vida mediante la pintura, escultura,..., es decir, con el arte.

La situación familiar me obligó a trabajar desde muy joven en diversos oficios.

Estudié por correspondencia dibujo y pintura pero tuve que interrumpir los estudios por tener que emigrar a Francia fijando mi residencia en Ceret, pueblo muy vinculado con el arte ya que allí vivió Picasso en los años 1910-1914 y por donde han pasado grandes pintores y escultores como Pièrre Brune, Juan Gris, Manolo, Aristide Maillols, Dalí y otros.

Durante mi servicio militar asistí a la escuela de artes y oficios en Valencia, la que tuve que abandonar al ser licenciado.

Tras mi retorno a Ceret y estas circunstancias, hacia que aumentara mi afición por el arte llegando a realizar algunas exposiciones por el sur de Francia.

El tener que mantener una familia me obligó a dedicarme a otros trabajos y dejar por algún tiempo aparcada mi faceta artística.

Ahora tras una jubilación prematura he vuelto a sentir la necesidad de dedicarme a lo que siempre he querido hacer que es pintar,...pintar.

Habiendo realizado diversas exposiciones individuales y colectivas por la Comunidad Valenciana, donde resido actualmente, y otras comunidades con notable éxito, así como haber recibido algún premio, me anima a seguir trabajando con ilusión tratando de superarme día a día.


COMENTARIOS SOBRE SUS CREACIONES:

La firma “Fco. Pastor” es, actualmente, sinónimo de un valor en alza dentro del panorama de los pintores valencianos figurativos.

Nuestra relación se remonta muchos años atrás, a la época en que yo residía en Segorbe. Alternaba, por entonces, mi actividad de pintor con la enseñanza en la Escuela Taller del Patronato.

El encuentro vino de la mano de un amigo común y aquello fue el comienzo de una buena amistad. Ambos participamos, conjuntamente, en algún que otro concurso plástico, movidos por la ilusión propia de nuestras respectivas circunstancias.

También hemos vivido juntos momentos inolvidables...

Recuerdo aquellas visitas que Paco realizaba a casa de mi padre “José Peris Aragó” por cuya figura siente una gran admiración y respeto.

Cualidades estas, que supo plasmar en aquel magnífico retrato que le dedicó.

En todas sus visitas, vi chispear los ojos de Paco de una manera especial; y tras éstas, volvía a casa con el regalo de unas palabras alentadoras y sabias que, seguramente, provocaban el enfrentarse a su tarea con renovados ánimos.

En un momento de su vida, Paco tuvo que pasar por un delicado trance de salud. Eso significó que –superada la crisis- encontrara el tiempo propicio para dedicarse a aquello que, sin duda, era su destino; pintar de forma plena. Desde ese día el progreso ha quedado manifiesto.

Con respecto a esta decisión, si leemos en los libros de historia, existen múltiples ejemplos de artistas: músicos, escritores, pintores, etc... que, haciendo lo propio, nos legaron su obra inmortal, convirtiéndose en clarificantes modelos a seguir.

En el tránsito de estos años, el ser humano se encuentra en el momento vital que más experiencias ha acumulado; y éstas las puede expresar y trasmitir de un modo más acertado que en ese período de inseguridades que conlleva la extremada juventud.

Paco, se encuentra ahora, sumergido en plena tarea de redacción de su propia historia, línea a línea y pincelada tras pincelada, con su talento y sus manos... frente al caballete y el lienzo.

¡Te deseo sinceramente, amigo Paco, que continúes cosechando los éxitos que, de un tiempo a esta parte, ya disfrutas como recompensa a tus esfuerzos!  J. PERIS PANACH - Pintor artístico.


A un músico que contempla una colección de pintura artística no es difícil que le venga a la memoria la preciosa partitura de Moussorgsky titulada “Cuadros de una exposición “. Líbreme la prudencia de establecer paralelismos, porque lo que quiero significar, sin más, es que el músico aun sin querer, puede ser que asocie colores pictóricos con colores acústicos, así como que unas determinadas imágenes le puedan parecer encuadrables en uno u otro carácter musical, además de la valoración técnica de la pintura.

Esto es lo que me ha sucedido viendo la exposición de obras de Francisco Pastor, cuya personalidad artística me parece sugerida por un lirismo – entiéndase poesía cantada – bien advertible, en particular, en sus composiciones al pastel, nimbadas por una calidez expresiva que dimana de un trazo suave pero firme de los contornos y de un sentido comedido, sin mermas de intensidades, de la mancha de color.

