El signo es representado por el Escorpión y el Aguila. El símbolo
se asemeja vagamente a las patas y cola del escorpión, que se arrastra
por el suelo y se esconde en lugares ocultos. Su aguijón no tiene proporción
con su tamaño y lo clava cuando menos se lo espera. El águila, en cambio,
tiene alas y se eleva por encima de todas las limitaciones de la tierra,
entrando así en otro plano de manifestación, en las alturas que ella
gana. De este doble simbolismo se desprende su significado para el hombre:
la lucha dentro del yo, que puede conducir a una de estas dos finalidades.
El escorpión simboliza su parte instintiva e inferior, mientras que
el águila tiene que ver con la parte superior, del poder dentro del
hombre para superar las tentaciones de su naturaleza inferior. Escorpio
ha sido asociado - al igual que Plutón, su regente - con la fase crítica
de transformación, tal como ocurre en el acto sexual y la muerte; ambos
implican un renacimiento.
El Escorpiano está dotado de mucha penetración; su expresión es
intensa, enérgica y magnética, pues surge de su ser más profundo. Tiene
poder de convicción, pone pasión en lo que hace, posee fuerza de voluntad
y cierta cualidad magnética que se refleja inclusive en su mirada penetrante.
Dueño de sí mismo, con tendencia a guardar secretos. Es una persona
realista con exclusión de todo vestigio de fantasía, contemplación o
filosofía. Su capacidad de resistencia asombra (a tono con el escorpión,
de quien se dice que puede soportar hambre más de un año sin morir y
puede estar en lugares desérticos sin agua, durante muchos meses). No
es de aceptar sugerencias ajenas respecto a los planes que realiza y
que luego lleva a la práctica siguiendo el camino que se ha trazado
de antemano, rehusa los consejos que se les puedan dar, ya que para
su inteligencia crítica, sarcástica y combativa, los demás carecen de
todo valor positivo. Es sutil, reservado, secretivo, con fines determinados;
aparenta ser más fuerte en su silencio. Estas características esenciales
han sido identificadas con el intenso fervor espiritual del místico,
la frialdad y autocontrol del cirujano, la agresiva brutalidad de los
criminales, el coraje de los grandes soldados y con la pasión de los
amantes. Mentalmente es orgulloso y polemista innato, ama la lucha,
tiene fuerte capacidad de razonamiento; le agrada guardar secretos,
es intuitivo, analítico, agudamente perceptivo. En el amor es apasionado,
de fuertes sentimientos sexuales, a veces extremadamente celoso. En
los afectos y aversiones es profundamente pasional, de llegar a los
extremos; las cóleras son terribles y vengativas.
