UNIVERSIDAD DE CÓRDOBA

Al saludar esta segunda aparición de la revista LA EXPEDICIÓN, me congratula comprobar que este proyecto nacido en el seno de la Universidad de Córdoba, de la mano de un grupo de jóvenes universitarios cordobeses, sigue su andadura con la misma vitalidad e inquietud mostradas en su número inicial. Cualidades sin duda imprescindibles en cualquier espíritu aventurero, pero mucho más estimables si cabe, a la hora de abordar cualquier proyecto editorial.

Como Rector, la satisfacción es doble, puesto que iniciativas como ésta contribuyen a desarrollar el sentido de la iniciativa, la curiosidad por conocer y comprender otras gentes y otras culturas, así como a fomentar la convivencia, la pluralidad y la tolerancia, aumentando el caudal de conocimientos que trae consigo la relación con los demás y el buscar conjuntamente soluciones a problemas comunes.

La Universidad debe ser siempre un entorno sensible a este tipo de proyectos, por cuanto su actividad no se agota en la docencia e investigación, con ser estos los objetivos a los que debe prestar su atención primordial. Del ámbito universitario deben salir sobre todo, ciudadanos capaces de dar respuesta no sólo a los retos científicos o profesionales que se les planteen, sino también de construir una sociedad más democrática, más justa, más solidaria y más libre.

En un mundo cada vez más globalizado, en el que todo nos atañe ya a todos, el mejor conocimiento de los demás, el aumento de la capacidad de comunicación y de comprensión de nuestro entorno, es una necesidad ineludible y sin duda, la mayor aventura que se abre ante nosotros al comenzar el año 2000. Porque aunque en nuestro planeta quedan ya pocos lugares para vivir la emoción de lo desconocido, en los ámbitos del conocimiento, y en el interior de cada ser humano, quedan infinitos territorios por conocer, comprender y explorar, por no irnos ya fuera del globo terráqueo, auténtica frontera al viejo estilo de los mejores clásicos del género.

Quiero animar a cuantos hacen posible LA EXPEDICIÓN y las actividades a ella ligadas, a proseguir dentro de este espíritu y a transmitirlo. De esta manera, enriqueceremos no sólo la vida universitaria, sino también la de cuantos participamos de ella a diario, que en definitiva no es sino la de la sociedad y la de esa aldea global de la que todos somos responsables.

Eugenio Domínguez Vilches
RECTOR DE LA UNIVERSIDAD DE CÓRDOBA