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ESPELEOLOGÍA

UNA AVENTURA EN LAS PROFUNDIDADES

Con el presente comenzamos una serie de artículos dedicados a acercarnos al mundo de la exploración subterránea. La espeleología es uno de los deportes de aventura que mayor auge ha cobrado en los últimos tiempos, por ello se hace necesario dar a conocer los principios básicos que debe observar todo aquel que se adentre en las entrañas de la Tierra. Se ha definido la espeleología como "el alpinismo de las profundidades", y es cierto que el mismo afán que impulsa al hombre a escalar las más altas cumbres es el que lo empuja también a sumergirse bajo miles de toneladas de roca para explorar las formaciones geológicas, las formas de vida y las condiciones que presentan las cavernas.

Es muy posible que alguna vez hayas visitado una cueva preparada para el turismo, como la Cueva de Nerja, la de Aracena, las del Drach, o la de los Murciélagos. Sin embargo, como sabemos, la aventura suele estar muy lejos de las rutas para turistas, si no en distancia real, sí en objetivos y espíritu.

Los espeleólogos nos adentramos bajo tierra provistos de cascos, monos, trajes de neopreno, arneses, material de escalada, cuerdas y lámparas de carburo y eléctricas, ya que la luz es el único medio que nos permitirá volver al exterior a través de la intrincada red de túneles y galerías que se presentan en las cuevas.

Las cuevas tienen un atractivo que no suele ser apreciado por quienes no han estado nunca en el mundo subterráneo. Un aspecto sorprendente es que se está en un entorno completamente diferente al habitual y que nos puede dar idea de estar en "otro planeta". Huele de forma diferente, a moho y humedad. Los sonidos se amortiguan de forma extraña y reverberan en los espacios cerrados. Las plantas y la vida animal parecen sacados de la pesadilla de algún artista surrealista - murciélagos, anfibios albinos con ojos enormes y órganos internos visibles, gusanos traslúcidos y luminiscentes, raíces peludas de árboles, madejas lanudas de hongos... A todo esto hay que añadir la sensación de ser un privilegiado - en el sentido de que sólo una pequeñísima parte de la gente visita estos lugares -. Para practicar la espeleología es necesario contar con una buena forma tanto física como mental. Los condicionantes psicológicos en una caverna pueden conducirnos al pánico, que es el peor enemigo del espeleólogo. El aislamiento en un entorno donde se pierden las referencias tanto temporales como espaciales y la certeza de estar en ocasiones muy lejos de la salida, afectan psíquicamente si no se está preparado para ello. Hay que saber permanecer tranquilo en cualquier circunstancia. Cuando estás pasando por una gatera que tiene justo el tamaño que hay entre tus hombros, tus brazos por delante y varios miles de toneladas de roca envolviéndote, la luz se te apaga y te das cuenta que estás como un corcho en una botella, lo último que necesitas es un ataque de nervios. Entonces realmente te das cuenta de hasta dónde puedes llegar, de cuáles son tus recursos, y cuando regresas a la superficie y tomas ese bocadillo para reponer fuerzas, te sabe como la mejor comida que has probado en tu vida.

La espeleología es una ciencia revestida de deporte, por ello es una de las actividades más completas que puedes realizar. Los espeleólogos españoles se agrupan en la Federación Española de Espeleología, que engloba a 15 federaciones territoriales (entre ellas la Andaluza), que comprenden más de 360 grupos y unos 7.000 federados. Estos grupos organizan cursos de varios niveles, con la colaboración de la Escuelas de Espeleología que dependen de las Federaciones y mantienen equipos de rescate para casos de accidente.

Como actividad científica atrae la atención de geólogos, biólogos, arqueólogos y muchos otros que ven en las cavernas un entorno adecuado para la investigación. Desde tiempos lejanos y hasta nuestros días, las cuevas han sido refugio y hábitat de muchas culturas, siendo uno de los lugares donde los arqueólogos, antropólogos y paleontólogos desarrollan su labor.

HISTORIA

El hombre ha estado ligado a las cavernas desde el principio de los tiempos, usándolas como refugio, si bien la Espeleología como ciencia comienza en el siglo XIX en Francia.

Hay precursores que se adentran en algunas cuevas y simas con anterioridad; por ejemplo, en la Cova del Salnitre de Barcelona, hay una inscripción que data de 1511; en la Cueva de los Cholones en Zagrilla (Córdoba) hay una inscripción del siglo XVII; hay datos del descenso a la sima de Cabra (Córdoba) en 1683. En 1748, por orden del emperador de Austria, se explora la zona de Macocha, en los alrededores de Blansko, en la actual República Checa; en 1689 se halla en Valvasor, una nueva especie animal: una salamandra troglodita que ha perdido los ojos por estar adaptada a la oscuridad.

Se reconoce a Edouard Alfred Martel como al padre de la Espeleología moderna. Martel comienza a interesarse por las cuevas desde muy joven. Algunos viajes que realiza con su familia por Europa, le permiten visitar grutas de Suiza y los Pirineos. Se rodea de geógrafos y se lanza a la exploración de diversas cavernas en la zona sur del Macizo Central Francés. Martel es un explorador incansable que continúa su exploración en América y principalmente en Europa: Rusia, España, Italia, Portugal... En un año de exploraciones, Martel llega al fondo de 230 cuevas y topografía 50 kilómetros de galerías desconocidas hasta ese momento.

Tras Martel surgen seguidores de la categoría de Robert de Joly que introduce la escala de cables de acero, lo que supone un avance considerable frente a las escalas de cáñamo, o Norbert Casteret, que explora más de 2000 cavidades en la zona de los Pirineos. En España hay que destacar a Norbert Font i Sagué del Centro Excursionista de Cataluña, quien realiza el primer inventario de cavidades español, el Catàlech Espeleològic de Catalunya, con 333 cavernas registradas. En 1983 se crea la citada Federación Española de Espeleología, que se desgaja de la Federación Española de Montaña.

En próximos capítulos conoceremos la geología de las cavernas, el material necesario, las técnicas propias de la espeleología. Si deseas más información, puedes visitar mi página personal en
http://www.nettaxi.com/citizens/cavernas/aventura.html

 

 

Francisco José Bellido Muñoz
Miembro de la Federación Española de Espeleología