La amenaza de la piratería berberisca se agudiza durante el proceso de repoblación promovido por los Reyes Católicos. A lo largo del siglo XVI se dotan a las antiguas fortalezas de una guarnición militar cristiana y se construyen nuevos sistemas de defensa, vigilancia y alarma. Los Reyes Carlos I y Felipe II habían impulsado esta política defensiva organizando por primera vez el litoral del antiguo Reino de Granada en distritos y partidos. Los de Vera, Almería y Adra corresponden al actual provincia de Almería.
Posteriormente el proceso de fortificación costera prosigue con notables altibajos. Felipe V protagoniza un proyecto ambicioso, que sin embargo quedará decapitado por el estallido de un conflicto armado con Inglaterra que mermó notablemente a capacidad económica de la corona.
Será Carlos III quien acometa la iniciativa de mayor envergadura para la protección militar del litoral. El Reglamento que promulga en 1764 regula minuciosamente la construcción de nuevos emplazamientos, la dotación humana, la estructura administrativa del territorio, así como la actualización de los planes inconclusos de Felipe V. Propiciando, además, el proyecto de definición arquitectónica y artillera de las fortificaciones que concibe José Crame.
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