Se destacó en principio la obra al pastel, pero hay también en la técnica cuidada del óleo un impulso creador que, sin pérdida de la calidez, muy propia del artista, sería de mayor discreción si en la expresión no hubiese la sinceridad de la pincelada. Es una manera de pintar directa, con un realismo de luminosidad que resulta una de las más destacables características del arte de Francisco Pastor, conjuntamente con la facultad evidente de crear unos climas muy sugerentes en los difuminados.

El artista, es notable, se siente cómodo en la figuración sin disimulos, posiblemente porque básicamente alienta la línea segura y fina de un excelente dibujo. La técnica de Francisco Pastor parece bascular hoy entre distintas apetencias, pero escoja una u otra como definición primera de su estilo – en el caso de que así lo pretenda – lo más significativo de su arte es, con una base sólida, la posibilidad cierta de una evolución artística positiva. JUAN ARNAU - Musicólogo.


He contemplado su última exposición en Segorbe (2003) y ante la obra pictórica de Francisco Pastor hay que descubrirse. Para pintar así es necesario poseer dominio de la técnica del color, de la perspectiva y como base siempre el dibujo que acredite la calidad del pintor...y Pastor la tiene. Personalmente, sin embargo lo que más me atrae de su obra es la penetración y captación del modelo que va a realizar.

Con admirable soltura en el movimiento de sus pinceles este artista de altos objetivos futuros expresa el rostro humano con una admirable facilidad.

Sobresalen sus retratos, esbozados en unos breves toques de pincel, plasmando con un gran impresionismo el alma, el movimiento y el carácter del personaje.

Su temática es muy variada y sus obras, seguras en su planteamiento nos llevan a una gran limpieza en su ejecución,
Sus exquisitos bodegones llenos de luz y color, juntó a la danza frenética de su paleta nos abre las puertas de esas obras Impregnadas de un realismo veraz.

Otra de sus facetas, qué realiza a la perfección es su quehacer en la escultura que define con un carácter propio y un toque sutil y emotivo de las figuras. A mi juicio creo que debería prodigarse mucho más en este campo.
Su obra, por méritos propios se encuentra ya permanente en muchas colecciones privadas, Ayuntamientos y Museos.
Te auguro, en un plazo no lejano un rotundo y clamoroso éxito en tu ya prestigiosa carrera artística. (Septiembre 2003) L . RODRIGUEZ ACEVEDO Licenciado y Pintor.


Francisco Pastor, Murciano y pintor innato, presentamos la obra de un artista cuya advocación a la pintura ha resultado continua y evolutiva con el trascurso de los años. Ya de niño admiraba este quehacer y todavía siente deseos de ampliar horizontes desde su tierra natal y estancia en Ceret (Francia), localidad que vio crecer figuras como Picasso y donde reveló su contenido representativo. Su quehacer ya dedicó veinticinco años al oficio de marmolista, que le permitió conocer las técnicas de la escultura en bustos, relieves o grabados, consumada experiencia que actualmente puede dedicar a un gran sueño que es la pintura, un esfuerzo cálido y humilde del que espera deje huella de su sentir plástico y que ya ha conocido la difusión en diversas colecciones privadas, ayuntamientos y museos, donde el espectador puede concederse admirar la evolución segura de su exuberante reflexión.

Define los horizontes y perspectivas donde se ubica y de las que tanto gusta en el devenir cuajado ante el lienzo, el cual tratado en “sipintura” (técnica propia) y pastel, presenta un fomento profuso del realismo. Otra de sus apariencias la encontramos presente en el medio escultórico igualmente sutil y emotivo en la evidencia de su quehacer.

L. Rodríguez Acevedo nos dice: "He observado sus obras y ante ellas cabe descubrirse". Encierra la perspicacia que define el modelo ante el cual aproxima su admiración y que debe realizar, la soltura, la imaginación, cabe en la voluptuosidad y dramatismo de este autor de vena realista. Los paisajes urbanos, los bodegones, la figura humana, guardan siempre una seña potencial de identidad, seguridad que deriva de la expansión de sus pinceles en una paleta más que opulenta en matices, apropiada al centro ante el cual registra su fascinación. El equilibrio y la armonía están superados en perspectivas alzadas de notable tratamiento. Francisco Pastor nos descubre en el despliegue de su agudeza visual una presencia de impresionismo en los ligeros toques de un hábil pincel que recorre la atribución anecdótica de cada detalle que denotan el movimiento, la efervescencia de cada elemento impregnado de un verismo voraz, temiendo la progresión de la suntuosidad encontrada en lo minúsculo debido al transcurrir imperceptible de los años; así recoge y dilata en testimonio cronista aquello plausible, perdurado en el encanto artístico. DIMENS-ARTS / 15 de Noviembre de 2003 / pagina 14 / B.V.N.

 
C/ Yeserias - 12480 - SONEJA Actualizada: 25 febrero 2004
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