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HALE-BOPP. EL GRAN COMETA

Artículo publicado en una revista local donde se realiza un pequeño comentario sobre el cometa Hale-Bopp que por aquellos días nos visitaba, indicando algunos consejos para su seguimiento y visualización.

Autor: Enrique Oriola Lafuente

Desde la antigüedad, la aparición de un cometa, ha sido motivo entre las personas supersticiosas de malos presagios, despertando sentimientos varios como el miedo, asombro, admiración, etc. En realidad, nada de esto es cierto, ya que no tiene ningún fundamento; al contrario, es un espectáculo digno de observar, disfrutando de estas maravillas que en ocasiones nos brinda el cosmos, como es el paso de estas grandes bolas de hielo sucio provenientes de los confines de nuestro sistema solar: de un lugar llamado nube de Oort.

Después de que el cometa Hyakutake en 1996 nos visitara como primicia de lo que sería la aparición del cometa gigante Hale-Bopp, el mayor y más brillante desde hace unos veinte años según los expertos. Este gran comenta fue descubierto por Alan Hale y Thomas Bopp el 23 de julio de 1995 en la constelación de sagitario, por entonces un objeto muy lejano y débil. A medida que pasan los meses, y se va aproximando, la evolución del Hale-Bopp ha sido espectacular, ya que su cola ha ido adquiriendo más longitud y su brillo ha aumentado, llegando casi a la magnitud 0.

El día 22 de marzo estuvo en su máxima aproximación a la tierra, siendo observable desde cualquier punto de España. Su núcleo mide entre los 30 a 40 kilómetros de diámetro, unas diez veces mayor que el Halley. Su gran cola, que se estima llegue a medir más de cien millones de kilómetros (aproximadamente la distancia entre el Sol y nuestro planeta) en realidad está formada por dos: una superior de color azulado más larga y otra ancha pero más corta y de un color rojizo, no observable a simple vista.

El perihelio del Hale-Bopp (máxima aproximación al Sol, unos 137 millones de kilómetros) se produjo el 1 de abril. A partir de esta fecha, es cuando se desarrollará la máxima cola. Este comenta se desplaza a una velocidad de unos 42 kilómetros por segundo, aunque su movimiento sólo lo detectaremos con el paso de los días. El Hale-Boop está formado por un núcleo de hielo petrificado y gases congelados como dióxido de carbono, monóxido de carbono, cianuro, amoníaco, metano, etano y polvo, o sea, una mezcla de gases poco recomendable y bastante tóxicos.

La Agrupación Astronómica de Santa Pola (A.A.S.P.) tuvo su primer contacto con él a las 24:40 horas del día 14 de junio de 1996, usando un telescopio Newton de 150mm. de diámetro y un ocular de 25 mm, siendo todavía un objeto muy débil localizado en la constelación de Sagitario. Su observación por entonces no era muy buena, ya que sólo se podía observar una pequeña nubecilla entre las estrellas, pero para nosotros esto fue un gran logro, dándonos por satisfechos.

En estas fechas, lo podemos observar perfectamente a simple vista o con la ayuda de unos prismáticos de 7x50 o 10x30. Su brillo alcanzado es tan grande que hasta desde nuestras casas lo podemos observar. Su localización está al noroeste, entre las constelaciones de Andrómeda y Casiopea. Por su puesto, si podemos desplazarnos a algún lugar lejos de la contaminación lumínica de la ciudad, con un cielo más oscuro, la observación será más nítida, pudiendo ver más detalles. Por último no dejar pasar esta ocasión de asomarse a esta gran ventana que es el universo y deleitarse observando esta maravilla.

Fotografía de Enrique Oriola Lafuente.