ORIENTACIÓN

El conocimiento de lo imprescindible

Por Eusebio García

Todos los que practicamos actividades al aire libre debemos conocer las técnicas de orientación. El conocimiento del plano y de la brújula debe ser total para que todas las tareas de orientación, sean prácticamente mecánicas.

Desgraciadamente, no es un error afirmar que no todos los que desarrollan actividades en la naturaleza, conocen cómo se utiliza un plano, cómo orientar el plano con el terreno, cómo utilizar la brújula con el plano, y ya no digamos, cómo se puede utilizar una brújula, para tomar direcciones.

Sobre todo en esta época del año, no hay semana en la que los medios de comunicación no nos digan que tal o cual montañero se ha extraviado en la montaña, o que le ha sorprendido la noche... Estas desgraciadas aventuras, en la mayoría de las ocasiones se podrían evitar con un buen conocimiento del terreno. Como esto es prácticamente imposible si nos desplazamos por zonas desconocidas, es imprescindible tener el terreno en nuestra mano, es decir, un plano.

Ejemplos de este tipo los hemos tenido recientemente: una pareja de amigos se perdió en la vertiente sur de la Sierra de Ayllón (Guadalajara); les sorprendió la niebla y, en lugar de ir al norte, se dirigieron al sur porque parecía que bajaba un río, e intuyeron que los ríos pasan por pueblos (como así era, pero a más de 20 kilómetros y a casi quince grados bajo cero, lo que les supuso estar perdidos durante cuatro días); otro ejemplo fue protagonizado por una chica que se vio sorprendida por la noche en Gredos, y no supo hacia dónde ir; decidió quedarse quieta en un sitio y falleció por hipotermia, a pesar de que había una carretera a menos de dos horas de donde la encontraron. Estos son claros ejemplos de "lanzarse al monte" en el amplio sentido de la palabra. En los dos casos, un plano y, por supuesto, su conocimiento, podría haber eliminado el factor de riesgo, e incluso, la muerte.

Con respecto a la brújula sucede algo similar. Para muchas personas, incluso para muchos que se consideran montañeros, la brújula es algo así como un astrolabio o un ingenio de difícil comprensión: algo a lo que asusta enfrentarse. Estas personas consideran a la brújula como una ecuación llena de integrales, para uno que es de letras. Todo es muchísimo más sencillo. Vamos a empezar a decir por qué.


EL MAPA

El mapa es una representación a escala del terreno. Por lo tanto es, como se ha dicho antes, "el terreno en nuestras manos". El mapa nos refleja los caminos, las casas, las líneas eléctricas, la vegetación... Todos estos detalles son reflejados de forma muy clara, a través de símbolos convencionales que se explican en lo que se conoce como "leyenda". Más complicado, pero no mucho más, es entender cómo se refleja el relieve. Para este propósito, se utilizan unas líneas de formas caprichosas que se conocen como "curvas de nivel". Las curvas de nivel son los dibujos que harían sobre una superficie plana (el mapa) unos cortes imaginarios a una misma distancia de las montañas.

Cuando se explica esto en la escuela, se acude a un ejemplo muy gráfico. Nos podemos imaginar que una montaña es un huevo duro; partimos el huevo por la mitad y lo ponemos sobre la mesa. A partir de aquí, vamos cortando en rodajas el huevo duro, con una distancia entre cada una de ellas de cinco milímetros. Cuando vamos levantando cada una de las rodajas del huevo vemos un dibujo, cada vez más grande... Estos dibujos proyectados sobre un plano serían las curvas de nivel.

Evidentemente, el campo pocas veces nos brinda ejemplos tan fáciles de identificar. En la naturaleza, las formas son muy irregulares: hay vaguadas, salientes, lugares imposibles de definir, pero fáciles de identificar con las curvas de nivel. La distancia a la que se "cortan" imaginariamente las montañas, se llama equidistancia, porque siempre es la misma.


LA BRÚJULA

Este instrumento inventado en China hace casi 2000 años, lleva dando vueltas por Europa desde hace poco más de 500 años. Actualmente, las brújulas mejores del mundo no son precisamente las chinas. Seguramente sea Europa la mayor y mejor productora de brújulas para todas las necesidades: desde brújulas para iniciación, hasta brújulas de precisión para geólogos, ingenieros o incluso colocadores de antenas.

Su fundamento es muy simple: el efecto del campo magnético terrestre actúa sobre una barra imantada y la obliga a situarse constantemente tangente a las líneas de fuerza. La brújula se usa para orientar el plano, para seguir una dirección o para hallar un rumbo hacia un punto concreto del terreno. La respuesta de que la brújula sirve para orientarse no es correcta; la brújula es un accesorio simplemente. Quien sabe utilizar bien un plano, utiliza la brújula solamente como apoyo.

El limbo o cápsula de la brújula se divide en los 360 grados que tiene una circunferencia. Por lo tanto, el norte estará en los 0º ó en los 360º; el este a 90º; el sur a 180º; y el oeste a 270º. Con la brújula lo único que hacemos es medir un ángulo con respecto al norte magnético y a partir de aquí, seguir una dirección: así de simple.

Lo mejor para aprender a utilizar el plano y la brújula es la asistencia a un Curso de Orientación, en el que monitores especializados enseñen con total garantía cómo utilizar el plano y la brújula, así como algunas técnicas de orientación.