La Familia Quetzal

Ericson Raúl Chávez Maurizo PERÚ Expedición Ruta Quetzal 1998

En el mundo, existen lugares paralelos donde se desarrollan diferentes culturas. Aún así, viviendo tan separados, la convivencia fraterna sólo existe en el pensamiento utópico de muchos románticos. Todo aquello que se creía imposible se hace realidad en este viaje, en el que se busca que los antagonismos desaparezcan y las diferencias no existan; que exista un solo idioma, el idioma del corazón y el afán por crear un nuevo mundo de cultura universal. Y todo ello se consigue en la Ruta Quetzal.

Todos buscamos una luz de esperanza que alumbre nuestros ideales comunes. Las religiones y las razas bailan y cantan juntos con un solo himno de Paz. Participar en la Ruta supone compartir un pan con otra persona del otro lado del mundo, a la que siempre se ha mirado de forma distinta pero, sin embargo, ríe igual.

El cuerpo no está hecho para el tamaño de las ilusiones y metas que uno quiere alcanzar en este viaje. A veces, a cada lugar que se visita, a la conferencia que se escucha, se llega agotado físicamente, pero el espíritu no se cansa, mis ganas de conocer y aprender pueden mucho más que cualquier dificultad que exista.

Las experiencias se multiplican orientadas al aprendizaje, pues tener a representantes de todos los países hace que uno no solamente esté en España y en Portugal, sino que a través de ellos se puede estar en Grecia, en Chile, en Cuba y en otros lugares al tiempo. Las fronteras han dejado de existir pues no existen límites que marquen los territorios de una u otra persona.

El régimen de campamento en el cual se vive la mayoría de los días, hace que a cada momento se estrechen más y más los lazos de amistad. Se duerme de tres en tres, en tiendas de campaña. Diariamente nos levantamos a las 5:30 de la mañana, cuando aún no ha amanecido completamente, pero nosotros ya estamos con las mochilas listas para emprender la aventura del día. Aprovechamos las horas de autobús para completar nuestras horas de sueño mientras que otros aprovechan para conversar. Las diferentes variantes del castellano de cada país es algo que no escapa a la curiosidad del expedicionario: la entonación, los distintos significados de palabras iguales, etc.

Algunos participantes extrañan a la familia, pero el calor que se recibe de los compañeros hace que uno se sienta como en su propia casa. Y es que este viaje nos hace comprender mejor a los demás.




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